Soulmates
Estefanía
Las noches en parís solían ser repetitivas, luego de una larga guardia en el hospital o un turno pesado solo quería llegar a mi departamento y cerras los ojos un momento, pero eso cambio.
Era una noche fría, me encontraba cenando mientras veía los hospitales a los cuales podría llevar mi currículum porque a los jefes se les ocurrió que cerrar un hospital de una semana a otra era una buena idea, << esto es una mierda>> pensé ya tenía días en busca de un lugar de trabajo me sentía frustrada y cada sitio era peor que el anterior hasta que el sonido de un email en mi computador me saco de mis pensamientos.
Por poco y salto de mi siento al notar que era una propuesta de trabajo me ofician un puesto como cardióloga en uno de los mejores hospitales de todos estados unidos el Royal United Hospital. No entendía el afán de ponerle nombres de ciudades a los lugares, pero este era la excepción todos hablaban de lo bueno que era y no había un estudiante de medicina que no quisiera ir a parar allí era una suerte que siquiera voltearan a ver tu hoja de vida y yo tenia un puesto
Podía sentir mis manos sudar y mi corazón lartirme en los oídos, yo no había enviado mi currículum, ni siquiera lo había pensado, así que esto solo podría ser obra de alguien más
—Alexandre —dije para mí misma y tomé el celular para enviarle una fotografía seguido de un mensaje que decía "¿que hiciste?"
Alexandre es mi mejor amigo, somos almas gemelas en amistad, lo conocí en primer año de la universidad e hicimos la residencia juntos, pero no tuvimos la suerte de trabajar juntos hasta ahora que eso podía cambiar
Mi celular se encendió mostrando la llamada entrante de Alex en el
—De nada bella —dijo con ese típico tono divertido en su voz
—Alex, ¿Qué hiciste? —pregunte aun con la emoción presente en cada parte de mi cuerpo
—solo envié tu currículum a mi jefe, nada fuera de lo común, ya puedes decir gracias
—¿tú tienes mi currículum? —pregunte esta vez con la voz mas seria
—no, pero soy tu mejor amigo me se tu vida de memoria
—Alex
—¿Qué?, te extraño y quiero a mi mujer conmigo no tienes idea de lo solito que me siento —dijo fingiendo tristeza
—si sabes que eso es ilegal, ¿verdad? —dije mientras me levantaba a guardar el plato que estaba usando
—Ilegal es que estés en Francia y sin trabajo —iba a seguir hablando, pero al parecer lo necesitaban más que yo en esos momentos pues sonó un fuerte <<doctor hill a pediátrica>> —lo siento linda el deber me llama, te quiero aquí lo mas antes posible o iré yo a buscarte, cuídate adiós —dijo cortando la llamada y dejándome sola otra vez
La soledad de mi departamento se hizo presente así que decidí contestar el email que hasta ese momento se seguía viendo tan irreal que sabia que tenia que agradecerle mucho a Alex cuando lo viera de nuevo
Alexandre es todo para mí, este tiempo que hemos estado separados se ha sentido eterno, pero se que el está conmigo, no importa que tan lejos estemos, con quien nos relacionemos el es mi chico, si no fuéramos querer es muy seguro que estaríamos casados, el es mi única familia si lo tengo a él no necesito a nadie más
Intente ser lo más breve y clara posible al decir que estaría en los ángeles en cuanto pudiera y agradecerles de mil maneras posibles, con el correo listo y enviado me dispuse a organizar lo que se iba a quedar o lo que llevaría conmigo y así pasaron los días
La semana paso rápido, y no fue tan difícil si no contamos las constantes llamadas de Alex presionando para que arreglara mis asuntos como él decía
Estaba en la sala de esperas del aeropuerto con mi boletó en la mano y aun sentía que era un sueño, estaba apunto de ver a Alex luego de tres largos años lejos de mi mejor amigo, la vida parecía tener sentido, había conseguido un trabajo en uno de los mejores lugares en los que puedes trabajar y volvería a mi ciudad natal, todo estaba perfectamente acomodado
Mientras esperaba pensé en todo, después de que me graduará de medicina y pasar casi dos años buscando trabajo, ya quedó claro que mi suerte para conseguir empleo no es la mejor, pero cuando lo conseguí y supe que era aquí en Francia, me la pensé, hasta que a final opte por venir, dejando todo e la cuidad a la que ahora regresaba llegué aquí
Ya tenía el hotel reservado pues aunque llegara este mismo día por la noche, no podría estar con Alex porque el tenía guardia, así que nos encontraríamos mañana después de que dejara mis papeles e el hospital esperaría a que el saliera y iríamos a su departamento, tenía que conseguir mi propio lugar pero el doctor hill es muy necio
—Pasajeros con destino a los Ángeles california, favor abordar por la puerta dos —la voz de la azafata indicándome a donde debía ir me saco de mis pensamientos
—los Ángeles eh, ¿Qué podría salir mal? —me dije a mi misma empezando a caminar hacía la ya antes mencionada puerta.
al llegar a los ángeles fui directo al hotel, mi celular marcaba las 11 de la noche, por lo cual cualquier plan para ahora seria pausado hasta poder hacerlo acompañada, si bien disfrutaba los momentos de paz donde podía solo existir de manera solitaria a veces necesitaba que alguien me escuchara, o que simplemente se quedara en silencio conmigo, pero como Alex estaba de guaria eso no podía pasar .
—buenas noches. Estefanía Ross —dije estando de pie en el lobby del hotel
—claro, piso 3 habitación 5, aquí tiene —respondió un joven del otro lado del recibidor extendiéndome las llaves con una sonrisa en su rostro. —que pase feliz noche.
—muchas gracias
las puertas del elevador se abrieron y seguí caminando hasta llegar a mi habitación, era un lugar cálido, no tan extravagante pero lo suficiente como para considerarse decente. me puse mi pijama y me dispuse a escribirle a Alex que ya había llegado a lo que el me respondió con una foto de su mano y una tasa de café lo cual me hizo sonreír.
—mañana será un buen dia —dije para mi misma intentando conciliar el sueño.
aparque mi auto frente de el tan mencionado hospital, se veía bien, parecía moderno y al parecer muy seguro un guardia en la puerta de entrada me otorgo el paso y me indico hacia donde tenia que ir para poder hablar con el director de aquel lugar, habían luces que le daban un ambiente impecable, todo se vie atan bien y las luces ayudaban mucho a que no se sintiera el típico pavor de creer que vas a morir al poner un pie dentro.
llegue a mi destino y la secretaria me indico que pidió pasar, di dos toquidos en la puerta y una voz desde dentro dijo un fuete pase. un señor de unos 60 y tantos me recibió con una amistosa sonrisa
—Sebastián Robertson un gusto al fin conocerte, Alexandre no se cansa de hablar de ti —dijo estrechando su mano con la mía
—El gusto es mío, señor— dije sentándome en la silla frente al escritorio
—bien, Estefanía, eh leído tu expediente, tu hoja de vida y con toda la información extra que tengo de ti creo que ambos sabemos que esta entrevista esta de mas —dijo sacando unos folders de as gavetas
—si señor —casi susurre haciendo una nota mental de acecinar a Alexandre en cuanto tuviera oportunidad
—que bueno que lo tengas claro, porque efectivamente estas contratada, si quieres el puesto claro, —esta vez acerco hacia mi unas hojas engrapadas que al parecer era algún tipo de contrato. —eres de las mejores cardiólogas y me encantaría tenerte en mi equipo —dijo apoyándose sobre sus codos
—claro que si, seria un honor —dije tomando la puma mientras leía todo para firmar al final de la hoja efectivamente era un contrato de tiempo indefinido
termine de leer todo lo que decía y no había nada raro o fuera de lo común, tampoco había algún tipo de regla rara, firme el papel y entregue la hoja de regreso.
—okey, Estefanía, bienvenida a la familia —dijo con una sonrisa. de algún cajón de al lado de su escritorio saco una bata blanca con un "cardióloga, E. Ross" bordado en ella y me lo entrego.— tendrás que pasar por administración para que te tomen la foto del gafete y te lo entreguen
—muchas gracias, señor —dije regalándole una sonrisa al que ahora era mi jefe
—oh, casi se me olvida, este es tu horario, los turnos son por grupos y son rotativos por semanas —hablo mientras me extendía una hoja marcada como grupo A
—Si quieres ver a Alexandre, probablemente ya este en la sala de descansos, el pasillo7 a la derecha la puerta 4 —dijo levantándose mientras yo lo imitaba.
luego de despedirnos, salí de la oficina y me dirigí a aquel lugar que me había indicado pero al parecer mi mente me había jugado una mala pasada pues no recordaba el numero de pasillo mientras caminaba y intentaba recordar el numero mi hombro choco con una doctora que no alcance a ver bien porque al parecer también llevaba prisa y solo susurro un casi inaudible —lo siento.
Bienvenidos a el arte de sanar
Esta es mi primera historia, hay mucho que debo mejorar, pero espero hacerlo con el tiempo, espero la disfruten y les guste
Baii..
gab