Dulce Travesura

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Summary

Alex es un chico muy alegre y extrovertido, por problemas familiares, él llega a Cantabria (España) donde vive su abuela paterna. al llegar a la casa de su abuela a media noche se encuentra con un chico de cabello rojo y ojos turquesas , el cual estaba muy mal herido. ¿Que pasara cuando descubra que ese chico es un lumia? ¿Que él lumia era el chico que le demostró cariño cuando el era pequeño?

Genre
Romance/Drama
Author
KMuri
Status
Complete
Chapters
13
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Este día Alex se mudaba a la casa de su abuela que quedaba en una aldea de Cantabrial en España.


Lo primero que se puede dar cuenta uno al llegar a este lugar es que a parte de la escases de gente, la poca gente que vivía allí era muy reservada, esto lo notó Alex al momento de bajar de carro en donde venía ya que casi todos los habitantes con los que se encontraba lo miraban como un bicho raro, mas esto lo atribuyó a su aspecto algo delicado que contrataba con un chico típico.


Caminando mientras miraba su libreta en donde había anotado como llegar a la casa de su abuela, se dio cuenta que era la única casa alejada del pueblo pero conociendo los relatos sobre su abuela y extraño temperamento no le dio importancia, al llegar a esta casa se encontró con dos chicas de aparentemente cuatro años mayor que él, estás chicas trabajaban en el campo que suponía era de su abuela y a lado de estas mujeres estaba otra joven que parecía de unos 20 años.


Mirando la foto de referencia que tenía sobre su abuela, Alex rápidamente se dio cuenta que la chica de 20 debería ser su abuela pero le era sorprendente ver la apariencia de esta que era exacta al de la foto.


Las tres chicas al darse cuenta de la presencia de Alex, sin temor, le indicaron que se acercara.


—¿Kala Dohrn? —Señaló a aquella chica que parecía ser la jefa de las tres y está se acercó emocionada a Álex.


Quién suponía era su abuela tenía el cabello largo hasta las caderas de una tonalidad gris plateado y liso, sus ojos eran igual a los de él, ojos verdes grisáceos y su piel era pálida como si no tomara el sol o no tuviera sangre con un aura frío pero tranquilo.


—¡Alex! ¿Eres tú o es que ya veo doble? —Riendo la chica de 20 años lo abrazo mientras reía encantadoramente.


Sintiendo la calidez de la otra parte por medio de su abrazo, Alex ya no tenía mucho miedo a esta extraña abuela.


— Sí abuelita soy yo —Al separarse Alex pudo observar mejor a las otras dos chicas que lo miraron fijamente.


Ambas chicas eran hermosas al igual que su abuela de la cual no se explicaba aún su juventud, aún así recordaba las palabras de su abuela materna y madre sobre no preguntar nada sobre su abuela paterna cuando la volviera a ver.


— ¡Oh! Pero mira mi mala educación, nieto —Dijo Kala mientras les indicaba a las dos mujeres que se acerquen— Miren chicas, él es mi nieto Fabricio.


— Abuela es Alex —Divertido Alex la corrigió ya que en sus cartas intercambiadas con ella, está siempre le cambiaba el nombre.


— Bueno, cómo sea, preséntate como se lo han enseñado sus padres —Asintiendo a la orden de su abuela, Alex empezó a hablar.


— Hola mi nombre es Alex Dohrn, soy de origen alemán/español, tengo 20 años. . . Hoy me acabe de mudar a la casa de mi abuela ya que mis padres tienen que irse aún “viaje de negocios” por un largo tiempo.


Habiendo dudado por un momento decir su motivo de presencia en la casa de su abuela, decidió que era mejor decirlo de una vez ya que no era algo especial como para ocultarlo.


De reojo después de terminar su presentación vio a su abuela dejándolo solo e ingresando a la casa para quién sabe qué.


— Mucho gusto, soy Meroe y ella es Panthia ambas tenemos 26 años —Inclinándose ante ellas, Alex se sonrojo al escuchar sus ligeras risas.

— Jajaja, lo sentimos pero ¿Qué haces?


— Lo siento, hasta hace poco vivía en Japón y aún tengo algunas costumbres de allá.


— ¡Oh! ¡Eres extranjero! —Exclamando Meroe miro fijamente a Alex llamándole la atención el collar plateado con una turquesa en ella como dije que el chico traía— ¿De dónde sacaste ese collar?


— Cuando era pequeño tuve que vivir con mi abuela un tiempo, por los mismos viajes de negocios de mis padres y aquí conocí a un chico quién se hizo mi amigo pero cuando me tuve que ir él me regalo este collar como muestra de nuestra amistad.


— ¿Dónde está él ahora? —Pregunto Meroe.


— Murió un tiempo después de mi partida.


Panthia viendo la tristeza del chico se acerco a este, acariciando su cabeza como si fuera una madre consolando a su hijo le dio una ligera sonrisa.


— Jeje gracias, pero la verdad ya no recuerdo bien de su aspecto pero si me acuerdo de su voz.


— Bien, Alex ve a dejar tus maletas al interior de la casa y te vienes acá ha ayudarnos con este trabajo —Asintiendo a las palabras de su abuela que había vuelto del interior de la casa, Alex se fue corriendo al interior de estas con sus maletas.


Al entrar a la casa de su abuela se encontró con muchas cosas, algunas pareciendo antigüedades y otras no tan antiguas, dejando sus maletas en un mueble cercano a la ventana, alzó su vista algo cansado viendo un chico pelirrojo que le estaba observando desde fuera.


Antes de poder asustarse y gritar unas motas de polvo cayeron en sus ojos lo que le hizo frotarlos, al volver a ver la ventana, el chico que había visto ya no estaba.


— ¿Quién rayos era ese? —Rascando su cabeza se pregunto pero como el asunto de su abuela mole dio importancia— Bueno que más da, mejor me voy a ayudar a mi abuela si quiero comer hoy.


Al salir de la casas para ayudar a su abuela y amigas de estas, Alex sintió una mirada intensa dirigida a él, sintiéndose incómodo miro para todos sus lados preguntándose quién le miraba pero no se encontró con nadie que le confronte la mirada.


—¡Alex! ¿Qué haces parado allí?—El llamado de su abuela Kala hizo a Alex volver en si— ¡No comes hoy, si no ayudas!


— ¡Ya voy! —Gritando al llamado de su abuela, miro por última vez su alrededor antes de correr hasta ella y sus amigas.


Pasando algún tiempo, Alex había terminado el trabajo que su abuela le había dado, mirando su cuerpo hecho polvo por arar y plantar la tierra, dirigió de nuevo su atención a las mujeres a su lado que estaban como si nada en especial su abuela que estaba riéndose de la tierra en la cara de Panthia.


( Aquí es cuando me doy cuenta lo dura que es mi abuela. )


— ¿Qué te pasa? —Hablando la linda abuela joven a su nieto que estaba igual de sucio que un trapo viejo— No me digas que te cansaste con esa poca cosecha —Preguntando la abuela Kala vio a su nieto asentir lo que le hizo reír— Jajajaja. . . Los niños de ciudad son muy débiles.


Con alegría la anciana joven se dirigió a su casa seguida de cerca por su nieto, al entrar Alex se giro al sentir que las chicas que les seguían se detenían en frente a la puerta de la casa.


Algo confundido por las acciones de Panthia y Meroe, Alex pregunto amablemente si querían descansar a lo que ellas respondieron un corto sí.


— Este. . . ¿Entonces por qué no entran? —Tratando de ser buen anfitrión en la casa de su abuela en especial con las amigas de estas, le parecía extraño que estás se negaran a entrar.


— La señora Dohrn no nos a dejado entrar.


— Nosotras estamos por irnos, solo cierra la puerta —Dijo Panthia, quien no había hablado mucho con Alex.


— Bien —Asintiendo sin mucha confianza, Alex cerró la puerta para volverla abrir al segundo siguiente y ver a ambas chicas pero estas— Y-Ya. . . ¡Ya no están!


Gritando asustado al pasar por su mente que estuvo hablando con fantasmas, escucho los pasos apurados y rápidos de su abuela quién había bajado las escaleras apurada para ver si algo le había pasado a su nieto.


— ¡¿Qué pasa Arturo?!


Intentando que su corazón se relajara del susto miro a su abuela con la cara pálida pero intentando negar con la cabeza le hablo.


— Es Alex, abuela y. . . No, nada. . . Solo, solo vi una araña —Notándose su estado de miedo la abuela de este le miró brevemente antes de pasar su vista a la puerta abierta.


— Como digas, cierra la puerta y sube, te enseñaré tu habitación.


Tomando la palabra de su abuela, Alex aún temblando un poco cerró la puerta y la acompañó escaleras arriba junto con sus maletas, en el piso superior solo habían tres puertas de las cuales se le explicaron a Alex que la puerta a su izquierda era el cuarto de su abuela, la puerta a su derecha era el baño de la planta superior y la que estaba al fondo del pasillo era su cuarto.


La anciana joven después de explicarle la distribución de cuartos volvió a bajar dejando a su nieto solo para que se instalará.


Al entrar a su nueva habitación se encontró con un cuarto cómodo de colores fríos pero acogedor, dejando sus maletas en la cama empezó a desempacar para a los pocos minutos sentir que alguien le volvía a observar de forma intensa, temiendo que fuera alguna clase de pervertido quiso ir a hablar con su abuela pero al girarse está estaba fuera de su cuarto.


Sintiendo otro mini ataque al corazón por el susto suspiro y saludo a su abuela.


— Abuela, estoy desempacando.


— Alex —Asintiendo al llamado de su abuela, está le miró fijamente sin expresión alguna— Solo hay una regla en esta casa. . . —Acercándose a la ventana abierta sobre la cama, ella la cerró con fuerza al igual que las cortinas haciendo que la sensación de ser observado de Alex se borrará inmediatamente— Nunca dejes ventanas ni cortinas abiertas.


— Serían dos —Tratando de que el ambiente pesado se levantará, intento bromear con su abuela.


— No estoy jugando, nunca abras ni las ventanas ni las cortinas, ¿Entendido? —Con seriedad y algo amenazante la abuela Kala miro a su nieto que asentía— Bien, te llamo cuando este la cena mientras descansa que mañana tendrás un día igual o peor que este.


Sin más la mujer se fue dejando a su nieto en la oscuridad o eso pensaba Alex hasta que su collar expreso una tenue luz turquesa, sorprendido por la primera vez de ver esto, su sorpresa se interrumpió ante una voz en su cabeza.


⟨ Alex~ ⟩


— ¿Quién dijo eso?


Volviendo a temblar Alex pregunto a la nada en su cuarto mientras sujetaba con fuerza su collar, esperando que aquella voz solo sea algo subconsciente que su mente le había hecho escuchar.


⟨ Jajajaja, yo~ vamos ven conmigo~ ⟩


— ¡Abuela, estoy escuchando voces! —Gritando a su abuela en el piso de abajo, ignoro lo que dijo aquella voz sin reconocerla.


— ¿Te están diciendo que hagas algo malo?


— Um, ¡No!


— Entonces ignorarla.


Después de recibir las respuestas “preocupadas” de su abuela, Alex se quedó en silencio en su cuarto por un rato sin volver a escuchar la voz hasta que una risa se desató en su cabeza.


⟨ Jajajajajajajaja, ¿En serio esperabas ayuda de ella? ⟩


Reconociendo la voz al fin, Alex miro a su alrededor pero no se encontró con nadie, pensando que si era el fantasma de su amigo ya no tenía miedo por lo que sin mucha vacilación pregunto por su paradero.


— . . . ¿Yago? ¿En dónde estás?


⟨ En el castillo, Alex~ ⟩


— ¿Qué castillo?


⟨ Mira por la ventana~ frente a esta está la vista del castillo~ ⟩


— La ventana —Repitió Alex empezando a ser hipnotizado por la voz mirando fijamente la ventana antes cerrada por su abuela.


⟨ Eso Alex~ ven conmigo, ven al castillo~ ⟩


La voz en su cabeza le seguía pidiendo abrir la ventana e ir al castillo que estaba en el paisaje de esta, casi perdido y a centímetros de abrir aquella ventana, volvió a la realidad cuando su abuela irrumpió en su cuarto con una charola llena de galletas recién horneadas.


Viendo a su nieto frente a la ventana pregunto un poco enojada que estaba haciendo, Alex pensando rápido le dijo que se había caído su libreta en el hueco entre la pared y la cama.


No quería ser regañado por su abuela así que escondió el hecho que había escuchado la voz de su difunto amigo.


— Espero que no se te vuelva a caer allí la libreta.


— S-Sí abuela.


— Ahora baja, a parte de las galletas también está lista la cena —En cuánto estás palabras salieron de la boca de la anciana joven, Alex salió corriendo de su cuarto ya que estaba muerto de hambre.


Sin mirar atrás no se encontró con la fría mirada de su abuela que le daba a la ventana sobre la cama de su nieto.


— Tu juego sucio, llévatelo a otro lado y aléjate de mi nieto, Yago.