Prólogo
¿Alguna vez has tenido esa desesperada necesidad de luchar, aún sabiendo que vas a perder?
¿Ese arranque que tu mismo subconsciente pide que corras lo más rápido que puedas, aún sabiendo que no vas a llegar muy lejos?
Esa sensación de pánico e instinto de huida no hago más que experimentarlo desde que me encontraron.
C.R.U.E.L. mató a mis padres y me secuestraron cuando tenía no más de 7 años.
¿Por qué? Simplemente por ser inmune. Pero ¿inmune a qué?
Se desató misteriosamente una gran enfermedad que acabó con un gran porcentaje de la población.
Pero que a su vez una generación de niños pudo sobrevivir a este virus inexplicablemente.
Los gobiernos en su desesperación por sobrevivir se unieron en un gran grupo conformado por las personas más ricas e influyentes de las Naciones., llamándose C.R.U.E.L.
Decidieron que nosotros éramos la cura, pero que para encontrarla necesitábamos un entrenamiento.
Y así se inventó nuestra mayor pesadilla, siendo nosotros los constructores de nuestra propia celda.
Los niños se Dividieron en grupos.
Primero nos separamos de los niños. Después se iba seleccionado a quien mandar a que lugar.
Yo siempre me he destacado por mi personalidad y físico.
Bastante tranquila, no me gustan los conflictos y también soy muy inteligente.
Físicamente soy delgada, rubia y con unos ojos azules brillantes, bien desarrollada y por muchos considerada muy guapa.
Para C.R.U.E.L. supongo yo que fueron unas cualidades innatas y esenciales a parte de lo bueno de mi genética para empezar otro tipo de experimentó conmigo.
Uno que cambiaría todo. Lo único bueno que me dieron, a pesar de como me lo dieron.
Pero eso ya da igual.
Me encuentro en una camilla rodeada de científicos preparándome para borrar todo recuerdo que tengo y enviarme al laberinto.
Sin saber cómo huir. Sin saber si lograré salvarnos.
Me llamó Rose Evans y soy “La madre”.