Daddy's Colleague Kookmin Boypussy by dinv1990 at Inkitt
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Daddy's colleague - KOOKMIN BOYPUSSY

Summary

A Jimin le encanta tentar al socio de su padre... * boypussy, chico con vagina * lenguaje MUY explícito y exagerado (te puede dar cringe) * sexo poco realista * diferencia de edad (jimin 19, casi 20, y jk 40) * no acepto copias, ni adaptaciones, ni nada parecido. * no apto para menores de edad, explícito y sin filtros, si no te gusta NO LEAS!

Genre
Erotica
Author
dinv1990
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

😈

—Jimin, ¿recuerdas a jeon jeongguk?


El mencionado subió la mirada curioso, escuchando el nombre que creyó nunca volver a escuchar.


—Claro, tu amigo el del trabajo, ¿qué hay con él, pa? —Preguntó curioso, dejando su desayuno de lado.


Y es que como olvidar a tal adonis.


El hombre se había hecho buen amigo de su padre algunos años atrás, cuando habían trabajando juntos en la misma empresa. Recuerda haberlo conocido en esos tiempos, cayendo en un enamoramiento adolescente por él.


Él apenas tenía 14 años, pero con el (en ese entonces) reciente descubrimiento de que su coño se humedecía al excitarse, más las hormonas alborotadas de la pubertad, no fue para nada difícil querer que tal hombre lo follara.


Claro que eso nunca pasó, jeon lo veía como el "pequeño jimin", el chico adorable de mejillas abultadas que se ocultaba bajo capas gruesas de ropa y libros de Stephen King. Además, aunque hubiese sido de los que se desarrollan antes y se hubiese vestido con ropa ajustada y "provocativa", tenía 14 años, no esperaba que jeongguk le hiciera caso tampoco. ¿Qué clase de enfermo se fija en un niño de 14 años?


El hombre se había mudado a Japón por cuestiones de trabajo cuando él tenía los 15 años, y a pesar de todo, la idea de querer ser follado por él nunca le abandonó, siempre presente como una sucia fantasía guardada en el lugar más profundo y recóndito de su mente. Cuando cumplió los 17, el interés por el mayor disipó bastante, concluyendo que probablemente nunca lo volvería a ver.


Ahora él tenía 19 años, a tan solo unos días de cumplir los 20, y hasta ese día, nunca se le había vuelto a cruzar el nombre de jeongguk por la cabeza. Sin embargo, una vez que lo volvió a escuchar, su mente no tardó en hacer resurgir todos los recuerdos y fantasías que había tenido con el mayor. El mero pensamiento del hombre hacía que el coño se le humedeciera deliciosamente, deseando estar bajo él mientras era sometido y follado hasta la saciedad, consumiéndose en las llamas del placer.


En esos casi 5 años él había cambiado muchísimo, reemplazando ropas holgadas e inseguridades con prendas sexys y autoestima hasta las nubes. Su cuerpo y su rostro habían madurado junto con él; sus curvas sublimes y rostro delicado pero audaz, eran la razón de las propuestas diarias de citas por parte de los chicos de su universidad. Cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de lo irresistiblemente hermoso y sexy que Park jimin era.


—¡Que bien que lo recuerdas! —El padre de jimin exclamó —Pues te cuento que volverá a Corea, y mientras equipan su apartamento nuevo, se quedará en la casa unos días —El señor Park informó, comiendo sus tostadas con mermelada mientras leía el periódico, sin notar la mueca de felicidad y sorpresa en el rostro de su hijo.


—¿E-es en serio? —Preguntó incrédulo, recibiendo un asentimiento por parte de su padre.


—Si, pero no te preocupes, no se quedará por mucho tiempo....


Jimin dejó de escuchar a su padre cuando la información se asentó en su cabeza. Volvería a ver jeon, y encima, lo tendría en su casa.


En ese momento, se planteó la posibilidad de seducir al mayor, pensando que, tal vez, luego de cinco años en los que se convirtió en un adulto, podría llegar a cumplir su fantasía con jeon jeongguk.


La única forma de averiguarlo, era intentándolo.


[▪︎▪︎▪︎▪︎]


Jimin había esperado con ansias el día jueves de esa semana, impaciente por ver a Jeongguk de nuevo.


El hombre estaría hospedándose en su casa, (en la habitación de invitados) por aproximadamente una semana y media. Eso era tiempo suficiente para lograr su cometido; seducir al mayor. Mientras más lo pensaba, más ganas le daban de hacerlo, convenciéndose a sí mismo de lo fácil que sería si implementada las técnicas correctas. Estaba consciente de lo bello que era, de que con su cuerpo sexy y rostro bonito podía engatusar a los hombres que quisiese. Sabía lo que podía lograr con su actitud encantadora, por lo que querer a jeon en su cama comiéndole el coño toda la noche, no sonaba como una fantasía imposible.


Esa misma tarde, llegó a su casa a las 4:30 pm, luego de que sus clases y cursos extracurriculares terminaran. Al entrar a su casa, pudo escuchar voces animadas en el comedor teniendo una conversación, reconociendo de inmediato el timbre grave pero suave de jeongguk. La adrenalina recorrió su sistema y sin poder esperar más, caminó a paso rápido por todo el largo pasillo de la entrada, hasta llegar al espacioso comedor de su casa. Estuvo a punto de atragantarse cuando lo primero que sus ojos vieron fue el rostro masculino y anguloso de jeon. Se veía aún más atractivo de lo que recordaba. Sintió que las piernas le fallarían en cualquier momento cuando los ojos oscuros y enigmáticos de este se posaron en su persona, escudriñándolo de pies a cabeza con una expresión sorprendida.


—¡Jimin! me alegro que ya hayas regresado


Sus pensamientos fueron interrumpidos gracias a la voz alegre de su madre, quien se levantó de su silla para abrazarlo. En ese momento pudo reaccionar, abrazando a su progenitora de vuelta.


—Jimin, hijo — Su padre se también se acercó a saludarlo, abrazándolo rápidamente con cariño —Mira, ¿recuerdas que te dije que jeongguk vendría hoy? —Le recordó sutilmente, señalando al guapo azabache a su costado.


Volteó hacia el mayor con una sonrisa dulce, disimulando las ganas que tenía de tirarse encima de sus fuertes muslos y montarlo toda la maldita noche.


—¡Claro que lo recuerdo, pa! —Asintió adorable hacia su padre —¿Cómo está, señor jeon?, tiempo sin verlo —Saludó encantador.


Se acercó hasta el azabache para darle un leve abrazo, sintiendo los brazos de este rodear su cintura suavemente, justo en donde la curva de su pronunciado culo empezaba. Un estremecedor escalofrío lo recorrió de pies a cabeza ante ese contacto y una suave humedad salió lentamente de su vagina, mojando ricamente sus braguitas. No sabía cómo aún seguía de pie.


—Muchísimo, no puedo creer que tú seas el mismo jimin que se mantenía con la carita metida en libros de terror todo el tiempo — Jeon respondió aún sorprendido, separando al menor de su cuerpo para verlo de frente una vez más.


Definitivamente ese no era el mismo niño cachetón y adorable que había conocido hace seis años, de ese pequeño pelinegro no quedaba ni rastro. Lo que tenía enfrente era un joven adulto hermoso, con facciones delicadas pero angulosas y un aura que exhuberaba confianza. No podía mentir, jimin era totalmente su tipo: delicado y afeminado, con facciones suaves pero sensuales, cuerpo bonito y curvo, y culo respringón. En ese momento no sabía si abofetearse por pensar así del hijo de uno de sus amigos (quien encima era muchísimo menor que él), o llevarse a tal preciosura al lugar más cercano para follárselo hasta la saciedad.


—En cinco años cambian muchas cosas —Jimin se encogió de hombros con una pequeña sonrisa adorable, fingiendo inocencia cuando en el fondo, deseaba con toda su alma ser presionado contra cualquier superficie mientras el azabache arremetía sin ningún tipo de compasión ni control en su interior.


Luego de eso, todos se sentaron a tener una plática amena y trivial, riendo al recordar anécdotas del pasado. Jimin en serio trató de poner atención a la conversación, sin embargo, era realmente dificultoso hacerlo cuando el mayor le lanzaba miradas disimuladas cada tanto, haciéndole sentir ansioso a más no poder. Jeon analizó su rostro un par de veces, sonriéndole encantador cada vez que hacían contacto visual. Todo eso le dio la motivación que le faltaba para seguir con su plan, sintiendo un cosquilleo de emoción en su estómago que se extendió hasta su coño, haciéndole suspirar entrecortado. Esperaba lograr su cometido lo antes posible.


La conversación con sus padres y jeongguk se extendió hasta aproximadamente las 7 de la tarde, terminando gracias a que los 3 adultos más mayores irían a cenar con unos amigos, dejándolo a él completamente solo. Mientras sus padres estaban arriba terminando de arreglarse, él se quedó con el adonis azabache, tratando de mantener una conversación estable, la cual no duró mucho antes de que este también tuviese que irse.


—Fue un gran gusto volver a verte, jimin, te has convertido en un joven muy hermoso y encantador. —Jeon halagó al rubio de manera sincera, colocando un mechón de su rubio cabello detrás de su pequeña oreja.


Jimin se sonrojó de pies a cabeza, sintiendo sus mejillas ardiendo ante el cumplido.


—M-muchas gracias, señor jeon —Respondió tímido y entrecortado, sintiéndose excitado y apenado en partes iguales.


O sea que el mayor lo consideraba atractivo.


—Puedes llamarme jeongguk, cariño. —El guapo azabache musitó, acariciando su mejilla suavemente y dirigiéndole un coqueto guiño.


Él solo pudo asentir aturdido, tragando grueso y viendo como el mayor se levantaba de la mesa, dejándolo solo y hundido en sus pensamientos. Las voces de sus padres en las escaleras lograron sacarlo de su trance, recordando que aún tenia un coñito necesitado de afecto en ese momento. Se sintió desesperado por quedarse solo y poder quitarse la incómoda presión que tenía entre las piernas de una vez por todas. Los señores park se despidieron de él al igual que jeongguk, dejándolo solo en su gran casa...


No más oyó la camioneta de su padre arrancar, salió corriendo hasta su habitación, desnudándose desesperado al llegar. Sus braguitas estaban tan empapadas para ese punto, que su flujo se escurría por los lados de la prenda, mojando sus muslos.


Se recostó ansioso en su cama, abriendo sus piernas de par en par y comenzando a acariciarse, presionando su clítoris suavemente. Comenzó con frotes delicados y acompasados, subiendo la intensidad de estos a medida que el tiempo pasaba, llevándose él mismo a su límite. De sus labios salían gemidos agudos y suspiros cálidos, sollozando del placer con cada toque en su hinchado clítoris. Un gritito super agudo salió de sus labios cuando sus dedos ya no pudieron satisfacerlo más, levantándose desesperado hasta caer de rodillas frente a su gavetero. De ahí sacó tres juguetes sexuales, los más efectivos que tenía: Su succionador de clítoris favorito, un vibrador lovense, y el mejor y más grande dildo vibrador que pudo encontrar entre su desesperación.


Lanzó todos sus juguetes a su amplia cama, sacando su lubricante con olor a moras azules antes de tumbarse sobre el colchón una vez más. Encendió su vibrador lovense en cuestión de segundos, deslizándolo por su vagina con demasiada facilidad gracias a la cantidad tan abundante y obscena de flujo que salía de ese apretado agujero. Sus labios se abrieron obscenamente para soltar un agudo chillido de placer, sintiendo las vibraciones de ese mágico aparatito extenderse por todo su interior. Antes de hundirse en el placer por completo, tomó entre sus deditos una cantidad generosa del lubricante artificial, llevando estos a su ano apretado. Con cero delicadeza, metió sus dedos en su pequeño agujero, asegurándose de llenar sus aterciopeladas paredes con la resbaladiza sustancia. Una vez creyó que fue suficiente, tomó su dildo y lo embarró con lubricante, encendiéndolo y metiendolo por su ano rosa de golpe, gritando ante tal sensación. Por último encendió su succionador, llevándolo al necesitado punto de nervios que se escondía bajo una suave capuchita de piel rosada.


Sin más, comenzó a sacar y meter el dildo dentro de su ano, mientras mantenía el succionador pegado a su clítoris y el potente vibrador hacía estragos en su apretada vagina. No fue cuidadoso ni delicado, le subió la velocidad a todos sus juguetes a la más alta y se dejó llevar, gimiendo y gritando como desesperado, sin la preocupación de que alguien pudiera escucharlo. Llevaba demasiado tiempo de no sentirse así de ansioso por masturbarse, demasiado tiempo de no sentirse tan caliente e insaciable, como si nunca lo hubiesen tocado en la vida, o como si llevase tiempo sin hacerlo él mismo. Se sintió como un adolescente hormonal de nuevo, y el culpable de su repentina calentura apareció en su mente, cuando, en un brusco cambio de ángulo, encontró su próstata con su dildo. Ante eso, arqueó su espalda en una curva perfecta y soltó el más vergonzoso y lamentable gemido que había soltado jamás, imaginando que era jeon quien arremetía en su culo. Los deditos de sus pies se apretaron y su vagina lubricó a mares, indicándole que su orgasmo se encontraba a la vuelta de la esquina.


Sollozando como desesperado, dejó que las vibraciones de su dildo dieran directamente en su próstata, sintiendo las succiones intermitentes de su juguete estimular su clitty de manera deliciosa. Una, dos, tres succiones más y su orgasmo llegó de una forma que nunca antes había experimentado. Un agudo grito abandonó sus labios cuando un pequeño pero prolongado chorro salió disparado de su uretra, mojando su mano con la que sostenía el dildo aún enterrado en su culo.


—¡J-JODER!, ¡S-SI! —La respiración se atascó en su pecho y su espalda formó un arco pronunciado y sensual, tratando de asimilar la sensación de su coño chorreando de esa manera tan rica.


Una vez que el chorrito dejó de salir, su cuerpo se desplomó en las sábanas, quedando ahí tendido, exhausto y con las piernas obscenamente abiertas. Con las manos temblorosas, atinó a apagar y sacar sus juguetes de sus bien saciados agujeros, gimiendo suavecito por la sensación de extraerlos de tan sensibles lugares. Luego de un rato en el que se mantuvo con los ojos cerrados tratando de calmar su respiración, la leve humedad bajo sus nalgas le hizo recordar lo que había pasado hace apenas unos minutos.


Oh si, ¿qué mierda había sido eso?


Sabía que si trataba de asimilar la situación en ese momento le sería imposible, así que con algo de dificultad, se levantó de su cama para dirigirse a su baño. Las piernas le temblaban y sus genitales palpitaban sensibles, haciéndole dificultosa la tarea de caminar hasta el cuarto de baño. Una vez llegó a la espaciosa habitación, se arrodilló suavemente frente a su tina, encendiendo el agua para llenarla. Echó al agua una infusión de manzanilla y lavanda, dos finas ramas de romero y una pequeña cantidad de su jabón favorito de miel, esperando pacientemente a que la tina se llenara. Al cabo de unos minutos, cuando el agua estuvo por la mitad, se metió dentro de la bañera, suspirando relajado cuando su piel hizo contacto con el agua cálida. Se relajó de inmediato, activando la función de hidromasaje de la tina y cerrando sus ojitos, dejando que las hierbas calmaran su cuerpo dolorido y cansado.


Su mente se fue esclareciendo conforme los minutos dentro del agua fueron pasando, comenzando a entender lo que le había pasado durante su orgasmo; había hecho un squirt, un maldito squirt de los cojones. Llevaba desde los catorce tocándose a sí mismo, seis años en los que experimentó millares de cosas con su cuerpo, y ni una sola vez había podido hacer un squirt, ni una. Se preguntaba cuál había sido la causa de que, por primera vez en años, su cuerpo haya podido hacer eso. La respuesta apareció no mucho después en su cabeza.


—M-maldito seas, jeongguk —Susurró al aire, sintiendo un cosquilleo extenderse por su estómago al pronunciar ese nombre en voz alta.


Ahora, las ganas de follar con el adonis azabache se habían intensificado, pues si solo con pensar en él mientras se mastrutbaba lo dejó así, no quería ni imaginar como sería ser jodido por esa polla que se notaba que era grande con tan solo verla cubierta.


[▪︎▪︎▪︎▪︎]


A la mañana siguiente, jimin bajó las escaleras hasta la cocina antes de irse a la universidad. Lo hizo todo como lo haría en un día normal, con una pequeña diferencia. Ese día, en vez de usar el típico uniforme hecho para hombres de la prestigiosa universidad a la que asistía, decidió ponerse el uniforme hecho para las chicas. Este consistía de una falda plisada de color beige, que le llegaba hasta la mitad del muslo, la camisa blanca de botones, y el saco azul con bordes blancos. Lo había usado algunas veces antes, realmente era un uniforme bonito, pero ese día se lo había puesto especialmente para alguien.


—Buenos d- —Jeongguk levantó la vista de su desayuno despreocupado, congelándose cuando se percató de la apariencia del rubio — oh, hola j-jimin — Saludó entrecortado, sintiendo el calor acumularse en su entrepierna.


Lo que menos esperó al bajar esa mañana, era ver al hijo menor de los park vestido con una falda que resaltaba su culo de maravilla.


—Buen día jeongguk, ¿quieres que prepare café? —Jimin preguntó encantador, dejando atrás la actitud tímida del día de ayer.


Realmente no esperaba que jeongguk le hablara de esa manera tan descarada la noche anterior, por lo mismo, se mostró tímido y sorprendido. Sin embargo, desde ese momento, su lado descarado y coqueto saldría a la luz, y no se dejaría intimidar por jeon nuevamente. Ajustó su pequeña falda en sus caderas para dejar ver su culo un poco más.


— S-si, claro, gracias jimin —El mayor contestó confundido y aturdido, tratando de desviar su atención del culo abultado del rubio. Su pene comenzaba a endurecerse bajo la tela de sus pantalones para vestir, sintiéndolos apretados de repente.


Jimin asintió risueño, comenzando a preparar su desayuno mientras la cafetera preparaba el café. Se paseó tranquilamente por la cocina, ignorando la pesada vibra de excitacion que jeongguk exhuberaba. Sabía que su culo era grande, y sus piernas voluminosas, por lo que hizo de todo para dejarlo en claro. Se montó a los muebles para alcanzar cosas en lo más alto de las estanterías, estirándose y dejando sus nalgas a la vista, cubiertas solamente por una diminuta y delgada licra. Se inclinó más veces de las necesarias en el refri, haciendo que su falda se le arrejuntara en la cintura.


Jeon estaba en la mesa disfrutando del show, imaginando todo lo que podría hacer con ese culo jugoso, todo lo que desearía apretar esas piernas y cintura fina, mientras arremetía en lo más profundo de jimin.


Una vez estuvo listo, el rubio se acercó a la mesa para servir el café en la tasa, sintiendo la potente mirada de jeon en todo su cuerpo, en la curva de su culo, que se acentuaba aún más al estar levemente inclinado al servir el café.


—Gracias precioso —El mayor espetó con la voz grave y aterciopelada, sonriéndole a jimin con lujuria.


—No es nada, cualquier otra cosa estoy para servirte... —Jimin insinuó pícaro con la voz suave, devolviendo la sonrisa lujuriosa y llena de deseo.


En ese momento en el que su polla se puso dura a más no poder, y pudo ver la sonrisa de jimin ensancharse al notarlo. Tiró por la borda cualquier gramo de sentido común que pudo haber tenido la noche anterior. El chico era un seductor nato, ya no le importaba la edad, o que fuese hijo de su socio, ese chico estaría gimiendo su nombre bajo su cuerpo si o sí.


—¿Ese es tu uniforme? —Preguntó socarrón luego de unos segundos en los que sus miradas permanecieron pegadas.


—Si, ¿te gusta? —El rubio contestó coqueto, subiendo su falda un poco más, dirigiendo la atención y mirada del azabache a su descarada acción.


—Te ves muy bien, pero, con esas piernas, ¿quién no? —El mayor halagó hambriento, mordiendo sus labios mientras su pene palpitaba cada vez más.


Jimin solo atinó a reír suavemente, sintiendo sus panties mojadas a más no poder. Agradecía llevar licra, de otra manera, toda su humedad ya hubiese comenzado a escurrir por sus muslos.


—Gracias jeongguk, cuando quieras... —El rubio sugirió pícaro, haciendo que jeon le dirigiera una mirada pesada de lujuria, sonriendo sensual.


—Bueno, que tengas un lindo día jeongguk, tengo que irme ya. bye bye ~ —Jimin rompió el silencio y la tensión entre ambos, regresando a su fachada de niño bueno, y despidiéndose sin más.


Jeongguk recobró el sentido de la realidad al escuchar esas palabras, atinando a despedirse del rubio con la mano.


—Hasta más tarde~ —Jimin se despidió coqueto, saliendo de la cocina con sus caderas balanceándose de un lado al otro, tentándolo.


El azabache entendió entonces, que las intenciones que él tenía con jimin, eran las mismas que el rubio tenía con él.


[▪︎▪︎▪︎▪︎]


Esa tarde regresó del trabajo exhausto, pues desde temprano había ido a ver como iban las cosas con su nuevo apartamento y había tenido que lidiar con mil cosas más. Un par de días mas, y su casa estaria lista, y ya no vería jimin con falda. Mierda.


Sus socios no se encontraban ese día en la casa, pues habían tenido que hacer un viaje express para encargarse de unos asuntos en Singapur.


En ese momento solo se encontraban él y jimin en la casa.


Se dispuso a hacerse un té, cuando escuchó las pisadas en las escaleras de la gran casa de los park.


Jimin bajó de las escaleras con tan solo una diminuta bata de color blanco, ligeramente traslúcida, que caía suavemente por todas sus curvas, asentuando especialmente sus nalgas y dejando al descubierto sus muslos. Jimin pareció no notarlo, y tenía sentido pues la cocina y el pasillo del final de las escaleras estaba dividido por la sala. Él sí tuvo el placer de ver a ese bombón caminar con gracia hasta el patio trasero, en donde se encontraba la piscina climatizada de la casa.


La piscina estaba justo frente a la cocina, con un ventanal de por medio, por lo que pudo ver el momento exacto en el que el rubio desató su bata y la dejó caer al suelo, deslizándose por sus hombros hasta sus caderas con delicadeza.


Como una persona normal, hubiese pensado que el menor tendría un traje de baño, pero no podía estar más equivocado. el rubio estaba totalmente desnudo, dejando su cuerpo descubierto a sus ojos. Su polla se endureció de golpe al ver el perfecto culo del rubio totalmente desnudo, tan grande y redondo.


Respiró profundamente, admirando con lujuria el cuerpo del menor mientras este estiraba sus brazos frente a la piscina. Su cuerpo era el sueño húmedo de cualquiera, tan curvilíneo y suave, quería acariciar cada centímetro. Salió de sus pensamientos cuando el menor dio un clavado en la piscina, comenzando a nadar delicadamente en el agua.


Jimin por otro lado, nadaba tranquilamente en el agua climatizada, satisfecho de lo que había hecho esa tarde. Él sabía que jeon ya había llegado, lo escuchó entrar al llegar del trabajo. Había fingido no verlo al pasar hacia la piscina, asegurándose de que la pequeña bata mostrara sus muslos y se pegara a su culo. Estaba consciente de que la cocina daba al patio, por lo que de manera intencional, se había puesto a espaldas del ventanal y se había desnudado para jeongguk, dejando ver su hermoso cuerpo. Su coño lampiño aún no se lo había mostrado al adonis de jeongguk, quería que esa partesita fuese una sorpresa cuando lo despojara de su ropa para follarlo.


Sacó su cabeza del agua cuando escuchó las pisadas del mayor acercarse a la piscina, fingiendo estar apenado al verlo llegar a la orilla.


—¡Oh! Hola jeongguk, ¡no tenía idea que estuvieses aquí ya! —Exclamó apenado, cubriendo su torso con sus brazos.


—Si, llegué hace solo un momento. ¿Disfrutando del agua precioso? —Preguntó seductor, satisfecho al ver el sonrojo del rubio.


—Si, está perfecta, ¿quieres entrar conmigo? —Jimin sugirió coqueto, peinando su húmedo cabello hacia atrás, bajando sus manos por todo su torso, hasta que estas se perdieron en el agua, la cual escondía su cuerpo de la vista de jeon.


—No tengo traje de baño precioso...


—Yo tampoco... —El menor musitó de manera seductora, mostrando el placer en sus ojos.


—No creo que sea buena idea cariño... —Jeon advirtió con la voz baja, su lenguaje corporal tenso, dando a entender porque no era una buena idea la propuesta de jimin.


Jimin asintió suavemente, comenzando a nadar en el agua de nuevo. Jeon decidió entrar, tratando de desviar sus pensamientos de ese cuerpo maravilloso que se escondía en el agua. Le hubiese encantado entrar con el rubio, pero realmente no quería tener que follárselo en la piscina.


Regresó a la cocina para calentar su té y hacer algo simple de comer. Al cabo de unos 15 minutos escuchó chapoteos en la piscina, viendo como jimin salía lentamente, con su cabello mojado escurriendo gotas brillantes de agua por todo su cuerpo. El rubio salió totalmente desnudo de la piscina nuevamente, dándole la espalda y poniéndose su bata encima del cuerpo todavía mojado, haciendo que esta se pegara totalmente a su piel y se transparentara aún más. Admiró como el pequeño se amarraba la bata a su fina cintura, volteando no mucho después en su dirección, guiñándole un ojo.


En ese momento, entendió que el rubio había hecho todo de manera intencional; desde bajar con esa diminuta prenda, desnudarse convenientemente frente al ventanal de la cocina, hasta haberle insinuado que entrara con él a nadar.


Ese niño quería que lo follara, y él iba a hacerlo.


[▪︎▪︎▪︎▪︎]


Jimin había tomado una ducha de agua caliente para retirar el agua clorada de su cuerpo y cabello. Se aseguró de dejar su piel super limpia, pues su plan de que lo follaran esa noche seguía en pie. Sus padres no estaban y su vagina estaba rosada y tersa, luego de las sesiones de depilación láser que se había realizado en su área íntima. Era la noche perfecta para ser follado por jeon.


Salió de la ducha y se paró frente a su espejo, admirando su cuerpo mientras se aplicaba una crema hidratante con olor a cerezas. Sus curvas se veían sublimes y su piel suave y clara, su culo estaba perfectamente respringón y cuando se imaginó al azabache arremetiendo en su interior, su coño lampiño comenzó a mojarse.


Salió de su baño y se puso manos a la obra, vistiéndose tan solo con unas braguitas diminutas de seda color blanco y una ancha camisa que le llegaba a los muslos. Bajaría así a la cocina, y esperaría por la reacción de jeon. Dejó su habitación preparada, con la luz de sus lamparas encendidas dándole un toque sensual al espacio. Al bajar por las escaleras podía sentir sus rechonchos labios vaginales deslizándose entre sí, gracias a la cantidad tan obscena de flujo que ya estaba segregando.


Al bajar a la cocina, el azabache volteó en su dirección, y de inmediato, pudo ver la polla entre sus pantalones comenzar a crecer.


—J-jimin...


—Oh! hola jeongguk, creí que ya habías subido a tu habitación —Eso era una completa mentira, jimin sabía que jeon seguía abajo.


—Y yo no creí que fueses a bajar de nuevo precioso, pero henos aquí...


Ambos se sonrieron de manera lasciva, el ambiente tenso de lujuria.


—Bueno, pues bajé para invitarte al postre...


—Mmh ¿oh si? y ¿cuál es el postre, dulzura? —Preguntó socarrón, acercándose al menor poco a poco, aprisionando su cuerpo contra la Isla.


—Mmh soy yo, ¿se te antoja? —Preguntó descarado, y la sonrisa de jeon se ensachó, avalanzándose a sus labios en un beso desesperado y húmedo.


Jimin soltó un agudo gemido al sentir los labios de jeon devorar los suyos. Sus manos fueron a parar al azabache cabello del mayor y las manos de este no dudaron en tomarlo de la cintura, levantándolo en brazos.


Comenzaron a subir las escaleras aún con los labios pegados, jeon tan concentrado en apretar las nalgas de jimin, que ignoró por completo la mancha de humedad que este había dejado en su camisa.


Llegaron a la gran habitación de jimin, dirigiéndose a la cama inmediatamente. El rubio quedó tendido en la cama, con las piernas abiertas y las bragas empapadas. Jeon no pareció notarlo mientras se desnudaba frente al menor, dejando su gran cuerpo tonificado a la vista de este. Su gran polla se mantenía aprisionada entre sus boxers, pues todavía quería sorprender al rubio cuando se los quitara.


Se acercó a la cama y abrió más las piernas de jimin, notando una peculiaridad entre los muslos regordetes de este. Una mancha húmeda se marcaba en el calzón blanco, y en vez del bulto de un pene, se marcaban dos montículos regordetes, de un color rosado que se notaba incluso con las bragas puestas.


—¿Te gusta lo que ves? —Jimin cuestionó coqueto, retirando su camiseta y sus bragas empapadas, dejándole ver a Jeongguk su rosada conchita por fin.


Jeon entendió entonces que jimin era distinto a todos los chicos; él tenía vagina, y por lo húmeda y deliciosa que se veía, entendía que era por nacimiento. Eso solo lo hizo excitarse mas, admirando como jimin comenzaba a frotar su rosado clítoris mojado, gimiendo y lubricando más.


—¿Que si me gusta? —Preguntó con la voz grave, abarcando el coño empapado con su gran mano, haciendo que jimin gimiera aún más agudo —Me fascina esta cosita bella que tienes entre las piernas bebé — Jeon dió un fuerte azote en el monte de venus del rubio, haciendo que este gimiera y soltara lágrimas de excitación.


—Pero mira que cosita tan linda, toda rosada y gorda —Jeongguk continuó dando duras palmadas con su pesada mano, moviéndose a los rechonchos labios exteriores de esa preciosidad.


La vagina de jimin era absolutamente perfecta, sus labios exteriores eran gordos y suaves, de un color rosado perfecto. Sus pliegues interiores, casi por completo escondidos por los exteriores, eran brillantes y rojizos, combinado con un clítoris pequeño y dulce cubierto por una fina capa de piel, que se enrojecía más y más con cada palmada.


Paró con las deliciosas palmadas cuando el coñito dejó salir una descarga de pesado flujo blanquecino, que se escurrió hasta el lindo ano rosa del rubio. Sin dudarlo ni un segundo, su lengua recogió todo ese manjar con gusto, subiendo desde el estrecho ano hasta el clítoris hinchado. Jimin soltó un fuerte gemido al sentir eso, chorreando más y más flujo que jeongguk gustoso chupó.


Se deleitó con el sabor de jimin, era tan adictivo y delicioso, sentía que no podía dejar de chuparlo y tragar todo ese manjar. De más estaba decir que era experto tanto con culos como con vaginas, pero la hermosura de genitales que tenía en frente, no se comparaba a nada que hubiese visto y probado antes.


—Aahy me comes mi vaginita tan~ bien jeongguk, me la chupas tan rico~ —Jimin sollozó cuando el mayor atrapó su clítoris rosa entre sus labios, succionando y lamiendo con morbo.


—¿Te gusta hermoso? —Jeongguk cuestionó con la respiración pesada, entregando suaves besos y volviendo a chupar, una y otra vez.


—¡Mmgh si! me mamas mi clitty tan delicioso, hazlo más~ —Jimin rogó perdido en su bruma de placer. Jamás había sentido nada como lo que jeongukk le estaba haciendo sentir. Ninguna de sus parejas sexuales le había llevado tanto al paraíso como jeon podía, jugando experto con su coñito.


—Hueles tan malditamente bien bonito —El azabache halagó morboso, azotando la empapada vagina de jimin, justo encima de su clítoris — Vente para mí cosita linda, vente en mi boca —Jeon alentó, chupando de manera incontrolable la linda concha rosada.


—A-aagh ¡a-aqui voy! —Jimin gritó agudamente antes de venirse con un escandaloso squirt en toda la cara de jeon, sintiendo su interior contraerse y dejar salir todo su delicioso flujo afuera de su vagina.


Jeon gruñó excitado, lamiendo toda su vagina hasta dejarla limpia y sin rastros de corrida. Se incorporó en sus rodillas y dio un último azote en la conchita regordeta, sacándole un suave squirt al rubio y un gemido agudo.


—Eres una preciosura cariño, que sorpresa tan excitante la que me has dado —Jeon gruñó mientras acariciaba los pliegues del menor con delicadeza.


—Mhgh, ¿te parece bonita mi vaginita?, ¿te gusta como sabe? —Jimin preguntó descarado, contrayendo su agujero una y otra vez gracias a la excitación.


—Es tan hermosa bebé, tan suave y rosada, me la quiero comer toda la vida.


Las obscenas palabras de jeon más la estimulación constante en sus labios vaginales, le hicieron soltar otra descarga de flujo.


—Pero mira esto bebé, ¿ya estás mojado de nuevo?, ¿quieres que te siga consintiendo? —Jeongguk preguntó socarrón, chupando sus dedos llenos de la humedad de jimin.


Jimin gritó excitado al escuchar a jeon, asintiendo frenético.


—Bueno amor, sigamos entonces... —Jeon musitó ronco, retirando sus boxers y dejando ver su larga y gorda polla por fin, iluminada suavemente por las luces tenues de las lámparas, haciendo a jimin jadear.


—Que grande la tienes... la quiero dentro de mí~ —Jimin gimió hipnotizado, admirando como la mano grande de jeon acariciaba su largo falo, sintiendo su coño escurrir de excitación.


Siempre había tenido esa cualidad, podía lubricar a mares por más mínima que la estimulación fuera, y en este caso, la estimulación era extremadamente mucha.


—Uh bebé, paciencia, ya llegaremos a eso. Déjame preparar tu preciosa vaginita primero —Jeongguk se burló con lujuria, dando golpesitos con su hinchado glande en el clítoris del rubio, haciéndole delirar.


Jimin asintió de acuerdo, abriendo más sus piernas para que el azabache pudiese meter sus dedos hasta el fondo de su coño. El mayor no lo dudó ni un segundo, comenzando con su dedo medio, largo y grueso. Hundió todo su falange con facilidad dentro del coño apretado del rubio, gracias a la cantidad tan abundante de lubricación. Eso hizo a jimin sisear y gemir encantado, moviendo su pelvis hacia arriba para sentir mejor el contacto.


Jeongguk admiró como la linda conchita del chico recibía su dedo, metiendo otro sin dudarlo al ver la positiva y húmeda respuesta con el primero. Jimin suspiró y soltó un suave gemido agudo, amando la sensación de los dedos dentro de su coñito. El azabache se dedicó a estirar poco a poco la vaginita sexy, metiendo y sacando sus dedos mientras su pulgar frotaba el clítoris hinchado, haciendo a jimin escurrir como una fuente.


—M-méteme otros dos jeongguk, por favor ~—Jimin rogó desesperado, necesitando sentir su vaginita estirada y hormigueante de inmediato.


—Con gusto amor— Sin previo aviso, volteó a jimin en el colchón, azotando una de sus lindas nalgas. Jimin entendió lo que debía hacer con un gemidito agudo, empinando su lindo culo y abriendo sus piernas lo más posible.


Jeongguk le acarició desde la cintura, pasando por sus lindos hoyuelos de venus hasta llegar a sus nalgas, abriéndolas para admirar su pequeño ano fruncido y rosa.


—Uff nene, ese culo que te cargas... ¿me dejarías follarte el ano también preciosura? —Preguntó el azabache expectante, acariciando el pequeño agujero apretado con su pulgar, haciendo a jimin soltar un gritito de excitación.


—¡S-si! Fóllame todo lo que quieras, métela donde apetezcas jeongguk —Jimin sollozó acabado, moviendo su culo desesperadamente, con su espeso flujo blanquecino chorreando por sus piernas.


—Así me gusta bebé —Jeon palmeó su culo duramente —Aquí van otros dos dedos —Dijo por último, metiendo cuatro dedos dentro de la concha necesitada del rubio.


Jimin gimió, sintiendo los gruesos dedos del mayor abrir su conchita de una manera deliciosa, sintiendo el rico cosquilleo extenderse por toda su pelvis.


Jeongguk admiraba como la vagina mojada recibía sus dedos tan bien, sintiendo la suavidad de las paredes vaginales, tan deliciosas y resbaladizas. Aumentó la rapidez de sus embestidas poco a poco, haciendo a jimin gritar obcenamente cada vez que rozaba su punto dulce, deleitándose con el chapoteo que hacían sus dedos dentro de ese paraíso.


—A-aah m-me vengo otra vez ~ mas~ — Jimin advirtió, sintiendo como su vagina era abandonada inmediatamente después. Soltó un gemido de frustración al perder su 2do orgasmo, pero lo siguiente que pasó, le hizo gemir el doble de agudo y esta vez de puro extásis.


Jeon había sacado sus dedos de la húmeda vagina al escuchar la súplica de jimin, admirando la forma en la que el dilatado agujero se contraía en el aire. Sus dedos estaban empapados del flujo del rubio, por lo que rápidamente metió el índice dentro del lindo ano rosado, obteniendo esa reacción del menor.


Su dedo se hundió deliciosamente dentro del pequeño y caliente agujero, sintiendo las aterciopeladas paredes humedecerse con los flujos vaginales que tenía en los dedos. Sin dudarlo, introdujo un segundo dedo, observando como el culo goloso del rubio se tragaba ambos con facilidad, contrayéndose al rededor de estos.


—J-jeongguk m-mi anito se siente tan bien, tan delicioso, q-quiero más —El rubio rogó nuevamente, sintiendo la deliciosa sensación de su ano siendo estirado por esos dedos largos que rozaban su próstata. Su vaginita seguía escurriendo de flujo sobre toda la cama, creando una mancha húmeda de pura excitación


—Lo que la princesa pida —Metió un tercer dedo bruscamente dentro de ese segundo paraíso, dilatándolo deliciosamente para su verga.


Jimin volvió a gemir, a punto de venirse, y nuevamente, jeongguk lo impidió, sacando sus dedos del lindo ano rápidamente. El pequeño hoyo se contrajo deliciosamente en el aire, bien flojito y dilatado, perfecto para ser follado. Solo por morbo, volvió a introducir sus dedos dentro de la rosada concha, amando el chapoteo que esta hacía cuando sus dedos llegaban hasta adentro.


Sus manos manipularon el cuerpo tembloroso del rubio, volteandolo nuevamente en el colchón y abriéndole las piernas bruscamente. El lindo coño rechonchito estaba empapado y brillante, deliciosamente dilatado y listo para recibirlo. Jimin lo veía desde abajo con una mirada llena de lujuria y expectación, esperando ser follado por esa gruesa verga que se erguia imponente ante sus ojos, con la punta hinchada y brillante con presemen.


—Tranquilo bebé, te la voy a meter ya, y disfrutarás mucho, ¿si? —Jeon declaró con la voz gruesa y lujuriosa, restregando la punta de su polla entre los labios resbaladizos de esa linda vagina que iba a follar.


—S-si, por favor jeongguk, h-hazlo ya~ —Jimin pidió con muchas ganas de sentir a jeon hasta el fondo. Con el tremedo tamaño del azabache, estaba seguro que sentiría esa gran verga hasta su cervix.


Jeongguk no esperó más, restregó su polla un poco más con la lubricación de jimin, y entró poco a poco, admirando la mueca de puro placer de jimin.


—Se te abre tan bien esa linda conchita tuya, amor — Su grosor estiró deliciosamente el coño del rubio, entrando fácilmente gracias a la cantidad tan obscena de flujo que salía del agujero.


Se sentía absolutamente delicioso estar dentro de jimin, ese coño cálido y resbaladizo se sentía como la mismísima gloria y le estaba costando trabajo no entrar de golpe.


—¡A-ah! Mi c-conchita se siente tan rica~, me la estiras tan delicioso con tu verga jeongguk —Jimin gimió necesitado, sintiendo el delicioso escozor inicial de su coñito siento estirado, y el hormigueo que se extendía hasta su abdomen bajo.


La imagen de su pequeña vagina siendo estirada por la gorda polla del azabache le hizo gemir y soltar una descarga de flujo, amando la forma en la que esta se hundía dentro suyo.


Jeon terminó de meter su largo falo dentro de jimin, hasta la empuñadura, sobresaliendo suavemente en su abdomen bajo.


—Mírate bebé, recibiste mi verga tan bien — Jeongguk halagó, acariciando el lindo clítoris de jimin.


—Llegas t-tan produndo, te sientes delicioso dentro de mí~ —Jimin pronunció con dificultad, acariciando su abdomen bajo, en donde sobresalía la punta de la verga.


Era un tanto doloroso, le generaba un escozor incómodo, pero eso mismo resultaba tremendanente excitante. Le encantaba estar bien estirado, y jeongguk lograba eso sin siquiera intentarlo.


—Fóllame ya jeongguk, p-por favor —Jimin rogó necesitado, moviendo sus lindas caderas en círculos, acóplandose perfectamente a ese gran pene.


—Con gusto preciosura, te voy a dejar perfectamente abierto — Y sin más, comenzó a moverse bruscamente dentro de esa rica vagina regordeta, tomando la cintura de jimin para poder cogerlo bien.


Metía su pene hasta lo más profundo del coñito rosa, sacando su falo casi por completo, y volviendo a introducirse hasta adentro de la rica vaginita de jimin. Su verga se sentía deliciosamente acogida, y el húmedo sonido de las constantes embestidas le hacía delirar.


El menor sentía la gorda polla estirando continuamente su hoyo, sintiendo ese conocido cosquilleo de las embestidas. Amaba el placer que la gran polla de jeon le hacía experimentar, había algo delicioso en la forma en la que se deslizaba adentro y afuera de su profunda conchita, en sentir como la punta llegaba hasta el fondo y rozaba su cervix, en el presemen acumulándose en su interior. No podía dejar de ver a jeongguk y lo guapo que este se veía encima suyo, metiéndosela como había soñado durante toda su adolescencia.


—¡Mhg que rico jeongguk! —Jimin gritó al sentir su punto dulce ser rozado, segregando aún más de su espeso flujo —¡Ahí ahí! ¡mas duro! —Jimin suplicó, estando extremadamente cerca de llegar.


—Con gusto amor — Jeon acató el pedido gustoso, abriendo más las piernas de jimin para admirar como ese coño rechoncho y rosado se tragaba su polla una y otra y otra vez.


—J-jeon, ¡estoy cerca!— El rubio sollozó — N-necesito que me folles duro y sin piedad, hazme llegar por favor, quiero que te vengas adentro de mi conchita~ — rogó desesperadamente, subiendo sus piernas a la altura de su pecho para que jeongguk se corriera en lo más profundo de su vagina.


—Ni siquiera tienes que pedirlo preciosura, lo haré con gusto — Las embestidas de jeon aumentaron su ritmo dentro de su coñito, tocando su cervix y haciéndole sentir una sensación demasiado rica en su vaginita rosada.


—¡A-ah jeongguk! ¡más más más! Me la metes tan rico, ¡no pares! —Jimin gritó agudamente disfrutando de las bestiales embestidas que le hacía sentir calentito y excitado dentro de su coño.


—E-estoy cerca bebé, te llenaré hasta el tope con mi semen preciosura —El azabache avisó mientras sus caderas se movian rapidamente, comenzando a palmear el coño del menor.


Jeongguk entregó las últimas fuertes embestidas, antes de correrse con un grave gemido en lo profundo del rubio.


— ¡A-ah que delicioso!, m-me llenas tan rico mi conchita ~ —Jimin gritó cuando jeon le llenó su coñito de semen, llegando él a su escandaloso orgasmo con un squirt, mojando todo el pecho del mayor.


Jeon dio las últimas certeras embestidas dentro del rubio, dejándolo bien lleno de su espeso semen. Se retiró lentamente de ahí, admirando el agujero empapado y dilatado, de un color rojizo y los labios interiores irritados por la continua fricción.


Jimin jadeó al sentir el leve ardor en su conchita, llevando sus deditos a su abertura, acariciando con delicadeza. Jeon admiró el hermoso desastre que era jimin, con los labios hinchados de tanto morderlos, el pelo rubio hecho un alboroto y su hermosa vagina, bien usada y abierta, contrayéndose deliciosamente, tentándolo. Esa tentación fue suficiente para acercarse nuevamente y meter su lengua dentro del dilatado agujero, sacándole un gemido agudo a jimin. Su lengua se movió deliciosamente dentro, chocando continuamente con las resbaladizas paredes. Su lengua siguió lamiendo dentro, hasta salirse poco a poco, creando un sonido de 'pop' al estar fuera. Lamió los lindos e irritados pliegues rosados, besando los gorditos y suaves labios exteriores, haciéndose camino poco a poco hasta el sensible clítoris. Besó repetidas veces la bolita rojiza, haciendo a jimin chillar de la excitación. A todo esto, el rubio ya volvía a segregar cantidades obscenas de su pesado flujo, mojando la barbilla del azabache. Jeongguk no se quedaba atrás, su polla estaba dura y grande de nuevo, lista para seguir con la accion.


—No habrás creído que ya terminamos, ¿o si dulzura? —Jeon cuestionó socarrón, lamiendo húmedamente la vaginita resentida, dejándola deliciosamente brillante.


—N-no, yo lo sé~ quiero seguir —Jimin admitió caliente de nuevo, listo para seguir con más sexo duro.


Jeon sonrió, satisfecho con la respuesta del rubio. Sin más, volteó a jimin en el colchón, empinando su bonito culo redondo. Admiró nuevamente el ano ya previamente dilatado, tan bonito y rosado, que le fue imposible no hundir su lengua dentro.


—¡A-ah! ¡Jeongguk q-que rico! —Jimin gimió necesitado, sintiendo la hábil lengua del mayor degustar su ano expertamente.


Jeongguk chupó el pequeño agujero rosa, deleitándose con el sabor característico de jimin. El lindo anito, suave y profundo, se contraía suavemente alrededor de su lengua, succionandola aún más dentro.


Jimin amaba la forma en la que jeon lo devoraba, sintiéndose desfallecer cada vez que la punta de la lengua rozaba su sensible próstata. Amaba que le comieran el culo y, ¿quién mejor para hacerlo que su fantasía sexual hecha persona? Su vagina estaba ya empapada nuevamente, y su pequeña mano se dirigió a su clitoris, comenzando a frotarlo al mismo tiempo que le devoraban el ano.


—Ah amor, que delicioso eres, un puto manjar —Jeongguk espetó ronco y excitado, sacando su lengua del pequeño agujero y entregando una dura nalgada en la mejilla blanca del rubio —Ya quiero meterla en tu lindo ano, ¿tienes lubricante? —Preguntó mientras sus dedos se escaubullían dentro del delicioso hoyo dilatado, disfrutando de como las paredes aterciopeladas succionaban sus dedos dentro.


—A-ahi —El menor señaló su mesa de noche, en donde de encontraba su lubricante. Jeongguk se estiró sin sacar sus dedos del redondo culo, tomando la primera botellita de la sustancia resbaladiza que pudo encontrar.


Vertió una cantidad razonable justo donde se encontraban sus dedos, observando la fría sustancia perderse dentro del pequeño agujero. Jimin siseó, y pudo admirar un escalofrío extenderse por todo su cuerpo.


—Ahora si, aquí voy nene —Jeongguk avisó mientras sacaba sus dedos, alineando la punta rojiza de su polla con el bonito ano, comenzando a introducirse de manera lenta y deliciosa, sintiendo la perfecta manera en que las paredes apretaban su polla.


—A-aaah jeongguk, se siente delicioso~ —Jimin sollozó extasiado, sintiendo como el gordo pene se hundía lentamente en lo profundo de su interior, estirándolo excitantemente.


—Que rico te tragas mi verga con ese ano, precioso —Jeon gruñó excitado, admirando la manera tan exquisita en la que el ano del rubio lo recibía, tan deliciosamente apretado y cálido.


—Mmhg jeongguk, no te contengas, m-métela hasta el fondo —Jimin rogó, desesperado por sentir al mayor hasta adentro de su lindo culo.


—Uh bebé, ¿por qué no me lo pediste antes? —Jeongguk cuestionó socarrón, e inmediatamente después, su polla se deslizó hasta el fondo del precioso anito del menor de manera brusca y para nada delicada, haciendo al rubio gemir tanto de placer como algo de dolor.


—¡A-agh jeongguk! ¡Q-que rico! Amo tener tu verga en mi anito, me lo estiras tan~ bien~—Jimin gimió agudo y excitado, sintiendo la gorda verga llegar hasta su bajo abdomen.


—Uf cariño, me recibes tan bien en tus dos agujeros, eres una preciosura —Jeongguk halagó de manera sucia al menor, haciendo que este se sonrojara y gimiera de manera apenada.


Él se deleitó con ese gesto tímido, sintiendo como, aparte, la linda vagina se humedecía nuevamente, justo encima de sus testículos. Ese rubio sexy iba a matarlo.


Una vez sintió que el lindo ano se acoplaba perfectamente alrededor de su gran polla, comenzó a proporcionar embestidas duras y certeras, creando un excitante sonido de chapoteo.


—A-ah jeon... ¡se siente muy rico! —Jimin gimió, apretando ricamente al azabache en su interior, contrayendo sus paredes aterciopeladas.


—Bebé... me tomas tan bien y te sientes tan rico al rededor de mi verga —Jeon respondió ronco, mientras sus caderas se movían de manera brusca contra el culo del menor, tan delicioso.


Él se deleitó, amando la imagen de su enorme verga siendo tragada y devuelta una y otra vez por ese dulce hoyo, tan rosadito y delicioso.


Jimin estaba en el paraíso mientras su culo era embestido bruscamente una y otra vez por la gorda polla del azabache. Estaba perdido en el placer, solo atinaba a contraer su delicioso ano al rededor de jeongguk, amando estar bien estirado y lubricado, recibiendo al mayor como un niño bueno, como tanto lo había deseado desde siempre. Su coño escurría de excitación, mojando las bolas del más alto. Hubiese llegado pronto al orgasmo, de no ser porque jeongguk salió repentinamente de su agujero, dejándolo vacío y confundido.


—P-por qué te salis- ¡A-AH JEON! —Jimin gritó al sentir la verga del azabache hundirse nuevamente en su vaginita sensible, llegando deliciosamente hasta su cervix. —¡A-ah mierda!


—Lo lamento bebé, tu linda vaginita estaba chorreando tanto que creí que necesitaba un poco de atención, ¿no es así? —Jeon preguntó burlón, metiendo su pulgar dentro del palpitante ano que había dejado desatendido, tan lindo y dilatado.


—A-ah, a-ahora que lo mencionas... —Jimin gimió, soltando lágrimas de pura excitacion y algo de escozor, pues la embestida dentro de su conchita había sido brusca y sin compasión.


—Eres una dulzura nene —Jeongguk halagó nuevamente, comenzando a penetrar duramente el coñito dulce del rubio, penetrando hasta el fondo, de manera tan rápida y deliciosa que pequeñas gotitas de flujo volaban por el aire, creando un excitante chapoteo.


—¡A-aah jeon! ¡Me la metes tan rico! ¡más más más! —Jimin gritó, tan inmerso en el placer de tener al mayor embistiendo tan rico hasta el fondo de sensible concha. Era una sensación tan excitante, sentía que en cualquier momento podría venirse de nuevo.


Jeongguk estaba extasiado con la vista que tenía, la linda concha gordita recibía su polla de manera perfecta, hasta el fondo sin ningún problema. La vista era especialmente deliciosa con el lindo anito rosado contrayéndose una y otra vez al rededor de su pulgar, la combinación perfecta de ambos hoyitos sexys siendo llenados al mismo tiempo.


—J-jeon, me voy a venir p-pronto~ quiero que esta vez te vengas en mi anito, p-porfis~ —Jimin rogó luego de largos minutos en los que su conchita fue excitantemente penetrada.


—Te voy a rellenar hasta el tope cariño, vas a quedar deliciosamente lleno —Jeon prometió, sacando su verga de la vaginita caliente y volviendo a embestir en el ano, profundo y sin piedad.


—A-ah ¡y-ya estoy cerca! M-me ven- ¡A-aaah! ¡Si si si si! —Jimin se vino inevitablemente al sentir a jeon llenar su culo de semen, tan delicioso y adictivo.


—A-agh mierda bebé, eres tan sexy —Jeongguk gimió ronco al venirse profundamente dentro del rubio, sintiendo como este apretaba su ano y lo exprimía hasta la última gota. El caliente orgasmo con squirt del rubio mojó sus testículos y sus piernas, entendiendo que para él había sido igual de excitante.


Una vez su polla se vació por completo, salió lentamente del culo de jimin, sacándole gemiditos a este por lo sensible que había quedado su anito. Una vez estuvo afuera completamente, admiró el lindo culo usado del rubio, bien dilatado y rojizo, contrayéndose suavemente en el aire. Entregó un beso suave en el agujerito, lamiendo el interior una última vez antes de acomodar el cuerpo del menor bien en la cama. Jimin se dejó manipular, con el cuerpo maleable y suave, agotado a más no poder.


Quedó tendido en la cama bocarriba, con las piernas aún abiertas y los brazos por arriba de su cabeza, exhausto. Jeon tomó lugar a su lado, igual de cansado, rodeando su cintura con suavidad. Jimin soltó una risita, apoyando sus brazos en los hombros del azabache. Ambos sentían el calor emanar del cuerpo del otro, con las pequeñas gotas de sudor cayendo por las frentes de ambos. Hasta ahora, había sido una noche salvaje.


—¿Conseguiste lo que querías, diablillo? —El mayor preguntó burlón, acariciando la cintura de jimin con suavidad.


—Mhg claro que si —El rubio gimió feliz, mordiendo sus labios —Ha sido mi fantasía sexual desde siempre —Confesó, plantando un piquito en los labios del mayor.


Jeon rió mientras negaba con la cabeza, acercando el cuerpo de jimin más al suyo, hasta que ambos estuvieron pegados piel a piel.


—Jamás me imaginé que un niño tan inocente como tú fuese a tener tales fantasías—Aprovechó para burlarse un poco más, metiendo su pierna entre las de jimin, acunando su coño con restos de humedad con su fuerte muslo.


El rubio soltó una risita coqueta, su respiración haciéndose más pesada al sentir el gran cuerpo del mayor completamente pegado al suyo, su coño ya estaba hormigueando suavemente encima del muslo que tenía entre las piernas.


—Ya no soy un niño... mis fantasías pueden ser tan sucias como yo lo quiera —retó coqueto, restregandose lentamente con la pierna del azabache.


—¿Ah si? —El mayor siguió con el juego, moviendo su muslo contra la vagina del menor —¿Y qué otra fantasía te gustaría cumplir, cariño? — Jeon cuestionó, sin esperar la respuesta que jimin estaba a punto de darle.


—¿Puedo llamarte papi?


Esa inocente pregunta fue suficiente para que jeon perdiera el control, avalanzándose sobre jimin nuevamente y besándolo con pasión. Jimin gimió y se dejó hacer, abriendo sus piernas nuevamente mientras jeongguk lo recostaba en la cama.


—Claro que puedes dulzura, te haré gritar el nombre de papi —Palmeó el muslo de jimin para introducirse una vez más dentro de su vagina, sacándole un gemido lastimero al rubio.


El resto de la noche, se la pasaron cogiendo como conejos en cada rincón de la habitación, en frente del espejo, encima del lavamanos, en toda superficie que pudieron encontrar. Jimin no paraba de gritar y de gemir la palabra 'papi' mientras jeon profanaba sus agujeros una y otra vez.


El último orgasmo de la noche los golpeó a ambos, dejando al rubio totalmente acabado encima de su cama. El cansancio le venció, quedándose dormido de inmediato. Jeongguk tomó lugar al lado del menor, cubriéndololos a ambos con las cobijas y dejando que el sueño lo venciera por igual, quedándose profundamente dormido al lado de jimin.


Después de esa noche, dudaba poder volver a sentir el mismo placer con alguien más que no fuese ese rubio sexy.


[▪︎▪︎▪︎▪︎]


Jeon despertó a la mañana siguiente con un sexy jimin desnudo entre sus brazos. Admiró al hermoso chico entre las sábanas, tan bonito y angelical, recordando la deliciosa follada que le había dado la noche anterior. ¿Quién diría que un chico con ese semblante tan pacífico e inocente pudiese ser tan descarado y con tantas ganas de follar? No se lo explicaba, pero tampoco se estaba quejando. Ese chico lo había dejado seco, parecía como si le hubiese hecho un hechizo porque no había podido dejar de follarlo hasta el cansancio.


Al cabo de un rato, un muy dormido jimin se volteó en dirección contraria a él, enseñándole su bonita retaguardia. Se relamió los labios al recordar el sabor del rubio, y en ese instante se le ocurrió una manera perfecta de despertar al rubio.


Sus manos movieron con mucho cuidado al menor, dejándole bocarriba en la cama, escabulléndose lentamente entre las piernas ya abiertas del chico. Su lengua pasó suavemente por el lindo clítoris de jimin, sacándole un suave suspiro a este. Repitió su acción unas cuantas veces, dejando la linda bolita húmeda con su saliva. Poco a poco, bajó hasta meter su lengua entre los labios menores, lamiendo toda la deliciosa humedad que ya estaba segregando el rubio. Era increíble como ese chico podía humedecerse tanto.


Sus lamidas comenzaron a hacerse más rápidas y desesperadas, abarcando el coño entero del menor y chupando una y otra vez el bonito clítoris ya hinchado.


—¡A-agh j-jeon!


Jeongguk pudo escuchar el precioso gemido del menor al despertar gracias al placer. continuando con sus desesperadas lamidas.


Por otro lado, jimin había despertado gimiendo y sollozando, sin entender exactamente porqué. Creyó haber estado tendiendo un sueño húmedo en los primeros segundos luego de despertar, pero una vez su mente se esclareció, pudo entender que realmente su coñito estaba siendo devorado de nuevo por jeongguk, gimiendo desesperado ante la deliciosa sensación.


Jeongguk le levantó las piernas hasta su pecho para poder alcanzar su ano, uniéndose a las lamidas desde el pequeño agujero hasta su lindo clitoris sensible. Sus gemidos llenaban la habitación, sintiendo la deliciosa lengua del mayor saborear sus genitales, haciéndole humedecerse cada vez más.


—Mgh- ¡p-papi me voy a venir! —Jimin gimió al cabo de unos minutos disfrutando de la mamada.


—Hazlo bebé, hazlo en mi boca —Jeongguk espetó socarrón, palmeando la linda conchita bien húmeda, siguiendo con su trabajo.


—A-ah je-jeongguk aquí voy~ —Jimin sollozó una última vez, antes de venirse con un squirt, de los que ahora era experto, en toda la cara del mayor.


Jeon lamió su conchita rosada una última vez, subiendo desde su monte de venus, pasando por su abdomen, hasta plantar un húmedo y salvaje beso en sus labios. Él lo siguió gustoso, comiéndose la boca con el adonis azabache. En medio de sus besos, pudieron escuchar la camioneta del señor Park acercándose al hogar, separándose de inmediato.


—Mierda, tienes que irte, apúrate —Jimin exclamó nervioso en susurros, levantándose rápidamente, lo cual fue un grave error.


Su cuerpo dolía como un infierno por toda la acción de la noche anterior, asi que con la misma, volvió a acostarse en la cama, con una mueca adolorida.


—No te preocupes —Dijo jeon en susurros— quédate tapado con las sábanas, me iré ya — Afirmó, tranquilizando a jimin.


Tenían la suerte de que el cuarto de visitas no estuviese en el camino de la entrada principal, así que no había riesgo de toparse con los park. Jeon le acarició la mejilla suavemente, vistiéndose de la manera más rápida posible.


Antes de irse, le dejó a jimin una de sus tarjetas de negocio, pues era lo único que contenía su número.


—¿Seguimos en contacto? —Preguntó extendiendo su mano con la tarjeta, expectante.


—Claro que si —Jimin sonrió, emocionado, tomando la tarjetita entre sus dedos.


Jeongguk salió de ahí al escuchar la puerta de la entrada principal abrirse, no sin antes plantar un beso en los labios hinchados de jimin.


El rubio escuchó al mayor irse a su habitación a pasos lentos, perdiéndose en las escaleras de atrás para llegar al cuarto de visitas. No mucho después, escuchó las pisadas de sus padres en las escaleras principales, acercándose a su habitación que estaba al lado de la suya. Por ser sábado en la mañana, sus padres no se molestaron en pasar por su cuarto, pues sabían que estaría 'dormido'.


Si tan solo ellos supieran.


Se dispuso a dormir un poco más, aún exhausto y adolorido, pero malditamente satisfecho. Jeongguk habia estado increíble, tal como lo imagino e incluso superando sus expectativas, dudaba que alguien siquiera pudiese compararse al azabache luego de esa noche. Se recostó en su cama, y antes de irse a dormir, mandó un texto rápido, dejando su celular por cualquier lado al finalizar.


Jeongguk por otro lado, había llegado a su habitación, desnudándose para entrar a la ducha, dispuesto a lavar las evidencias de su placer con el rubio. Al cabo de unos minutos, recibió una notificación de un número desconocido en su celular, abriendo el mensaje de inmediato. Tenía una idea de quién podía ser.


DESCONOCIDO

Foto


Te acabas de ir y ya necesito más de tí... que lo de ayer se repita guapo


Jeon gruñó al ver la foto del cuerpo desnudo de jimin, admirando la linda cintura delgada, las caderas redondas, y el inicio de la vagina que había follado tan bien horas atrás. Ese rubio lograba lo que nadie nunca había logrado con él, y le gustaba, necesitaba más de él.



Lo tendrás bebé, cuantas veces quieras

foto


Mandó el texto, con una foto adjunta de su cuerpo fuerte y tonificado, húmedo por el agua de la ducha, enseñando aparte, su gran miembro ya duro nuevamente.


Ya lo había asumido, ese rubio sexy sería su perdición.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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Uau que descrição íntima alucinante 👏👏👏👏👏👏👏 foi tão 🔥🔥🔥🔥🔥 só de imaginar. tão intensamente assombroso😍😍😍😍😍😍

2 years
1
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wooow

a year
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Fue fascinante 🫦
habrá más capítulos?

a year

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