Oneshot&Twoshot

Summary

Se escribe historias cuando la inspiración llega. Puede llegar para desarrollarse con larga extensión de capítulos, como también puede haber una historia que solo pueda ser desarrollado a modo de una historia corta de solo un capítulo o dos capítulos únicos. Aquí podrán encontrar de todo tipo de Oneshot o Twoshots que se me ocurran en un momento esporádico. Asi que... Bienvenidos a este mundo corto, Fascinante y que te deja con ganas de más desarrollo.

Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Oneshot¹ - Inusual [Edward Cullen] [BL]


❝Abel Black

❝Edward Cullen





Sinopsis


Abel Black regresa a Forks después de un exhaustivo entrenamiento en la tribu Maka, había sido reclutado para enseñar a cachorros a ser manada debido a que el Alfa de la tribu no era mayor como para liderar a la manada. Tras 11 años sin poder volver a sus tierras natales, por fin la paciencia sembrada dio frutos cuando el Alfa Nilo empezó a liderar a los cachorros de la tribu, su misión auxiliar se cumplió, concediendole su regreso.


Más no se esperaba encontrar a su impronta, tras recuperar lo que por primer progenitor le pertenecía, su puesto de Alfa Black en la tribu Quileute. Sin embargo, nada sería fácil, la luz de la tribu sería torturada y juzgada por las decisiones de los ancestros al ponerle en su camino a un vampiro como impronta, y como pareja de vida. Porque eso era lo que necesitaba con urgencia, Edward Cullen, un compañero para él.


Edward tendría un compañero inusual en esta vida inmortal y sobrenatural.



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Prólogo

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Edward Cullen vagó mucho tiempo solo, pasó su tiempo de rebelión lejos de cuidado de su padre adoptivo, quién le dio una segunda oportunidad de vida tras estar muriendo por la fiebre española. Por mucho tiempo no quiso aceptar la costumbre alimenticia de Carlisle, quien se alimentaba para existir de sangre de animales, y no humana, pero tras verse a si mismo como un monstruo al haber matado a mucha gente por su sed, decide volver para pedir y tomar mas seriedad en su vida inmortal.


Sin embargo, los años pasan, la familia que Carlisle iba salvando y adoptando fue creciendo, tanto en integrantes como en parejas románticas: su hermana Rosalie había salvado a su compañero Emmett de morir en el bosque en 1935, su hermana Alice ya venía de pareja con Jasper Witlhock, su padre hace años que había encontrado a su compañera Esme. Parecía una tortura tras su envidia ver a todos en pareja y él sufriendo sin esa persona hecha para él.


Con el tiempo fue aceptando que quedaría solo y soltero, pero como cada año se mudaban de residencia, una esperanza se vio puesta en su futuro, su hermana Alice con el don de visualización futura dijo que esa persona que tanto esperaba, pronto llegaría y se conocerían en Forks solo que no pudo ver tras aquel brillo borroso la silueta del género que debía esperar como compañero de vida.


Un junio de 2006, tres años de haberse mudado de Alaska a Forks, llegó el día donde conocería a su compañía inmortal, sin embargo, no contaba con que también debiera luchar por no matar a su Tua Cantante por el camino a su salvación. Porque dos nuevos alumnos llegaron al Instituto de Forks, Washington, una joven castaña e inocente humana hija del sheriff, Isabella Swan(Bella) quién reconoció como su Tua Cantante y... Abel(Eibel) Black, hijo mayor y nativo Quileute, que para rematar no solo era un lobo sino que el Alfa de la manada de la Reserva, y por si no hicieran ambos humanos mucho conflicto en él, pues terminó cayendo en estado de Shock al aspirar el perfume natural a mental y boldo, su compañero de vida era su enemigo natural.


Convirtiendo su vida, su estilo de vida, y su orientación sexual en cambios drásticos, caoticos y por sobre todo inusual. Porque nunca en la historia inmortal, se había escuchado que un metamorfo de lobo se imprimara en un vampiro, y nunca que un vampiro encontrara su compañero en un lobo de mas de dos metros de altura.


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INUSUAL - DRABBLE.


Possibility

Lykke Li

-música de fondo.



El instituto de Forks había sido el primer escenario en dónde todo comenzó, en el año 2005, cuando una humana de increíble aroma atractivo llegó para sacar de quicio a su don y dónde unos días después un chico nuevo también se acopló a mitad de año al ciclo escolar.


Ese miércoles del mes de junio, había sido el día mas interesante para seguir siendo chismoso. Todo gracias a la metiche actitud de Jessica Stanley, debido a que no iba a ser menos insistente en acercarse al joven de musculatura sexy, moreno y cabello afro, cuerpo muscular mesomorfo, y no por mucho menos importante aclarar que, era un metamorfo tal cual como los Quileute.


—Y bueno... ¿Cómo te llamas?—pregunta Jessica mientras le pone más atención al joven de ojos color oliva cristalinos, y de piel morena.


Las cejas pobladas color marron oscuro se curvan entre una arriba y otra abajo. Sonriendo de una manera que expresa gracia, el cuál saca aire a las jóvenes chicas que están en la mesa.


—Ya lo has escuchado. ¿Porqué lo vuelves a preguntar?—contesta el moreno, mientras lleva un ligero polo con capucha. Su cabello estaba arreglado por trenzas pegadas a su cuero cabelludo, el cabello largo de las trenzas hechas le llegan hasta la mitad del estómago.


—Es que se puede pronunciar mal. Por favor, dinos como se pronuncia. Lo único que sabemos es que vienes de la tribu de la reserva. —contesta Jessica, insistiendo con una mirada que intenta ser suplicante.


—Me llamo Abel Black y se pronuncia "Eibel". —contesta mientras se prepara para dar una buena mordida a la hamburgesa que mezcló antes.


Habían sido dos hamburguesas, pero esas dos las fusiono en una, haciéndola más grande y deliciosa para su gusto.


«Tal vez así mi estómago calme el hambre feroz que tengo.»pensó mientras masticaba placenteramente la hamburguesa, estaba decente el sabor.


—¿Eres pariente de Billy Black o Jacob Black?—pregunta la nueva, una joven castaña, conocida como Isabella Swan.


—Soy su hijo y hermano mayor. Es extraño que no reconozcas a tu niñero, Bells. —contesta con una voz burlona el joven nativo.


—P-pero... Yo... Tu... —el tartamudeo de Bella fue tan explosivo que ninguno en la mesa podía imaginarse como reaccionar ante la situación tan penosa que estaba padeciendo la chica.


—Descuida, respira. No pasa nada, imagino que solo recordabas a mi hermanito, es normal. Papá lo tiene como un cervatillo tras él. —comenta encogiendo sus hombros despreocupado. Mientras termina de un bocado su hamburguesa restante.


—Wow, Abel, ¿Alguna vez me enseñas a comer así? Literal tu boca parece al de un tiburón con tal bocado que tragaste. —alaga impresionado Eric.


—Jajaja, todos tenemos un tiburón interior. —bromea ante ello.


—¿Y por qué viniste a estudiar aquí? Se sabe perfectamente que la tribu Quileute tiene su propia Reserva para ello, ¿Eres acaso un chico malo?_pregunta curiosa Jessica sin poder evitar buscar la mirada de atención del moreno en ella.


Abel frunce el ceño ante la extraña necesidad que esa niña tiene, por lo que decide ser sincero para acabar con este cuestionamiento molesto.


—Si lo fuera o no, el fuck boy, no debería ser de tu interés. Vine aquí para terminar un curso pendiente. —contesta serio Abel, mientras agarra su bandeja y su vaso de gaseosa.


—P-pero... Tu pareces mayor...—tartamudea avergonzada Jessica sin poder callarse, quería saber mas del chico apuesto.


—Lo soy, y no por eso debes sentirte atraída querida, me gustan los hombres y ninguno en esta mesa es mi tipo. Gracias por su intención de hacerme compañía pero ya no la necesito. —agradece y se marcha.


El silencio en la mesa queda impoluta, inquietante y los chicos suspiraron como si se hubieran sentido amenazados, y así lo habían sentido. La fuerte decisión con la que se desenvolvió fue intimidante y hasta los Cullen no supieron como responder ante la situación.


—Edward... ¿Estás bien?—pregunta Jasper ceñudo al verlo tan tenso.


«Ese chico es sexy, pero no soy gay»piensa Eric.«Le pediré disculpas, Jessica suele ser pesada de naturaleza»


«¿Por qué se molestó tanto? Que chico más raro, es igual de bicho raro que los Cullen»pensó Jessica resoplando, y empezando a hablar con Bella.


La castaña lo miraba sin despegar la mirada, lo sentía y le incómodo bastante no percibir pensamientos de aquella mente femenina. Sin embargo, fue otro hilo de pensamiento lo que tensó por completo a Edward.


«No fue buena idea estudiar aquí. Maldita sea.»pensó roncamente la voz del natuvo quileute.


Escucharlo de alguna forma le causó calma, pero también le molestó que no se diera cuenta de su mirada.


«¿Acaso no soy su compañero también? Él es mi compañero, pero es hombre. ¡esto debe ser una maldita broma!»pensó para luego retirarse abruptamente de la mesa y lugar.


—¿Qué sentiste, Jas?—pregunta intrigada Alice al no poder percibir nada de su hermano, pero sabía que si Edward se conectaba en amistad con Bella, serían grandes amigas.


—Celos, Molestia, confusión y amor. —contesta el rubio sureño.


—Dime por favor que no se enamoró de esa humana, porque allí si que lo mato. —admite Rosalie en susurros, mientras ve amenazante a la castaña.


Quién inmediatamente deja de ver hacia la mesa, mientras sus mejillas se tornan sonrosadas.


—No, no es ella. Es él. —contesta Alice.


Dejando la mesa en un silencio sepulcral, ninguno nunca antes había visto a Edward interesarse ni en algun mujer ni hombre, aquella noticia los había dejado sorprendidos.


Más a Emmett y Rosalie. Porque creían que todos por sus orientaciones y vidas pasadas no llegarían a romper el estereotipo común de la vida humana.


El primer encuentro pasó, Edward conoció el nombre de su compañero, y éste ni se fijó en su presencia. Aquello debió haber dolido, pero Edward no lo expresaría porque no era su actitud exponer sus sentimientos.


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               Al día siguiente, Abel Black había coincidido en la clase con Jasper Hale, quien pudo notar perfectamente como el nativo se tensaba ante la naturaleza enemiga pero tan solo parecía enfocarse en el estudio y nada mas. Ya que desde que se corrió la información de su orientación, todos lo ignoraban y si habían chicos interesados, el joven Black los rechazaba sutilmente, logrando que muchos lo vieran en cuestión de horas como un chico inalcanzable.


—Tu territorio no es aquí, ¿Porqué estudias aquí?—preguntó Jasper.


Compartían asiento muy cercano. Gracias al profesor que tuvo gran idea de haber grupos de dúo para sus tareas de Historia y Geografía.


—No lo es, pero mi padre dijo que la pequeña Swan había entrado sola. Me cobré un favor por cuidarla, nada más. —contestó con desden el nativo.


—¿Favor? —preguntó Jasper, intrigado al saber que la Tua Cantante era quién resultaba ser la conexión correcta para llegar al compañero de su hermano.


—Papá sabe de vuestra existencia. El mejor amigo es el padre de Bells, así que... Me cobré la protección de Bella por un favor futuro que necesite. —añade con una mirada ingeniosa, tal cual un estratega lo haría.


Jasper reconoció enseguida dicha expresión, quedando asombrado.


—Tu...


Y sin más, el sonido del timbre sonó, cortando cualquier oportunidad de charla, debido a que el nativo tomó sus cosas para ir a la siguiente clase, dejando con la duda en la boca al empatico vampiro.


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Una semana despues, Edward volvió a clases, se había ido por no poder soportar el aroma fuerte de la sangre de Isabella. Intentó alejarse, hacer de todo pero la castaña le seguía y persistía en hablar con él. Hasta que cedió y fue el peor error, al menos por la mirada matadora del Black.


Bella no dejaba de hablar del chico, y aquello de alguna forma le tenía molestando al mayor Black, no entendía porqué pero no tuvo porqué estar mucho tiempo en duda.


El viernes por la mañana, Isabella iba a enfrentarse a Edward, para decirle la verdad de que ya sabía su secreto. Todo porque una semana atrás pasó el accidente de Bella, dónde casi fue asesinada por un accidente de auto, pero Edward había intervenido antes.

Sin embargo, las cosas no pasaron como la castaña tenía planeado, el plan de Bella era sencillo:


1. Decirle a Edward que sabía su secreto.

2. Si le decía que nadie le creería, le diría que no le tenía miedo cuando si era así.

3. Y si lograba que el vampiro confiara en ella, le pediría que la transformara. Para ser igual de Bella que Rosalie Hale.


Todo ese plan era absurdamente estupido, pero para ella era lo mejor que se le pudo ocurrir.


Edward siguió a la castaña adentrandose al bosque, saltandose las clases; cuando la parejita de adolescentes creían estar solos, Isabella intentó hacerse con su plan.


—Te amo, Edward. Por favor... Dame una oportunidad de amarte. —expuso Bella fingiendo inocencia y amor.


Abel Black veía demencia y locura, por lo que caminó hasta ella y dejó caer su mano en el hombro de la joven Swan.


—Isabella Marie Swan, no te imaginé estar siendo tan incrédula ni estúpida como para arriesgar tu maldita vida así. ¿qué pensará Charlie de esto? ¿acaso piensas en otra persona que no seas tu?—dice el nativo de cabello afro color negro, con su voz mas ronca.


Decir que estaba molesto, era poco, decir que el contacto con su niñero, no ardía y quemaba era poco, Abel Black estaba tan enojado con la escena tan estupida que estaba demostrando la joven adolescente.


Isabella siseó con molestia.


—¡Qué te importa a ti! Es mi vida, Abel!—se queja con tanto coraje Bella.


Sin embargo, Edward sentía cada vez, a cada segundo empeorar en su malestar por el contacto visual y de piel que ese nativo tenía con la humana, que no pudo gruñir en molestia, haciendose notar ya que había pasado a segundo plano por culpa de Bella.


—Me importa porque tu padre y tu, son familia. Y estás tan ingenua con todo lo que has dicho, que si el Cullen no te mata, yo lo haré. —gruño con sus ojos dilatados de la manera que intimidó a la humana que retrocedió por miedo.


—¡Sé su secreto! Para callarme deberá convertirme, él lo hará. —gritó entrando en una histeria y miedo por la impresión intimidante de su admirado niñero de la infancia.


Abel Black no lo resistió, la agarró de su muñeca para que evitar que se escapara, mientras que volteó la mirada totalmente molesto hacia el cobrizo.


—Me vuelves a gruñir otra vez, y no te vuelves a mover de la cama en toda tu maldita vida. —gruñe imponente el black, mirándolo por fin.


To Build A Home

The Cinematic Orchestra, Patrick Watson.

04:17 ──⊙──────── 06:11

↻     ◃◁  II  ▷▹     ⇀


Siendo así como, los lazos de la vida, de la naturaleza sobrenatural hacen su misión una realidad. El viento del fresco de Forks los envuelve a ambos en una armoniosa melodía, donde Abel suelta bruscamente a Bella, haciendo que esta caiga con incontinencia, dejándola muy avergonzada por tal actitud brusca de su familiar cercano.


Incapaz de moverse por la vergüenza que está pasando, visualmente.


El aroma de ambos se entrelazó, y ambos pudieron ver como el hilo del destino los unía en ese pequeño momento en el que sus ojos conectaron, Edward Cullen podía ver pasar exactamente la magia de la imprimación en la mente del nativo. La sensación era tan extasiante y lenta, que lo hizo jadear al verlo caer de rodillas frente al cobrizo.


Su presente, sus pasados y su futuro se mostraban enlazandose en uno mismo, y todos los hilos que lo mantenían atado a la tierra eran cortados de un tajo, siendo así como un hilo dorado con rojo flotó a la deriva unos segundos para luego flotar y buscar intensamente a conectarse en el cobrizo. Quién percibió una inmensa calidez, seguridad y amor envolver su cuerpo muerto, sintiendo un escalofrío que lo hizo sentir débil cayendo de rodillas también. La conexión estaba hecha.


Abel Black se había imprimado.


Edward Cullen se había mostrado sumiso hacia la abrumadora sensación tan reconfortante de ser reconocido por la naturaleza de su compañero.


Ambos estaban perdidos, sus corazones latían a la misma vez y solo en cuánto Bella gritó por Edward, ambos lograron parpadear y salir del trance.


—Hablaremos más tarde. —anunció Abel Black, con el corazón acelerado, sus pulsaciones al máximo y la necesidad de ir y reclamarlo tan solo se habían aumentado.


Abel Black con sus 22 años, al fin había encontrado a su impronta, que con mucho esfuerzo había estado evitando mirarlo, porque sabía que no por nada le parecía sexy y lo quería tener entre sus brazos, tener sexo con él y nunca más soltarlo.


Su instinto estaba muy sensible con la presencia de los cara pálida, y ahora confirmaba que no era para menos.


Su instinto anunciaba lo inevitable.


—Espera, que?—pregunta Bella, pero siente el estiron de su brazo muy fuerte, quejandose al ver que como si fuera una pluma la levanta del suelo.—¿A dónde me llevas?, ¡maldita sea Abel!


Sin embargo, las réplicas y molestias de Bella eran evitadas o ignoradas por el nativo, que no perdió tiempo. Rebuscó entre las cosas de la swan, encontró la llave, y con una mirada serial dictó tras abrir la puerta de una, que entrara en él, diciendo brevemente:


—Entra.


Bella con el coraje carcomiendola, la verguenza y la molestia lo hizo a regañadientes, sin poder hacer algo en contra, por más que zapateara. Sabía que pasaría mas pena de la que ya sentía.


—¿A dónde vamos?


—A la tribu.


—¿Pero por qué? Yo no tengo nada que ver con tu tribu. —replica molesta.— por tu culpa Edward no aceptó mi plan perfecto, ¡Te odio Abel!


Abel trataba de mantener la compostura, realmente lo intentaba. Porque de ser lo contrario ya hace unos cinco minutos el auto se hubiera quedado sin volante. Y sabía de antemano que el arreglo de este viejo cacharro había sido el obsequio de su hermanito, no lo echaría a perder por un ataque de ira.


—Por que tu estupida curiosidad ha llegado muy lejos, eres una humana imprudente. En vez de valorar tu vida, crecer y algún día tener hijos, piensas en mitos de un libro sin sentido. —gruñe tan molesto con ella.


Había pensado que la niña a la que cuidó por mucho tiempo había aunque sea aprendido la ley autopreservacion pero tal parece que nunca lo haría, no por su cuenta propia.


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The Only Exception

Paramore

. -música de fondo


Esa misma tarde noche, a finales de agosto, ambos chicos se encontraron en el limite del tratado. El encuentro había sido tan intimidante y sexy para ambas partes. Edward Cullen nunca se imaginó que el lobo de su compañero fuera a ser blanco tirando a dorado, al igual que esos ojos similares a los suyos, dorados como los suyos.


La imponente figura de su compañero era tan calmada e imponente que lo hizo sentir una sensación abrumadora en su pecho. Totalmente nervioso de sentirlo más cerca de lo que se habían visto antes.


«Has llegado más temprano...¿Te hice esperar mucho?»pensó Abel mientras inclinaba su cabeza preguntando gestualmente a su compañero por reflejo a su actual cuerpo de lobo.


—No, no has llegado tarde. Has llegado a tiempo. —contesta el cobrizo con una suave sonrisa encurvada.


Ambos sabían que era este su momento para afrontar la realidad y sentido de vida que a ambos los unía.


«Perfecto, gracias por tu comprensión. En breve estoy contigo»anunció Abel.


Y tras ello, Edward lo vió intercambiar miradas a la distancia con un lobo negro, el anterior Alfa de la manada Quileute, por lo que tenía entendido, su compañero había vuelto a tomar su lugar como debía ser, y Sam se había convertido en el beta de la manada al igual que Paul.


Dos lobos que no dejaban de gruñir a la distancia, sin embargo, un contundente gruñido los hizo callar y bajar las orejas en sumisión. Tanto fue la percepción de poder, que hasta Edward sintió su cuerpo temblar.


«No me gusta, pero no podemos hacer nada en contra de la ley»piensa un lobo de color gris oscuro.


«Paul, respeta a tu Alfa. A pesar de nuestros instintos defensivos, debemos ahora cuidar y proteger al Cullen como las demás impronta de la manada. Así que, comportarte.»regaña Sam.


«A la próxima vez que quieras opinar al respecto, Paul... Tan solo dimelo frente al concejo, y ellos deciden si te quedas exiliado de la manada o sin tu lobo. No tengo porqué lidiar con alguien que no quiera estar bajo mi mando.»se defiende el Alfa con un tono ronco e intimidante para ambos lobos.


Prontamente se ven imágenes horribles de lobos que hayan dejado la manada y terminaban muertos sin remedio. El conocimiento que manejaba Abel, no era para nada agradable para ningun lobo que estuviera convertido, por lo que Paul se retiró tras verlo e ir a vomitar tras un árbol.


Descompuesto tras las imágenes que nunca pasaron por su mente antes.


«Estaré con mi impronta. Nos vemos después.»piensa el Alfa Abel, despidiendose de Sam.


Tras agarrar unos pantalones detras de un arbusto cercano. Para luego, saltar sin problema alguno el risco que dividía a ambos territorios.


Edward sin lugar a dudas dio paso al gran lobo cerca suyo, pero se sintió intimidado al verlo sobrepasar su propia altura, al parecer su compañero era un poco más grande que los lobos que antes había visto.


—Eres más alto, ¿O es mi impresión?—preguntó tímidamente.


«Lo soy, el linaje de mi gente es quién fundó la protección del gran deseo por proteger a nuestra gente preciada.»contesta tras rozar su cabeza contra el cuerpo del vampiro.


Edward desliza tímidamente, suave y delicadamente su mano por el delicado pelaje, sintiendolo como si fuera un millón de dientes de león, hermoso sencillamente. Percibe perfectamente que la caricia que dirige a detrás de la oreja del lobo es bien recibida tras un ronroneo reconfortable para sus oídos.


—Nunca antes he tocado el pelaje de un lobo de los tuyos. —admitió como si estuviera realmente perdido entre esa sensación plena de observar cada detalle de la naturaleza salvaje de su compañero. Sin duda era una criatura que podría deleitarse por toda su eterna vida.


«Más te vale, por que no soportaría que mimaras a otro.»gruñe por lo bajo, mientras desliza su lengua lobuna por la mejilla izquierda fría de su impronta.


—Y mira quién gruñe después. —se queja Edward, aunque siente un escalofrío diferente al sentir la lengua humeda del lobo mimarlo.— Oye, no me babees.


«¿Acaso has sentido celos de Bella?»piensa sorprendido ante la queja, mientras olfatea el cuello de su impronta, deseando pronto marcarlo como suyo. La sola idea vuelve loco a su instinto.


—No es como que no me guste que te sientas excitado, Abel. Pero... Se te paro...eso...—dice desviando la mirada y  dandole la espalda, avergonzado.


«¿Qué me pasa? Porque me siento tan intimidado al tenerlo tan cerca, es agradable pero al mismo tiempo no puedo ser valiente y decirle lo que pienso, me da mucha vergüenza.»piensa totalmente apenado el cobrizo. No entendiendo porque se sentía tan pasivo a lado del lobo.



—Hey, ya sé que abruma ver esa cosa. Lo lamento si te hice malpensar, pero mi instinto me dice que no buscas amistad, sino que lo que tu quieres, es un compañero. ¿es cierto o me equivoco?—pregunta Abel mientras se acerca, abraza el cuerpo del joven adolescente, mientras deja caer y acomodar su rostro y mentón en el hombro y cuello derecho del vampiro.


Por reflejo, Edward jadea, sintiendo el libido en su garganta, y por consiguiente trata de no ser tan obvio. La calidez que desprendía su compañero lo estaba volviendo muy perceptible.


—Los... Los vampiros...solo tenemos compañeros... No amigos... Es todo o nada. —contesta sediendo de un toque mas de su compañero.


—Entiendo... —susurra con una sonrisa divertida surcando su rostro, la alegria enloquecer su corazón.


Su compañero estaba nervioso bajo su presencia, pero no lo alejaba como creía que el instinto natural de ambos reaccionarían. Siendo testimonio perfecto para saber que la ley de impronta era la única de romper con cualquier estereotipo tradicionalista.


—¿Te pongo nervioso o es idea mía?—pregunta Abel, tras escuchar el pasar saliva de su compañero.


Edward se voltea como para encararlo, pero al ver que los musculatura del moreno es mas prominente de lo que acostumbra ver, se siente tan pequeño e indefenso ante esa mirada que lo ama sin importa su naturaleza, su género o su edad. Lo ama sin importar qué.


Lo cuál hace que, se sienta abrumado por tanto amor incondicional y salvaje que percibe. Nota las intenciones que tiene de acercarse, pero al sentirse pequeño lo detiene.


—Espera... Como vamos a proceder esta relación si tu tribu no me tiene confianza. —comenta Edward.


La inseguridad de aceptar que su orientación se estaba acoplando a la imprimación no era quien le daba conflicto, sino que la idea de lastimar a su compañero por su conexión.


—La imprimación rompe todo estereotipo, regla o percepción de quién sea. No nos debe importar el qué dirán, sino como tú te sientes ante el "nosotros"—contesta Abel Black seguro de sí mismo.


—No soy el más fuerte... Ni tengo estrategias que te puedan servir. —contesta Edward sintiéndose estúpido, por más que su compañero fuera perfectamente capaz de cuidarse. El no podría brindarle más que una ayuda de saber las intenciones por la mente del resto pero mas que eso, solo era veloz.


—Me importa lo que eres, lo que viviremos, lo que aprenderemos y seremos. El resto solo es un detalle complementario. —dice Abel mientras toma el rostro del cobrizo entre sus manos, al verlo tan indefenso por su autoestima tan baja.—No te menosprecies, o no respondo.


Edward salta en su lugar al sentir la advertencia, se sentía idiota al ser consciente de lo que estaba diciendo. Sintiendo mucha verguenza, el no era así, nunca lo había sido y no sabe de dónde sacó la valentía.


—No lo hago, solo me siento pequeño ante ti. Soy un vampiro veloz pero no fuerte, querré cuidarte y no podré hacerlo... Como quiero. —lo enfrenta exponiendo su preocupación.


Logrando que Abel se sintiera conmovido, y enternecido. Acercando su nariz a rozar con la de él.


—Eres y siempre serás mi pequeño vampiro. Solo mío... Pero sé que sabrás como cuidarme las espaldas en caso de necesitarlo. —contesta de una manera que hace que su vinculo sienta escalofríos, debido a la seguridad y confianza con la que le habló.


Edward se acercó a él, y junto sus labios, deseoso por lo necesitaba.


Tal vez no estaba seguro de lo que sentía era lo correcto para el momento, pero no volvería a retroceder, porque ya mucho tiempo estuvo vagando por el mundo sin encontrar a su compañero.


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Un mes después, se reportaban a diario casos de asesinatos de pueblerina de Forks en trabajos cercanos a pantanos o ríos, muy raro que hubiera estos casos donde el cuerpo se notaba fuera de lugar y sin sangre.


Edward sospechaba que podrían ser nómadas, al igual que Abel(eibel) quién se estaba tomando demasiado enserio su obligación de proteger a la tribu y a los pueblerinos de aquél peligro. Sin embargo, eso estaba pasando factura al cuerpo del metamorfo.


—Sé que sonará egoísta lo que te pediré, Abel. —comenta el cobrizo.


Al tenerlo un momento bajo él, desde la mitad del inicio de septiembre no pudo evitar caer ante la tentación de escuchar el sonido de la respiración pacífica y los latidos de su compañero al quedar dormido. En ese mes habían entendido que era mejor dormir juntos que separados, debido a que Abel estaba muy gruñon sin dormir bien, y pues Edward no iba a permitirlo más, si podía "sacrificarse" por el resto, lo haría. Aunque no era algo que le desagradase.


—Tan... Solo dilo. —murmuró ronco el nativo, bastante cansado.


—Quédate a dormir toda la semana aquí... No quiero tenerte lejos. Menos por el problema de los nómadas. Revela tu turno a los demás ...y quédate mas tiempo conmigo—comenta Edward.


—Sabes qué es mi obligación. Por mucho que lo quiera negar o evitar, no podre. —contesta sin abrir los ojos.


Como si fuera una conversación debatida ya anteriormente, y ya lo era, convirtiendo esta en la septima vez en la semana.


—Entonces dejame acompañarte. —replica Edward.


Sin embargo, el gruñido reprobatorio del lobo no se hizo esperar.


—Nada me pasará. Y mucho menos quiero ver que te pase algo a ti. No sé arreglar vampiros, solo los sé destruir. —contesta antipático el de ojos oliva.


—Carlisle si lo sabe. ¿Acaso no confías en mi?—pregunta con una mueca, que sim querer hace que se sentía idiota por pensar en lo débil que es a comparación de Jasper o Emmett.


—Confío en ti ciegamente. Lo que no confío es en los nómadas. —dice Abel mientras toma el menton de su vampiro y lo acerca a él.—¿Porque tienes tanta insistencia? ¿acaso hay algo que no me has contado?


Edward niega tímido ante la sensación de posesión con aquel gesto, acercandose de reflejo para sentir como el pulso de su Alfa se acelera.


—No hay noticias, Alice no ha visto nada. Como no los conoce, no sabrá nada hasta tener un acercamiento por medio de alguno. —contesta Edward, cerrando los ojos al haber sido sincero.


—¿Es por eso que te quieres exponer?—gruñe protector y demandante Abel.


—N-no...


—Si lo es... ¿Porqué me intentas volver loco? Si te pasa algo, moriré sin dejar descendencia. Y yo eso solo lo voy a hacer teniendote a ti a mi lado. —determina molesto.


—Pero es lo único con lo que te puedo ayudar. ¡Dejame ayudarte o no me besarás por una larga temporada!—exclama molesto Edward.


Aquello enseguida hizo que el gruñido fuera mas molesto y ofendido. Edward tragó saliva en cuánto lo vio venir, hasta temió por un momento no salir virgen del cuarto cuando intercambiaron los lugares.


—Tu... Tu... No puedes sacarme ese placer por esto. —susurra totalmente inconforme, mientras toma posesivamente el cuello de su vampiro, y le empieza a hablar al oído.—Entre nos, sabemos que sin besos, mi humor se convertirá en la mierda. Y si tu no me besas, suplicaras por que te marque... Lo sé muy bien.


Edward intenta resistirse ante la sensación lujuriosa que le transmitió, ante el deseo que tembló completamente en él, despertando su erección al sentir su respiración y susurro acariciar su piel desnuda del cuello, al igual que la mordida ligera que le dio como sentencia a la rebelión, justo en el lóbulo izquierdo.


Otra pulsación dolorosa sintió entre sus pantalones, estar aguantando por más tiempo el deseo lo estaba matando.


—Abel... Por favor... No ...


—¿Qué es lo que no quieres que haga?—le susurra ronco, mientras coloca su erección a frotar con el de compañero, soltando un jadeo de placer.


—N-no te muevas... Mi familia... Mgh—traga saliva nervioso al sentir como su propio cuerpo da un espasmo al sentir como su compañero frota su erección sin detenerse.


—Hace bastante tiempo nos han dejado.—contesta con una sonrisa divertida.


—¿Q-que?... —tartamudea, pero cierra los ojos, dejando su cabeza caer hacia atrás, curvando su espalda al sentir otro espasmo. Mostrandose sumiso ante las sensaciones que le estaba carcomiendo.


Más aún cuando sintió cada uno de los besos llegar a acariciar su piel, escuchar cada sonido humedo y deseoso de los humedos labios gruesos de su compañero contra su piel y cerca de su oído. Empezando a sentir mucho calor, mucha necesidad.


—Dimelo... Di que quieres que te haga mío. Pídeme que te haga el amor, Edward. Pídeme lo que quieras...—susurra ronco, mientras la mano derecha del nativo empieza a deslizarse por el vientre del cara palida, y se desliza hasta llegar a la cinturilla del pantalon, desprendiendo el botón y el cierre con facilidad. Tocando la erección de su compañero que ni hacía mas que retorcerse de placer.


—T-todavía no nos casamos... Todavía... No te lo propuse... Y-yo soy de la antigua ...¡Mgh! N-no toques allí.—gime y suplica al sentir otro espasmo encoger su estomago, y hacer temblar su dura erección que amenazaba con romper la contención del boxer.


—Cariño, mi precioso vampiro... Sé que lo deseas tanto como yo, el papel puede ser después pero yo si que te necesito. No solo por tu carácter que al fin has expuesto tu principal prueba para volverme loco, sino ... Porque si no te como aunque sea un poco ahora... No me iré a la guardia calmado. —admite mientras acerca ligeramente sus labios a mordisquear el labio del cobrizo.


Quien jadea, y remueve inquieto. No sabiendo como manejar las sensaciones abrumadoras y deliciosas que envolvían su cuerpo en un ardor que sabía por instinto que solo su compañero ayudaría a calmar.


—P-pero... El matrimonio es mi muestra de amor... Mi representación de la fidelidad que te ofrezco, lo que te quiero dar además de ... De mi cuerpo y alma...—susurra con tanto sentimiento ahogado en él. Con los ojos cristalizados por el deseo y por estar a punto de romper su moral por su necesidad más sexual e instintiva.


—Pequeño vampiro tonto, creo que me he vuelto a enamorar otra vez. —susurra Abel conmovido, mientras sus ojos si que se cristalizan, para luego dejar caer su cabeza al hombro y cuello derecho de su impronta.— Si realmente lo quieres hacer, me las arreglaré por ti esta vez. Pero para la próxima vez, si que te marcaré y haré el amor.


—¿A-acaso me dejarás proponertelo?—pregunta Edward sorprendido al sentir como deja de intentar consumirlo en su fuego de amor y deseo.


—Si, es lo que más deseas. Todo lo que deseas te lo daré, siempre que no te exponga al peligro. —admite suspirando, mientras acaricia con su mano morena el cobrizo y ligeramente enrulado cabello.


—¿Pero también me dejarás con este problema en los pantalones?—pregunta timidamente, no sabiendo bien en qué momento podría calmarse él mismo.


La sonrisa divertida y pícara, lo hizo tragar saliva. Mientras sintió como lo besó antes de salirse de encima.


—Pues simple... Carpediem, mi pequeño vampiro. Tu comenzaste y terminaste por pausarlo, es lo que quieres. Pídeme matrimonio y lo hacemos pronto. —le guiña un ojo, y luego se dirige hacia la ventana. La abre y se prepara para saltar de esta.


—Pero... No puedes estar hablando en serio, ¡Eres injusto!—sisea sintiendo estafado el cobrizo.


«Tu solito has amansado mi llama de pasión, cásate conmigo como quieres y luego arreglamos cuentas»piensa Abel antes de despedirse y marcharse nuevamente a la guardia nocturna.


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Dos días después, y era otro día de ver descansar a su Alfa bajo su cuerpo. Estos días lo había visto muy cansado, y no era para menos, estaba cazando a los nomadas sin descanso.


Lo tuvo que sobornar con besos y esta posición, para que pudiera tenerlo así y en descanso optimo para su salud. Sin embargo, no todo sería en calma porque rapidamente le llegó el comentario burlón de Emmett cuando vio al nativo dormido bajo él.


—¿Serás el activo en esto? Yo juraba que te veía como pasivo. —bromea en susurros el fortachon.


Edward lo mira como si pudiera matarlo con la mirada.


—Vete a molestar a otra parte. —sisea molesto. Aunque no iba a negar que agradecía mil veces al cielo de no ser humano, porque estaba seguro que se hubiera sonrojado ante la sola mención.


Emmett levantó las manos en signos de paz, ahogando la risa.


—Si no me lo dices, lo sabré eventualmente hermanito, tus gemidos o los de él, se escucharán. —comenta saliendo de la habitación tras ello.


Logrando molestar la mente tranquila del cobrizo que aún no se hacía a la idea de una relación sexual. Aún no le había pedido matrimonio a su compañero, ni siquiera sabía los gustos para proponérselo. Ni siquiera contaban con mucho tiempo por culpa de los nomadas.


Sin embargo, cuándo iba a seguir pensando, pudo escuchar el aullido de un lobo a la lejanía. Logrando despertar a su lobo que dormía tan placenteramente bajo él.


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Dos semanas después se escucharon los rumores de que la hija del Sheriff no tenía permitido salir de su casa sin su tutor, Bella se encontraba castigada hasta que terminara sus estudios. Billy Black, miembro del concejo Quileute, había intervenido tras el relato de su hijo mayor ante las imprudencias a las que se había envuelto la hija del sheriff, uno que sin duda envolvería en peligro a su mejor amigo si no intervenía.


Siendo así, como el concejo Quileute había decidido mentir para preservar el secreto Quileute y de los vampiros, para la salvación de Charlie Swan, el hombre no tenía la culpa de que su hija lo expusiera en peligro. Habían dicho a Charlie que su hija se había fijado en un hombre mayor, y que ese era el hijo del doctor Cullen, quién ya tenía 19 años y que la menor no entendía la negativa del joven, acosandolo sin remedio alguno.


Claramente, Carlisle Cullen tuvo que saber del plan para poder hacerlo veridico y proteger también a su Clan del juicio de la Humana. Siendo así, como Charlie Swan había castigado a su hija con prisión domiciliaria, hasta que ella terminara sus estudios y volvería a vivir con su madre.


Ninguno del ex matrimonio apoyo la demencia de su hija, quién se había vuelto histerica al escucharle decir sobre la supuesta mentira en la que los Cullen les hacía creer ser. Reneé había decidido que hasta no viera un avance peor en la salud mental de su hija, no la metería en una clínica mental y que por ahora siguiera sus clases como una joven normal.



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A finales del mes de septiembre, los Cullen invitaron a Abel(eibel) a jugar beisbol, lo cual hubiera funcionado correctamente si los nomadas no se hubieran acercado.


Ni mucho menos, percibido la naturaleza del compañero de Edward. Sin embargo, gracias a ello, dos de los vampiros nomadas terminaron por ser exterminados y él único que sobrevivió fue porque Carlisle lo identificó como compañero de una vampira del Clan Denali, quedando prohibida su vuelta a Forks, a menos que viera el Clan completo de visita.


Tal vez el partido no había sido lo que se esperaba de él, pero Abel pudo ver lo sexy que era su compañero al jugar. No veía la hora de casarse y por fin disfrutarlo para toda su vida.


Aunque tomaría tiempo, porque Edward Cullen quería srguir cortejando a su novio hasta que por fin pudiera saber los gustos de su compañero para poder pedir su mano en matrimonio personalizado al estilo de su pareja.


Pero eso, tendrían que pasar una buena temporada de abstinencia, tan solo esperaban poder sobrevivir.


Y Edward poder recolectar la información con éxito.


To be continued

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