Dissolve [WinterBaron]

Summary

El regreso a clases traerá para Helmut Zemo y Bucky Barnes el mismo camino donde Bucky se encarga de hacerle la vida imposible al "perfecto" Helmut Zemo. Pero, ¿será suficiente pasar algo de tiempo juntos para que su relación cambie? "Honestamente, siempre me siento celoso cuando le das a alguien el tipo de atención que quiero de ti." —Bucky Barnes

Status
Ongoing
Chapters
30
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1


Las vacaciones terminaron, para dar inicio a un nuevo ciclo escolar y que los adultos regresan a los tediosos empleos. Muchos pasaron unas increíbles vacaciones fuera de casa, tal vez, en playas, en otra ciudad o pueblo o incluso otro país. Pasaron las vacaciones con sus familiares y amigos más cercanos, tal vez, algunos fueron a campamentos de estudio, de arte o de otra cosa. Al terminar las vacaciones, muchos se preparaban para entrar a un nuevo semestre en la preparatoria SHIELD.


La preparatoria SHIELD, reconocida por tener un nivel académico supremo, con estudiantes dedicados y de inteligencia superior, catalogada con los chicos y chicas más excelsos en problemas matemáticos, recitar poemas y en debates llenos de emoción e investigación exacta. Por años, la preparatoria a sido un lugar sagrado para muchas descendencias. La preparatoria, era conocida sobre todo, por ser un lugar extremadamente limpio y libre de cualquier plástico. Tenía hermosas áreas verdes y variadas áreas de entrenamiento para diferentes deportes como: béisbol, fútbol americano, voleibol, pista para trotar y una piscina para natación. Una preparatoria, sin duda alguna, con lo mejor de lo mejor.


La semana daba inicio con un soleado lunes, lleno de rebosante luz blanca y con las hermosas rapsodias de los pájaros por todos lados. En una pequeña habitación de la segunda planta de una acogedora, pero lujosa casa, se encontraba duchando un chico de confección delgada, piel tan lechosa como la leche recién sacada de una joven vaca, con cientos de lunares y pecas recubriendo partes de su cuerpo. Su cabello era corto y tenía este tono castaño claro. Se bañaba sin prisa alguna, pues, se estaba bañando a buena hora y no llegaría tan tarde al inicio de clases. Terminando su relajante ducha de agua tibia, salió con un albornoz azul cielo, para dirigir sus delgados pies hasta su armario donde escogería algo simple y casual para el inicio escolar. Se colocó una playera básica blanca  junto con un overol de mezclilla clara, de la parte inferior dobló hasta la mitad de sus pantorrillas. Colocó unos simples calcetines blancos. Encima se coloco una playera a cuadros escoceses en negro y rojo. Para finalizar su outfit, se puso unos simples Converse negros tipo bota. Al terminar de vestirse se peinó un poco su pelo, para pasar a ponerse perfume. Tomó su mochila color blanca que estaba sobre su cama ya tendida. Tomó aquella linda mochila que su madre le había comprado en uno de sus tantos viajes a Francia. La colocó sobre sus hombros y salió de su habitación, para tomar el desayuno que de seguro Oeznik ya tendría hecho. Bajo las escaleras, para dar un giro a su derecha y entrar a la cocina donde, efectivamente, estaba su fiel amigo y mayordomo Oeznik, preparando el desayuno para el joven Zemo.


—Buen día, señor Zemo. ¿listo para el regreso a clases?— Dijo Oeznik con una ligera sonrisa, mientras servía el plato del joven.


Zemo iba a responder de una manera positiva, pues, estaba emocionado por comenzar un nuevo semestre, pero, lamentablemente no pudo contestar de esa forma, ya que a su cabeza regresó la imagen de ese chico que hacía de su estancia en la preparatoria SHILD un verdadero infierno.  Desde el primer semestre en el que Zemo está en esa preparatoria, existe un chico que vive sólo para hacerle bullying.


Al inicio, todo comenzó con agresiones verbales hasta que la cosa pasó a ser agresión física y cada vez eran más constantes las agresiones físicas. Al recordar esto, las entusiastas ganas de entrar a su quinto semestre en la preparatoria, se fueron totalmente al caño. Bajó la vista y tomó el vaso de licuado de cerezas que Oeznik se molestaba en preparar en los días especiales.


—Supongo que sí—habló después de pasar el enorme trago que le dio a la bebida.


Su mayordomo lo miró un tanto inconforme por la respuesta que dio.


—¿Está todo bien?  Esperaba una reacción más entusiasta—dijo lo último con una ligera sonrisa y tratando de buscar la mirada de quien sentía era como un hijo para él, pues, este aún tenía la cabeza gacha.


—Si, si todo está bien—dijo, al fin levantando la mirada.


—Bueno, siéntate a desayunar—habló con dulzura el hombre mayor.


Helmut quitó la mochila de sus hombros, para sentarse en compañía de su mayordomo a desayunar.


°●°●°


La habitación se encontraba hecha un verdadero desorden, había prendas sucias por todas partes e inclusive había desperdicios de comida en el suelo de aquella habitación de paredes blancas con variados tipos de pósters de distintas bandas de rock y películas. En aquella cama, hecha un desorden, se encontraba sentado un chico de cabellos negros, con la mirada perdida en alguna parte de la habitación, tal vez, mirando aquel trozo de manzana en estado de putrefacción.


En la puerta de madera se escucharon unos estrepitosos golpes los cuales sustrajeron de sus pensamientos a aquel chico.


—Buck, levántate perezoso y vámonos a la preparatoria—se abrieron paso unos gritos masculinos.


James sólo regresó un sí, de la misma manera.


Se limitó a seguir observando ese trozo repulsivo de manzana, se preguntaba ¿cuándo lo había dejado ahí? Tal vez ¿3 días? ¿5 días? ¿un mes, quizás?. Preguntas irrelevantes que el joven se hacía por las mañanas y de las cuales desearía no dejar de pensar, si eso significaba no tener que salir a verle la cara a su madre y tener que fingir ser alguien que no era en la preparatoria, pero esto último era de una importancia vital para el joven azabache, pues no quería que las demás personas lo vieran como el chico con problemas en casa que se derrumba por eso a simple vista, que se deja ver indefenso.

Él no quería eso, así que aparentaba ser este chico de carácter duro que nada le importaba, disfrutando de hacerle la vida imposible a algunas personas, haciéndolos sentir menos, para que a la vista de los demás, él se viera como alguien grandote y con dejes de superioridad alfa, cosa que no era en realidad, sólo era un niño asustadizo que se ponía una máscara para que nadie lo juzgará, para que los débiles temieran a un débil.



El chico salió con algo de desánimo a la cocina, donde su madre se encontraba dándole el plato de desayuno a su primogénito, Steve.


Eran medios hermanos, ambos tenían padres distintos. El padre de Steve se fue cuando se enteró que su mujer estaba embarazada y el bebé no era de él, la mujer se arrepentía de eso todos los días, se dejó llevar. Y por supuesto, cosa que hace un débil, culpa a otros por sus desgracias.

El pequeño James nunca tuvo la culpa de nada, simplemente fue fruto de algo que estuvo mal, pero aún así, Sarah culpaba al pobre James de sus desgracias en la vida, a veces diciéndole de forma cruel 'bastardo', pero lo decía sólo cuando estaba muy enojada con él, lo que era muy amenudo.


—Siéntate, o harás que lleguen tarde—habló la mujer, entregandole un plato con su desayuno, que consistía en unos hot cakes hechos sin muchas ganas de vivir.


—Gracias—le dijo, para comenzar a comer.


No se mencionó nada durante el almuerzo. La mujer lucía un tanto devastada, su apariencia no era la mejor de todas. Era una mujer muy delgada, estatura mediana, piel pálida y de unos hermosos ojos azules, pero que no irradiaban ni el mínimo sentido de felicidad, en cambio, abundaba el sentimiento de cansancio. Tenía varias arrugas alrededor de los ojos y frente, muy posiblemente por el estrés en el que vivía constantemente por el hecho de que hace poco la habían corrido de su empleo, era una cajera en un centro comercial, pero por su apariencia, el gerente la echó, un hecho muy injusto.

Esa mañana vestía aún su bluson para dormir, el cual era blanco con algunas flores rosadas, le llegaba a la mitad de sus pantorrillas, su cabello castaño oscuro con dejes blanquecinos estaba atado en un moño mal hecho.


La mujer se alejó de la mesa para servirse algo de café, observó que no la estaban observando, para ponerle algo de alcohol a su café. Pero James la vio, no mencionó nada, sólo bajó la mirada y continuó comiendo. Sabía que si le mencionaba algo, inmediatamente le daría una cachetada o le diría palabras venenosas, así que calló.


Miró a su hermano, quien lo miró también a él. James negó con la cabeza decepcionado, Steve al ver esto, de inmediato captó lo que su hermano le quiso decir. Su madre era alcohólica, no había duda de eso, pero supuestamente lo había dejado cuando obtuvo ese empleo, empleo del cual fue despedida hace poco, así regresando a su mal hábito de tomar, o quien sabe, tal vez nunca lo dejo.


James se levantó y lavó su plato, para ir al baño y lavar sus dientes. Pasó de largo la cocina, no se despidió de nadie, simplemente colgó su mochila rojo oscuro sobre sus hombros y se retiró de su casa.



—¡¡heey, Buck, espérame!!—Gritó su hermano, tratando de alcanzarlo.


James lo esperó, mientras sacaba sus auriculares, para escuchar algo de buena música, tal vez algo de Mötley Crüe.


—¿por qué saliste de la nada? Se supone que nos vamos juntos, Buck—lo tomó por los hombros, con una media sonrisa, sacudiendolo un poco, cosa que le sacó una media sonrisa al azabache.


—Sólo quería salir de ahí...¿lo viste, verdad?—Colocó un auricular en su oído derecho, mientras se reproducía Bastard de Mötley Crüe.


—Si, así es, lo vi...pensé que lo había dejado.


—Yo también, pero tal parece que no—se escuchaba molesto, no le gustaba que su mamá se dañara de tal forma, porque él terminaba siendo dañado después.


—Es difícil dejar algo, pero hablaré con ella.


—Si es que te escucha—puso atención al camino.



°●°●°


Hacía unos minutos que Helmut había llegado a la preparatoria SHIELD, en este momento se encontraba guardando en su casillero varios cuadernos, para que su mochila no estuviera tan pesada. Estaba a nada de terminar de ordenar su casillero, le gustaba mantener todo en buen orden, que se viera limpio y pulcro, Zemo era un chico de 18 años muy perfeccionista.




—Llegamos, nos vemos en la salida, Buck, y por favor, no hagas nada estúpido—miró con una media sonrisa a su hermano. Ambos estaban a la entrada de la preparatoria.


—¿cómo podría? Si el único estúpido aquí eres tu—le devolvió una sonrisa, para despedirse.


Llegó a su casillero, y guardó dos cuadernos dentro de este.


—Ey, Buck—saludo un chico moreno, con una gran sonrisa en su cara, lo característico de él.


—¿qué hay Sam?—Chocaron sus palmas.


—Adivina que—miró con una gran sonrisa a su amigo, quien estaba guardando algunos cuadernos.


—No soy adivino, Sam...ya dime.


—En vacaciones le confesé mis sentimientos a Joaquín—se le veía realmente feliz.


—¿Torres?—Cuestionó Barnes, cerrando su casillero.


—Así es...él sentía lo mismo y, bueno, ahora estamos saliendo, es mi novio—había un brillo nuevo en sus ojos.


—Me alegro por ti, aunque el mocoso es algo molesto.


—Cállate, sólo eres más grande que él por meses—se rió Sam.


—Da igual, ya vamos—cerró su mochila y volvió a colgarla en sus hombros, que eran envueltos por su chamarra de piel negra.


—¿te entusiasma ver a Walker?—Pregunto sarcástico, Sam.


—Agh, no quiero verle la cara a ese imbécil.



Comenzaron a caminar en dirección de su salón, cuando alguien de segundo semestre se quedó parado en medio del camino revisando algo en su teléfono, James no se molestó en decirle con permiso, simplemente lo aventó con su mano derecha, haciendo que este chico se cayera al suelo.


—¿podrías dejar de hacer eso, al menos por este semestre?—miró mal a su amigo.


—¿y quien sería el Bully?—Preguntó seriamente.


—Nadie, no son necesarios.


—Es necesario para mi—observaba con mirada matadora a alguien, Sam observó al frente y supo con certeza, a quien miraba con tal mirada, Bucky.




De encontrarse organizando tranquilamente su casillero, ahora se encontraba con un ardor inmenso en la mejilla derecha, y con un aturdidor pitido en su oído derecho. La puerta de su casillero, había impactado en todo su costado derecho, con mucha brusquedad.


Las personas que se encontraban alrededor sólo pudieron reaccionar sorpresivamente y provocar sonidos propios de tal sorpresa ante ese inesperado golpe.


—Uy, perdón—fue lo único que dijo James, mientras hacía un fingido puchero.


Helmut guardó sus lágrimas, no le daría esa satisfacción a ese tipo.


—Verpiss dich— [Vete a la mierda] lo miró con recelo, mientras lo insultaba en alemán.


James se sorprendió un poco, ¿le acababa de responder? ¿le acababa de responder en otro idioma?


Se lanzó a él, lo tomó con agarres bruscos de la parte superior de su playera blanca y lo retacho contra su casillero, levantándolo del piso ligeramente, pues el chico era delgado y al menos una cabeza más bajo que James.


—¿qué mierda me dijiste?


—Verpiss dich—lo miró con furia.


—Habla en español, políglota estúpido.


—Vete a la mierda, Barnes.


—Me vuelves a responder, y te partiré esa cara de mosca muerta que tienes. Sólo abre la boca en tus estúpidos debates—lo miraba directamente a los ojos.


Zemo agachó la mirada, quería verse fuerte, pero la intensa mirada azul de Barnes le intimidaba por naturaleza.


—Responde—le pegó más contra los casilleros.


Zemo sólo asintió. James lo soltó, provocando que Zemo perdiera un poco el equilibrio.


—Ya basta, Bucky, ya vámonos—dijo Sam, no se entrometió en la pelea, pues no quería llevarse algún golpe de Barnes.


Ambos se fueron, mientras los demás miraban a Zemo expectantes. Helmut se volteo, pero no con la cabeza gacha, la levantó y cerró su casillero, tomó su mochila y se fue con la frente en alto.




—¡¡ese imbécil me va a escuchar!!—Sharon estaba echando humo por las orejas, estaba muy molesta con el imbécil de Barnes.


—Tranquila, Sharon, no es nada, créeme—le dedicó una dulce sonrisa.


—¿Qué no es nada? Tu mejilla está inchada y roja, ese estúpido está cruzando la línea.


—No es lo peor que me ha hecho.


—Pero ya estoy harta de que se la pase jodiendo, de que se la pase jodiendo a todos.


Zemo no mencionó nada, sólo agachó la cabeza, escuchando la molestia de parte de su mejor amiga, mientras se dirigían a su salón.



En el salón, se encontraban en el fondo, al costado izquierdo, James, Sam y Joaquín, el novio de Sam. Ambos estaban jugando con sus manos muy divertidos, mientras James escuchaba música, ignorando a todos a su alrededor. Pero su mirada se afilo, mirando sin despegar su vista, de manera muy intimidante, al chico que venía en compañía de Sharon.


Al entrar a su salón, Zemo sintió con intensidad la mirada penetrante de James, aún se preguntaba: "¿por qué me odia tanto?"


La mirada lo persiguió, hasta que este se sentó.


—¿Qué mierda le ves? ¿se te perdió algo?—miró con enojo a James, Sharon.


—Pudrete—dijo James, regresando su mirada al frente.



Zemo lo observó, era fácil admitir que James era alguien muy atractivo, pero su actitud hacía que todo el mundo se alejara de él, a excepción de su buen amigo Sam y su hermano Steve. Barnes sintió la mirada de Helmut en él, lo miró con odio, para pasar a hacerle una ofensa con su dedo corazón. Helmut volteo su mirada de inmediato.


Se tenía que preparar, para vivir nuevamente un infierno proporcionado por aquel chico de ojos azules.