StarCat [Toll]

Summary

★Un joven fanático de las estrellas con muchos problemas, se encuentra a un gato el cual adopta con toda las intenciones de cuidarlo, pero el destino quiere otra cosa, y el gato termina convirtiendose en un humano.★

Genre
Romance/Drama
Author
Evvy
Status
Ongoing
Chapters
18
Rating
n/a
Age Rating
18+

Uno



La luz de la luna golpeaba contra la ventana de aquella habitación en donde un joven yacía recostado sobre su cama junto a esas cobijas y sábanas que le brindaba el calor suficiente como para no morir con el frío de invierno, acompañado con la luz de su linterna, dibujaba con marcador pequeñas estrellitas en esas cicatrices que adornaban sus brazos.

El joven de tan solo dieciséis años, que cursaba la preparatoria, disfrutaba mucho el pasatiempo de dibujar igual que el de tejer, siempre que ejercía alguno de estos dos pasatiempos terminaba haciendo estrellas de diferentes tamaños y colores, nunca entendió el porqué de su obsesión con las estrellas pero no se quejaba, era algo que le gustaba mucho.

Al cabo de unas horas sonó el despertador, ese pitido era el indicador de un nuevo día y otra noche sin dormir, el peli negro con la mirada perdida y con sus pensamientos desordenados apago la alarma, con un suspiro se levanto.

Apenas llego al baño miro en el espejo como unas lindas ojeras le adornaban sus ojos color avellana, con algo de frustración y cansancio empezó a maquillarse y arreglar su cabello con esos lindos broches de estrellas que lo caracterizaban, al salir del baño miró su armario de pies a cabeza para al final decidirse que llevaría los mismos vaqueros grisáceos y el mismo suéter color negro que siempre usaba, unas muñequeras y sus accesorios favoritos.

Cuando ya estaba listo dio una vista rápida por su ropa y asegurándose que cargaba todo en su mochila salió rumbo a la escuela mientras escuchaba música y se perdía en sus pensamientos, al estar tan apurado no pudo desayunar o simplemente evito comer algo, aunque no se crea el evitar desayunar era algo muy común en el fanático de las estrellas, simplemente le daba asco ingerir alimentos a tan temprana hora o simplemente era muy quisquilloso, su madre nunca estaba en casa así que no se daba cuenta de esas actitudes que tenía su hijo.

Al estar tan concentrado en que decía la canción no se percató que su recorrido había terminado, y ya se encontraba en la entrada de aquella escuela que tanto odiaba, con un suspiro se adentro a esos pasillos que tanta fobia le daban, al llegar al salón fijó su vista en una hoja que estaba pegada en la puerta, al mirarlo de cerca leyó que eran cupos para el club de artes.

Chilló de la emoción cuando se dio cuenta que por fin podría estar en ese club que tanto anhelaba, con la sonrisa más grande y el más espléndido brillo en sus ojos entró al salón decidido a aguantar esas dos horas que tenía con la maestra de matemáticas, al entrar a la clase esta ya había comenzado; el había tardado lo suficiente como para interrumpir la clase y ser sermoneado, con que ser responsable era importante, pero como a él eso no le importaba solo asentía a todo lo que la profesora decía.

Finalizada la hora de clases comenzó a guardar cosas en su bolso con estrellitas, al cabo de unos segundos término, para su mala suerte la profesora lo llamó para hablar de algunos temas que le estaban preocupando mucho, los cuales eran su falta de concentración en clases y sus notas tan bajas, la profe le advirtió que si seguía con eso malos pasos terminaría reprobando su materia y quien sabe que otras materias terminaría reprobando, también le sugirió que entrara en algunas actividades extras para tener puntos y no aprobarlo.

Al cabo de unos minutos la charla termino y el peli negro con una expresión triste salió para dar paso al salo de artes, con un poco de tristeza se replanteo que actividades daban punto extras, al llegar al salón de artes una linda chica peli amarillo lo recibió.

— Hola, ¿a quien buscabas o que te interesa?— preguntó la joven

— Disculpa... vine por los puestos libres de arte — Tartamudeo un poco, se encontraba bastante nervioso

— Para ocupar un puesto tienes que tener un buen promedio. Con ese uno requisito entras — Al finalizar lo dicho Bill sintió que su mundo se desmoronaba, la única actividad que le gustaría cursar no podía por sus pobres y miserables notas.

No se despidió de la chica ni dijo nada, solo se apuro para salir, no podía creer que solo por sus notas no podía entrar aquel grupo que tanta ilusión le traía.

Al cabo de unos minutos de caminata y de rasguños en su brazos, se dirigió al baño para entrar a un cubículo y romper en llanto, no podía creer cómo su vida era tan miserable, recostado en la pared lentamente fue cayendo hasta parar al piso en donde se sentó en forma fetal y lloró como en tanto tiempo no lo había hecho.

Suena ridículo llorar por algo así, pero para Bill que el arte con pinturas era su distracción para no volver a recaer y serle negado el mostrar sus pinturas al igual que enseñarles a otras personas, le frustraba mucho y más el hecho de que por su irresponsabilidad vaya a perder varias materias.

La frustración lo estaba inundando, haciendo que sin más remedio empezase a rasguñarse aquellos brazos pálidos, dejándolos de un color rojo vivo y pequeños hilos de sangre empezaban a emanar. Al acabar de expresar su odio, pasó sus dedos por aquellas heridas recién hechas y con horror vio como empezaba a brotar sangre, revisó su bolso rápidamente para sacar unas toallitas húmedas y con cuidado limpiar sus heridas.

Salió rumbo a la cafetería, sabía que no quedaba mucho tiempo para volver a escuchar el timbre y volver a sus salones, pero no quería quedarse en aquel baño después de haber tirado muchas toallitas con sangre.

Cuando llego tomo asiento en una de las mesa más alejadas, sacó su jugo de uva y poco a poco empezó a beberlo mientras se perdía en sus pensamientos y sin darse cuenta o como, su brazo estaba siendo rasguñado devuelta, al percatarse de esta reacción tan involuntaria, soltó un chillido de irritación.

El resto del día pasó relativamente normal, dos clases más, con muchos pensamientos intrusivos. Al terminar las clases todos salieron con rapidez y Bill no sería la excepción dando paso rápido a la salida, siendo interrumpido por su maestro quien lo llamó para hablar de sus malas notas e impuntualidades.

La charla fue corta, recomendaciones para no llegar tarde y consejos para hacer las tareas, otra cosa que le sugirió fue entrar a las actividades extras, ideas muy tentadoras pero lo más seguro que no haría nada y con mucha suerte pasaría el año.

Apenas pudo salir de aquel infierno llamado escuela, se dirigió a una pequeña biblioteca que quedaba a unas cuadras de su casa, para poder despejar su mente y tratar de pasar las horas que le quedaban, no le gustaba estar en casa cuando eran horas de almorzar, ya que a esa horas su madre se encontraría allí y lo obligaría a comer.

Al cabo de unas horas se dirigió a su casa, lo primero que hizo fue averiguar si su madre se encontraba, al no oír ningún ruido se dirigió a su habitación, deshaciéndose de su ropa en el camino, para solo llegar y recostarse en su cómoda cama con solo un suéter cubriéndolo y con los pensamientos a flote dio paso a otra noche sin poder dormir.