Capitulo 01
Los murmullos y las risas escandalosas bullian en el Mansión de Wednesday Addams. Tras una increible presentación en la Empresa U&K, en donde se ganó aplausos y felicitaciones por su nuevo producto, decidió celebrar junto a sus conocidos. Muy pronto darian inicio a la cuenta regresiva para recibir un nuevo año, seguramente repleto de éxitos y fama para ella.
En ese momento, se hallaba cerca de la puerta, portando un vaso lleno de whisky, despidiendo a Amanda Loveless, su actual pareja.
-Ya te lo dije, anticiparon las fotos. Debo ir en el último vuelo a París. Te voy a extrañar-murmuró Amanda, haciendo un puchero infantil que irritó a Wednesday.
Odiaba cuando alguien, además de ella, lo hacia.
Suspiró con dramatismo y fingió una expresión de descontento.
Le daba igual que Amanda se fuera, a veces podia ser una piedra en el zapato. Pero Lia le dijo que estar en pareja mejoraria un poco su imagen luego del gran escándalo que ocasionó cuando se acostó, sin tener idea, con la esposa de un socio. Así que ella aceptó, rechistando, y se puso de novia con la periodista y modelo.
-Seria una pena que te deprimieras allá, asi que te hice un regalo especial. Cierra los ojos.
Amanda obedeció.
Wednesday abrió el armario en donde estaban ocultas las bolsas de Chanel que serian entregadas al final de la fiesta. Escogió una y lo volvió a cerrar.
-Abrelos.
-¡Oh, por Dios! -exclamó cuando le entregó la bolsa-. Es Chánel.
-Se dice Chanel-corrigió la pelinegra.
Amanda no pareció contenta con eso, pero aun así besó a Wednesday en los labios antes de cruzar el umbral y perderse de vista.
La pelinegra permaneció de pie junto a la puerta un rato, mirando al vacío.
Yoko apareció luego, acomodándose el abrigo negro que llevo consigo por petición de su esposa. Wednesday no perdió la oportunidad para burlarse de él por el detalle.
-Tanaka, la fiesta recién empieza.
Yoko suspiró antes de contestar.
-No puedo quedarme, Wedns. Pronto será año nuevo, Divina y los niños me están esperando.
-Pffs, aburrida.
Yoko emitió una débil risa.
-Quiero estar con ellos, Wedns. Tal vez no lo entiendas porque no tienes una familia que te espera en casa todos los dias o hacen que tu vida sea más llevadera.
-Cursi. -Wednesday se burló. - Está bien. Si quieres renunciar a una divertida y glamurosa fiesta para ir con ellos, allá tú, Yo disfrutarė hasta el amanecer.
-Addams no quiero ser cruel. Pero te das cuenta de lo vacía que es tu vida?
-¿Eh? ¿De qué hablas? Mi vida es genial. Soy millonario, tengo un enorme Mansión y me divierto en fiestas.
Yoko esbozó una sonrisa languida que no pasó inadvertida para Wednesday.
-Algún día te darás cuenta de que, en realidad, nada de esto vale la pena si estás solo. ¿No crees que es hora de sentar cabeza y ser más responsable? ¿De...?
Wednesday veia venir lo siguiente, asi que se apresuró a Interrumpir.
-No sé de qué hablas, yo ya soy responsable. Además estoy bien así.
-¿En serio lo estás?
Wednesday enmudeció ante la pregunta de su amigo.
¿Que si estaba bien? Pues... se suponia que si. Lo tenia todo.
-Adiós, Addams. Que te vaya bien.
Wednesday observó la silueta de su amiga disiparse poco a poco. Luego volvió a la fiesta. Compartió conversaciones, risas y bromas con sus invitados antes de que se marcharan. Horas más tarde, la espaciosa sala quedó vacía, a excepción de ella y su fiel amigo Louie.
-Somos tú y yo, amigo.
Wednesday se acostó en el sofá y permaneció largos minutos observando el techo de la casa. Louie estaba recostado en el piso, siendo acariciado por Wednesday en absoluto silencio. El ambiente festivo se habia evaporado ya.
-¿Sabes? Yoko dice que necesito una familia. ¡Qué loco! Es estúpido ¿verdad? Wedns Addams no necesita a nadie para ser feliz.
Porque la única persona que le proporcionó algo similar al amor familiar se marchó hace mucho tiempo.
Wednesday despertó cuando oyó el molesto y penetrante timbre del celular. Gruñendo y con los ojos cerrados, alargó la mano y atrajo el aparato a su oreja.
-¡¿Qué quie...?! -Ahogó un bostezo y se restregó los ojos.
Un segundo después, escuchó la voz gruesa de Tyler al otro lado.
-Oiga, jefa, hay una señorita en la entrada. Su nombre es Goody.
Wednesday resopló con fastidio, reprimiendo las ganas de gritarle a Norman que lo dejara en paz y lanzar el teléfono a la pared.
-No conozco a nadie llamado Goody. Dile que se vaya.
-Es muy bonita-continuó Tyler, instándola a recibirla.
Wednesday lo pensó dos segundos antes de aceptar.
-Esta bien, dejala entran
Al otro lado, Tyler reia muy bajo y negaba repetidas veces con la cabeza.
-Siempre funciona.
Cinco minutos después, alguien tocó el timbre y Wednesday fue a abrir. No obstante, se llevó una molesta sorpresa cuando abrió la puerta y tan solo halló el pasillo desierto.
Bufo y decidió cerrar la puerta, maldiciendo a Tyler por la broma que, seguramente, le pareció graciosa.
Sin embargo, una voz infantil y aguda llamó su atención.
-¡Oye, estoy aqui!
Wednesday frunció las cejas y bajó la cabeza hasta la fuente de la voz.
Era una niña bonita, con el cabello ondulado y del mismo tono que él, que le sonreia ampliamente. Con ella, traía dos maletas color rosa y un bolso color negro colgando de su hombro izquierdo.
-Ah... no me interesa comprar galletas ni dulces. Adiós.
Dio dos pasos atrás y cerró la puerta en la cara de la niña. Estaba a punto de volver al sofá cuando el timbre sonó de nuevo. Wednesday rodó los ojos y abrió la puerta otra vez.
-Mira, no sé quién eres, pero te daré cien dólares si me dejas en paz-ofreció, agitando el billete frente a la niña..
Ella sacudió la cabeza.
-No quiero tu dinero -contestó, muy segura de si misma.
Wednesday bufó.
-¿Entonces qué te motiva a seguir molestándome?
La niña abrió la boca para responder.
-Yo quiero...
-¡Claro! -interrumpió Wednesday-. Un autógrafo. ¿Cómo no se me ocurrió? Espera aquí e iré por el.
Camino dando grandes zancadas hasta el mueble que se hallaba cerca de sus trofeos, dejando a la niña afuera.
Ella, por su parte, apreció el lugar formulando un audible «oh», antes de enfocar su mirada en un perro color casi dorado.
-¡Es un Golden retriever! -Penetró la casa y fue a abrazar al perro-. Que bonito es.
Wednesday, que tenia su fotografia autografiada en mano, rodó los ojos y se acercó a la niña.
-Oye, es un perro peligroso.
Ella meció ligeramente la cabeza.
-Es adorable.
-Como sea. No deberías entrar en casa de extraños. ¿Tienes idea de cuánto psicopatas y pederastas existen? ¿Tus padres no te advirtieron sobre los extraños?
Ella agachó la cabeza, repentinamente avergonzada.
-Si. Lo siento.
Wednesday suspíró.
-¿Dónde están ellos?
-Mi mami murió.
-¿Y tu padre?
-No tengo padre. Tengo otra madre...
-Si, si. -Wednesday agító las manos para callarla-. ¿Vienes con ella? Debe estar buscándote.
-Uh, uh. No está buscándome.
-¿Por qué estás tan segura?
-Porque la estoy viendo justo ahora.
«¡¿Qué carajos?!».
Wednesday la miró sin comprender. Ni siquiera parpadeó.
Ella dio un paso al frente y dijo:
-Hola, nunca nos hemos conocido. Mi nombre es Goody Sinclair. Soy hija tuya y de tu ex-esposa, Enid Sinclair.
Oh.
Mierda.