PRIMER ENCUENTRO
-¡Nate ya es hora! Vamos que se nos hace tarde.- le urgí a mi pequeño para llevarlo al colegio.
-Ya voy mamá- escuche a Nate decir mientras corría por el pasillo. Lo esperaba en la puerta algo impaciente, hoy era día de inventario en la boutique y tendría que llegar un poco mas temprano de lo usual.
-Listo mami- me sonrió mi hijo Nathan, le arregle su corbatín y abrí la puerta tomándolo de su mano, yendo a mi lado. Subimos al auto nos colocamos los cinturones y me dispuse a recorrer el camino al colegio.
-¿Mamá?- inquirió Nate -¿Si bebé?- dije mirándolo por el retrovisor.
-¿Si iremos al cine hoy verdad?- ¡Ay no! Lo había olvidado por completo. Le había prometido llevarlo al cine a ver el estreno de una de sus películas favoritas "Mi villano favorito" pero con tanto trabajo y recibiendo nueva mercancía no sería posible.
Volví a mirar su carita a la expectativa con sus ojos brillantes y no pude decirle que no.
-Claro, amor. Lo prometido es deuda, y como no si te portas tan bien.- Sonrió deslumbrantemente. -¡Yes!- exclamó emocionado levantando sus brazos con euforia.
-¿Vendrá por mí el tío Sam o tu mami?
-Vendrá tu tío peque. Iremos al cine luego de que llegue tu tia Ghail. Hoy recibimos nueva mercancía y no podre salir antes; pero debes estar listo después de las 4 ¿de acuerdo?- le indique echando un fugaz vistazo por el retrovisor.
-Esta bien mamá- respondió sonriente.
-Que tengas un buen día peque te quiero.
-Adiós mami, yo también te quiero- contesto bajando del auto y entrando en una carrera al colegio donde lo esperaba el portero.
De camino a la boutique no pude evitar pensar en cuanto habían cambiado las cosas en tan solo 2 años. Desde que Marcus mi ahora ex esposo se había largado por fin de nuestras vidas luego de un corto proceso de divorció que le urgía por haberse "reencontrado con el amor de su vida" después de 5 años de un tormentoso matrimonio conmigo que para nada tenia arreglo, todo se había ido por la borda luego de que sus maltratos verbales y psicológicos cruzaran la línea y se convirtieran en maltrato físico. Rompió todas las promesas que un día hizo de cuidarnos y amarnos, promesas que el no cumplió, acuerdos que no respeto y corazones que destrozo.
Al menos para Nathan había sido sencillo acostumbrarse a su ausencia porque estaba muy pequeño cuando todo aquello sucedió y Marcus no había sido el padre mas amoroso y entregado que digamos, Nate estaba por cumplir los 5 años cuando su papá le dijo que se iría a trabajar a Canadá y luego volvería para visitarlo y pasar tiempo con él.
A los pocos meses de haberse marchado comenzó a dejarlo plantado por Skype rompiendo su promesa de que hablarían todas las noches por video llamada tanto que el mismo Nate una noche simplemente me dijo con decepción "Ya no lo esperare más mami" y se encerró en su habitación.
Esa noche fue la primera vez que sentí odio por Marcus sin que me hubiese tocado aunque lo habría preferido, habría preferido mil veces uno de sus golpes al dolor que le estaba causando a nuestro hijo pero eso no fue lo peor; la gota que derramo el vaso cayo el día que le juro que vendría para su cumpleaños y no lo hizo ¿Que si yo sufrí? Si, por supuesto que lo hice pero nada se comparaba con la paz que teníamos ahora en nuestras vidas. Me había sentido tan culpable durante un largo tiempo por no solo haberme equivocado al escoger a Marcus como esposo sino también como padre, Nathan no le importaba en lo absoluto y me dolía incluso mas que cualquier otra cosa porque mi pequeño no merecía tal crueldad de su parte. Para mi había sido liberador esa ruptura, lo mejor que había podido suceder después de todo. A Marcus Le quise muchísimo y me case tontamente enamorada de quien solo era un disfraz y a los 2 meses de matrimonio había dejado de ser mi esposo para convertirse en mi verdugo. Un hombre de quien solo recibía críticas constantes y una que otra bofetada y empujones un par de días cada semana. Un maltratador.
Un estruendoso frenazo me saco instantáneamente de mis pensamientos y frene por instinto, el auto se sacudió ferozmente activándose el airbag y sentí como una sensación de latigazo recorría mi columna vertebral dejándome aturdida. Acababa de chocar un auto, no sabia ni a quien ni donde le había embestido, estaba paralizada con el airbag y el cinturón de seguridad estorbándome un poco para respirar.
-¿Oye estás bien?- inquirió un hombre alto tocando mi ventanilla. Yo solo pude asentir con un leve jadeo, estaba helada, jamás en mi vida había tenido un accidente.
-Disculpa ¿puedes quitar el seguro para asegurarme de que estas bien?- volví a asentir pero mi cuerpo no respondía estaba en shock.
Él volvió a tocar mi ventanilla y señalo el seguro y halo hacia arriba dándome una demostración de lo que yo tenia que hacer. Inhale y subí el seguro recuperando el control de mis extremidades, el hombre abrió la puerta de mi auto y por primera vez lo vi...