El Mundo Shinobi y El Fénix

Summary

Este es un fanfic creado por mi sobre el anime Naruto, que me hace mucha ilusión y le estoy dando todo el amor y dedicación. Y espero les agrade. Durante mucho tiempo hay disputas entre naciones y hasta en otros mundos, esto hace que una doncella emprenda un viaje por el tiempo y espacio... así es... en el mundo Shinobi, de la cual conoce en particular tradiciones y costumbres de la Aldea de la Hoja, Konoha. Durante su estancia en aquel lugar, su más grande protector, Hatake Kakashi la va conociendo y sabiendo sobre su pasado. Teniendo varias cosas en común, a lo largo de la historia ambos comienzan a acercarse aún más, puesto que cuando se conocieron empezaron con el pie izquierdo... Será posible que surja algo más entre ellos? Podrá vincularse la doncella con el mundo Shinobi y formar alianza para poder reclamar su corona en el lugar de su origen? Podrá ser aceptada como tal? Son muchas las incógnitas que se generan ante esta situación... Principalmente... por qué en ese mundo? Hay alguna clase de amenaza? Hay alguien que quiere destruir a aquella doncella en particular?

Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1 Viaje en el tiempo y espacio a través de un sueño

El Mundo Shinobi y El Fénix

Temporada 1

Capítulo 1 Viaje en el tiempo y espacio a través de un sueño.

En algún lugar... el silencio es quien reina. Abismos crecen alrededor del entorno, sin rumbo. Sin motivo. Los pasos firmes de un niño resuenan en el suelo frío y seco. La tierra exige, el viento llama, el cielo llora, pero el calor es ausencia. Perdido entre aquel bosque frondoso sigue su andar, solo sus pies se mueven sin retorno. Al alzar la vista ve una estrella fugaz que parece ha perdido el eje del cielo sin vida, flota como si tuviera conciencia propia, deslizándose entre los árboles del bosque como si lo guiará entre la oscuridad y por alguna razón le sigue. Esos pasos moviéndose bajo hojas secas, como si el lugar se extendiese como una herida familiar. La culpa, quizá.

–¿Qué?... ¿Quién está ahí? –La voz suave del pequeño hace eco entre túneles oscuros, que no dejan ver ni por dónde camina. –¿Dónde estoy? No puedo ver nada…

La única luz que ve es de la estrella fugaz, su brillo de tonos entre blancos y azules es lento, hipotónico, suave a su vez. La única guía entre escombros esparcidos por el subsuelo, ecos de susurros llamándolo, incluso con desespero.

Esto no puede ser real...

Murmuró entre jadeos al darse cuenta de lo que sus ojos ven delante de él. Esa casa reconocible, desgastada, abandonada, miles de pensamientos y recuerdos lo hacen dudar al dar el paso, su corazón se agitada tan solo de pensar que encontrará ahí.

–Es mi casa... No quiero entrar. –Su voz rota definió su incertidumbre, la puerta estaba abierta para él como si alguien lo estuviera esperando, dando pasos lentos se acercaba al claro de la casa, apunto de encontrarse con algo que le cala los huesos. La neblina rodea el entorno de lo que fue alguna vez su hogar, sintiendo el peso del momento. –¿Papá? –Llamo, pero no hubo respuesta alguna. Se adentro en el centro de la morada hasta ver el cuerpo inerte de su padre. Tendido, sin vida.

Sus manos temblaban al ver la escena, la tenue luz titilaba dudando si mostrarle demás en ese momento. Al caer de rodillas y sollozar por la pérdida de su figura paterna, su piel se erizo al sentir una presencia cerca de él. La misma luz brillante de antes haciéndole compañía, rodeándolo como si le dijera “vamos”.

–¿Porque tuviste que hacer eso? Me prometiste que iríamos a entrenar juntos... –Susurro entre sollozos ahogados mientras tardaba de moverlo sin ningún resultado. –Me dijiste que iríamos juntos a ver ese campo donde conociste a mamá... ¡Despierta! Papá... ¿Por qué? ¿Porque me dejaste solo?

La mirada de este niño se enfocó en la luz tenue, que si no se mueve temía perder la única compañía que le transmitía claridad a su camino. Con determinación se incorporó y le siguió dejando esa casa. Corrió como si su vida dependiera de ello, temiendo perder la estrella fugaz y sentirse solitario, cuando dio un salto su fisionomía cambio: era la de un joven aprendiz. Con el ojo izquierdo herido y sangrante. Loa sueros desgarradores femeninos le erizaron la piel, sus ojos se agrandaron, su técnica de rayo brillaba en su palma. Esa mirada determinada se ensombreció por ver a su compañera mirándolo a los ojos, ese momento en que quiso protegerla y la acabo asesinando la.

–R-rin... No... –Entrecortadamente salió ese susurro desgarrador. Su boca se secó por la sorpresa y más cuando vio caer el cuerpo de su compañera de equipo. –¿Qué es lo que sucede? Esto es una pesadilla...

–¿Qué fue lo que te pedí? ¡Acabaste matándola! No la protegiste ni de ti mismo.

–Obito... no, no es así.

–Solo te pedí que protejas a Rin. Me has decepcionado.

–Nunca fui suficiente para ustedes, ¿verdad? Acabe decepcionando los de una u otra manera... –Su mente apenas procesa lo ocurrido, solo sus piernas se mueven con rapidez tras la luz, sin rumbo fijo.

Al pasar un árbol frente a él, ese joven porta ahora una máscara característica: Cazador ANBU con el Sharingan brillando bajo el artefacto. Frente a él está Konoha en llamas, gritos de desespero resonando en cada rincón, el Kyubi atacando sin piedad. La villa entera en caos absoluto. Intento correr pese a que sentía que ya lo había vivido, sus piernas flaquearon ante un estruendo. La caída del Cuarto Hokage y su esposa. Aquel demonio de nueve colas estaba enloquecido, era como si alguien hubiera desatado esa irá, mirando con fuego todo a su paso, toda destrucción, toda ruina y muerte, cesaron ante el sacrificio de su líder. Solo un ruido llegó a sus oídos. Ese pequeño llanto del bebé de Minato y Kushina, era como un rayito de esperanza a su corazón destrozado.

–También te falle a ti... no pude ayudar a tu padre, ni proteger a tu madre... –Murmuro con los labios partidos de angustia y aflicción. –¿A cuántos más he de fallar? ¿He de decepcionar? –Miro hacia el cielo que lloraba por las pérdidas tras ese ataque. Aquella cuna vacía era observada por él y por la luz que flotaba a su costado, como un ojo que todo lo ve. –¿Porque me sigues? ¿Que eres? –Pregunto, mirando por el rabillo del ojo la estrella fugaz que no le ha dejado en todo el trayecto.

A medida que avanzaba, cada paso que daba, era desgracia haciéndose camino. Muerte entre sus manos, sangre en el suelo, mataba a todo aquel que tenía enfrente, empleando su técnica de rayo para dar fin a una vida de modo rápido. Rodas de enemigos querían matarlo, la luz se postró delante de él desvaneciendo a todos en segundos, solo el sonido del viento se podía percibir, y un aroma flores que invadía de apoco el lugar. El joven ANBU se detuvo por la impresión, mirando a su alrededor solo vio de cerca la estrella fugaz, pero había algo más... alguna presencia quizá. Las voces escupen culpa a su oído, haciendo que su corazón se llene de pesar y dolor, su pecho se agita y sus ojos buscan salida.

–¿Qué hiciste con la oportunidad que yo no tuve? –Su padre habla, sin emoción y solo vacío.

–Una sola cosa te pedí, y me decepcionaste. –Obito alza la voz como reproche. La voz femenina de su compañera susurra su nombre entre agonía y dolor.

–¿Como pretendes guiar si ni siquiera puedes contigo mismo? –Su maestro con voz triste le dice, ya no como solía hacerlo de antes más alegre y calmado. Sino lleno de pesar.

–Basta... –Murmura. –¿Por qué pasa esto? ¿Porque me siento tan afligido?

La oscuridad lo envuelve como un mantra, una sombra del pasado que es como un castigo autoimpuesto. Como si eso pudiera pagar por todo lo que no pudo hacer antes, pensando que debió, pero ya es tarde para eso. La oscuridad, esa misma que lleva detrás lo envuelve, lo aísla, el mismo construyó ese muro muchos intentaron derrumbarlo sin éxito.

–Eres un asesino, no mereces que te llame amigo. –El eco de voces a su alrededor lo abruman, tan denso como el aire sofocante en su habitación.

–No... ¡Basta!

Ese nudo en la garganta hizo que de golpe se incorpore, jadeando, con sudor recorriendo su frente, con esos ojos que tiemblan por la adrenalina, sus manos se aferran a las sábanas mientras recupera el aliento. La única luz es la de la Luna que se filtra en su habitación, creando su silueta, el viento es la melodía silenciosa que está presente, no hay nadie más.

–Solo... solo fue un sueño... No. Una pesadilla. –Llevo su mano a su rostro, intentando calmar su agitado corazón. –¿Porque cada vez que cierro los ojos... esos sueños vuelven a mí? Cada noche, es un tormento.

Su castigo, según él. Su pago, por su pasado. El precio de lo que no pudo hacer. Dia tras día... noche tras noche, la oscuridad lo invade de formas que ninguno quisiera sentir. –Esto... tiene que parar. Pero, ¿cómo hago eso? ¿Como detenerlo?

Esa misma frustración lo tiene anclado hace años, el no saber cómo lidiar con ello, aun así, no se deja vencer, sigue de pie y seguirá. El día apenas empieza y ya tiene secuelas de sus insomnios.

–Agh... mi cabeza... Últimamente me está haciendo pasarla mal. –Se apoyo en su mesa de trabajo mientras se vestía, aferrándose a algo forme para no tambalearse. –No recuerdo mucho de aquel sueño, pero... recuerdo vagamente una melodía. No importa eso ahora, llegaré tarde más de la cuenta sino dejo de pensar en eso.

–Kakashi... –Una voz suave y femenina susurro su nombre por uno de los pasillos de su departamento, fue dulce y tenue, algo que le caló los huesos al hombre.

–¿Hay alguien aquí? –Miro a su alrededor, ¿crees que había alguien? –Creo que esos sueños fueron demasiados... estoy imaginando cosas.

Aves cantan en la aldea, el murmullo de la villa se escucha como eco a lo lejos, los niños juegan y ríen a su alrededor, sus amigos intentan animarle de nuevo sin éxito. La cadena está llena de esperanza, de energía desbordante que te puede sacar de quicio, ahí en la sala de maestros se encontró con Iruka sensei.

–Llegas tarde... otra vez.

–De verdad que lo siento, Iruka Sensei.

–¿Qué pretexto tienes ahora? ¿El de siempre?

–Mmm… Podría ser.

–No es normal, ¿sabes? Aunque viniendo de ti... –Le entrega unos papeles. –Ese es tu equipo de la cual te tocó a evaluar ahora. El Tercer Hokage me pidió que te entregará la documentación necesaria.

–Supongo que ya deben de estar listos para el examen.

–Kakashi, la mayoría de nosotros queremos que esta vez apruebes a un equipo.

–Si saben el concepto, es probable que lo aprueben, de lo contrario me temo que será otro no a la lista. –Se da la media vuelta dirigiéndose al equipo asignado mientras leía con detalle los documentos. –Este equipo está algo... desbalanceado, espero poder ayudarlos un poco.

En un campo abierto, tres niños de no más de 11 o 12 años estaban preparados para poder aprobar ese dichoso examen y ser asignado en misiones importantes tanto para ellos como para la aldea.

–Asi que son ustedes. Muy bien, espero estén preparados.

–Claro que sí, Sensei.

–Hemos estado esperando durante mucho tiempo para poder aprobar este examen.

–Sin duda. –Respondio el último de ellos con una sonrisa.

–Los tres están entusiasmados. Veamos que sucede.

Los tres niños atacan a su oponente a diestra y siniestra, tratando de derrotarlo y así poder triunfar en su prueba. Sin embargo, todo lo que han hecho les fue inútil, puesto que esquivaba todos sus movimientos el Sensei, y cuando menos se esperaban los jóvenes, el Jounin los atacaba mientras les daba un par de consejos.

–Nunca le den la espalda a su oponente, sería una gran ventaja para él.

Al cabo de unas horas sin algún éxito…

–Esto es una pérdida de tiempo, así jamás alguno de nosotros podrá aprobar.

–Estoy exhausto… –Añadió agitado mientras miraba al Sensei con rabia. –Pensé que sería un poco más sencillo de lo habitual.

–Si no fuera porque alguno es más débil que otro no sucedería esto.

–Oye, ¿a quién le dices débil? Sino fueras tan tonto y te lo tomarás en serio ya habríamos pasado este tonto examen.

–Me excluyen a mi… como si no aportará nada en el equipo. –Se cruza de brazos.

–Tal vez porque en realidad no aportas nada. –Soltó en tono a broma de mal gusto.

–¿Así? Pues veamos quien es inútil entonces. –Se prepara para un enfrentamiento contra su compañero.

–¿Estás diciendo que quieres enfrentarte a mí? Tss, como si pudieras.

–Eso lo veremos. -Corre hacía él y le enfrenta con un kunai.

–Chicos paren ya. Recuerden que nos enfrentamos al Sensei. –Le golpean sin querer qie lo dejaron tumbado al suelo por segundos.

–Oh… ¿Ya ves lo que has hecho?

–¿Yo? Tú fuiste quien me empujo y me tiro al suelo.

Esto se está saliendo de control. –Él ha visto todo, esté preparado para detener lo peor. –Bien escuchen…

El grupo hizo caso omiso a su orden, esos tres novatos empezaron a darse de golpes de verdad, casi a uno le han roto la nariz y partido el labio. Kakashi apareció entre ellos para detener la pelea y que escale a más, su ceño fruncido y mirada gélida cual demonio... dijo básicamente todo su disgusto.

–Regresen a la academia.

–¿¡Qué!?

–Pero…

–Ya escucharon. ¡Regresen a la academia hora mismo! Están reprobados. –La voz fue tan grave como la de un padre regañando a su hijo, seco y directo, sin más que decir. Con la misma, se dio la media vuelta alejándose de ellos con ese andar sereno y lento.

–Interesante. –A lo lejos, un hombre mayor observaba al sensei, con ojos crítico desde hace años para ser precisos.

–¡Esto es el colmo! Otro grupo reprobado. ¿Qué pretendes ante esto?

–¡Hacer que entiendan que no solo es realizar la misión! Va mucho más allá de lo que se imaginan. –El sensei estaba sentado con los brazos cruzados, ese aire tranquilo le rodea pese a su oscuridad interna.

–Pero… ¿a este grado?

–Deben de entender. ¿Qué quieres que haga? ¿Aprobar a jóvenes que posiblemente se maten entre ellos antes que a los enemigos? –Espeto, mientras se ponía de pie para retirarse del lugar.

–¿A dónde vas?

–Si eso es todo, me voy.

–El Hokage quiere hablar contigo.

–¿Ahora?

–Si, ahora.

–Tercero-Sama. –Anuncio su llegada con esa mirada tranquila, el olor a incienso y la calidez del entorno llegaron a los sentidos del ninja, calmando su alebrestado cuerpo. –¿Quería verme?

–Noto que aún llevas esa oscuridad en tu corazón. Como si fuera realmente tu culpa. ¿O me equivoco? –Cogió su pipa.

–Si es por el grupo reprobado, me disculpo.

–No es eso. Entiendo lo que quieres lograr ante tu “método” de entrenamiento. Aunque es un poco severo por el trauma que llevas dura te tanto tiempo. –Alzo la mirada hacia el joven maestro quien por segundos bajo la mirada. –¿Quieres hablar de ello?

–¿Qué tanto sería? Ya he hablado lo que se debió.

–Pero aun llevas esa carga sobre tu espalda. Dejando de lado todo lo demás que está por venir. ¿Pretendes estar así todo el tiempo?

–Si ese es mi castigo… –suspira –supongo que deberé aceptarlo.

–No es el caso y lo sabes. Esto no te dejará tranquilo, Kakashi.

–Lo se. Pero ¿qué más puedo hacer? –Se retiro del lugar con pesar en sus palabras, sus pasos resuenan por los pasillos pensando quizás en nada, en lo que hubiera sido, en lo que hubiera podido hacer. El ninja que ha copiado más de mil jutsus, temido por naciones y aldeas, buscado por recompensas, hundido en el pasado y sus errores, arrastrándolo a un abismo sin retorno lentamente, consumiendo su mente al crear barreras con los demás para no herirlos. Ese mismo abismo lleno de oscuridad interna que lo aísla del mundo, con ese corazón que aún guarda un destello de esperanza y redención de algún modo, por un castigo autoimpuesto que busca alivio y paz a su tormento.