PROLOGO
Young-ho estaba de camino a casa mientras sentía fuertes Dolores de cabeza al estudiar y trabajar toda la semana con la esperanza de que cuando logre terminar su Carrera como doctor valiera la pena y tolerancia para darse un descanso para si mismo.
Llegó a su hogar y se dio un baño después de comer una simple pasta e ir a la cama para seguir estudiando cuando decidió leer aquella historia que a su madre le seguía gustando para reír al ver lo clásica y cliché que esta era, miro la hora y suspiro con pesadez volviendo a estudiar, había terminando la historia cuando recibió una llamada de su trabajo a medio tiempo informándole que estaba despedido debido a que ya no necesitaban tantos empleados en aquella cafetería lo que lo hizo preocupar notando que su nariz sangraba en el mismo momentos que horas después fue encontrado muerto por un derrumbe del edificio siendo el unico fallecido.
El joven despertaba viendo un techo tan hermoso que parecía el de una persona con dinero, el pensó que era una ilusión y volvió a cerrar los ojos cuando alguien lo llamó por su nombre.
–Joven maestro Aestreus es momento de despertar, llegará tarde a sus clases. –Young-ho se exaltó al no reconocer la voz de aquella mujer y confundido giro a todas partes preocupado mirando su rostro en un espejo de cuerpo completo... Era el pero... Más delicado pero con fuertes rasgos marcando su rostro y cuerpo, era un niño de 6 años al parecer ahora mismo en ese momento odio un aroma que era un tanto más agrio y desesperante, miro a la mujer que lo miraba preocupado... [¿¡Que demonios había pasado!?]