Flufftober 2022

Summary

Buenoooo pues volviendo de mis largas largas vacaciones (mentira, he estado escribiendo sin publicar pero ya voy a hacerlo) les traigo este flufftober, que sigue la dinámica propuesta por la página Es de Fanfics, los encuentran en Facebook y ahora sí que ya se la saben, 31 días 31 one shots bonitos. Espero que les guste. El mundo de Harry Potter no me pertenece, claramente solo estoy modificando el canon y jugando con los personajes. Lo publiqué esto cuando salió en octubre de 2022, pero hasta ahora estoy mudándome a Inkitt. Espero no haya ningún problema.

Status
Complete
Chapters
31
Rating
n/a
Age Rating
16+

Cita a ciegas

Aquí estaba de vuelta ese maldito día del año. Draco se removió entre sus sábanas pensando en cómo deshacerse de ese maldito día, no era como si no tuviera nada más importante que hacer ese día, matar a Dumbledore para salvar a su familia, por ejemplo y sin embargo ahí estaría, aplastado como un idiota mirando corazones caer por todo el comedor.

Crabbe y Goyle fueron los culpables de levantarlo, parecía como si toda la gente a su al rededor supiera algo que él no y mientras desayunaba su ración diaria de manzana con avena. Sentía un par de ojos clavados en él, un par de ojos que pertenecían a cierto Gryffindor molesto que no hacía ni el menor intento por fingir que no lo miraba. Potter podía ser un dolor de cabeza si se lo proponía.

Gruñó para sus adentros, harto y estresado de estar en el centro de aquellos ojos verdes brillantes. Al menos en un rato tendrían clase y el idiota de Potter podría dejar de mirarlo.

O no.

Harry sentía que Draco tenía un imán puesto sobre él, no había dormido por pensar en lo que ese chico mentiroso podría estar tramando y sin duda en el desayuno su cuerpo le pedía descanso. Claro que algo se traía entre manos ese maldito, tonto, clasista, guapo...es decir, refinado e insoportable y él sería el encargado de descubrirlo.

-Lo vas a desgastar de tanto mirarlo, Harry- Hermione irrumpió en su mente, dando un mordisco a su emparedado de queso.

-Shh, estoy por descubrir qué trama.

-Claro, leyéndole la mente, con lo bueno que has resultado para la oclumancia...

Pero Harry no siguió escuchando, más bien mantuvo el ojo fijo en lo que necesitaba atención, no era el momento correcto para tratar de lidiar con su mejor amiga.

En fin, Draco resopló agotado tras el largo día que había tenido que vivir, arrastraba los pies con pereza hacia la entrada de la Sala Común cuando unas manos heladas y delgadas le cubrieron los ojos.

-Ya sé que eres tú, Pansy.

-No se trata de que no lo sepas, Malfoy, solo te estamos secuestrando para jugar.

Un conjunto de risas de chicas, que Draco reconoció como las de Daphne, Millicent y lógico de Pansy, lo acompañaron por el pasillo y se vio obligado a subir escaleras...y escaleras, muchas escaleras.

-Nos hemos adueñado de un salón para esto- informó Daphne- pero deberá ser rápido o el profesor Snape se dará cuenta de que faltamos hoy que haga el pase de lista nocturno.

-Meh, no sé si le preocupe- Draco se encogió de hombros, aún sin ver nada. Sabía que el hombre se preocuparía, seguro los mandaría a buscar por todo el castillo y luego los castigaría por un mes lavando estúpidos calderos.

-Llegamos- Pansy le destapó los ojos y una manada de chicos, todos vestidos de distintos uniformes, apareció delante de él.

-¿Qué es esto, Pans? ¿Una orgía de intercasas?

-No seas idiota, huroncito- Pansy sonrió- ¡Es una cabina para conocer a tu persona ideal!

-La hicimos pensando en mejorar los ánimos, ya sabes- Daphne se encogió de hombros- ¿Ves eso de ahí?

Harry estaba al otro lado, lejos de Draco y sin haber notado su presencia, no entendía por qué sus dos mejores amigos lo habían obligado a entrar a ese maldito salón a donde un montón de gente se apiñaba por todas las paredes. Al centro había un armario gigante forrado en rojo.

-¿Qué es esto?

-Bueno, Ron y yo- Hermione lo miró con seriedad- hemos pensado que necesitas concentrarte en algo que no sea Malfoy o ese maldito libro del que no te despegas. Así que he hablado con las de Ravenclaw y nos han invitado a jugar esto, lo que sea que sea.

Harry entrecerró los ojos, apretando con una mano el libro de pociones que llevaba en el bolsillo de la túnica, pero no le dio tiempo de resoplar porque Daphne y Pansy llamaron la atención de todos los asistentes.

-Bien, primero que nada gracias a todos por estar aquí. Esperemos se lo pasen bien- Pansy comenzó- La dinámica es la siguiente: dividiremos en dos la sala, algunos se quedaran con Daphne y otros conmigo e iremos metiendo uno a uno al armario con los ojos vendados. Tiene un encantamiento que permitirá a los de afuera ver lo que pasa adentro pero no oír, para que tomen sus precauciones- la chica se aclaró la garganta- No se vale quitarse la venda hasta estar fuera de nuevo y quienes se besen al final de los cinco minutos, claramente por voluntad de ambos, que le daremos a cada pareja, están obligados a tener una cita más adelante, ¿de acuerdo?

-Quisiéramos aclarar que también cualquier falta de respeto, será castigada- Daphne continuó- No somos tolerantes ante ningún tipo de violencia, para que vayan guardándose sus estúpidas ideas.

La sala entera asintió, dejando en claro que entendían la dinámica y en seguida, Daphne comenzó a ordenar a su mitad, el lado al que Harry y sus mejores amigos pertenecían. La chica era ágil para vendar los ojos y así fue como de uno en uno, iban entrando y saliendo los chicos. Algunos se besaban, algunos solo charlaban, había quien salía antes de tiempo, variaba y Harry solo podía preguntarse si acaso Draco estaría ahí o si andaría en alguno de sus planes extraños.

Cuando le tocó el turno, Draco estaba bastante más animado, al menos se había olvidado un poco del caos de afuera y estaba decidido a divertirse por al menos una hora más. Pansy le cubrió los ojos con una venda oscura, no se veía nada. Solo sintió como entre gritos, era lanzado dentro del armario y otra presencia sufría lo mismo por la otra puerta.

-Hola- saludó Harry, aunque no se oía como él, era una voz diferente.

-Hola- Draco le tendió la mano, sintiéndose ridículo de inmediato, la otra persona no podía verlo- Parece que tiene un encantamiento para no reconocer las voces.

-Sí, no me escucho como yo.

-Ni yo, es gracioso. Pansy sí que tiene ideas muy locas.

-Ha sido divertido ver al resto, solo que...

En un fallo de equilibrio, Harry había perdido el suelo que estaba pisando y estado a punto de caer de no ser porque la otra persona en el armario lo sujetó y entonces lo supo. Ese aroma a miel y manzana que emanaba de la persona que lo rodeaba solo podía ser de un alumno en todo Hogwarts, lo había olido miles de veces antes y ese toque de gel que lo rodeaba, no tenía dudas, era Draco Malfoy.

-Lo siento- Harry quiso levantarse, pero no pudo, era cómodo estar ahí y de pronto, sintió que el gesto se volvía más amoroso.

Draco sabía que era Harry desde el inicio, solo él tenía ese caminar torpe, esas expresiones y hubiera hecho esas observaciones descuidadas. Una vez que lo sujetó, no quería soltarlo, olía a galletas recién horneadas y estaba ahí, sin saber que era Draco quien lo sostenía, sin poder decir nada hiriente. Eran solo ellos y nadie del mundo. Ojalá pudiera ser así para siempre.

Se sorprendió en cuanto sintió una mano subiendo por su cuello, buscando algo y se acercó para preguntar. Pero no pudo. En menos de un instante, Harry lo había tomado entre sus dos manos, sin soltarse del agarre y dejado un beso pequeño en la comisura de sus labios. Draco reaccionó a tiempo para re atrapar al chico, no iba a dejar ir la oportunidad que el universo le estaba dando y juntando todo el valor que tenía, lo atrajo de vuelta a otro beso. Uno en serio.

-No sabía lo mucho que quería hacer eso- admitió Harry- He estado ocupado pensando en un chico rubio, creo que trama algo.

-Tu chico rubio no planea nada.

-Lo conozco bien, planea algo y no le agrada, quiero ayudarlo, ¿sabes? Pero no puedo hacerlo si no me lo cuenta.

-No creo que puedas hacer mucho, solo quiere protegerte y mantenerte al margen.

-Me gustaría hacer lo mismo para él, te apuesto a que no es tan malo como quiere hacerme creer- Harry suspiró, aún recargado en el pecho del otro- Lo he visto, como ríe con sus amigos, como desayuna, como trata de ser uno más y no puede. Yo tampoco puedo, ojalá pudiéramos hablar sobre eso.

-Yo creo que a tu rubio le encantaría hablar sobre eso, solo debes prometerle que vas a confiar en él y seguro que te explica todo.

-Entonces dile que lo veré mañana en el lago.

-A las 3.

Ambos se abrazaron dos segundos más, conscientes de que el tiempo estaba por terminar y cuando oyeron el clic de la puerta, se dieron otro beso, uno rápido, uno solo para no perder la oportunidad de hacerlo.

-Te veo mañana, Malfoy.

-Ahí estaré, Potter.

Dijeron antes de salir por la puerta y volver a toparse con la multitud, una que sin duda no entendía nada de lo que acababa de pasar adentro.