Único capítulo (one-shot)
NOTA DE LA AUTORA: ¡Buenas! aquí os subo este mini one-shot, fue el primer fic que escribí de Bleach y desde ahí han ido todos los demás pero como es el comienzo de mi aventura como escritora desde estos últimos años he decidido compartirlo aquí. Es corto, pero intenso, bonito y sin nada sexualmente escandaloso ¡espero que os guste!
(Las partes habladas de Byakuya siempre las pongo en negrita, las de Renji normales)
“UN SIMPLE GESTO”
Maldigo el día en que ese shinigami sustituto entró en nuestras vidas. Aunque al principio agradecí su intromisión antes de cometer unos de los peores errores de mi vida, al poco tiempo me di cuenta de que eso solo sería el principio de un calvario al que jamás creí que sería sometido. Si...Kurosaki Ichigo consiguió arrebatarme algo de lo que yo me había encaprichado hace tiempo, alguien a quien había anhelado y observado en los largos años que le conozco...me quitó a mi teniente. Abarai Renji.
Yo, Kuchiki Byakuya, cabeza de la familia Kuchiki suspirando y penando por un perro del Rukongai, un joven que me conquistó no solo por su apariencia, sino por su tenacidad, valor...e insistencia por alcanzarme. Y ahora ¿Qué me queda? Solo suspirar y atar mi pena cada vez que le tengo frente a mí. Él actúa con normalidad mientras yo me muero por dentro...todo esto empezó el día en que Aizen escapó y yo terminé malherido por salvar a mi hermana pequeña, Rukia...ese día en la enfermería....
-Renji... ¿por qué estás aquí? Después de lo ocurrido ¿aún sigues dirigiéndome la palabra? ....-
-Taichou no diga eso, usted siempre ha sido mi modelo a seguir, si no estuviera, no tendría a nadie a quien seguir y entrenarme para ser más fuerte...-
Se produce un silencio entre ambos, ninguno dice nada....
-Taichou...yo......-
Y ese fue el momento. Cuando ese mocoso interrumpió la declaración de Renji, todo acabó entre lo que podría haber sido un “nosotros”. Muy iluso por mi parte. Desde aquel entonces, no tardé en enterarme tras mi recuperación que Renji hacía varias escapadas al mundo humano y no como misiones precisamente, sino para verle a Él. Recuerdo estar en mi residencia, sentado sobre el tatami y a Rukia frente a mí, contándome su última misión al mundo humano.
-Nii-sama, la verdad es que todo fue bastante bien, no hubo muchos hollows que derrotar, Renji e Ichigo se encargaron de todo, la verdad es que no sabía que se compenetraran tanto, aunque no me extraña como ahora están juntos...¿nii-sama? ¿Ocurre algo? –
Ocurría que acababan de atravesarme el corazón con una daga envenenada. No podía respirar, solo apretaba los puños y rechinaba los dientes, signos videntes para que Rukia se preocupara claramente. Tragué saliva y conseguí emitir con voz ronca.
-No es nada, solo estoy algo indispuesto, ha sido un día muy largo de trabajo...retírate, Rukia, es tarde. Ve a descansar. -
Esa declaración...imaginarles juntos... ¿Cuándo fue la última vez que sentí un dolor así? ...cuando murió Hisana...al retener su mano inerte sobre las mías, saber que ya no podría recuperarla...y ahora alzar mi mano hacia Renji y no alcanzarle jamás, es el mismo sentimiento.
Volví a mis quehaceres con normalidad. O eso creía yo. Cada día que pasaba me estaba volviendo más frío de lo normal, aguantaba pocas quejas de nadie, apenas mantenía la mirada fija en Renji cuando solicitaba mi ayuda con el papeleo, tanto que él se estaba retrayendo y huyendo de mí. Si...eso es...ódiame Renji, porque prefiero que me odies a ser algo insignificante para ti...
++++++++++++++++++++++++++++++++++++
¿Qué demonios le pasa? Mi taichou causa más temor cada día que pasa y no entiendo sus motivos. Rukia me contó angustiada que se le había escapado decirle que Ichigo y yo estábamos saliendo, pero no entiendo porque ese es un motivo para tratar a todos de malos modos, especialmente a mí. Cuando me mira siento un escalofrío, pero no de miedo, sino de lástima...bajo esa mirada dura y fría, hay algo más...pero me jode no poder saberlo, aunque al mismo tiempo no es asunto mío. Él es un noble, qué puede decirle un perro como yo...pronto desaparecería este sentimiento, pues fui enviado por órdenes del general a salvar a Orihime junto a Rukia y los demás a hueco mundo, para poner fin a la batalla contra Aizen y sus arrancars. Estuve mucho tiempo ausente y aunque eso en parte me aliviaba, también me atormentaba. No nos engañemos, yo no solo sentía admiración y odio al mismo tiempo por mi capitán. Yo quería que él me viera como un igual, que me valorara, que me quisiera. Ilusiones de un imbécil. A punto estuve de declararme cuando tuve la oportunidad de verle con la guardia baja, pero Ichigo estropeó ese momento...si, ese joven shinigami se me había declarado abiertamente y yo no le había rechazado, pensé ¿porqué no? él me admira, siempre hemos tenido mucha complicidad y jamás me mirará por encima del hombro, conectaremos bien...pero, aunque le quiera, no siento esa pasión y añoranza que siento por mi capitán. Y eso es algo que guardaré para mí.
---Te echo de menos, capitán......----
Al volver, pensé que las cosas cambiarían, pero no fue así. Celebramos la victoria frente a Aizen, pero Ichigo perdió sus poderes a causa de ello. Nuestra relación terminó en ese instante, aunque ya venía deteriorándose hacía un tiempo debido a la fijación que él estaba teniendo hacia un espada, Grimmjow, esa pantera que también estaba obsesionado con ichigo a tal punto de querer hacerlo suyo. Y así lo hizo. Yo me hice a un lado y les deseé lo mejor. Pero me sentía mal, realmente mal. Porque había cometido un error imperdonable, y si aún albergaba algo de esperanza porque mi taichou sintiera algo por mí, lo había destrozado aireando mi relación y poniéndole en evidencia. Tanto fue así, que los próximos años solo me dediqué a entrenar sin parar, esquivándole cuando nos cruzábamos, procurando que me dieran todas las misiones posibles para no encontrarnos ni tener que compartir despacho, todo con tal de apartar el dolor y la culpa que me carcomía....
Una mañana me levanté del futón rápidamente en cuanto sentí la presencia de una mariposa infernal. Ichigo tenía problemas y era la hora de devolverle sus poderes. Me vestí rápidamente echando un vistazo al espejo. Mi cabello había crecido mucho en estos años de entrenamiento, aunque seguía siendo el mismo. Me dirigí apresuradamente a la reunión y para mi sorpresa mi taichou aún no había hecho acto de presencia. Aunque no tardó en hacerlo y cuando lo hizo, yo me quedé de piedra al verle. Se había cortado el pelo, sus mechones revoloteaban rebeldes frente a su blanca tez. Ya no llevaba el keinsekan sobre la cabeza, sino unos finos hilos distribuyendo cada fibra de su cabello y la capa era nueva, con adornos dorados en el cuello. Esos ojos...tan grises, tan apagados...por mucho que cambies físicamente, el espíritu es el mismo. Yo estaba hipnotizado, no podía apartar mi vista de él. Tan hermoso...como una divinidad, una aparición...eclipsaba la estancia con su presencia.
El comandante general nos envió al mundo humano con la intención de devolver a Ichigo sus poderes y ayudarle a derrotar a sus enemigos. Yo salí bastante airado de mi batalla contra una mujer a la que no quise atacar, aunque casi no lo cuento tras una explosión. Mi taichou fue el último en aparecer tras su batalla y yo estaba intranquilo. Cuando apareció, me fijé en su aspecto. Tenía parte de su ropa destrozada y un brazo del que no paraba de emanar sangre. Llevaba en el otro brazo a Rukia, inconsciente, pero gracias a dios, ilesa. Me pidió que me encargara de ella y apenas tuve la oportunidad de decirle si necesitaba mi ayuda. Bastó su mirada glaciar para callarme. Me detesta. Me aborrece...y no le culpo.
Al volver a la sociedad de almas, todo parecía volver a su cauce. Ichigo confirmó que seguiría siendo nuestro shinigami sustituto, Rukia volvió a su escuadrón para dar las últimas noticias y yo regresé a mi estancia para ducharme y cambiarme de ropa. Me senté en la cama pensativo. Estaba intranquilo tras haber observado en qué condición había vuelto mi taichou. No dijo nada, solo usó el shunpo al volver y desapareció ante nosotros...pero esto no puede quedar así. Corrí hasta su mansión y salté el muro que daba al jardín. Me escondí tras unos árboles para ver una de las estancias iluminadas, precisamente donde mi taichou tenía su altar privado, donde siempre le había visto pasar horas observando el retrato de su difunta esposa, Kuchiki Hisana. Yo nunca podría ser ni la mitad de lo que fue ella y mucho menos la suerte que tuvo al tener a ese gran hombre a su lado. Observé a mi taichou, impasible ante ninguna presencia extraña. Las luces de los cirios reflejaban la tristeza en su cara, juraría haberle visto llorar por el brillo que demostraban sus ojos en ese momento.
Iba a retirarme cuando vi algo extraño. Había gotas de sangre sobre la alfombra que pisaban los pies de mi taichou. Su brazo aún seguía sangrando y él apenas se movía. Pero en un instante le vi cerrar los ojos y suspirar con fuerza. Las piernas le temblaron y estuvo a punto de caer al suelo inconsciente si yo no le hubiera sostenido.
- ¡Taichou! Abra los ojos por favor, respóndame ¡TAICHOU!! –
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Dolor...solo siento dolor. No físico, eso no me duele apenas, me arde el alma...llevo tantos años acumulando tanta soledad que tengo un límite...solo he sentido algo de descanso cuando he acudido al altar, para verte...Hisana.... ¿que estoy haciendo con mi vida? ¿Es un castigo volver a enamorarme y no ser correspondido? Él no me desea...y yo no puedo borrarle de mi mente...oigo que me llaman ¿es su voz? Si...Renji...puedo sentir su aroma, está apretando mi cuerpo contra el suyo ¿me he desvanecido? Siento que me levanta en el aire y pide ayuda. Agarro su brazo logrando que se detenga y le susurro palabras casi inaudibles, esforzándome para que me entienda.
-No...no llames a nadie...llévame a mi dormitorio...es una orden...-
Suspiro más relajado al ver borrosamente que obedece y a los pocos segundos me encuentro tumbado sobre mi colchón y su respiración agitada muy cerca de mi rostro. Me está hablando sin parar y no puedo contestarle apenas, solo quiero descansar...pero no quiero que se vaya......
-Renji......Renji...quédate, por favor......-
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Estoy tan impactado. Este hombre, tan frío, altanero, invencible...me está pidiendo ayuda, MI ayuda...y es tan provocativo oír mi nombre en sus labios agonizantes...
Humedezco deprisa una toalla para posarla sobre su ardiente rostro. Me tiemblan las manos cada vez que recorro su piel y verle tan vulnerable...me molesta y excita a la vez. Acaricio sus párpados cerrados y aparto sus mechones húmedos de la cara. Se está relajando y parece más tranquilo. Cuando consigo que la fiebre baje y duerma, aviso a sus médicos privados para que curen sus heridas. Es el único modo para que no se entere, mientras esté inconsciente.
Me tiro dos días a su lado, velando por su seguridad y mejoría. No estoy preparado para cuando se despierte, aunque para mi desgracia y alivio no tarda en hacerlo. Me mira extrañado y yo ruborizado y nervioso al darme cuenta de que tengo agarrada su mano. Él intenta moverse y apoyo mi mano en su hombro para detenerle.
-Taichou, por favor...aún está herido, no haga esfuerzos. –
-Renji.... ¿has estado aquí...todo el tiempo? -
-Si...temía que no volviera despertarse...-
- ¿Porqué?. pensaba que era invisible para ti.....que solo me odias y obedeces porque soy tu capitán....-
- ¿porqué dice eso? Jamás le he odiado, siempre estoy tras de usted, intentando alcanzarle. No sé porque estos últimos años se ha mantenido más distante que nunca, hablarle era como estamparse contra un muro o peor, helarse con solo verle....Taichou....perdóneme.....-
-No te entiendo Renji...-
- ¡por mi relación! Por ese desliz que tuve...ojalá nunca hubiera pasado, porque yo...era a usted al que quería haberle dicho todo lo que sentía...pero jamás me atreví, no tuve oportunidad...-
-Basta Renji, es agua pasada...míranos...estamos en la misma situación que ese día...cuando estabas sentado a mi lado e ibas a decirme algo...Renji.... ¿despejarás mis dudas ahora? siempre he querido oír esas palabras de tus labios...-
Nos miramos. Mi taichou ya no muestra dolor en esos hermosos ojos, sino alberga esperanza...una respuesta, una solución....
Bajo la cabeza, avergonzado, pero él posa sus finos dedos en mi mentón para alzar mi cabeza y asentirme. Lo desea, lo espera.
-Taichou, yo......-Veo su leve sonrisa y me anima a mí a sonreír. Me inclino sobre su lecho y acaricio su rostro. Él hace lo mismo, se acerca a mí y sellamos nuestros labios con un beso, tan apasionado, íntimo...la conexión infinita. No tengo más que decir...a veces un simple gesto vale más que mil palabras, solo en mi mente y corazón se repetían esas palabras que hace años debí decir:
------Taichou, yo...le amo y amaré siempre por el resto de mis días-------