Kiss Kiss

Summary

Kim Seungmin ha compartido una oficina con Hwang Hyunjin, la nube gruñona que contrasta con su pereptuo optimismo, durante tres años y medio. Sus compañeros de piso y colegas están convencidos que está obsesionado con él, y bueno, él tal vez tenga una ligera curiosidad por lo que le dijo en la fiesta de invierno.

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1

—¿Cómo no sabía esto de ti? —pregunto, parpadeando a Hyunjin con asombro.


Nos dirigimos a nuestra fiesta de Navidad de mediados de invierno y, por extrema coincidencia, he llegado al hotel donde se celebra exactamente a la misma hora que mi compañero de oficina, Hyunjin.

Bien, bien, puede que la coincidencia no sea tan extrema porque sé que Hyunjin es una de esas personas absurdamente puntuales. Puede que haya holgazaneado la última manzana desde mi parada de autobús para asegurarme de llegar al hotel exactamente a las siete y media.

No obstante, siempre es agradable entrar en estos eventos con alguien. También merece la pena por otra razón. Una pareja que conversaba en lenguaje de señas llegó a las puertas al mismo tiempo que Hyunjin y yo.


Hyunjin les hizo señas para indicarles que podían seguir adelante, lo que desencadenó mi actual asombro de boca abierta y parpadeo rápido.


—Sí, sé hablar en lenguaje de signos coreano —confirma Hyunjin cuando entramos. Nos dirigimos por el pasillo hacia el salón principal del hotel.


—Creía que lo sabía todo sobre ti —le digo. Se detiene en mitad del pasillo y me mira con escepticismo.


—¿Piensas eso?


—Durante tres años y medio, he compartido la misma oficina contigo. Eso significa cuarenta horas a la semana, durante cuarenta y ocho semanas al año. Si mi aritmética mental fuera mejor, podría decirte cuántas horas son,

pero a pesar de los mejores esfuerzos del sistema educativo de Corea, las matemáticas y yo nunca seremos los mejores amigos.


—Sí, he corregido suficientes informes tuyos como para saber que las matemáticas y tú apenas se llevan bien.


—¡Ves, nos conocemos! Pero no tenía ni idea de que supieras manejar el lenguaje de señas.


—Mi prima es sorda. En mi familia todos aprendimos a hacer señas para comunicarnos con ella. —Hyunjin mantiene abierta la puerta del salón de actos para que pueda entrar.


—¡Qué bonito! —digo mientras entro. Hyunjin me sigue. Pero sus inesperadas habilidades con el lenguaje de señas se me olvidan al ver lo que tenemos delante. Lanzo una mirada a Hyunjin. También se ha quedado temporalmente mudo.


Es evidente que el comité social de las Empresas DT ha decidido hacer suya la parte navideña del tema de la fiesta de mitad de invierno, a pesar de que estamos en pleno mes de julio, es decir, casi tan lejos de la Navidad como se puede situar en el calendario. Pero así es el Hemisferio Sur. Estamos decididos a introducir un poco de alegría en el invierno. ¿Por qué dejar que el Hemisferio Norte se divierta?Así que el salón del hotel se engalana con un bosque de árboles de Navidad, todos centelleantes de luces, y nosotros crujimos entre un exceso de nieve falsa.


—Me siento como si acabara de entrar en Narnia a través del armario —digo.


—A menudo me siento así contigo —replica Hyunjin.


Me rio mientras me quito el abrigo. No llevo gorrito esta noche porque me preocupa que interfiera con el peinado de mi cabello. Mi mata rubia de rizos no necesita ninguna excusa para portarse mal.


Obviamente Hyunjin no es tan vanidoso como yo. Se quita el gorro y deja su cabello oscuro arrugado. Por un loco segundo, quiero tocarlo.


Gracias a Dios mi sentido común se activa antes de alcanzarlo porque probablemente perdería un dedo si lo intentara.


—¡Bienvenidos, bienvenidos, Seungmin y Hyunjin! —Nuestro gerente, Youngwoo, da un paso adelante para saludarnos.


"Dime-Youngwoo" es un tipo redondito de unos cuarenta años que luce una sonrisa perpetua que esta noche parece aún más amplia de lo habitual.


—En el bar tienen vino especiado y cócteles navideños —continúa. Quizás Youngwoo haya estado realizando el control de calidad de las bebidas. Eso explicaría su sonrisa.


—Por favor, no me digas que tienen nombres como Winter Wonderland y Mistletoe Martini —dice Hyunjin. Youngwoo se ríe nerviosamente.


—No estoy seguro de cómo se llaman. Aunque estoy seguro de que saben muy bien.


Siempre tengo la sensación de que Youngwoo desconfía de Hyunjin. La sonrisa que le dedica es la misma que le darías a un tigre cuando intentas convencer al rey de la selva de que no te convierta en un sabroso bocadillo.


Hyunjin es un programador senior, uno de esos genios súper brillantes que pasa sus días codificando para producir el software de vanguardia que vende nuestra empresa. He oído rumores de que cada vez que hay otro lanzamiento exitoso de un producto, la gerencia duplica el salario de Hyunjin porque tienen mucho pánico sobre lo que sucederá con las ganancias de la empresa si decide irse.


Técnicamente, como simple asistente de marketing, ni siquiera debería respirar el mismo aire que él. Pero cuando comencé en la empresa al estar recién graduado, acababan de sufrir una inundación importante que posteriormente se conoció como: “La vez que Ryujin estaba rellenando el depósito de agua y se olvidó de cerrar el grifo porque se había metido en una competencia de recortar papel con Jisung...” Eso significó que la oficina a la que debía ingresar era inhabitable. Desesperados, me pusieron en el puesto libre de la oficina de Hyunjin...


Hay muchas teorías de conspiración sobre por qué Hyunjin consiguió conservar su oficina cuando se reorganizaron los departamentos y todos los demás programadores fueron reubicados en el cuarto piso.


Ryujin afirma que Hyunjin, siendo un genio de la informática, tiene pruebas incriminatorias sobre el contrabando de tortugas en peligro de extinción al país por parte del director ejecutivo y lo ha chantajeado para que mantenga su oficina actual.


Minjeong afirma que Hyunjin pertenece a una raza alienígena con poderes de control mental y ha hecho pensar a la gerencia que la presencia de un programador de TI en el departamento de marketing es una buena idea.


Jisung afirma que nuestra oficina es un portal al infierno y, como Hyunjin es un demonio de alto rango, logra bloquear las incursiones de los espíritus cuando intentan entrar al reino terrenal, razón por la cual la gerencia le permite quedarse allí.


Nota: nunca permitas que un grupo de asistentes de marketing borrachos especulen sobre la disposición de los asientos en la oficina cuando sea una noche de cóctel barato en el bar local.


Cuando me pusieron por primera vez en el escritorio libre de la oficina de Hyunjin, me dijeron que era temporal. Y, aparentemente, había un gran grupo de apuestas sobre cuánto tiempo duraría antes de correr hacia Recursos Humanos sollozando y rogarles que me trasladaran. La estimación más larga fue de dos semanas. Pero tres años y medio después, he desafiado todas las probabilidades.


Nunca le he recordado a nadie que se suponía que sería algo temporal porque en realidad me gusta mucho la disposición de mi oficina. Aunque los otros asistentes de marketing han sugerido que existe la posibilidad de que tenga el síndrome de Estocolmo.


Hyunjin y yo nos dirigimos juntos al bar ahora. Agarro un puñado de pretzeles de un tazón y luego lo miro.


—Entonces, ¿qué otros superpoderes escondes? ¿La capacidad de caminar sobre la cuerda floja? ¿Respirar fuego? Por favor, dime que eres un susurrador de delfines porque siempre quise viajar a lomos de un delfín hasta Tahití.


Él parpadea hacia mí.


—Esa es una fantasía extrañamente específica.


—Pero una increíble, ¿verdad?


—Bueno, tengo que admitir que la idea de que desaparezcas en la puesta de sol a lomos de un mamífero marino carnívoro tiene cierto atractivo.


—Me extrañarías si me fuera —le digo. Luego, como parece que siempre me pasa a mí, se me vienen a la cabeza las letras de las canciones.


—No, no, no —dice Hyunjin, reconociendo la expresión de mi rostro. —. Lo prohíbo.


Demasiado tarde. Ya comencé a tararear los primeros compases de “Cups”. Anna Kendrick, cómete el corazón.


—Debes ser la persona más molesta del planeta —dice Hyunjin.


Lo ignoro. Porque Hyunjin dice algo así al menos dos veces al día. Una vez tuve un cuadro de conteo para rastrear sus insultos más frecuentes hasta que se enteró y comenzó a pensar en los insultos más extraños solo para sesgar los datos. En el lado positivo, estoy seguro de que no muchas personas han sido llamadas cerdo hormiguero malévolo por su colega. Tan pronto como terminé mi interpretación rápida de la increíble canción, vuelvo a nuestro tema anterior.


—¿Puedes decirme algo ahora usando el lenguaje de señas? —Pregunto. Hyunjin inclina la cabeza.


—Si no me equivoco, yo no soy una foca que actúa al seguir órdenes.


—Lástima, te verías bien balanceando una pelota en tu nariz.


Él resopla, lo que puede sonar burlón para algunos, pero sé que realmente oculta su diversión.


—Es tan hermoso de ver. ¿Por favor? —Abro mucho los ojos en una mirada que puedo o no haberle robado al Gato con Botas de Shrek.


—¿Esa mirada realmente funciona con alguien? —Indaga.


—Mi abuela y la señora de la tienda de la esquina sucumbieron a esta mirada en el pasado.


Él resopla de nuevo. Pero puedo decir por el tono del resoplido que está cediendo. Es posible que mi conocimiento de la amplia gama de resoplidos de Hyunjin no me sea útil en todas las etapas de mi vida, pero es muy útil ahora. Deja su bebida, se señala a sí mismo y luego conecta sus dedos índice y medio dos veces antes de comenzar un elegante baile de sus dedos.


—¿Qué dijiste?


—Mi nombre es Hyunjin.— Pongo los ojos en blanco de nuevo.


—Ese es el colmo de la originalidad. Di algo más.


Vuelve a hacer señas. Esta vez es más largo y enrevesado y, sinceramente, el lenguaje de señas es el más hermoso del mundo. Sus ojos brillan extrañamente y tiene una expresión que no puedo leer.


Por alguna razón, mi pulso se acelera.


—¿Qué dijiste esta vez? —Pregunto sin aliento.


—Te llamé idiota e insinué que tu madre podría haber tenido relaciones inapropiadas con un troll.


—Burro. —Empujo mi hombro contra el suyo y él levanta las cejas con una pequeña sonrisa.


Nos distrae de nuestra conversación la visión extremadamente desafortunada de nuestro colega, Yoonsug, intentando bailar breakdance en medio de la pista de baile. Ahora bien, existe una pequeña posibilidad de que cuando Yoonsug era veinte años más joven y cincuenta libras menos, hubiera podido bailar breakdance con éxito. Ahora… no tanto.


—Yoonsug estará muy agradecido por la invención de los analgésicos mañana —comento mientras nos quedamos allí, paralizados ante la vista.


—Pero resentido con la invención del teléfono inteligente —dice Hyunjin, señalando con la cabeza el lugar donde algunos de nuestros colegas sacaron sus teléfonos para grabar el espectáculo.


Me río y él hace ese pequeño movimiento de su boca, que he calculado es el equivalente a una sonrisa completa de Hyunjin.


Sinceramente, es difícil saber si realmente le agrado a Hyunjin o simplemente me tolera porque le proporciono algo de diversión para pasar la jornada laboral. Así que me alienta que él parezca contento de estar conmigo en la fiesta, bebiendo uno de los terribles cócteles, mientras de alguna manera pasamos a pensar en nombres de renos el uno para el otro.


—Esos rizos tuyos definitivamente me hacen inclinarme hacia 'Tinsel-Top'’ —dice Hyunjin. Me burlo.


—Entonces tú puedes ser 'Byte-Basher'. O tal vez 'Code-Crusher'.


Aunque eso definitivamente suena como uno de los gigantes de 'El gran gigante bonachón'. Y luego nos vamos en otra dirección, dándonos insultantes nombres de gigantes. En lo que respecta a las funciones laborales, casi llega al ámbito de la diversión.



A la mañana siguiente estoy en la cocina preparándome unas tostadas, con la esperanza de que absorban los cócteles navideños que quedan en mi estómago, cuando mi compañera de cuarto, Yunjin, entra penosamente, bostezando.


—¿Cómo estuvo tu fiesta de Navidad? —pregunta mientras enciende la tetera.


—Entretenido —digo. —. Había todo un bosque de árboles de Navidad y cócteles con temas navideños. Uno se llamaba Poinsettia Punch, aunque Hyunjin pensó que debería llamarse Paint-Stripper Punch.


Los ojos de Yunjin se abren como platos.


—Entonces pasaste tiempo con el famoso Hyunjin, ¿verdad?


—Um… sí. Un poco. —Dada la expresión de su rostro, probablemente no sea necesario compartir que terminé pasando toda la noche con él.


—Este es el tipo con el que pasas toda la semana laboral en la misma oficina, pero cuando tienes la oportunidad de pasar tiempo con tus otros colegas, eliges pasar aún más tiempo con Hyunjin. —Yunjin es abogada y está acostumbrada a presentar argumentos.


—¿De qué estamos hablando? —Nuestra otra compañera de cuarto, Giselle, entra. Se acerca sigilosamente a Yunjin y la besa en la mejilla.


—Estábamos hablando de Hyunjin —dice Yunjin.


—¿Hyunjin, el compañero de trabajo de Min con el que está obsesionado? —Giselle pregunta con una sonrisa.


—No estoy obsesionado —protesto.


—Estás bromeando, ¿verdad? El otro día,estabas charlando con ese chico tan lindo en la fiesta de Yizhuo, y lo único de lo que podías hablar con él era de Hyunjin.


—¡Eso es porque apoya al mismo equipo de baloncesto que Hyunjin!Sólo estaba tratando de obtener algunos datos aleatorios que pudiera incluir en una conversación para asustar a Hyunjin. Cree que no sé nada de deportes porque confundí a Ritchie McCaw y Richie Benaud. Y deberías haber visto la cara de Hyunjin cuando comencé a hablar sobre las posibilidades del Phoenix Sun de ganar el campeonato después de que Kevin Durant fuera canjeado.


Yunjin y Giselle intercambian otra sonrisa.


—Obsesionado —dice Giselle con voz cantarina.


La tostadora suena y uso la excusa de concentrarme en untar con mantequilla mis tostadas para escapar de las miradas de complicidad que Yunjin y Giselle se lanzan. Sin embargo, no estoy seguro de si las náuseas que siento cuando tomo el primer bocado están puramente relacionadas con las bebidas de anoche.


No hay posibilidad de que mis compañeras de cuarto tengan razón, ¿verdad?