Noche Agitada

Summary

Cinco meses, es lo que llevaban saliendo; la maga celestial y la maga de agua del famoso gremio Fairy Tail, y han sido 5 meses maravillosos si le preguntaran a Lucy. Y esta noche sera realmente especial. (Advertencia: Ship Crack!, +18)

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1
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n/a
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18+

Noche Agitada(One-shot

5 meses, 5 meses llevaban saliendo, la maga celestial y la maga de agua de Fairy Tail; y han sido 5 meses maravillosos si le preguntaran a Lucy.

Simplemente nunca había pensado que salir con Juvia fuese una posibilidad, con lo obsesionada que estaba por Gray, Lucy jamás pensó tener una oportunidad. Podría decir que su crush con la maga de agua, fue después de su pelea juntas en la Torre del Cielo.

Primero fue la atracción física, no era exactamente un secreto que también le gustaban las chicas; y ella tenía que decir que debajo de toda esa ropa, Juvia tenía un cuerpo maravilloso, por no mencionar su rostro simplemente hermoso, lo que más le gustaba eran sus ojos de un azul profundo como el océano, ella podría quedarse mirando durante horas esos ojos.

Luego fue su curiosa personalidad, la primera vez que la conoció pensaba que era una mujer aterradora y fría; en la Torre del Cielo le parecía alguien bastante melancólico, pero con un gran corazón; al unirse a Fairy Tail ¡simplemente brillaba!, no tenía miedo de mostrar sus emociones y ser explosiva con ellas, de hecho, le recordaba un poco a Natsu en ese aspecto; pero también era tímida e insegura, lo que simplemente encontraba entrañable, considerando lo segura que parecía de sus acciones. Sentía cierta envidia, por la manera en que demostraba su amor a Gray, ella deseaba que hubiese alguien que la amara con la misma pasión, sin titubeos.

A pesar de los celos de Juvia hacia ella, aquellos celos que la hacían llamarla ‘rival de amor’ siempre mantuvieron una buena amistad, y a Lucy le encantaba pasar tiempo con Juvia. No paso mucho tiempo, cuando se dio cuenta de que sentía más que una simple atracción por la maga de agua, había entrado en pánico ante esa revelación ¡De todas las personas! ¡Tenía que enamorarse de aquella que le entregaba su corazón y alma a alguien más! Sentía rabia de ver como Gray trataba a Juvia, no podía entender cómo podía rechazar a la maga de agua, y puede que hubiese un par de veces durante sus misiones que se vengaba contra el hombre.

Lo disimulo lo mejor que pudo, aceptando que ella y Juvia solo serian amigas; pero casi como un milagro, un día Juvia se le acercó, triste, había sido rechazada por Gray de nuevo. La maga de agua fue en busca del consuelo de su amiga, confesándole de que estaba harta de ser rechazada por el mago de hielo, una y otra vez, el cómo eso la hacía sentirse cada vez peor, sintiéndose igual que antes de que entrará a Fairy Tail.

Puede que haya sido su parte egoísta y por celos, pero también fue porque realmente quería lo mejor para Juvia, ella se merecía algo mejor, no quería que se sintiera mal consigo misma por Gray; al final Lucy la ayudo a superar al mago de hielo y con ello se volvieron más cercanas.

- Oye, Juvia

Llamo la rubia a su novia desde la cama, la noche yacía sobre Magnolia. Ambas magas habían decidido dormir en la casa de Lucy, siempre se turnaban para dormir en el departamento de la otra.

- ¿Pasa algo?

La maga de agua pregunta desde la puerta del baño de Lucy, secando su cabello húmedo con una toalla, aunque seco su cuerpo con anterioridad, la humedad del baño logro que su pijama azul claro se le pegara al cuerpo, Juvia dormía sin sostén por lo que la maga estelar podía ver sus pezones marcándose junto con todas sus curvas.

Lucy tragó saliva con un evidente sonrojo ante la vista de la peli azul.

- E-eh, yo. - se aclaró la garganta para poder responder. - ¿Tienes hambre? Quiero decir, puedo preparar algo rápido para cenar.

Trato de calmar su voz para no sonar tan nerviosa, pero apuesto a que su mirada desviada la delato.

Juvia giró la cabeza curiosa por las acciones de la rubia.

- Realmente Juvia está llena por la comida, pero si tienes hambre puedo robarte un poquito de tu comida. - Termino diciendo con una pequeña sonrisa.

Lucy asintió, yendo a la cocina.

Lucy trató de distraerse haciéndose un sándwich para cenar; a pesar del tiempo que llevan saliendo, realmente no han hecho… cosas, habían pasado momentos donde casi lo hacían, y CASI es la palabra clave, para su molestia, siempre eran interrumpidas por alguien: si estaban en el departamento de Juvia, siempre llegaba alguna de las chicas y simplemente el momento se perdía; en su propio departamento, siempre sus impertinentes compañeros de equipo aparecían en los peores momentos, sobre todo Natsu y Happy que parecen aún no aprender el concepto de privacidad o por lo menos de puerta.

Lucy suspiró cansada pensando en ello, sabe que no es un problema para Juvia, es algo que ambas desean, aun si no lo habían hablado como tal, además, era bastante obvio con las fantasías de Juvia, que muchas veces sin darse cuenta las decía en voz alta. Quien diría que una chica que suele ser tan tímida sería una completa pervertida, alguna vez había escuchado decir a los chicos que las calladas eran las más cachondas, en su momento le pareció una estupidez, pero ahora podía decir que era cierto ¡Carajo! Una vez la escucho decir cuánto le gustaría que la azotaran.

- ¿Lucy?

La rubia se sobresaltó, saliendo de sus pensamientos.

- Juvia, me asustaste. - dijo volteando para ver a su novia.

- ¿En qué pensabas Lucy? - pregunto la peli azul tomando a la rubia por la cintura.

La maga estelar se sonrojó recordándolo.

- N-nada, realmente. - desvió la mirada.

Juvia hizo un puchero, acercando más el cuerpo de su novia al de ella.

- ¿Se-segura que no tienes hambre?

- Juvia tiene hambre, pero, de algo más. - la peli azul sonrojada empezó a bajar una de sus manos por el costado de la rubia.

- Juvia. - murmuro entrecortadamente.

Sus ojos se oscurecieron tomando a la maga de agua de la cintura, bajando una de sus manos hasta dar con el trasero de esta y apretarlo juguetonamente.

Juvia soltó un pequeño chillido sonrojándose aún más, sin querer detenerse, tomo el rostro de la rubia entre sus manos y la acerco para besarla. Compartieron besos en la cocina durante un rato, separándose y volviéndose a besar, lamiendo y chupando los labios de la otra.

Lucy pasó su lengua sobre los dientes de la peli azul abriendo la boca de la otra mujer, metiendo su lengua, tan profundo como pudo; sujetando la cabeza de Juvia, la joven hizo un ruido ahogado por la falta de aire; la rubia jugo un rato con ello, separándose para dejarla recuperar el aliento antes de volver a besarla.

Sus manos bailaban entre sus cuerpos, tocando todo lo que podían de manera lenta, la pierna de Juvia se movió entre las de la rubia para empezar a frotarla en su entrepierna, Lucy se separó del beso para gemir por las sensaciones. Juvia dio un paso hacia atrás y luego otro, Lucy gimió haciendo un puchero de molestia, pero pronto su novia la tomo de la mano dirigiéndola a su cama.

Un simple “¡Oh!” salió de sus labios siguiendo a la peli azul.

Poco antes de llegar a la cama sus piernas se enredaron, cayendo ambas sobre el colchón, Lucy cayendo directo sobre los senos de Juvia, ambas se rieron por la situación, la maga celestial se levantó mirando a su novia.

- Puedo decir que son bastantes suaves. - dijo divertida.

La peli azul todavía riéndose tomo las manos de Lucy poniéndolas sobre su pecho.

- ¿Entonces te gustan los pechos de Juvia?

- ¡Pero claro! Aunque debo admitir que me gustan más tus piernas. - diciendo esto empezó a bajar sus manos desde el pecho, por la cintura y caderas de la peli azul, apretando finalmente esos muslos que le encantan. – Son tan fuertes y firmes.

Juvia se iba sonrojando por sus palabras y sus toques.

La otra chica al ver el rostro de su novia sonrió. Se acercó hasta su rostro, una de sus manos se coló entre el pijama de su novia moviéndola hasta su entrepierna, empujando la palma de su mano contra esta, mientras su otra mano apretaba firmemente su muslo.

- Lucy. - el nombre salió como un suspiro, mirando a los ojos de la rubia.

- Bésame.

Eso fue suficiente, Juvia volvió a besar a Lucy como antes, salvaje, sin cuidado, abriendo más la boca con la intención de comerle la boca a su linda novia.

Juvia llevó sus manos a la cintura de la maga celestial metiendo sus manos entre la blusa, buscando con sus manos el broche del sostén soltándolo en un solo movimiento. Lucy soltó un chillido ante la acción de su pareja, tomando esa oportunidad se separó para quitarse la blusa y el sostén ahora suelto.

Lucy sonrió al ver la cara de Juvia viendo sus senos.

- ¿Te gustan los pechos de Lucy? – pregunto la rubia haciendo su voz un poco más aguda imitando la de Juvia.

La peli azul hizo un puchero ante ello, pero siguió viéndole los senos.

- Le encantan. - comento de manera simple con un lindo sonrojo, llevando su rostro hacia sus montañas.

Lucy hizo un esfuerzo para que sus brazos la sostuvieran, Juvia sabe como hacer esto.

Lamía y besaba, casi de manera delicada su pezón izquierdo amasándolo con la misma mano, mientras la derecha le pellizcaba el pezón pasando su pulgar por momentos en su aureola; la sensación era demasiada, y mientras más atención les daba más sensibles se ponían, ni siquiera se dio cuenta de que había empezado a jadear.

La mano que amansaba el seno izquierdo fue a su espalda, recorriéndola con dedos delicados.

Aunque le encantaba la atención que recibía, quería darle lo mismo a Juvia. Así que tomo el rostro de la peli azul para separarla de sus senos, Juvia gruño sosteniendo su pezón con los dientes haciéndola jadear bastante fuerte, Juvia soltó el pezón cuando sintió que Lucy no soltaba su cara para no lastimar a la chica .

- Lucy-sama. - murmuro Juvia feliz.

Juvia se sonrojó al instante.

Cuando empezaron su relación, una de las cosas que Lucy le había pedido es que dejara de llamarla con sufijos honoríficos, en palabras de Lucy: no había necesidad de ser formal si son pareja. Pero era una costumbre que difícilmente se le iba a quitar, pero lo intentaba por Lucy, por lo que simplemente le fue sencillo con el tiempo tratarla de manera más casual.

- J-Juvia lo siente. - se disculpó.

- Está bien. -Lucy soltó una risita. - Hace mucho que no me decías así. Admito que me gusta, un poco.

- ¿En serio?

Juvia preguntó sorprendida, sentándose, quedando frente a Lucy.

La rubia abrazó a Juvia.

-Si, viniendo de ti, solo me hace pensar cuanto me amas. Aunque si me llamaras así todo el tiempo sería raro.

Mientras hablaba empezó a subir el pijama de Juvia, hasta quitárselo por completo.

-Aunque, sé perfectamente cuanto te encantaría que fuese tu maestra.

Comenzó a dejar besos desde la oreja de Juvia hasta su cuello, notando como se erizaba su piel expuesta. Se separó para ver el rostro de Juvia, su expresión no tiene precio, es lujuria en todo su esplendor: Mejillas sonrojadas, pupilas dilatadas, boca entreabierta y una mirada perdida.

- Lucy. - murmuro feliz.

La rubia sonrió lanzándose sobre Juvia.

Empezó con un beso apasionado, pero lento, empezando a crecer hasta volverse salvaje; las manos de ambas empezaron a tocar cuanto pudieran, la ropa que quedaba de Lucy simplemente desapareció con facilidad tirándola a cualquier parte del cuarto.

- Ven acá.

Demando la rubia tomando las piernas de Juvia, jalándola de los muslos hasta la orilla de la cama; bajandose de la cama se agachó entre piernas blancas, sintiendo la mirada de su amada en ella, empezó besando y mordiendo ligeramente los muslos.

Los jadeos no se hicieron esperar, queriendo jugar un poco más, acerco su nariz rozándola entre los pliegues de ese lugar tan especial, la peli azul gemía de desesperación; Lucy dejo un casto beso en el sobresaliente clítoris de la chica; Juvia movió sus caderas hacia delante deseando más.

- Por-Por favor, Lucy. - chillaba desesperada, las sensaciones de los ligeros toques la están volviendo loca.

- Pídelo bien.

La rubia se acercó lo suficiente para dejar su respiración en la entrada de la maga de agua sin llegar a tocarla, Juvia movió sus caderas tratando de alcanzar el rostro de su novia, de manera inútil pues Lucy la sostiene fuertemente de los muslos.

- Por favor, Lucy-sama, J-Juvia. - tomo una profunda respiración. - J-Juvia quiere que la toque.

- Bien dicho.

Lucy sonrió, zambulléndose en la entrepierna de su pareja. Decir que Juvia está húmeda, es un eufemismo, apenas su boca la toco, todos los líquidos acumulados entre sus labios salieron sin parar, deslizándose hasta ese blanco trasero, humedeciendo sus propias mejillas y manchando su colchón.

Deslizo uno de sus dedos con bastante facilidad por la vagina de la maga de agua, viendo lo fácil que es, metió tres dedos de una vez, moviendo estos dentro y tan profundo como su palma se lo permite, llevo su boca hasta aquel punto tan especial, viéndolo totalmente hinchado.

Juvia gimió tomando el rostro de la rubia, podía sentir el tan esperado nudo en el estómago; justo cuando estaba por llegar, Lucy se separó. Gimió lloriqueando.

Mirando hacia abajo, vio la sonrisa burlona de su novia, la rubia estaba hecha un desastre tanto como ella; el cabello rubio despeinado, su rostro sonrojado cubierto por sus fluidos y su propia saliva. Aun con esa sonrisa, Lucy comenzó a chupar el clítoris de la peli azul con avidez, deslizando su lengua en diferentes direcciones, encontrando los puntos perfectos, Juvia solo pudo gemir más fuerte arqueando su espalda, sus piernas moviéndose sin control, enrollando los dedos de sus pies.

- ¡Más! ¡Más! ¡Por favor! ¡Lucy-sama! ¡Lucy!

Esos gritos fueron suficientes para que Lucy supiese que estaba haciendo un buen trabajo, simplemente hermoso, caliente, jodidamente perfecto.

Deslizo cuatro de sus dedos con facilidad, metiéndolos y sacándolos con rapidez, tan profundo como podía. Juvia gritó de la manera más erótica que los oídos de Lucy pudieron haber escuchado, Juvia sostuvo la cabeza de Lucy contra su coño mientras los espasmos del orgasmo la azotaban.

Con la respiración agitada, pero más calmada soltó la cabeza de Lucy con lentitud.

Lucy se subió a la cama acostándose a su lado.

- Eso fue asombroso. - dijo Juvia girando para ver a los ojos de su compañera.

- Sí que lo fue. - afirmo Lucy con la misma respiración agitada.

Con las piernas débiles por el orgasmo, Juvia logro sentarse, deslizándose hasta quedar encima de la rubia.

- Juvia también quiere hacerte sentir bien.

- ¿Está segura? -Lucy pregunto preocupada. - Estás cansada, y debo decirlo, no es por presumir, pero realmente te dejé hecha polvo.

- ¡Juvia está segura! Bueno, Juvia si está cansada, pero-

- Ven acá. - Lucy abrazo a Juvia, tirándola con el mínimo esfuerzo sobre ella, se giró hasta que ambas quedaron acostadas, una a lado de la otra.

- Está bien, pero hay que recuperarnos, yo también me agote.

Juvia asintió, estando de acuerdo con la idea.

Mientras ambas recuperaban la respiración, Lucy aprovecho y tomo la toalla colgada en una silla, que había usado Juvia cuando salió del baño, para limpiar un poco del desastre que tenía su pareja entre sus piernas.

La peli azul simplemente se dejó consentir, la constante sensación pegajosa de sus piernas no era exactamente agradable. Cuando Lucy termino de limpiar las piernas de Juvia, se recostó sobre ella, su cabeza sobre los senos de su novia.

En esa misma posición Lucy empezó a juguetear con uno de los pezones de la peli azul, solo para pasar el rato, no paso mucho para este se pusiera erecto.

- Lucy. - murmuro la peli azul tomando el rostro de su novia para besarla.

Sin separar sus labios, la maga elemental empezó a girar sus cuerpos hasta quedar encima de la rubia. Tomando con sus manos ambos senos, empezó a apretarlos con suavidad, mientras bajaba hasta su entrepierna dejando un rastro de besos en su camino hacia el sur.

Juvia se quedó un rato viendo la entrada de su novia, los pequeños movimientos de caderas que hacia la rubia buscando contacto, hacía que sus labios derramaran su jugo poco a poco; Juvia se encontraba fascinada, era su primera vez con una mujer, todo era nuevo, pero a la vez como un territorio conocido.

Sabía que hacer para encontrar su propio placer ¿Pero le gustaría a Lucy?

- Juvia. - chillo la maga celestial.

Tomando las manos que apretaban sus senos, empezó a jalar y apretar para conseguir más sensaciones.

- Juvia, por favor. - suplico, mirando hacia abajo.

- Lucy ¿J-Juvia puede intentar algo?

La rubia se levantó levemente mirándola con curiosidad, la cara de su novia le dice que siente vergüenza y algo de aprehensión.

- Claro cariño. - le sonrió para tranquilizarla. - Confió en ti.

Lucy se recostó totalmente soltando las manos de su novia, tomando una respiración profunda para relajarse, lo que sea que estaba planeando la otra mujer lo tomaría felizmente.

Con la confianza renovada, la peli azul se inclinó sobre la entrepierna de la rubia; usando sus dedos, empezó a trazar los labios, tirando ligeramente del vello púbico, subiendo poco a poco hasta tocar su hinchado clítoris; se acercó para tomarlo por completo, chupando, usando su lengua para añadir pequeños movimientos mientras lo succionaba.

Los jadeos se convirtieron en gemidos, sosteniendo fuertemente sus sabanas, Lucy no pudo evitar cerrar sus piernas con fuerza; no quiere lastimar a Juvia, por lo que intenta mantenerlas separadas, pero le es casi imposible.

Viendo como Lucy comienza a mover sus caderas y la forma en que sus piernas la aprisionan, se propone a hacer lo que tenía en mente. Llevando una de sus manos a la entrada de su pareja, comenzó a meter poco a poco sus dedos, que se deslizaban con sencillez por la cantidad de fluidos que tiene, una vez dentro uso su magia, convirtiendo su mano en agua.

Lucy arqueó su espalda, sintiendo como algo la llenaba, ajustándose a su espacio. Sintiéndolo fluir, tibio, llenándola sin hacerla sentir incómoda.

Inclinándose un poco para ver qué pasaba, pudo ver a su novia convirtiendo parte de su brazo en agua, llenándola hasta el tope.

Juvia se separó del clítoris de su pareja para verla.

- ¿Está bien? - pregunto Juvia, buscando en el rostro de su novia, incomodidad o alguna señal para detenerse.

- Sí. - soltó jadeando. - Solo, solo es, diferente, pero se siente ¡Oh!

La maga celestial se tiró hacia atrás arqueando su espalda sin poder evitarlo, el agua de Juvia, Juvia en sí; se estaba moviendo dentro de ella, no la estaba penetrando, literal se estaba moviendo, el agua de su novia burbujeaba y movía como pequeños zarcillos haciéndole cosquillas, podía imaginarse pequeñas olas azotándose en su interior.

- ¡Sí! ¡Juv-!¡Sí!

No podía decir nada más, solo podía retorcerse del placer. Juvia volvió a chupar su clítoris como antes.

Eso fue suficiente para que llegara al orgasmo; tal vez sus vecinos o su arrendadora vinieran a quejarse más tarde ¡Que se jodan!

Grito gimiendo, tan fuerte que sus compañeros Dragon Slayers la hubiesen escuchado sin importar en qué lugar de la ciudad se encontraran.

Tratando de recuperar el aliento, sintió como su novia subía por su cuerpo hasta quedar encima suyo.

- Eres tan maravillosa. - murmuro Juvia dejando pequeños besos en su rostro. - Juvia te ama.

Lucy le sonrió, acariciando la mejilla de la otra mujer.

- Yo también te amo.

Dándose pequeños besos, acomodaron sus cuerpos hasta que sus entradas quedaron juntas, enrollando sus piernas.

Aun agotada, Lucy comenzó a deslizarse buscando que sus entradas se juntaran por completo. Juvia siguió su ejemplo, abrazando a su pareja, dejando su rostro descansar en el hueco de su cuello.

Lucy podía sentir los espasmos de otro orgasmo llegando, con lo sensible que la había dejado Juvia, la sobre estimulación la estaba jodiendo.

Llevo una de sus manos entre sus piernas, se deslizaban una contra la otra con gran facilidad, Juvia estaba de nuevo extremadamente mojada; usando todos los fluidos que corrían entre ambas, deslizo sus dedos hasta el trasero de su pareja, metiendo su dedo tan profundo como podía.

Juvia gimió, abrazándola más fuerte.

- ¿Está bien esto? - pregunto Lucy.

- Sí. - murmuro Juvia.

Buscando sentirse mejor, se revolcaron en diferentes posiciones sobre la cama, piernas enredadas, manos aferrándose, buscando siempre, no separar sus húmedas vaginas.

Al final encontraron la mejor posición para ambas, teniendo varios orgasmos en el proceso, corriéndose varias veces.

Juvia dejaba que Lucy controlara los movimientos estando ella arriba; con una de sus piernas enredadas con la de la rubia y la otra reclinada en el colchón, Lucy tomaba su trasero con ambas manos. Los senos de Juvia saltaban por el constante movimiento al igual que los de Lucy.

- ¡Juvia!

- ¡Lucy!

Gritaron sus nombres extasiadas. Obteniendo lo que habían estado buscando, tener un orgasmo juntas.

Juvia cayo rendida sobre Lucy. Apenas tuvo fuerzas para moverse a lado de la rubia y no aplastarla.

Jadeos y respiraciones entre cortadas era lo único que se escuchaba en la habitación.

- Eso. Fue. Wow…

Lucy trató de hablar, pero eso fue lo único que atino a decir.

La peli azul soltó una pequeña risita.

- Juvia opina lo mismo.

- Quiero dormir, pero también me siento pegajosa.

- Juvia también. - gruño girándose para ver a su novia. - ¿Dónde quedo la toalla?

Lucy se estiró sobre la cama, tanteando el suelo hasta dar con la toalla, volteo para dársela a Juvia, quien mojo la toalla con su magia para poder limpiarse mejor. Seguramente un baño sería mejor para ambas, pero por ahora, esto sería suficiente.

A duras penas, Lucy quito sus sabanas llenas de fluidos, tirándolas al suelo con los pies, se encargaría de eso mañana. Juvia tomó la colcha y la coloco sobre ambas una vez que se acomodaron para dormir.

- Hicimos un desastre. - comento Juvia sonriendo en la oscuridad.

Aun si no se podían ver bien, ambas sabían que estaban sonriendo.

- Sí, un poco. - cerro los ojos atrayendo a la peli azul a sus brazos. - No puedo creer que lo hicimos.

El sonido de su voz le hizo saber a Juvia lo feliz que estaba la rubia.

- Si, Juvia está muy feliz. - se detuvo un momento, devolviéndole el abrazo a la rubia. – Lucy… Te amo.

- Yo igual. - le contesto aún sonriente.

Cerrando los ojos lentitud, ambas chicas cayeron en brazos de Morfeo, después de esta noche tan agitada.

✩✩✩✩✩✩

Al día siguiente, en el gremio más famoso de Fiore.

Ambas chicas se encontraban hablando tranquilamente con sus amigas, esperando a que llegaran el resto del equipo al que pertenece la maga celestial, para ir a una misión.

- ¡Hola Natsu! - saludo felizmente Mirajane al joven que recién había entrado al gremio; aunque no de su manera habitual, azotando la puerta y con un gran saludo, si no, de manera silenciosa, lo que es raro.

- ¿Estas bien? - pregunto esta vez Mirajane, viendo al chico sentarse en la barra de manera cansada.

- ¡Oye! ¡Natsu! - gritaba Lucy acercándose alegremente a su mejor amigo. - Necesito dinero para la renta ¿Eliges tú la misión o esperamos a los demás?

El chico volteo a ver a Lucy como si hubiera visto un fantasma, levantándose de la barra salió despavorido del gremio mientras gritaba “¡Yo no oigo nada! ¡Yo no vi nada!” dejando a varios de sus compañeros confundidos, sobre todo a Lucy y Mirajane.

- ¿Ahora a este que le pasa? - pregunto molesta Lucy por su reacción.

- Yo me pregunto lo mismo. - dijo Happy sentado en la barra viendo por donde su compañero escapaba. - Ha estado raro desde ayer.

- ¿Desde ayer? - pregunto Lucy, desconcertada, pues no había notado nada raro en Natsu el día anterior.

- ¡Aye! Ayer íbamos a dormir a tu casa, pero antes de que subiésemos por la ventana, Natsu salió despavorido, ni siquiera me dejo quedarme, me jalo de mi colita todo el camino hasta nuestra casa. Cuando le pregunte qué pasaba, actuó exactamente como ahora.

Lucy quedó completamente en blanco, sintió como se le congelo la sangre.

- ¡Vaya! - exclamo Mirajane con falsa sorpresa. - ¿Qué no ayer Juvia se quedó a dormir contigo?

Termino preguntando la peliblanca con ojos de picardía.

- ¡Esto no está pasando! - grito Lucy desesperada.

- ¡Lucy! ¿Estás bien? - pregunto Juvia acercándose a su novia.

- No lo sé Juvia ¿Ayer estuvo bien? - pregunto Mira con una sonrisa que no le dio confianza a la peli azul.

- Ehh…

Juvia se empezó a sonrojar recordando la noche anterior.

- ¡Vámonos! - grito la rubia tomando a Juvia de la mano, llevándola hacia la salida.

- Pero Lucy ¿No ibas a tomar una-?

- Mañana lo haré. - la interrumpió nerviosa.

Se sintió tan avergonzada, feliz, pero avergonzada. Su única esperanza, es esperar que al menos con esto, Natsu aprenda a usar la maldita puerta.