Moretti #1 Enemigos

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Summary

Lynette, una mujer de belleza cautivadora y astucia sin igual, lidera despiadadamente la mafia italiana en un mundo dominado por hombres. Su vida gira en torno al poder, la traición y la supervivencia, donde el amor parece un lujo inalcanzable. Sin embargo, el destino la confronta con Damian, un hombre apuesto y honesto que representa todo lo contrario a su oscuro mundo. Para obtener información crucial para sus planes, Lynette se ve obligada a tejer una red de mentiras y engaños, seduciendo a Damian con una falsa identidad y una personalidad encantadora. A medida que se adentra en su papel, Lynette comienza a sentir una atracción inesperada hacia Damian. Su encanto genuino y bondad la conmueven, desafiando su fría y calculadora naturaleza.

Status
Complete
Chapters
48
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 0. Final o Comienzo

Lynette.

—Mamá, mi padre no me contesta el teléfono —digo con suma preocupación a la par que lanzó el celular al sofá—. Me llega al buzón, no sé si me está colgando o tiene el teléfono apagado.

Mi madre ni siquiera me volvió a ver, su vista estaba pegada al noticiero.

La ansiedad cada día es constante y con el paso de los minutos se hace tediosa o frustrante. Mi padre tuvo una salida para solucionar algunos negocios atrasados. Así que, quedo de ver a un proveedor en Michigan desde hace una semana y exactamente hace dos días las cosas se tornaron bastante raras en el negocio. Nos dijo que lo vería en un restaurante con reservación pero desde que se fue no hemos podido tener contacto totalmente, no ha llamado ni nos regresa las llamadas. Tenemos una costumbre de informar nuestra ubicación todas las mañanas o todas las noches cada que se va, y si eso no es posible por lo menos dejar un mensaje en signo de que está bien y se encuentra bien, como dije, estamos en ceros.

Camino hacia el televisor para apagarlo y hablar con mi madre sobre lo que está pasando. Este tiempo mi madre ha estado distante y sinceramente eso me desespera, pero la noticia que presentan en estos instantes hace que la sangre en mi cuerpo se baje, mi alma abandone mi pecho, mis manos tiemblan y un ligero mareo llegó a mi…

«No puedes ser tú…»

Noticia de última hora.

Hay personas asustadas corriendo por todas las calles, hay mujeres y niños heridos en el lugar de la explosión. Por el instante solo han reportado dos hombres, tres mujeres y un niño muerto en el lugar. Fueron escuchadas tres detonaciones de bomba a gran magnitud siendo eso el causante del fuego. Se estima que el primer impacto fue a las 11 de la mañana, la segunda detonación, según testigos externos al lugar sucedió a los cinco minutos después y por último el tercero fue en tiempo más prolongado, siendo treinta minutos de diferencia. Las autoridades llegaron al lugar para desalojar gente mientras que los bomberos están tratando de apaciguar el fuego, se cree que puede haber otra explosión.

Hay dos edificios y un restaurante en llamas. Towel Black and White y el restaurante Skylight. No sé sabe con exactitud qué personas están ahí dentro más que a las que milagrosamente han logrado sacar y por supuesto a los fallecidos. Consideramos que es un atentado por la sorprendente gravedad. Por el momento no se han revisado las cámaras para encontrar algún indicio, los policías no han dicho nada a la gente desesperada.

Seguimos con la programación y atentos a cualquier información…

—Mi padre tampoco contesta. —Entra Rodrigo a la sala. No sin antes tragar saliva y hablar—. Ayer hable con él, no me notificó nada… Me dijo que estaba bien y que todo estaba saliendo a la perfección.

—Está claro que todo está bien —digo con más desesperación—, mi padre no pudo haber estado en ese lugar, soloes una estúpida coincidencia

El sonido del anillo chocando contra el cristal de la copa vagaba por el amplio salón. Luthor nos miró a ambas con un ego burlesco pero a la vez embriagado de coraje e impotencia, carraspeo su garganta y desató con su mano libre el moño que adorna su costoso traje, para así disponerse a hablar:

—Son ellos, lo sé. —Se levanta y camina hacia mi—. Tu padre sabía que esto es una emboscada y tu también lo sabes. Los hemos estado siguiendo durante mucho tiempo, movieron su pieza, nos toca a nosotros.

Todavía permanezco en un shock mental, una parte de mi quería decir que esto no es cierto y solamente es una noticia más de tantas. Pero la más cuerda y directa está juntando todas las piezas, los problemas, mi padre y los Black.

—No me importa cómo, pero lo quiero aquí —ordenó mi madre sin mirarnos a la cara—. Ahora…

—Como usted ordene. —Rodrigo acata sus órdenes y sale de la sala.

Los gritos de mi madre se escuchan hasta el despacho de mi padre, puedo oír su voz desgarrándose cada que suelta entre llantos su nombre. Gritos de dolor, impotencia y coraje. El estruendo de las cosas contra el piso, los golpes, todo es más que obvio.

Quiero salir de aquí, necesito correr hacia mi madre para poder consolarla. Pero sobre todo quiero despedirme de mi padre y reprocharle con enojo y soledad que me ha dejado aquí, que no me dio uno de sus abrazos que solía unir el alma, que me ha dejado sin su voz y su cantar que tantas veces le pedía escuchar, que no estará para el dia que yo me gradué de la universidad y él fué quien me lleve al baile. Mis lágrimas brotaban sin mi permiso, el corazón latía a mil por hora, necesito gritar, lo necesito a él y se que nada ni nadie podrá llenar el hueco que acaba de dejar en mi.

—¡No estamos para lloriqueos, Moretti! —Grita Rodrigo sacándome de mi trance—. ¡Necesitamos órdenes, suficiente tenemos con el dolor que se ha causado este día!

Ni siquiera sé de donde Rodrigo saca valor para estar tan fresco un día como hoy. El vio a su padre, los restos de su propio padre y está aquí, al borde de la caída, como si nada hubiese pasado. O tal vez yo soy muy débil para afrontar la realidad.

—Por reglamento, el primogénito debe ser el sucesor del jefe, usted es la única registrada con su apellido —explica Eduardo. El abogado de mi padre—. Lo más acertado es que usted ceda el puesto, de lo contrario podrían ocurrir peores cosas al saber que no hay un jefe en estos momentos.

—No es momento para doblegarse —habla Sharon, con coraje—. Eres una Moretti, agárrate esos malditos ovarios y no dejen es la mierda el apellido de tu padre.

Gire hacia ella con cierta sorpresa. Jamás en toda mi vida ella me había hablado de tal forma y eso me hace sentir más pequeña en esta oficina. Todo huele a él, todo está tal cual lo dejó el día que se marchó, tengo su bendito cadáver afuera y a las personas que están ahora mismo mirándome parece que solo les interesa el maldito papel y el diálogo a la prensa.

—Los supremos están esperando aquí afuera, necesitan respuestas —interrumpe Eduardo y deja los papeles en mi escritorio—. Es tu obligación, tú no tienes opción.

Miro a Rodrigo que al igual que yo, tragaba un nudo en la garganta.

En ese punto de quiebre mi mente dio el click tan esperado. Justamente en ese momento comprendí algo muy importante. A la gente jamás le va a interesar como te sientas, como mires el mundo, que te hace feliz. Mi padre me formó para jamás demostrar debilidad y en caso de que eso pasara el sótano es la opción para desgarrar mis emociones y así aprender a controlarlas.

Lo mire por última vez, copa tras copa, puro tras puro. Su rostro mostraba decepción, el mio simplemente asco. Sequé mis lágrimas y en un aire dolorido, exclame:

—¿Tenemos un trato, Luthor?

—Tenemos un trato, Moretti —sanjo.

Camine hacia el escritorio tomando los papeles de mala gana, me apoyo sobre la mesa viendo la firma de mi padre donde accedía a darme su lugar junto con todo lo que venía detrás del título, solo faltaba mi firma, solo una firma y sabría que este dolor y peso pasarían a ser mi vida diaria. Tome una pluma color gris y la mire con detenimiento, tenía el nombre de mi padre grabado en uno de los costados, con impotencia apoye la punta sobre la hoja y firme para así retirarlos tan pronto como levante la punta de la pluma.

—Perfecto, señorita. —Los toma y los mete a su portafolio—. Yo la guiaré en toda la legalidad y validez de cada papel, ¿Algo más?

—Rodrigo —carraspeo mi garganta—, quiero que sus vidas sean cobradas con sangre. La vida de mi padre no pudo acabar así…

—Lynette… —interrumpe Sharon, pero la ignoro.

—Tampoco la de tu padre —enderezo mi espalda—. A partir de ahora estarás encargado de la seguridad de cada persona que habita esta casa. Hagan pasar a los supremos.