Capítulo 1
NOTAS IMPORTANTES:•La historia no es Omegaverse como tal. Sólo existe el subgénero Omega, el resto de las personas son consideradas “normales”, ya que no existe la clasificación de segundo género.• El Omega libera feromonas que atraen incluso a personas normales, con la excepción de familiares o personas que están enamoradas/ en una relación.• El Omega es capaz de concebir, pero en un mundo sin alfas las probabilidades son bajas.• El Omega tiene un ciclo de celo cada tres meses durante tres días. Las probabilidades de embarazo son mayores.•Algunos acontecimientos, edad o personalidad de los personajes han sido modificados a conveniencia de la historia.
•La historia está ambientada en el mundo del cultivo, aunque se mencionan “teléfonos”, en realidad son instrumentos que funcionan con piedras espirituales por periodos cortos de tiempo. Estas herramientas solo sirven para revisar las noticias de la secta, es una especie de foro donde interactúan los discípulos. Cada discípulo tiene acceso al foro de su propia secta, no puede tener acceso a la información de otra, a menos que reciba la aprobación de líder de dicha secta. Estos “teléfonos” no influyen en la trama de la historia.
Nuevo aviso: La historia ha sido modificada para respetar el nuevo reglamento. También, se ha mejorado un poco en ciertos detalles-nada que altere la trama original.
*La historia contiene algo de: Wangxian y NieYao.

El sonido profundo de una campana resonó desde lo más recóndito de las montañas, le acompaña el murmullo apacible del viento, aquella aura mística y espiritual, ajena a los mortales.
Aún en la distancia fue posible ver aquel desfile de jóvenes cultivadores ascendiendo, silenciosos y constantes, a través de las largas escaleras de piedra.
En la cumbre de Gusu, rodeado por la exuberante vegetación y una neblina fresca, uno de los discípulos se detuvo.
La punta de sus pies pendía sobre el desfiladero, aunque no parecía preocuparle en lo más mínimo. Extendió las manos hacia el agua de la cascada que se encontraba justo enfrente, esta misma que cae a lo largo de la gran montaña recubierta de nubes.
Al haberse acercado tanto, el rocío de frescas gotas se filtraba en su piel; era tan refrescante, que dio dio un gran suspiro de satisfacción y luego, bebió del agua que había reunido entre sus manos acunadas.
Este joven taoísta, cuyas túnicas revolotean contra un viento calmo, mostraba una perpetua expresión amenazante; algunas gotas cristalinas como diminutos cristales, resbalaron a través de esa barbilla afilada. La piel que antes fue ligeramente bronceada bajo el incandescente sol sobre Yunmeng, había regresado a su tono natural blanco, luego de unos meses entre un paisaje nublado y húmedo de las montañas de Gusu Lan.
Usaba vestiduras de color blanco, mismas que portan los miembros de la secta de Gusu Lan.
Aunque incómodo por llevar una ropa de otra secta, realmente no le quedaban mal; dejando de lado que el cinturón de tela es más pequeño y ajustado; luce una estrecha cintura, en conjunción a la figura esbelta y aquel porte orgulloso de un joven cultivador, que ya ha alcanzado la adultez.
Considera que ahora tiene una estatura aceptable, dejando atrás sus años de adolescencia; también su cuerpo comienza a desarrollar más músculos, aunque nunca se compararían a los miembros de la secta Qinghe Nie.
Contando con una túnica interior y una exterior de tan exquisita calidad, de un color blanco tan puro, que es difícil mantener limpio durante los entrenamientos; el pensativo y orgulloso cultivador, se limpió los restos de agua de las comisuras de sus labios.
Lo único que lo distinguiría como un miembro de una secta externa, era aquella cinta púrpura que ata su cabello color azabache, en un moño alto. Los extremos de ésta, revolotearon contra el movimiento de cada una de sus acciones.
Afirmó sus piernas en la orilla, mostrando la flexibilidad de su cuerpo esbelto.
Este es Jiang Cheng, nombre de cortesía: Jiang WanYin; es el hijo del actual líder de la secta Yunmeng Jiang.
Con apenas dieciocho años, este joven ya desprendía un grado de experiencia, pero un mismo nivel de inseguridad ante las circunstancias. No importa si ha aprendido mucho en cacerías nocturnas o entrenamientos, nada lo había preparado para venir a aprender en una de las sectas de tan alta reputación.
Pocos metros detrás de él, otro discípulo se había detenido. Este llevaba un mismo uniforme de color blanco, aunque bastante manchado con tierra. Mostrando una actitud enérgica y hasta juguetona, le sonrió a Jiang Cheng, sin importar que este le devolviera una expresión desdeñosa.
El era el discípulo principal de la secta Yunmeg Jiang: Wei Ying, nombre de cortesía: Wei WuXian; elshixiongde Jiang Cheng, aunque en realidad se trataban como hermanos de sangre.
No importa si lo consideraba como un hermano mayor, Jiang Cheng no tenía el humor de tratar con Wei WuXian en ese momento.
Está muy cansado y molesto de estar aquí en Gusu.
No fue avisado de antemano. Un día, Gusu Lan decidió invitar a muchos jóvenes amos de clanes fuera de su secta, con motivo de ofrecer algunas de las enseñanzas que solamente compartirían a su propio clan.
Así que Jiang Cheng fue enviado aquí por mandato de su padre, junto con Wei WuXian, bajo la excusa de aprovechar tan buena oportunidad de enseñanza.
Muchas sectas deseaban ampliar los conocimientos y la experiencia de las jóvenes generaciones, esto para hacerse un lugar de prestigio entre los demás clanes y dicho sea de paso, adquirir una “amistad con beneficios”, con Gusu Lan.
Había cierta competitividad entre los discípulos externos al clan.
Era un secreto a voces, de conocimiento común entre los que vinieron aquí; que muchos jóvenes también querían encontrar un buen candidato a matrimonio para su futuro.
Se hablaban maravillas de las hermosas mujeres del clan Lan, mas ningún forastero había logrado verlas en persona. Así que conforme los días pasaron y las enseñanzas se volvieron más extenuantes, ya hubo una gran mayoría de discípulos que desertaron o se conformaron con aprender los conocimientos que Gusu Lan ofrecía.
Jiang Cheng resopló, desviando la mirada un momento, con un gesto de desdén.
No está de buen humor, como solía pasar durante la mayoría de los días de su estadía en Gusu Lan.
—¿Por qué me estás siguiendo?— preguntó de mala gana.
Este mal humor tan excesivo, incluso dirigido a su shixiong, Wei WuXian, tenía una muy buena explicación.
Muy temprano por la mañana, descendieron por la montaña para ir hacia los bosques de Gusu, donde habitaban varias bestias espirituales que supondrían un buen entrenamiento combativo para los discípulos. Sin embargo, las actividades fueron suspendidas por un incidente incómodo.
Jiang Cheng estaba por encargarse de una de esas bestias espirituales, pero tuvo un contratiempo cuando Sandu (su espada), se atoró en uno de los bambúes justo a su costado. No sabe por qué, en el instante en que logró liberar la espada espiritual, uno de los cultivadores de blanco, se atravesó en su camino y terminó haciéndole un corte en sus finísimas ropas.
Estuvo casi a punto de cortar parte de aquella cinta blanca con patrones de nubes, distintiva de los miembros directos del clan Lan.
Jiang Cheng sintió que podría haber escupido una bocana de sangre, en cuanto vio que la manga del cultivador, había caído, ¡cortada por su propia espada!
Una multitud de discípulos, miembros de la secta Gusu Lan, observaron horrorizados y furiosos.
¡Manga cortada! ¿Qué tan horrible insinuación era esa?
Fue tan incómodo que aquel cultivador supuestamente ofendido, actuando tan noble y gentil, hubiese recogido la manga de su túnica, dejándola a un lado, como si no fuese importante ese incidente.
Dijo un: “Fue un accidente inevitable”, agregando con una sonrisa: “El joven maestro Jiang tiene un buen manejo de la espada”; aumentando así la incomodidad de los presentes.
El entrenamiento se dio por terminado, porque el más importante miembro del grupo, había recibido un agravante. Aunque no fue cosa del otro mundo, los miembros de Gusu Lan tomaban mucha importancia a su imagen, respetable y pulcra.
Así que Jiang Cheng fue visto como un agresor a los ojos de todos los testigos, exceptuando al sonriente cultivador que recibió la ofensa.
—¿Sigues molesto por lo que dijeron esos discípulos?— Wei WuXian le preguntó, en un tono despreocupado. Intuyendo la causa del mal humor de su hermano de secta.
Jiang Cheng agravó su ceño fruncido, con las delgadas cejas tensas; el par de ojos almendrados de tono oscuro se entrecerraron, aumentando inexplicablemente esa aguda belleza por la que es conocido. Era atractivo en un sentido que te haría estremecer; con su personalidad tan imponente, orgulloso e irascible; era difícil apreciar detenidamente sus rasgos, pues parece que podría atacarte si miras demasiado tiempo.
Aquellos labios delgados con el suave tono rosado, se curvaron en un tic de enojo pronunciado. No lo diría en voz alta, todos esos sentimientos que se está guardando con respecto a ese incidente.
Sus ojos, cual espadas, se dirigieron a Wei WuXian, como si estuviese listo para cometer un crimen.
“No mires y no preguntes”; ese era el claro mensaje que transmitía en esos momentos, con aquella expresión.
Él era un par de centímetros más bajo que Wei WuXian, pero nada de aquello opacaría la distinción que tiene como un joven cultivador, próximo a ser líder de secta; con una figura delgada pero atlética y porte arrogante; parece un loto que comienza a florecer en una dura época; intentando sobresalir entre la generación de jóvenes cultivadores de varias sectas.
A su edad, Jiang Cheng ya desea ser reconocido como algo más que el quinto lugar, en esa tonta lista de los cultivadores más atractivos de su generación.
Muchas señoritas solteras solían suspirar, pensando que era una lástima que un hombre así de atractivo, con un brillante futuro como próximo líder de la secta Yunmeng Jiang, tuviese tan mal temperamento. Ellas se rindieron para elegirlo como un futuro esposo y el mismo Jiang Cheng hizo una larga lista de “la esposa perfecta”, como si también quisiese ahuyentar candidatas.
No le importaba si otros consideran que es atractivo o alguien aterrador, quiere sobresalir y enorgullecer a su padre y su madre, convirtiéndose en un cultivador de alto rango.
Wei WuXian se quedó a su lado en todo ese tiempo, con ambos brazos cruzados y la típica sonrisa juguetona que tenía para cada situación. No le importaba la falta de respuesta de su shidi; tomaba a la ligera la situación y hasta le parecía divertido recordar cómo fue cortada la manga, de una de las figuras más prominentes de la joven generación de los Lan.
Él contuvo una carcajada, recibiendo una segunda mirada amenazante de aquel loto.
—No deberías tomar tan en serio los comentarios. Esos discípulos de Gusu Lan ni siquiera tienen ingenio para ofender. Parecen viejos recitando sus aburridas reglas. No hagas caso, Jiang Cheng.— Wei WuXian dio el último consejo inofensivo a su shidi, dando un guiño mientras palmeaba su hombro.
Jiang Cheng no respondió. Aunque su expresión molesta se relajó considerablemente, mientras continuó bebiendo del agua de la cascada.
Su postura para beber fue todavía menos cuidadosa que antes, balanceándose contra el salvaje viento entre la cascada. Todavía refunfuñaba sobre ese incidente, sin importar cuán peligrosamente su cuerpo se balanceara hacia una caída que lo mataría.
De pronto, pudo notar una alta figura de blanco, que se detuvo muy cerca y extendió su mano como si quisiera alcanzarlo. No había malas intenciones en aquel cultivador. Sin embargo, Jiang Cheng se enderezó en ese preciso momento, lanzando un gesto amenazante hacia el recién llegado. Solo duró unos cuantos segundos, porque el otro retrocedió y mostró una sonrisa bastante amable.
Aunque estaba siendo acompañado por algunos jóvenes de blanco, este cultivador de extraordinaria belleza era fácilmente sobresaliente. Era esbelto con hombros anchos y un porte fuerte pero elegante, largas piernas que le daban la mayor estatura entre el grupo. Su largo cabello de ébano se mecía contra una brisa, aún a la vista podía saber que era suave brillante como obsidiana reflejando la luz de la luna. Y en ese rostro níveo y ovalado resaltaban largos y estrechos ojos curvados en media luna con esa sonrisa tan gentil y pura. Su frente estaba adornada por una cinta tan blanca como sus vestiduras, con patrón de nubes. Siempre era acompañado por un delicado aroma entre la vainilla y lo cítrico, como notas sutiles que se impregnaban en todo aquel que estuviese cerca, admirándolo y suspirando ante tal belleza. Este noble y elegante cultivador era Lan XiChen, el número uno en la lista de los mejores y hermosos jóvenes cultivadores. El primer jade de los dos jades gemelos de Lan.
Luego de aquel momento incómodo, entre un Jiang Cheng despectivo y este gentil recién llegado, todos alrededor quedaron pasmados.
Lan XiChen, quien nunca abandonó el gentil y calmado temperamento que le caracterizaba; solo atinó a dar una leve reverencia de despedida hacia el orgulloso Jiang Cheng. Se marchó en el mismo silencio, sin llevar ni una pizca de malicia en su persona.
Jiang Cheng no puede creer su mala suerte...
Es quien se atravesó en su camino durante el entrenamiento de hoy. Por su culpa, no logró cortar a la bestia y todos lo miran como si él fuese un agresor.
Era él. La fuente de sus desgracias desde que llegó a Gusu.
No, debería ser desde antes. Cuando aún eran pequeños y sus padres acordaron una reunión para celebrar la amistad entre las dos sectas. Fue la primera vez que la inocencia de Jiang Cheng fue arrebatada por este niño-cara de ángel-mente de demonio-, y le entregó su primer beso de infancia.
Aunque también ganó algo en ese entonces, cuando descubrió un muy vergonzoso secreto de este jade y su Jiejie logró inmortalizarlo en una pintura. Esta pieza valiosa, pertenece al oscuro pasado de Lan XiChen. Y quedó en manos de Jiang Cheng. Lo que ahora representa su único consuelo si acaso llega a perder toda su reputación por culpa de ese accidente del entrenamiento.
En otras circunstancias, Jiang Cheng podría admirar a Lan XiChen; pero dado que ha tenido tan vergonzosos recuerdos de sus pocos encuentros, consideraba a Lan XiChen como la fuente de sus desagracias.
Se siente a la defensiva cada vez que está cerca.
Su padre había sido particularmente insistente en que llevara una buena relación con el primogénito del líder del clan Lan. El mismo Jiang Cheng lo había considerado, pero desistió a raíz de muchos incidentes vergonzosos.
Ha escuchado de las excelentes habilidades de este cultivador, quien es unos tres años mayor que él. No solamente tiene un dominio magistral de las seis artes, también tiene unas excelentes habilidades en batalla. Lan XiChen ha participado en cacerías nocturnas de muchas grandes sectas, donde derrotó bestias espirituales de nivel superior a la “Etapa Cumbre de la Formación del núcleo”; esto quería decir que eran bestias que solamente podrían ser derrotadas por cultivadores en una etapa avanzada de la Formación de Núcleo, nivel ocho o nueve.
*(Hay 9 niveles en la etapa de Formación del Núcleo, siendo el nivel 1 el más bajo y el nivel 9 el más alto. Todos los cultivadores de la generación de Jiang Cheng, están en la etapa de formación del Núcleo. Hay todavía más etapas y niveles superiores, pero no se profundizará este tema en la historia).
Además, Lan XiChen obtuvo el primer lugar en la gran competencia del tiro con arco organizada por la secta QiShan Wen, una de las más prominentes sectas conocidas. Tiene un buen dominio de la espada, utilizando las técnicas rápidas y elegantes de su secta; también puede utilizar técnicas de aturdimiento-ataque, con Liebing, una flauta espiritual. Lan XiChen ya estaba en la etapa nueve de la formación del núcleo, lo cual fue el nivel más alto entre los de su generación. Comparado con Jiang Cheng, quien apenas estaba en el quinto nivel en la formación del núcleo, encontrándose en un “cuello de botella”.
*(“El cuello de botella”, es cuando un cultivador no es capaz de avanzar en su entrenamiento y no pueden subir su nivel espiritual. Sólo pueden superarlo con entrenamiento más duro o el uso de píldoras que aumentan su poder espiritual).
Si bien, ambos son los próximos a convertirse en líderes de sus respectivas sectas, Lan XiChen ya había aprendido la respiración “Tu Na” (una forma especial de expulsar Qi turbio y absorber el Qi de la naturaleza) y de la “respiración embrionaria” (capaz de respirar a través del dantian, sin usar la nariz o la boca). Tiene una raíz espiritual pura de viento, algo considerado como bastante poderoso, a diferencia de los que tenían raíz espiritual doble, como Jiang Cheng.
Tanto en el combate, como en las habilidades espirituales, Lan XiChen ya fue considerado uno de los futuros líderes más prometedores. Gusu Lan jamás lo presumiría, pero ya muchas otras sectas lo habían reconocido. Con un nivel así, la mayoría sentiría más admiración ciega que celos.
Lan XiChen era, en todos los sentidos, inalcanzable.
En tantos años sin haberlo visto, este primer jade de Gusu, ya no fue ese niño con cara de inocente, engañándolo vilmente; ahora se había convertido en un hombre tan dolorosamente perfecto para Jiang Cheng, quien no entendía qué tipo de sentimiento tenía hacia esta persona.
En tan solo unas semanas de haberlo visto de nuevo, se dio cuenta de que todas las cosas que decían sobre Lan XiChen, podrían no ser tan exageradas.
Además, este noble cultivador jamás se mostraría como alguien superior ante nadie. Siempre amable, educado y gentil, sin importar el momento o el lugar, no había nada que perturbara esta imagen perfecta que tenía sobre él.
Esta fue parte de la razón por la que todos los jóvenes discípulos, todavía sentían entusiasmo de estudiar aquí en Gusu Lan durante un año completo. No importa si no pueden conocer buenas mujeres, podrán aprender algo de este cultivador tan habilidoso.
Jiang Cheng y Wei WuXian desearon algo parecido; pero con el paso de los días, se volcaron más a entrenar por sí mismos, que a ser parte de ese séquito de admiradores mendigando algo de sus enseñanzas.
Aunque no terminó siendo tan fácil no mezclarse con éste primer jade....
Jiang Cheng solo pudo soltar un pesado suspiro, le dolía la cabeza a horrores de tan solo pensar en los ataques que iba a recibir de esos molestos seguidores del gran Lan XiChen.
Sucedió desde su primer día de estudios, durante la ceremonia de saludo de su estadía en Gusu. Como hijo del líder de Yunmeng Jiang, tenía este deber de ofrecer un pequeño presente como representación a la amistad y el agradecimiento a la secta Gusu, pero una noche antes Wei WuXian lo mantuvo despierto para beber vino “La Sonrisa del Emperador”, especialidad de Gusu, fragante y dulce. No bebió tanto para quedar ebrio pero tenía tanto dolor de cabeza que no pudo evitar reflejar su malestar en cada una de sus expresiones. Lan XiChen era el encargado de recibir los presentes, una reverencia, un saludo y ya estaba.
Fue una formalidad que se sabía de memoria pero cuando estuvo frente a él, ese aroma como flores le trajo el desagradable recuerdo de vino y tuvo una arcada. Ante tantos discípulos atentos y silenciosos no pasó desapercibido y muchas expresiones de asombro transformaron el ambiente en uno tan tenso que Lan XiChen tuvo que tomar la delantera para preguntar sobre su estado a Jiang Cheng. Esa voz tan gentil, como notas profunda entre una brisa primaveral de pronto lo agitaron, Jiang Cheng levantó la mirada pero siempre fue tan natural fruncir el ceño ante cualquier cosa que terminó pareciendo que fulminaba con odio a este amable cultivador. Había un calor inexplicable ascendiendo hasta su rostro y sus mejillas ardientes no lo dejaron mantener la mirada, bajó la cabeza y estampó la caja de madera contra el sorprendido jade que casi pierde todo el aire en el acto.
Ese primer encuentro fue catalogado como “declaración de guerra del ogro de Yunmeng” y al término de la ceremonia Jiang Cheng descubrió que en el foro de la secta, estallaban oleadas de quejas y críticas contra él. Alguno de esos seguidores lunáticos hasta se habían atrevido a hacer dibujos desagradables, donde lo retrataban a él como un monstruo, golpeando al afamado Lan XiChen.
Jiang Cheng estaba tan sin palabras, que descargó su odio contra cada uno de los dos mil comentarios donde encontraban las formas más creativas para insultarlo.
Con el paso de los días hubo unos cuantos momentos más, donde Jiang Cheng fue captado con una “mirada de rayos y truenos”, dirigida hacia el inocente de Lan XiChen. Todos dijeron que era un acosador, celoso de las habilidades con las que fue bendecido aquel primer jade.
Ellos no sabían o no se atrevieron a suponer, que este pobre loto heredó muchas de las facciones de su madre, por lo que tendría un ceño fruncido naturalmente, mordaz, con unos cuantos puntos de altivez.
Los discípulos se inventaron una detallada historia de cómo intimidó a Lan XiChen, al término de cada lección.
Hubo rumores más absurdos, donde incluso dijeron que Jiang Cheng había engañado a muchas mujeres en el pueblo de Caiyi, al pie de la montaña, haciéndose pasar por Lan XiChen para obtener licor gratis (¡eso fue algo que Wei WuXian había intentando!).
No solo dañaba su reputación, también lo llamarón ladrón e impostor.
¡Él no podía creer la gran imaginación de los fanáticos!
Llegaron tan lejos como para organizarse en un grupo, al que llamaron “antiCheng”, dedicados a inventar noticas falsas en el foro de la secta.
Estaba seguro que este accidente con la manga, iba a ser lo más hablado de la semana por aquel grupo.
Jiang Cheng resopló con amargura, tuvo tanta furia que el estómago le ardía. Dejó de beber agua, porque esto ya ni siquiera podría refrescarlo de toda la incomodidad que sentía.
¡Otra vez ha sido culpa de Lan XiChen!
Nadie entiende que él es la víctima aquí.
Su estadía en Gusu se está convirtiendo en una pesadilla.
Con una jaqueca y el ardor en el estómago, el joven loto comenzó el lento ascenso de vuelta a Receso de las Nubes.
Wei WuXian por su parte, no prestaba demasiada atención a esos eventos ni al humor de su shidi; él se regodeó apenas llegaron a la cumbre de Gusu, traspasando la barrera de seguridad de la secta sin ni una restricción de por medio.
El viejo QiRen estaba de viaje y ya se había dado aviso que no tendrían clases por al menos dos días. Era tiempo perfecto para que Wei WuXian hiciera de las suyas, dando rienda suelta a todas las travesuras que implicaban beber o hacer juegos entre los otros discípulos maleables.
También, esto era suficiente tiempo para que Jiang Cheng despejara su mente y se alejara definitivamente de Lan XiChen y sus malditos fanáticos.
Para él era una maldición pero para este primer jade, que observaba su partida con una indescriptible añoranza, era diferente.
Un alma en pena bajo la luz de la luna, parecer desear secretamente los días de su infancia, donde pudo permanecer libre y cercano de quienes quiere.

Jiang Cheng estaba particularmente relajado.
Solo él sabía que era porque ese grupo “antiCheng” detuvo sus acosos luego de una espantosa semana. Ahora estaban concentrados compartiendo detalles sobre la caminata de Lan XiChen a la luz de un amanecer, paseando por los intrincados caminos en el desfiladero junto a la majestuosa cascada detrás de “Cold Spring” y una más en el Yashi, meditando junto a su hermano.
Estos fanáticos conocían la rutina de Lan XiChen de memoria y eran capaces de esconderse entre los lugares más peligrosos solo para conseguir una buena observación. Los más atrevidos, se acercarían tocando el hombro de ese hombre, mientras saludaban para ser notados, compartiendo una conversación trivial de los entrenamientos, escucharían su voz tan agradable como las notas xiao que calman el corazón. Con cada pintura compartida en el foro, siempre iba un poema o un pensamiento que engrandecía la belleza o el asombro hacia este primer jade.
Jiang Cheng resopló sintiéndose enfadado, si había algo que era igual de molesto a ser acosado por esos fanáticos, era verlos regocijarse con Lan XiChen como si fuese una especie de deidad.
Él ya estaba lo suficientemente molesto por haber sido convertido en un villano por culpa de éste perfecto jade y ahora, inconscientemente buscaría leer algo sobre Lan XiChen en aquel foro.
Arrojó de mala gana elteléfonodonde tenía el acceso al foro de la secta, para concentrarse en la conversación que tenían Wei WuXian y Huaisang, pero no midió su fuerza y la condenada herramienta espiritual terminó girando, deslizándose épicamente sobre la mesa hacia el suelo y aterrizando frente a un par de botas de color blanco como nieve.
El estómago se le revolvió y se maldijo a sí mismo cuando notó que una mano blanca, con dedos largos y delgados levantó el teléfono y a pasos calmados se acercó a su mesa.
—Esto es tuyo. Un poco más y hubiera ocurrido un accidente.— la voz era gentil pero profunda, en su campo de visión apareció entonces el blanco rostro del jade y la sonrisa que siempre solía mostrar a todos.
Junto a Lan XiChen había unos cuatros discípulos de Gusu, a juzgar por su apariencia, eran unos novatos que también se sumaron al entrenamiento con los discípulos externos. Estos niños aún no tenían la conducta digna de los de Gusu, por lo que su actitud fue recelosa.
No tenía que ser un genio para darse cuenta de que pertenecían al grupo de molestos fans que perseguían a XiChen como un rabo de perro.
“¡Típico! Los fracasados siempre buscaran estarán a la sombra de los demás para hacerse notar”
Jiang Cheng se distrajo con su propio ingenioso pensamiento, las comisuras de sus labios se levantaron, por la gracia de su madre heredando dicha cara, la sonrisa fue interpretada como algo siniestra. A su lado, Wei WuXian casi se ahoga en la sopa y Nie Huaisang escondía su cara con uno de sus abanicos decorados con flores.
Este par también fue testigo de la escena y sabían algo de ese club de anti fans contra su amigo, pero no quisieron mezclarse por miedo al carácter feroz de Jiang Cheng aunque... en éstas circunstancias no pudieron contener la risa.
La considerada risa siniestra de Jiang Cheng, había aparecido en el peor momento y Lan XiChen, que ofrecía elteléfono,también se sorprendió. No tenía un pensamiento particularmente negativo sobre éste hijo del líder de la secta Jiang, más allá de los agradables recuerdos de los tiempos que compartieron en su infancia. Lo consideraba un cultivador de grandes habilidades, con un estilo de batalla agresivo pero efectivo. Siempre quiso entablar una conversación con él desde que lo encontró entre el grupo de cultivadores que aprenderían por un año en Gusu. Pero cada vez que intentaba acercarse, algo salía muy mal... ahora, ¿este era otro fracaso, no?
Mantuvo una sonrisa, pero su mano tembló un poco cuando colocó elteléfonosobre la mesa, con una pizca de nerviosismo, Lan XiChen se inclinó. Ni siquiera sabía por qué se estaba disculpando pero siempre creyó que era la mejor forma para suavizar las cosas.
No tuvo más palabras, ya era demasiado incómodo el silencio y todas las miradas que estaba recibiendo; Lan XiChen creía haber sido expuesto en su torpeza... debió ser algo que dijo, debió ser cómo se acercó o su presencia que ya era de por sí motivo de presión para los más jóvenes.
Con veintiún años y próximo sucesor al liderazgo de la secta, Lan XiChen solía pensar que los discípulos más jóvenes, sobre todo aquellos que venían del exterior, lo encontraban agobiante.
Pero no quería dejar las cosas así de mal, así que se le ocurrió girarse en un último minuto y regresar sus pasos para decir algo.
Al mismo tiempo, Jiang Cheng que ya estaba en medio de un episodio de ira por su mala suerte, golpeó con un puño hacia la mesa, pero calculó demasiado mal y lo que golpeó fue uno de los extremos de su herramienta espiritual, que se elevó algunos metros y aterrizó en la cabeza de Lan XiChen. El golpe seco en su cabeza fue acompañado por gemidos de asombro alrededor... ¡este Jiang Cheng... el terrible ogro! ¡se atrevió a golpear a Lan XiChen!
Fue un absurdo accidente, pero para éstos fanáticos y sus retorcidas mentes, había sido el acto más atroz y abiertamente violento contra su querido jade. Los cuatros discípulos que acompañaban a Lan XiChen, no pudieron soportarlo y se acercaron con expresiones como si ellos mismos hubiesen sufrido el agravio.
—¡No tienes vergüenza, discípulo de Yunmeng!
—¡Cómo te atreves a golpear a Zewu-Jun!
—¡Tu odio no tiene límites!
—¡Discúlpate ahora!
En ese instante, Wei WuXian se levantó y les plantó cara, aunque lleno de sonrisas, dijo:—Ustedes lo están exagerando, claramente fue un accidente. Todos lo vimos.
Pero no hubo muchas voces que apoyaran su argumento, aunque había discípulos externos, simpatizantes de Wei WuXian, contradecir a Lan XiChen y esos fanáticos, era muy problemático. Ni siquiera Nie Huaisang logró despegarse de su asiento, ya estaba tan nervioso que estaba temblando y disculpándose en voz baja por ser tan cobarde.
Jiang Cheng por otro lado, se mantuvo en silencio. Antes estuvo en shock y había querido explicarse pero ahora con todas esas acusaciones estúpidas, lo encontró tan absurdo y no pensaba rebajarse al nivel de esos cerebro de pájaro.
Una fría sonrisa se asomó en ese rostro atractivo pero de feroz gesto; los ojos como avellana se entrecerraron fulminando a cada uno. Lentamente se levantó crujiendo los nudillos de sus manos como si estuviera listo para golpearlos, junto a Wei WuXian, se detuvo y pateó con fuerza elteléfonoque estaba en el suelo. Este rebotó contra los pies de uno de los jóvenes discípulos de blanco, quien tembló un poco y retrocedió.
Los discípulos novatos pudieron haber tenido un arranque de valentía antes, pero frente a alguien tan imponente, que está parado frente a ellos como si quisiera masacrarlos; ahora querían disminuir sus presencias y desaparecer de ahí.
Jiang Cheng soltó algo así como una risa burlona, cuando notó que todos estos se habían acobardado; y dijo: —¿Por qué ya no están gritando y exigiendo mis disculpas?
—¡Queremos que te disculpes!— entre la multitud lejana, una voz se escuchó.
A esta hora de la mañana, con tantos discípulos dispersos en el comedor, era imposible encontrar al hablador, aún así, Jiang Cheng no perdió su orgullo fulminando ahora hacia cada uno de los espectadores.
—¿Y por qué exigen eso? ¿Miteléfonogolpeó a todos? ¡¿Qué demonios les incumbe?!
Muchos desviaron la mirada temerosos. Wei WuXian era el único inafectado que dio suaves palmadas al hombro de su shidi, intentando que se calmara un poco. No dijo nada, aún era consciente de que le romperían las piernas si suelta uno de sus ingeniosos comentarios.
Frente a Jiang Cheng, Lan XiChen se mantuvo en silencio con una mezcla de sorpresa e incomodidad reflejada en su rostro pálido. Muchos podrían interpretarlo como si estuviera horrorizado por semejante conducta, pero la verdad es que los puntos de admiración que tenía hacia el hijo del líder de Yunmeng Jiang, habían aumentado de manera significativa.
Pronto la suave sonrisa volvió a aparecer en su rostro y dio otra reverencia para captar la atención de Jiang Cheng.
—No hay necesidad de disculpas. Fue un accidente.— comenzó a decir tan amablemente, que Jiang Cheng tuvo este repentino ataque de calor ascendente hacia su rostro.
Jiang Cheng tuvo problemas para mantener la ira remarcada en cada músculo facial, de pronto se le habían acalambrado las mejillas y sus labios se tensaron en una fina línea. Sintió tantos escalofríos recorriéndole la espalda, hasta que comenzó a pensar que estaba sudando a mares.
Aquellos feroces ojos almendrados, se desviaron del amable Zewu-Jun, encontrando mayor valor si miraba las paredes de madera del comedor de Gusu.
Sin embargo, no hubo poder que evitara continuar escuchando esa voz agradable y masculina, dirigida solamente a él:—Quisiera disculparme por cualquier incomodidad que le haya causado, joven maestro Jiang. Le aseguro que las personas que lo han acusado injustamente recibirán un castigo apropiado.
Luego, el primer jade desvió la atención dirigiéndose a todos los discípulos alrededor, con una confianza asombrosa y discorde para alguien con gestos tan apacibles:—He identificado a cada uno de los discípulos que han quebrado las reglas de respeto y acusación falsa. Pueden venir al Lanshi después de terminar sus almuerzos. Aquellos que evadan su castigo serán disciplinados en el Pabellón Elegancia.
Y así, con la misma actitud seria pero amable, Lan XiChen dio una segundo reverencia de disculpa ésta vez hacia Wei WuXian y salió del comedor.
Jiang Cheng tenía un tic en la ceja derecha, teniendo que tragar saliva para que su garganta no continuara ardiendo. No tuvo ninguna palabra en contra, pero por alguna razón, se sentía tan incómodo como cada vez que pasó por un vergonzoso incidente con Lan XiChen.
¿Por qué nunca fue capaz de decirle algo a este cultivador de Gusu?
Creyó que esta extrañísima sensación alojada dentro de su pecho, parecida a una comezón insoportable, era un complejo de inferioridad.
Si su vida en Gusu está destinada a ser tan insoportable, preferiría enfrentar este problema, sin importar las terribles consecuencias.
¡Ya no importa!
No puede quedarse de brazos cruzados y seguir bajando la cabeza ante Lan XiChen, siempre que ocurre algo que lo deja en vergüenza.
Inundado por aquellas ideas, Jiang Cheng pensó de pronto en una muy loca solución.
Si causa un mismo nivel de humillación que ha sufrido, a este cultivador de Gusu, tal vez logre ahuyentarlo. Así, no habrá más posibilidades de que se encuentre en futuras situaciones vergonzosas con él.
Humillar a Lan XiChen...
Esto parece que será la única opción.
Muchos discípulos habían vuelto a su rutina después de que Lan XiChen se retiró, ni siquiera teniendo ánimos para prestar atención a Jiang Cheng, quien no dejaba de armar un plan en contra del perfecto primer jade de Gusu.
Un día después lo decidió...