El encanto del bosque

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Summary

“No creamos un mundo de fantasía para escapar de la realidad. Lo creamos para poder quedarnos” Qué pensarías si te dijera que hay un lugar nunca antes visto ante los ojos humanos. Lleno de criaturas increíbles, con un paisaje qué te roba todo el aliento y lo mejor de todo es que solamente está al otro lado la puerta, escondida entre las redes de una abundante vegetación por lo que hay que ser demasiado atento y valiente para encontrarla y sumergirte a ese mundo ya qué sea verdad o no, te hace olvidar la miseria qué cargas día con día.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Desde que ella se fue siento un gran vacío en mi pecho. ¿Qué es lo que más nos duele cuando un

ser querido fallece?; ¿Su ausencia?; ¿Los recuerdos compartidos?; ¿Lo que no hicimos con ellos?;

¿Algún remordimiento? Tantas preguntas y ninguna respuesta.

Yo puedo decir que es su ausencia, desde que tengo conciencia ella estuvo para mí, me alimentó,

cuidó, consintió; pero como había cosas buenas también hubo malas, algunas veces situaciones que

desee qué ella no estuviera, tal vez me asusta haberlo pensado y que ahora realmente no este.

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Son las siete de la mañana, todas las niñas y jóvenes se encuentran limpiando los baños, el jardín,

los pasillos, las aulas, mientras que otras están en la cocina ayudando a que las mesas estén listas y

servidas de comida para empezar el día.

Yo solo me encuentro sentada frente al gran ventanal de barrotes negros y oxidados, admirando la

majestuosa vista qué hay del extenso bosque, aún se puede observar el alba lo que da una

iluminación extraordinaria, el color naranja predomina en el cielo con tonos rojos, los primeros

sonidos de la mañana son de los pajaritos qué vuelan por encima de los árboles dejando comida a

sus crías; el olor a pino y tierra se cuela por mis fosas nasales por lo que aspiro profundamente para

que el olor se quede impregnado en mis papilas gustativas.

— Tus compañeros están trabajando para poder ir a desayunar y tú aquí soñando despierta.

— No, aún sigo dormida qué no ve.

— Deberías calmar ese temperamento, te recuerdo que nosotros te damos de comer.

— Yo no se los pedí, así que no tengo ninguna obligación con ustedes.

— Mocosa insolente. — la mujer se acerca rápidamente al lugar en el me encuentro con la clara

intención de pegarme.

Me levanto antes de que me pegue, me pongo derecha y con la frente en alto tomo su mano qué

casi toca mi mejilla.

— Como qué ya se le está haciendo costumbre querer pegarme, pero como hasta ahora no se lo

voy a permitir.

— Habrá otros métodos para que entres en razón. Mírate ni siquiera te has puesto el uniforme.

Tienes cinco minutos para hacerlo o el desayuno llegará después de que limpies todo el jardín.

Se da la vuelta saliendo a toda prisa por la puerta, mientras qué yo trato de calmar la impotencia

qué siento y la presión en mi pecho, no sé si me quedo más de quince minutos o solo cinco segundos

pero me dirijo al pequeño baúl qué está a los pies de mi cama y saco el uniforme correspondiente

para hoy.