Chapter 1
Desde que ella se fue siento un gran vacío en mi pecho. ¿Qué es lo que más nos duele cuando un
ser querido fallece?; ¿Su ausencia?; ¿Los recuerdos compartidos?; ¿Lo que no hicimos con ellos?;
¿Algún remordimiento? Tantas preguntas y ninguna respuesta.
Yo puedo decir que es su ausencia, desde que tengo conciencia ella estuvo para mí, me alimentó,
cuidó, consintió; pero como había cosas buenas también hubo malas, algunas veces situaciones que
desee qué ella no estuviera, tal vez me asusta haberlo pensado y que ahora realmente no este.
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Son las siete de la mañana, todas las niñas y jóvenes se encuentran limpiando los baños, el jardín,
los pasillos, las aulas, mientras que otras están en la cocina ayudando a que las mesas estén listas y
servidas de comida para empezar el día.
Yo solo me encuentro sentada frente al gran ventanal de barrotes negros y oxidados, admirando la
majestuosa vista qué hay del extenso bosque, aún se puede observar el alba lo que da una
iluminación extraordinaria, el color naranja predomina en el cielo con tonos rojos, los primeros
sonidos de la mañana son de los pajaritos qué vuelan por encima de los árboles dejando comida a
sus crías; el olor a pino y tierra se cuela por mis fosas nasales por lo que aspiro profundamente para
que el olor se quede impregnado en mis papilas gustativas.
— Tus compañeros están trabajando para poder ir a desayunar y tú aquí soñando despierta.
— No, aún sigo dormida qué no ve.
— Deberías calmar ese temperamento, te recuerdo que nosotros te damos de comer.
— Yo no se los pedí, así que no tengo ninguna obligación con ustedes.
— Mocosa insolente. — la mujer se acerca rápidamente al lugar en el me encuentro con la clara
intención de pegarme.
Me levanto antes de que me pegue, me pongo derecha y con la frente en alto tomo su mano qué
casi toca mi mejilla.
— Como qué ya se le está haciendo costumbre querer pegarme, pero como hasta ahora no se lo
voy a permitir.
— Habrá otros métodos para que entres en razón. Mírate ni siquiera te has puesto el uniforme.
Tienes cinco minutos para hacerlo o el desayuno llegará después de que limpies todo el jardín.
Se da la vuelta saliendo a toda prisa por la puerta, mientras qué yo trato de calmar la impotencia
qué siento y la presión en mi pecho, no sé si me quedo más de quince minutos o solo cinco segundos
pero me dirijo al pequeño baúl qué está a los pies de mi cama y saco el uniforme correspondiente
para hoy.