single part
Quackity estaba acostado en su cama en posición fetal, estaba agonizando por su celo, porqué le llegó justo en ese maldito día?
Los Dioses minutos antes de que llegara su celo, mandaron un mensaje comunicando que necesitaban que todos los héroes tenían estar presentes en la plaza del pueblo
Cuándo iba caminando hacia el pueblo, cerca de la casa de Rubius, empezó a sentir como el calor bajaba en su cuerpo, su respiración se empezó a poner agitada y sus piernas empezaron a temblar, lo único que pudo decir en su mente fue "Mierda"
Cómo pudo corrió hacia su casa piramidal, se tropezaba por sus débiles piernas, sentía que no podía respirar bien, pero ya no sabía si era por la falta de aire o por su celo
Cuándo llegó a su casa, abrió con dificultad ambas puertas de bambú y la puerta japonesa que tenía, al entrar se derrumbó en el suelo, gimió de dolor al sentir como el bulto en su entrepierna se apretaba con su pantalón
Cómo pudo, cerró la puerta japonesa y fue hacia su cama para tratar de calmarse ahí, se insultaba internamente, cómo pudo olvidarse de su celo? Quizás por el estrés de ser héroe o porque Rubius le pasaba haciendo bromas... Pero eso no era excusa de olvidarse de algo tan importante
Además, era 21 de febrero, se suponía que ese día volvería a verlo de nuevo, volver a verlo a él después de tanto tiempo ¡¿Porqué llegó su celo justo hoy?!
Habían veces que odiaba ser un híbrido, pero a veces adoraba serlo ya que gracias a eso era el favorito de él..
Su puerta fue tocaba tres veces sacándolo de su mente, su celo había bajado por lo distraído que se puso, dió un pequeño salto cuando escucho los toques de su puerta —Quacks estás ahí? Willy me dijo que te vio correr angustiado a tu casa, está todo bien?—
La voz de Luzu sonó al otro lado de la puerta, no quería hablar, al acordarse de nuevo de su celo volvió a sentir el subidón de calor, sabía que si hablaba, no podría hacerlo con coherencia, su cuerpo temblaba en la cama, sus alitas trataban de cubrir su cuerpo
Tenía que hablar, sabía que si no lo hacía, el castaño era capaz de entrar como Juan por su casa —S-si! E-estoy bien!— el pelinegro tartamudeó al decir eso, el calor lo empezaba a abrumar
—Seguro? Te escucho extraño, pasaré— Quackity abrió los ojos y corrió hacia la puerta que apenas había sido abierta un poco —No! L-luzu... No entres, por favor!— Quackity detuvo la puerta cerrandola de nuevo, dejando a un castaño extrañado por su actitud —Que te pasa Quacks?, Porque te comportas así?—
—No es nada, Ehm yo- yo tengo resfriado ¡Si! Tengo resfriado y... No quiero enfermar a los demás, así que me quedaré aqui— su nerviosismo se notaba en su voz, el pelinegro pudo escuchar un suspiro departe del castaño —Esta bien, le diré a Merlon que estás enfermo, pero, estás seguro de faltar hoy? Ya sabes... Regresa él—
Eso hizo sentir un poco mal a Quackity, no quería faltar, quería ir a la misión y recibir a su amado, darle la bienvenida y unos buenos besotes, pero no podría hacerlo gracias a su maldito celo
—Si... Esta bien, faltaré— escuchó un asentimiento de parte del castaño para después escuchar pasos alejándose, suspiró cuándo Luzu ya se había marchado pero cayó de repente al suelo porque sus piernas fallaron
Gruñó enojado empezando a quitarse la ropa, esperando que el calor en su cuerpo se fuera, quedó totalmente desnudo, fue a su baño cómo pudo y encendió la regadera, dejó que el agua cayera en su cuerpo esperando que su celo bajara, pero al parecer tenía mala suerte
Sintió un escalofrío que insconcientemente lo hizo sacar un gemido, tapó su boca sorprendido pero no pudo evitar soltar otro al sentir como su erección palpitaba buscando atención, apagó la regadera y una de sus manos bajó hasta su amigo, se mordió el labio al acariciar la cabeza con suavidad
Su mano empezó a subir y bajar lentamente en su erección, enviando pequeñas ondas de placer a su cuerpo, pequeños gemidos temblorosos se escapaban de sus labios, siguió así hasta que alcanzó el orgasmo, pareció una eternidad para él lograrlo, eso pareció haberlo ayudado un poco ya que sintió como el calor de su cuerpo bajaba
Volvió a encender la regadera para limpiarse, salió solamente con una toalla en su cintura, tenía los ojos cerrados mientras trataba de respirar con tranquilidad por el evento que tuvo, iba a ir a su cama hasta que vio a cierto individuo acostado en ella, viendolo con una sonrisa de oreja a oreja
El rostro del pelinegro se volvió rojo como tómate, trató de cubrir su pecho con sus brazos y alas mientras retrocedía un poco, aparto la mirada de la persona que estaba acostada en su cama, sentía vergüenza en ese instante
—Vaya, esta es una manera muy linda de recibirme, no es así?—
dijiste eso riéndote un poco burlón, te pusiste de pie y caminaste lentamente hacia el pelinegro
—Parece que no estás enfermo, o al menos eso noto yo—
volviste a reírte de la misma forma
El pelinegro frunció un poco el seño, tomó valor para girar su cabeza y verte, al hacerlo ya estabas bastante cerca de su rostro, este se puso más rojo de lo que estaba
—Ha-hace cuanto llegaste?— te miró a los ojos esperando tu respuesta, se sentía una gran tensión entre ustedes dos, si hubiera otra persona ahí, fácilmente podría notarlo
—Hace unos diez minutos, parecías estarte divirtiéndote en el baño, así que no quise molestar—
le sonreíste de forma inocente haciendo que él bufara molesto
—Maldito...— quitó sus brazos de su pecho, dejando solo sus alas cubriéndolo, levantaste una ceja al ver que no te abría más el paso para acercarte más a él
—Estas en tu celo, no es así patito?—
susurraste aquéllas palabras haciéndolo sentir escalofríos.
El pelinegro negó lentamente con su cabeza, eso te sacó una pequeña risita
—No me mientas, sé que estás en celo—
como pudiste separaste sus alas para acercarte más a él, quedando labios rozando, lo viste a los ojos con deseo
—Puedo ayudarte..—
la respiración de Quackity empezó a entrecortarse, sintió tus manos en su cintura, colocó sus manos en tu pecho para después besarte
En el beso se demostraba el deseo que se tenían ambos, se notaba el cuanto se extrañaban el uno con el otro, Quackity paso sus brazos detrás de tu cuello, con una tomando parte de tu cabello para profundizar más el beso, la lujuria los empezaba a dominar, el calor del pelinegro volvió a aparecer
Quitaste la toalla de su cintura lanzándola a cualquier parte de la casa, apretaste levemente su cintura antes de levantarlo, él enredo sus piernas alrededor de tu cintura, aún no cortaban el beso, con cuidado caminaste hacia la cama
Cuando llegaste, dejaste al pelinegro acostado, cortaste el beso para poder respirar bien, observaste la linda vista que tenías; el pelinegro con sus ojitos llorosos, su respiración agitada, su cabello mojado pegado a su frente y estando totalmente desnudo delante tuya, una vista que anheladas ver de nuevo desde que te habías ido de Karmaland
Besaste su cuello dejándole un chupetón, él lo recibió gustoso, moviendo su rostro para darte más accesibilidad, gimió suavemente al sentir las demás marcas que dejabas en su cuello, con una mano mantenías tu peso, con la otra desabrochabas tus pantalones, volviste a atrapar los labios del pelinegro, esta vez dejándole un beso tierno y lleno de amor
Al desabrochar tus pantalones, quedaste con tu ropa interior en la parte inferior, te volviste a separar para quitarte lo faltante de la parte inferior sin dificultad, el pelinegro te veía ansioso, aún no quitaba las piernas de tu cintura pero lo hizo para abrirlas más, exponiéndose
Tu parte inferior ahora estaba despejado, el contrario miró deseoso la erección que tenías —Comenzemos ya por favor— rogó con un susurro, asentiste con una sonrisa y le acercaste tres dedos a su boca, pero él se negó —Metelo así—
Ahora tú te negaste
—Patito, pasó mu-
fuiste interrumpido por el pelinegro, bufó un poco molesto —Ya sé, ya sé, pasó mucho tiempo desde nuestra última vez, seis meses para ser exactos— rodeó los ojos y suspiró —Pero yo quiero hacerlo así... Puedes hacerlo o tienes miedo?— te miró desafiante, esperando a que aceptaras
Levantaste una ceja, reíste un poco
—Muy bien, si así lo desea mi rey, pues así lo haré..—
te acercaste a él hasta quedar cerca de su oreja derecha
—Pero una vez empiece, no habrá vuelta atrás—
te alejaste para tomar sus piernas y separarlas más, te posicionaste para quedar con la cabeza de tu miembro rozando su entrada, el pelinegro se puso nervioso al sentir el roze
Antes de entrar en él, lubricaste un poco tu miembro con un poco de tu saliva, ahora si, empezaste a entrar en él lentamente para no lastimarlo, el pelinegro mordió su labio tratando de no soltar gemidos de dolor, sus ojos soltaron lágrimas mientras que sus manos apretaban con fuerza las sábanas
Cuando terminaste de entrar en él por completo, pudo suspirar con calma al saber que ya habías terminado, mientras se acostumbraba a tu tamaño, le repartiste besos por todo su rostro, sacándole pequeñas risitas
—Ya puedes moverte— te miró a los ojos anhelando que fueras duro con él, lloraría y probablemente gritaría pero lo disfrutaría, viste el brillo que tenía en sus ojos y lo entendiste de inmediato
—Muy bien, espero que los peces no se espanten—
El contrario se reiría a no ser porque justo cuando abrió la boca, empezaste a moverte, sacándole un gemido
Cubrió su boca pero no funcionó, lo estabas embistiendo tal como a él le gustaba, su espalda se arqueó por el placer, no paraba de soltar gemidos y gritos diciendo tu nombre, rogando por más
Tus manos apretaban sus muslos haciendo que separé más las piernas, te inclinaste para hacerlas más profundas que antes, los gritos y gemidos del pelinegro para ti era como escuchar una hermosa melodía, extrañabas tanto volver a tenerlo así debajo tuya, sabías que después él estaría cansado y adolorido, y que por eso te daría la puteada de tu vida, pero valía la pena
La cama rechinó un poco por la fuerza que usabas para tus embestidas, Quackity tomó tu nuca y te acerco a él para besarte, así reprimiendo los gemidos que querían escaparse de su boca, el beso era lujurioso y feroz
Tus manos ahora pasaron a su cintura para poder moverte mejor, se separaron del beso dejando un pequeño hilo de saliva, este fue roto rápidamente cuando el contrario hizo la cabeza hacia atrás al sentir como golpeabas su punto G, soltó gemidos que para ti fueron dulces y encantadores, seguiste golpeando aquella zona hasta que él empezó a desesperarse
—A-Ah!~ E-espera! De-detente!~ Y-yo-— su hablar fue interrumpido por un gran gemido agudo que soltó al alcanzar su orgasmo, apretó su interior con fuerza, soltaste un pequeño gruñido porque aquello causó que terminaras en su interior, caíste agotado en su pecho
Ambos tenían la respiración agitada y trataban de regularla, cerraste un momento los ojos para poder calmarte, al lograrlo te separaste de su pecho y empezaste a salir de él lentamente, él no quería pero tuvo que dejarte salir a regañadientes
Te acostaste a su lado, empezando a dejarle besos en las zonas que le habías dejado marcas, diciéndole halagos y cuanto lo extrañabas, sin darte cuenta Quackity había caído dormido, suponías que había sido por el cansancio, tu estabas igual, estabas a nada de caer dormido porque sentías los ojos pesados
Tomaste la sábana y cubriste bien al pato, lo acercaste a ti para que no tuviera frío
—Te extrañé más que nada... No me volveré a alejar de ti, lo prometo—
le susurraste esas palabras en su oído, pareció escucharlas ya que sonrió levemente
Te estabas preparando mentalmente para la putiza que te daría mañana cuando despertara, lo abrazaste como nunca y caíste dormido junto a él, sin duda tuviste una linda bienvenida de su parte.
Nada más que decir, probablemente haga uno de Rubius o Luzu, idk
12/Saturday/August/2023
1.11AM