No soy quien tú crees [Charlastor]

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Summary

Amor? confianza? no sé...eso ni siquiera existe -Alastor ¿Quién eres realmente...? -Charlotte -Oh querida mía, No soy quien tú crees -Alastor

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1

Capítulo 1

"El comienzo"


Narrador Omnisciente


Era un hermoso día en New Orleans, Las personas iban de un lado hacía otro, las parejas pasaban, cuando una hermosa señorita salía de su casa muy animada, era una chica de cabellos rubios, cabello corto y unos cachetes rosados con ojos oscuros, piel algo pálida. La chica se dirigía a una cafetería en el cual trabajaba y se sentía bien de tener ese trabajo pues le gustaba servir a las personas y atenderlas con una sonrisa.


La jóven dama llegó a su cafetería como siempre y como todas las mañana puso su radio en su estación favorita y escuchaba al gran locutor Alastor, ella emocionada escuchaba la radio mientras atendía la cafetería.


-Hola! Mis amigos, buenos días nueva orleans! Estamos aquí para leer cartas que me llegaron hechas por fans - Dijo aquel locutor mientras empezaba a leer las cartas.


-Okey vamos con la primera carta, dice lo siguiente, "Hola! Soy charlotte Magne una fan suya desde hace tiempo, fuí de las primeras en escuchar su canal de radio y me gusta todo de usted! También el como se expresa y como narra historias! Espero que esté bien Saludos!"


-Muchas gracias hermosa dama charlotte! Gracias por tus sinceras y lindas palabras, ahora vamos con la siguiente! - El locutor empezó a leer las demás cartas con una voz muy alegre.


Charlotte estaba feliz de que su locutor favorito leyera su carta pero no tenía tiempo para festejar pues tenía trabajo que hacer, después de unas largas horas de trabajo salió algo tarde pues eran las 10:00p.m que en aquella época era muy tarde para andar sola en la calle a oscuras, la jóven dama se apresuró todo lo que podía pero unos hombres que estaba en un callejón la empezaban a seguir, la jóven aumentó el paso hasta que decidió correr gritando por ayuda pero nadie la escuchaba si no fué cuando vió a un caballero a lo lejos que estaba saliendo de un edificio y corrió más rápido hacía él para poder esconderse.


-Ayuda por favor! Ayúdeme! -La jóven sollozaba mientras estaba en el pecho de aquel hombre pidiendo ayuda alguna.


-Eh? ¿Qué te sucede querida? ¿Estás bien cariño? -El hombre se quedó un tanto sorprendido pero no le tomó importancia si no fué cuando 2 hombres se le acercaron para pedirle a la chica de regreso.


-Danos a esa zorra, nos divertiremos con ella un rato -Lo hombres solo se reían e iban acercándose más y más hacía ellos.


-Disculpe hermosa dama -El hombre solo la pondría detrás de él mientras sácaba un cuchillo para rápidamente matar al primero de los 2 hombres.


-¿Qu-qué caraj- -El hombre no pudo terminar pues yacia en el piso con la garganta cortada.


-Muy mal en querer lástimar a esta hermosa dama y quererse aprovecharse de ella sabiendo lo sola que está -El hombre solo sacaría un trapo para limpiarse la cara mientras regresaba con la dama.


-Bueno hermosa dama, creo que eso fué todo -El hombre esperaba que la mujer corriera asustada pero su sorpresa fué otra cuando.


-Muchas gracias! De verdad! Gracias! -La jóven de cabello rubio lo abrazó tomando por sorpresa a aquel hombre y le dió su pañuelo como muestra de su gratitud.


La jóven solo se iría corriendo nuevamente hacía dirección a su casa, el hombre se quedaría atónito pero no le daría mucha importancia pues decidió mejor encargarse de lo que iba a cenar el día de hoy. Pasaron días y el locutor estaba en su trabajo viendo que cartas le habían llegado nuevamente y sonriendo falsamente cuando oyó a sus compañeras de hablar de una cafetería que se había hecho popular últimamente y le entró la curiosidad de ir a aquel lugar. Al día siguiente el locutor fué hacía esa cafetería pero al entrar vió como casi estaba lleno y no habían mesas donde sentarse, planeaba irse pero vió de nuevo a la jóven rubia de hace días pasando de un lado a otro sirviendo la comida a las personas que se encontraban ahí, eso le pareció un poco entretenido y curioso, así que decidió esperar que se desocupara una mesa, pasando un rato una mesa quedó libre y aprovechó para irse a sentar, agarró un periódico y empezó a leer las noticias, estaba distraído hasta que escuchó una linda y joven voz que le habló.


-Hola Buenos días, ¿Qué puedo ofrecerle? -La dama estaba con su mandil y con un mini cuaderno a mano para anotar el pedido del cliente.


-Hola, nos volvemos a encontrar cariño -El hombre bajó su periódico y alzó la mirada hacía la rubia.


-Oh! Pero si es usted señor..? -La jóven alzó una ceja en forma de pregunta.


-Alastor, mi nombre es Alastor querida -El hombre de cabello castaño solo le dedicaría una sonrisa un tanto extraña a la jóven.


-Oh bueno un gusto volver a verlo señor alastor, yo soy Charlotte un placer conocerlo -La jóven le dedicaría una sonrisa sincera al hombre que al verla solo se sentiría raro.


-Bueno..querida quiero el desayuno 4 con un café amargo -El castaño dejaría el menú a un lado y seguiría leyendo su periódico.


-Está bien! Un desayuno 4 para la mesa 5!! -La jóven gritaría hacía el chef y rápidamente se iría de ahí.


-Uhm...que agradable es esta jovencita.. -El castaño solo suspiraría y seguiría en lo suyo.


Después de un rato la jóven rubia llegaría con el jóven castaño a dejarle su pedido.


-Aquí tiene señor Alastor -La jóven le serviría su café tal y como lo pidió.


-Muchas gracias cariño -El castaño dejaría de lado su periódico y daría el primer bocado a su desayuno.


-Mmmm sabe...muy bien cariño! -El castaño seguiría comiendo y tomando su café.


-Me alegro señor Alastor, ahora si me disculpa tengo que seguir con los pedidos -La jóven rubia se iría dejando al castaño desayunando.


Después de ese encuentro pasaron días y el castaño se dirigía hacía el mercado para comprar algunas cosas que le servirían para sasonar su comida que sería "Carne de venado" Estaba comprando cuando se dió cuenta de la presencia de nuevo de aquella hermosa dama de cabellos rubios que se encontraba comprando unas verduras, éste al verla se acercaría a saludarla.


-Hola, nos volvemos a encontrar señorita Charlotte -El castaño le agarraría su mano para después besarle su mano.


-Oh hola señor Alastor! Que casualidad -La jóven de cabello rubio le dedicaría una sonrisa.


-Bueno señorita Charlotte que hace aquí? -Preguntó el castaño con una sonrisa en la cara y una ceja levantada mientras le ofrecía su brazo.


-Bueno, vine a comprar algunas cosas para cenar, hoy haré mi plantillo favorito -La jóven de cabello rubio le mostraría de re ojo sus compras.


-Oooh ya veo, y que hará de cenar hoy señorita Charlotte? -El castaño seguiría caminando con la jóven agarrada de su brazo.


-Pues..haré Jambalaya, tenía tiempo sin comerlo y decidí hacerlo hoy por fin -La jóven seguiría caminando.


-Jambalaya? Pero si ese platillo es mi favorito! Que buenos gustos tiene señorita Charlotte, debo de decir que me encantaría comer jambalaya un dia de estos -El castaño fingiría tristeza en su mirada.


-Oh! En ese caso porque no viene a cenar hoy a mi casa? Me agradaría su compañía señor Alastor -La jóven rubia le sonrería para indicarle donde está su casa.


-Oh esto estaría muy bien, acepto su invitación señorita Charlotte -Al castaño se le dibujaría una sonrisa macabra en su rostro mientras seguían caminando.


Después de minutos de caminar llegarían a la casa de charlotte y ésta le ofrecería pasar y sentarse en la sala mientras ella prepara todo.


-Por favor señor Alastor tome asiento, ahora regreso -La jóven rubia se iría dejándolo en el sillón solo.


-Está bien querida.. -El castaño se quedaría mirando las fotografías y retratos de charlotte con su familia.


Pasando un largo rato regresaría Charlotte con 2 copas y 1 vino para dejarlos en la mesa de centro y regresar con jambalaya en sus manos.


-Listo, está lista la cena señor Alastor -La jóven dejaría la comida en la mesa y se sentaría para servirle a castaño una copa de vino.


-Muchas gracias querida -El castaño se serviría jambalaya y quedaría asombrado del sabor del platillo.


-Oh pero que delicia de comida querida -El castaño la miraría de re-ojo.


-Muchas gracias señor Alastor, que bueno que le gustó -La jóven de cabellos rubios se alegró y le sonrió al castaño.


Pasaron las horas y ya se había hecho muy tarde pero no lo notaron pues hablaron y hablaron y se divirtieron mucho pues tenían gustos similares que hasta al mismo castaño le agradó y sorprendió.


-Bueno querida, debo retirarme ya es algo tarde -Decía el castaño mientras miraba el reloj dándose cuenta que eran las 11:00p.m


-Oh si claro, disculpe mis modales, lo acompaño a la puerta -La jóven lo acompañaría a la puerta y lo vería mientras éste se iba.