¿Qué sucedió anoche? | Himeno x Tú | Chainsaw Man | Limón

Summary

Te despiertas confundido, mareado y con dolor de cabeza. Abres los ojos en una profunda oscuridad, iluminada por la poca luz que atraviesa las cortina de las ventanas. ¿Dónde estas? te preguntas. Observando a tu alrededor, nada se te hace familiar ¿Por qué no puedes recordar lo que sucedió?

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capitulo único.

Abres los ojos, perdido. Largos y dolorosos pinchazos te atraviesan la cabeza y todo a tu alrededor parece girar. El cuerpo te pesa, y tu garganta seca suplica desesperada por un poco de humedad. Pestañeas, en un vago intento de distinguir lo que sea en esa profunda oscuridad

«¿Dónde estoy?» Te preguntas, enfocándote en la tenue luz de la luna que atraviesa el ventanal circular a tu derecha. Reconoces que estas en una cama, pero no es la tuya, está es ciertamente más cómoda y posiblemente podrías dormirte al instante con tan solo acostarte.

Las preguntas inundan tu mente. Te esfuerzas por recordar como es que terminaste aquí, pero tu mente está en blanco como si una gran parte de tu memoria se hubiera esfumado. Aún así, asfixias tu cerebro tratando de exprimir lo que puedas.

Breves flashes aparecen ante tus ojos y poco a poco tu mente se va aclarando con el tiempo, hasta que finalmente desbloqueas el primer recuerdo:


Una misión, estabas en una misión, junto al escuadrón especial de Makima, conformado por: Hirokazu Arai, el fortachón de cabello puntiagudo, Higashiyama Kobeni, la muchacha asustadiza que vive temblando, y Himeno, la fumadora alcohólica de la que estás enamorado.

Ah...

También estaba el nuevo escuadrón de Aki, conformado por él y los otros dos demonios. La cabeza vuelve a azotarte mientras tratas de recordar sus nombres. Uno de ellos era Power, la Demonio de Sangre, esa fue fácil de recordar, ya que se la pasaba gritando su propio nombre a los cuatro vientos cada dos minutos, después... el otro chico de cabello rubio y desaliñado... ¿Denshi? No estás seguro, pero tampoco es como si su nombre tuviera una gran relevancia ahora mismo.

Un demonio, se había avistado un demonio dentro de un hotel, se desconocía si había huéspedes sobreviviente y varios de los devil hunters civiles que entraron a investigar acabaron muertos. Por lo que era muy probable que fuera un demonio de los que habían devorado carne del de las armas, haciendo que fuera una misión muy importante, por lo que Makima desplegó a los seis miembros de la 4rta Sección Especial Antidemonios.

Otra situación se planta en tu cerebro, aunque con poca claridad... Estaban charlando un poco entre todos antes de entrar, también recuerdas que estabas sumamente motivado en completar la misión por... ¿Una recompensa? Tu mente se ilumina con la respuesta. La motivación se presentó principalmente por la propuesta de Himeno: cualquiera que matara al demonio dentro del hotel se llevaría un beso de ella. Arai se veía demasiado influenciado por eso, al igual que ese chico Denshi.

Investigaron las habitaciones del hotel una por una, hasta que llegaron al fondo del pasillo, Himeno advirtió que algo se acercaba, se abrió una puerta, y de ahí salió el demonio; era una cabeza andante, caminaba con un solo pie mientras mantenía el equilibrio con la mano. Comparado con lo que se imaginaron que sería, su apariencia fue de los más decepcionante. Bastó con que Himeno usara su contrato con el demonio para agarrarlo en el aire, y Power aprovechó para ejecutarlo cortándolo por la mitad con una espada de sangre.

Luego de su muerte, siguieron subiendo los pisos hasta que se dieron cuenta de que quedaron atrapados en dentro del Demonio de la Eternidad.

«Acaso ¿Estoy muerto?» Te preguntas. No, claro que no, en un principio fue muy difícil tanto para Kobeni como para Arai asimilarlo, pero todos los demás, incluyéndote se mantuviste tranquilo. Estabas seguro de que si habia forma de entrar, tenia que haber otra forma de salir.

Tras pasar un largo tiempo buscando una salida, notaron que el demonio que había asesinado Power comenzó a crecer hasta convertirse en una masa de carne gigante, que lentamente iba llenando el pasillo con su cuerpo amorfo. Cuando el demonio los vio contra las cuerdas, les ofreció hacer un contrato, a cambio de Denshi, los dejaría escapar vivitos y coleando. Por el cagaso que tenían encima, Arai y Kobeni no se lo pensaron dos veces e intentaron convencer al grupo de entregarlo, Kobeni incluso trató de apuñar al rubio, pero fue rápidamente noqueada por Himeno y por ti.

La situación siguió empeorando hasta el punto en donde se inclino el piso del pasillo, dejando un camino directo hacia la boca del demonio, pero se salvaron gracias a que llegaron justo a tiempo a entrar en una habitación. Los minutos siguientes fueron un caos, Himeno inmovilizó a Aki para que no pudiera usar su espada y así restarse años de vida, Arai suprimió a Denji para intentar tirarlo al demonio, Kobeni apuñalo a Aki al más puro estilo latinoamericano, y Power... ella solo se moría de risa como si estuviera viendo una telenovela barata.

Tras insistirle a Denshi que se lanzará al vacío para salvarlos, él aceptó por la presión y se tiró a las fauces del demonio, estirando la cuerda de su pecho. Las motosierras se manifestaron en su cuerpo, aceptó morir, pero no lo haría sin luchar... Estuvieron viendo como él peleaba contra el Demonio de la Eternidad durante 3 días sin parar, hasta que el demonio se rindió por la tortura y terminó suicidándose, exponiendo su corazón escondido para que Denshi lo cortara. Y así, a duras penas, completaron la misión gracias a él.

¿Qué sucedió después? El dolor de cabeza te invade de nuevo sin dejarte pensar. Esforzándote una vez más, logras recordar que tras terminar, fueron a celebrar el éxito de la misión. De pronto, un recuerdo en específico te revuelca el estomagó; Himeno había bebido demasiado y empeoró cuando llegó Makima y junto a Aki le hicieron competencia de quien bebía más para intentar sacarle información acerca del chico motosierra. Himeno estaba ya muy demasiado borracha cuando se abalanzó contra Denshi y le dio su tan esperado beso...

Ella vomito dentro de su boca. Intentas aguantarte las náuseas que te dan y rápidamente tratas de recordar algo más para saber como llegaste a este lugar; bebiste, mucho menos que Himeno, pero al fin y al cabo no eres demasiado resistente al alcohol por lo que caíste ebrio después de unos cuantos tragos.


Finalmente recuerdas todo lo sucedido, pero la duda de donde estas aún sigue presentes. Te sientas sobre la cama y observas a tu alrededor, no hay nada que se te haga mínimamente familiar, a excepción de la silueta a tu lado de la que nunca te diste cuenta.

—Al fin despiertas, bella durmiente —dice la silueta, la cual reconoces al instante.


La podrías reconocer en cualquier parte, a cualquier hora, en cualquier momento, pero ¿Cómo es que no notaste que no estabas solo en la cama? ¿Cómo es que nunca sentiste su presencia? La presencia de la chica que envuelve tus sueños más felices, y porque no decirlo, también los más húmedos.

—¿¡H-Himeno?! —preguntas incrédulo, inseguro de si sigues soñando.

—La misma —te responde en un tono juguetón, con su cuerpo cubierto debajo de las sabanas.

—¿Dónde estamos? —dice buscando una explicación.

Ella se levanta y se sienta sobre la cama. Tragas saliva al ver su cuerpo cubierto únicamente por una fina y delgada camisola blanca, ceñida a la perfección a su figura, remarcando sus grandes y esponjosos pechos expuestos en el escote.

—En mi casa ¿Dónde más estaríamos? —te responde como si fuera una obviedad.

—¿En tu casa? —dices levantando la ceja.

—¿No lo recuerdas? —pregunta con un ligero tono triste en su voz.

«¿Recordar?» Piensas mirando de nuevo a tu alrededor antes de tocarte el cuerpo para comprobar que todo este como debe de estar. Nada fuera de lo común... excepto que una pequeña brisa recorre tu pecho desnudo... ¿¡Tu pecho desnudo!? Te sobresaltas y revisas rápidamente bajo las sabanas, al menos traes ropa interior.

—H-Himeno ¿Acaso tú y yo... nosotros... tuvimos...?

Ella se mueve sobre la cama y ahora te mira de frente. La luz que entra por la hendidura de la cortina ilumina su rostro, dejándote ver perfectamente sus rasgos: su parche negro aún se mantiene firme sobre su ojo derecho mientras su único ojo verde expuesto brilla bajo la claridad de la luna.

Himeno mantiene una sonrisa juguetona entre sus labios y te responde:

—Sí, lo hicimos.

Tu corazón se detiene. No recuerdas nada a partir de que comenzaste a tomar, y mucho menos después de que probablemente terminaras desmayado por la ebriedad.

—¿E-es enserio? —preguntas sin creértelo.

—¿L-lo olvidaste? —dice las cejas arqueadas hacia arriba.

—Y-yo... —No sabes que decir, tus recuerdos están en blanco.

¿Deberías disculparte? ¿Deberías abandonar la cama y volver a casa arrepentido porque luego de que finalmente cumpliste tu sueño simplemente lo olvidaste? ¿Qué deberías hacer?

Himeno abraza su cuerpo nerviosa, pero sobre todo decepcionada.

—No puedo creer que no lo recuerdes —admite ofendida.

—Y-yo... —Las palabras se te atascan en la garganta.

—Te dije que te detuvieras y aún así seguías embistiéndome como una bestia —confiesa, avergonzada.

Tu rostro se calienta al instante.

—¿¡Q-qué!? —le preguntas con los ojos bien abiertos.

Himeno desvía la mirada con las mejillas malditamente enrojecidas.

—Te dije que si seguías insistiendo entraría hasta en mi útero, pero no te importó y seguiste golpeándome. —dice mirándote unos segundos antes de volver a apartar la mirada—. ¡No creía que fueras el tipo de hombre, que solo piensa en su propia satisfacción! —delató con desilusión.

Estas pálido... pero rojamente pálido. No quieres, ni puedes, creer cada palabra que dice.

No sabes que contestar a excepción de...

—¿Usamos condón cierto? —preguntas muy nervioso. ¡Bien hecho! la seguridad es lo primero.

Ella vuelve a mirarte, esta vez fijamente y niega con la cabeza. Himeno separa los brazos y juega con los dedos.

—No me diste tiempo a ponértelo —confiesa con timidez. Tu corazón definitivamente se detiene... o al menos eso sientes—. ¿Te harás cargo?,¿verdad? —te pregunta tímida, con un fuerte sonrojo adornándole las mejillas.

—No, p-puedo creerlo —admites—. No puedo recordar nada.

Las comisuras de sus labios descienden.

—¿Así que me quitas la virginidad y simplemente vas a olvidarte de mí? —dice con la voz quebrada.

—¿¡Ehh!? ¡No! Yo... —«Simplemente dile que te harás cargo, idiota» te gritas mentalmente. Respiras profundo, y con determinación, añades—; me haré--

Antes de que puedas completar tu juramento, las comisuras de los labios de Himeno se levantan y te interrumpe dejando escapar una carcajada.

—JAJAJA, ¡estoy bromeando! —Tu determinación desaparece en un gran suspiro—. Nosotros no hicimos nada, simplemente estas aquí porque te emborrachaste tanto que no podías caminar y no sabíamos dónde vivías, así que como Kobeni no tiene lugar en su casa para que puedas dormir, te traje a la mía —explica. Sientes un gran alivio, a la misma vez que decepcionado por no “hacerlo” con ella. Aspiras fuerte y prologando demostrando tu frustración—. ¿Decepcionado? —pregunta con una gran sonrisa.

—¡N-no! —le dices viéndola mirarte como si supiera que mientes. Suspiras de nuevo—. Bien, tal vez un poco —admites con los ojos en blanco.

Ella sonríe ligeramente y se acerca a ti para golpearte ligeramente con el codo un par de veces al costado de tu brazo.

—¿Qué sucede?, ¿no me digas que eres virgen? —declara riéndose.

Sientes un tic en la frente.

—Eso no te incumbe —le dices a la defensiva.

—Lo tomaré como un sí. —Vuelve a reírse—. ¿Al menos has dado tu primer beso? —te pregunta subiendo y bajando las cejas.

—¡Claro que sí! —exclamas molesto.

—Oh~ enserio, y ¿con quien fue? —dice divertida de verte tan nervioso.

—¡Con una chica de secundaria! —admites

Su sonrisa cae.

—¿Eh? ¿Con una de secundaria? —Se lleva las manos a los cachetes, sorprendida—. ¿Pero que no eres mayor de edad?

La interrumpes.

—¡Me refiero a cuando yo también iba a la secundaria!

—Lo sé, lo sé, solo bromeo —dice volviendo a sonreír.

Desvías la cabeza ligeramente ofendido.

Su sonrisa se agranda.

—Y dime ¿Qué fue lo que te desilusionó?, ¿el hecho de que no tuviste sexo o el hecho de que no lo tuviste conmigo?

Abres los ojos y un nuevo rubor aparece en tus mejillas.

—Me daría igual con quien lo hiciera, no es como si me estuviera guardando para alguien o algo parecido —respondes con indiferencia mientras te inclinas hacia atrás contra la pared, y con los brazos detrás de la cabeza.

Desde tu nueva posición, Himeno se levanta de rodillas fuera de las sabanas. Tus ojos se abren y te atragantas con tu propia saliva al distinguir que; una simple tanga de color blanco se ajusta a sus caderas amoldando su redondo y bien formado trasero, dejándote embobado. Te quedas boquiabierto, claro que no lo demuestras porque sabes controlarte... o al menos eso es lo que crees.

—¿Te gusta lo que ves~? —pregunta Himeno con un tono provocativo.

Un escalofrió te recorre, tus ojos finalmente abandonan su trasero, estabas tan concentrando contemplándola que no sabes en qué momento se giró para encontrarte distraído con su cuerpo.

Tragaste saliva preocupado, si no la conocieras lo suficiente pensarías que utilizaría su contrato con el diablo fantasma y te castigaría por mirarla tanto, pero ella no es así, y aun sabiéndolo fue inevitable no preocuparte por como reaccionaria.

—Tranquilo, puedes mirar todo lo que quieras —comparte con una sonrisa, antes de afilar la mirada—, pero sin tocar ¡eh~! —Te sonríe con picardía.

—S-sí, como sea. —dices sonrojado fingiendo desinterés, agradecido de que las sabanas te cubran la zona inferior, evitando que Himeno pueda ver lo “animado” que estas—. Por cierto, si de verdad no hicimos nada ¿Por qué estoy semidesnudo?

Himeno se ríe.

—Tú mismo te desnudaste

—¿E-eh? —Te vuelves a sonrojar de la verguenza.

—Cuando te traje, dijiste que tenías mucho calor, te desnudaste y te acostaste en la cama sin ni siquiera preguntar. —compartió riendo.

Te avergüenzas mucho de tu yo borracho.

—Lo siento. —te disculpas rascándote detrás de la cabeza.

—Tranquilo, de todas formas... —te mira seductora—, disfrute mucho~ de la vista. —tu rostro se inunda de color—. Volviendo a mi pregunta anterior ¿Realmente no te importa con quien tengas sexo?

—N-no. —titubeas.

Himeno se lleva la mano bajo el mentón.

—Ya veo... —dice entrecerrando los ojos—. ¿Y qué tan lejos llegaste con esa esa chica de secundaria?

—¿Qué tan lejos llegue? —repites la pregunta.

—Ya sabes, un beso francés, un tocamiento, una mamada, ese tipo de cosas —dice sin inmutarse.

—¡¿Q-qué?! —preguntas avergonzado.

—Vamos, somos adultos, no debería ser tabú estos temas para nosotros. —expresa como si fuera lo más normal del mundo.

Desvías la mirada algo incómodo por la respuesta.

—Solo llegamos a besarnos, yo... no me sentía preparado para ir más lejos, y ella no lo aceptó, así que terminamos —admites avergonzado.

—Oh~ entonces, ¿solo fue un simple beso de adolecentes cachondos?

Te acaricias el brazo con nerviosismo.

—Creo que simplemente fue un beso y ya... no creí que ella fuera la indicada para mí.

—Guau, que maduro de tu parte —dice en un tono burlón—, normalmente a esa edad, los chicos solo piensan con el pene y no dudan en meterla en cualquier agujero donde les entre. —comparte haciéndote reír—. Y las chicas no son muy diferentes, incluso a veces son peor.

—Jajaja, sí, la mayoría son así —coincides con ella.

A pesar de lo raro de toda la situación, te siente a gusto y cómodo estando a su lado, tal vez por primera vez beber de más no te traerá problemas sino todo lo contrario. Himeno se sienta con las piernas extendidas junto a ti. Tu mirada da un leve vistazo rápido a su escote pronunciado, pero rápidamente lo apartas intentando no emocionarte de nuevo.

—Si quieres puedo ayudarte. —escuchas salir de Himeno confundiéndote.

—¿A qué? —preguntas inocentemente.

—A perder la virginidad —dice mirándote a los ojos.

Tus pómulos se encienden una vez más.

—¿Eh?

—Creo que Kobeni está interesada en ti, si quieres podría ayudarte con ella. Claro, solo si ella te gusta —confiesa alegremente.

—¿Q-que? N-no yo--

Ella te interrumpe.

—¿No? Pensé que dijiste que con cualquiera estaría bien.

—S-sí, pero--

—Bromeo~ —aclara.

A veces no comprendes el humor de Himeno.

—Y-ya veo —murmuras avergonzado.

Himeno mantiene la sonrisa mientras retrae una de sus piernas hacia el pecho y apoya su codo sobre ella, sosteniendo su cabeza con la muñeca. Ella te observa, como esperando algo ¿Pero que? ¿Tal vez una reacción? ¿Un indició de... algo? No puedes dejar de verla, te pierdes en su mirada, ella te atrae, lo sabes, tanto que tu cuerpo reacciona involuntariamente sonriéndole como tonto. Sí, lo has sabido desde hace mucho tiempo; desde que con solo mirarla se te comenzó a acelerar el corazón, y desde que su voz se convirtió en música para tus oídos, su sola presencia todos tus pesares.

La amas, como jamás amaste a nadie, amas todo de ella: su forma de ser, su personalidad; su humor a veces absurdo, su rostro; su mirada, su boca; su cuerpo, su risa; su voz, su aroma; todo, incluso sus lados “malos”.

Quieres estar con ella, esta vez no por presión social como te sucedía en la escuela con aquellas mujeres. No, quieres estar con Himeno porque así es como te sientes. Pero... ¿Qué puedes hacer? Lo sabes, y lo sabes bien, que su corazón le pertenece a otro, lamentablemente... lo sabes.

Himeno te llama ganándose tu atención.

—¿Qué sucede? —preguntas curioso.

—Sabes... ¿Lo que es un beso de adultos?

—¿Cuántos años crees que tengo? Tampoco soy tan inocente —explicas cruzando los brazos, molesto, no por la pregunta en sí, sino por el hecho de que piense en ti como un adolescente.

La esbelta mujer se levanta, hundiendo las rodillas en el colchón y se sienta a horcajadas sobre ti. No sabes cómo reaccionar. Separas tu espalda de la pared y colocas tus manos detrás de tus caderas, sosteniéndote en el colchon.

—¿Quisieras experimentarlo? —te pregunta con una mirada seductora.

«¿Está hablando enserio?» Te preguntas incrédulo. «No, ella debe estar bromeando.» Tu corazón se acelera. «Sí, así es Himeno, solo está jugando.» Su sonrisa tan característica adorna sus hermosos labios «Sí, definitivamente ella esta...»

Su toque te eriza la piel, sus esbeltas manos suben por tu abdomen desnudo, pasan por tus pectorales y tus hombros, hasta llegar finalmente a tu mejilla, donde te da una leve caricia con el pulgar antes de rodearte el cuello con los brazos. Tus mejillas arden mientras algo inoportuno reacciona en tu cuerpo debajo de las sabanas.

Te agitas, las manos te tiemblan y tu estómago se cierra. «En cualquier momento ella se detendrá y dirá que es una broma.» Una de sus manos abandona tu cuello y vuelve a tu mejilla, dándote suaves caricias como si quisiera tranquilizarte, como si fuera capaz de ver tus nervios a través de tus ojos. El dulce aroma de su perfume inunda tus sentidos, su boca se acerca a ti, y su cálida respiración hace cosquillas en tu rostro.

Himeno se desvía a tu oído.

—Puedes negarte si quieres —susurra—. Pero tienes que hacerlo rápido porque si no, no me detendré —confiesa.

Ella se separa de ti. Sus mejillas están rojas, pero no de la misma forma que se sonrojan cuando toma de más, no, este es otro tipo de sonrojo, tal vez menos intenso, pero más definido, un sonrojo sincero acompañado por una gran sonrisa unida a sus labios.

Himeno se inclina hacia delante, y sus senos se aplastan contra ti «Ella solo esta...».

Ella entrelaza sus labios, y un mar de emociones explota en tu corazón. Su ojo entrecerrado parece brillar de emoción. Su boca se mueve con más experiencia, pero te esfuerzas por seguirle el ritmo mientras disfrutas de la dulce calidez y suavidad de sus labios. No estás seguro de si esto es real o si estas dentro de un sueño, pero si ese fuera el caso, deseas nunca despertar y seguir disfrutando de su agradable sabor. No puedes resistirlo y cierras las manos alrededor de sus caderas. Al sentir tu cambio de actitud, Himeno mueve las suyas detrás de tu cabeza, sus dedos se enriendan en tu cabello. Tus ojos se abren de sorpresa cuando su lengua encuentra la tuya. Ella aprovecha tu estupor para jugar contigo mientras profundiza el beso sacándote un gemido involuntario por tantas nuevas experiencias juntas.

La lucha entre sus lenguas continua hasta que tienen que romper la unión de los labios para respirar; pero sin alejar sus rostros. Miras fijamente a su ojo color esmeralda mientras te muerde seductoramente el labio inferior antes de separarse por completo. Después de ese beso apasionado, tu mente se adormece. Una de tus manos deja sus caderas y se desliza por su cuerpo hasta llegar a su mejilla.

Quisieras poder memorizas sus hermosos rasgos; grabarte en la mente el color de su ojo y su particular forma que confirma sus orígenes orientales, deseas recordar su linda nariz perfectamente formada, sus deliciosos y pequeños, pero carnosos labios rubí, y su característica sonrisa traviesa que tanto amas.

—Y... ¿qué tal?, como se sintió —te pregunta—. ¿Preferías haberle dado tu primer beso adulto a alguien más? No lo sé, tal vez Kobeni, o incluso Maki--

La interrumpes.

—A ti —admites sin titubear, metiendo la cabeza en el hueco de su cuello e inhalando el suave aroma de su piel.

—¿Mmm~? —canturrea esperando que completes lo que vas a decir.

—No me arrepiento de habértelo dado a ti —confiesas contra su piel mientras la rodeas con los brazos.

—Je, ni siquiera lo pensaste. —Himeno se sobresalta y una risa escapa de entre sus labios—. Algo está pinchándome, supongo que alguien se despertó emocionado ¿No es así?

Te separas de su cuerpo y levantas una ceja. Ella agranda su sonrisa y comienza a mover su cintura, adelante y atrás, inmediatamente entiendes a que se refería, tu rostro explota en un fuerte sonrojo; al parecer el beso tan caluroso logró “levantarte” debajo de las sabanas.

—Lo siento. Esto... es involuntario —explicas avergonzado rascándote detrás de la cabeza.

—Tranquilo, lo sé, además... —dice levantándose de ti y quitándote las sabanas de encima, exponiendo la erección debajo de tu ropa interior. —Es un alago para mi saber que te pongo tan duro~♡ —confiesa sentándose sobre tu cintura, dejando que tu miembro aprisionado se pose por delante de su pelvis.

Himeno no aparta su mirada de ti mientras se muele contra tu erección vestida, ella se ríe adorablemente mientras se inclina hacia delante y planta sus labios sobre tu clavícula, y suben por tu piel.

—¿Sabías que el cuello es realmente sensible? —no dices nada en respuesta, simplemente gimes mientras sus besos suben por tu garganta—. Especialmente aquí— dice con los labios humedecidos, pasándolos sobre tu manzana de adán encendiendo un interruptor.

—H-Himeno... —gimes en voz alta.

Ella vuelve a besarte al costado de tu cuello, y con la boca sobre tu piel te pregunta.

—¿Quieres tener sexo conmigo?

Tu pecho se detiene por un segundo. Estas soñando; todo esto parece muy irreal. Tal vez bebiste demasiado, te desmayaste y estas soñando o incluso tal vez moriste mientras caminabas borracho hacia tu hogar y estas en el cielo. Pero no importa, no, en este momento quieres afirmar a su pregunta de inmediato, sin embargo, tu respuesta se queda atorada en tu garganta.

—Sí no lo dices, no sabré lo que quieres —dice con picardía mientras lame tu piel.

—Sí, quiero hacerlo contigo.

Tu cuerpo responde involuntariamente sacándole una sonrisa—. De todas formas, parece que alguien más ya respondió antes por ti —se burla, comenzando a frotar tu palpitante pene con la palma de su mano a través de tu ropa interior. Sus labios silban. —Nada mal —comparte, agarrando el dobladillo de tu bóxer y tirándolo hacia abajo, se sorprende al recibir un salto emocionado de tu miembro agrandado. —Je, me encanta~♡ —arrulla haciendo que el rubor de tus mejillas se intensifique.

Himeno desliza su mano por tu abdomen, baja hasta tu erección y envuelve los dedos alrededor de tu pene corpulento, hinchado y desesperado por alivio. Dejas escapar un gemido tanto por la sensación como por lo intenso de su mirada. Sonidos lascivos salen de tu boca mientras comienza a trabajar, bombeando tu eje. Su pulgar frota hábilmente la parte inferior de tu polla mientras continúa acariciando. Su toque delicado te proporciona un placer que nunca antes sentiste haciéndote descubrir lo sensible que eres. Tu pene palpita contra su palma caliente y pesada, mientras varios rastros de líquido preseminal se escapan desde la punta hasta su mano.

—S-se siente demasiado bien —dices entre gemidos

Himeno te sonríe.

—Me alegra que lo disfrutes, pero —se acerca a tu oído. —Puedo hacerte sentir mucho~♡ mejor.

Jadeas de placer cuando su mano se mueve rápidamente, arriba y abajo, bombeando tu pene en un movimiento repetitivo, cada vez más rápido. Una presión familiar se acumula en tu ingle. Gemidos escapan por tu boca mientras te acercas peligrosamente al clímax, lo sientes llegar cada vez más cerca, hasta que... Himeno se detiene y suelta tu eje.

Tus piernas temblando y tu respiración agitada demuestra lo cerca que estabas de tu orgasmo. Estas decepcionado de que te negara tu búsqueda por alcanzar el éxtasis, pero también estas aliviado al saber que ese pequeño sacrificio hará que continúen con la diversión. No estás seguro de cómo continuar hasta que ella se arrastra hacia atrás por tus piernas y se acuesta boca abajo frente a tu eje mientras mantiene su mirada fija en tus ojos.

—Sabes lo que sigue ¿Cierto?

Tragas saliva y asientes con la cabeza, avergonzado, envuelves lentamente tu mano alrededor de tu propia polla y acaricias con ligeros movimientos de bombeo. Himeno se acerca inclinándose más cerca de tu miembro. Pasas los dedos de tu mano libre por su cabello azabache como ella lo hizo contigo durante el beso, y continúas tocándote hasta que sus manos; más pequeñas que las tuya, envuelven tu necesitado eje y continúan con el movimiento. Guías su cabeza y siseas mientras toma la punta de tu pene en su boca y gira su lengua alrededor de la parte inferior tan sensible.

—Joder. —dejas salir, tirando tu cabeza hacia atrás. Ella tiene experiencia, es imposible para ti no sentirte celoso por esto, pero no quieres pensar demasiado en estos momentos.

Himeno se balancea hacia arriba y hacia abajo, tomando lentamente más de tu longitud con cada movimiento. Ella usa sus manos para acariciar lo que no está dentro de su boca y tus bolas, haciéndote tartamudear y sacudir las caderas hacia adelante. Gimes en voz alta cuando la punta de tu polla golpea contra su garganta, provocándole arcadas que envían una vibración a lo largo de tu falo. Cierras los ojos, disfrutando de la sensación de su boca mientras absorbe más de tu pene sin ninguna restricción. Levantando la cabeza hacia atrás, sale de tu polla con una sonrisa.

—Esto es lo que desean todos los chicos, ¿verdad? Que una linda chica les haga una muy sucia mamada.

Himeno se enfoca en la base y lame de arriba abajo, a veces se detiene para chupar algunas partes antes de bajar a tus testículos. Tomando uno en su boca, comienza a chuparlo mientras su lengua lame y se arrastra alrededor de tu saco de carne. Su mano bombea tu polla con furia, determinada a hacerte terminar. Ella frota su dedo alrededor de la cabeza mientras sigue lamiendo y succionando.

Dejando tu saco, Himeno escupe sobre tu miembro y vuelve a llevárselo a la boca. Mirándote con una mirada bastante cachonda, toma más y más de ti en su boca hasta que finalmente te traga de nuevo hasta su garganta.

—Maldición, Himeno~♡—murmuras.

Ella coloca sus manos sobre tus muslos mientras te hace la garganta profunda, obteniendo arcadas unas cuantas veces más mientras se adapta. Himeno intenta tragarte, lo que se suma al placer que sientes por la opresión de su garganta. Ella se levanta de tu ensalivado miembro, y gimes con anticipación cuando vuelve a cerrarse de golpe. Repite este proceso hasta convertirse en una cogida facial, ayudas un poco, añadiendo unos pequeños empujones mientras agarras con más firmeza su cabeza con las dos manos.

La sensación de su boca caliente es una locura en tu piel sensible, aceleras queriendo sentir más la acanalada de su garganta rozando tu polla mientras te follas su boca. Los sonidos lascivos llenan el aire cuando Himeno comienza a babear alrededor de tu longitud. Las lágrimas caen por su rostro excitándote aún más por la vista tan erótica, ella gime a tu alrededor mientras empujas, un calor se enrosca en tus entrañas y el placer y el calor palpitan por tu cuerpo. Te sientes increíble, estás listo para pintar las paredes de su garganta de blanco, pero no quieres correrte así, no de esta forma tan egoísta.

Tienes que usar toda tu fuerza de voluntad para interrumpirla.

—H-Himeno detente —ordenas agitado. Ella se detiene mirándote confundida, puedes leer el ¿Qué sucede? en su rostro—. Yo también quiero hacerte lo mismo —admites con tu pecho subiendo y bajando intensamente.

Himeno parece sorprendida, pero no tarda en sacarte de su garganta.

—Acuéstate boca arriba —te ordena con una sonrisa en sus labios cubiertos por el fluido de ambos «Sí, mami.» piensas al instante.

Ni siquiera un minuto después, estas acostado de espalda sobre la cama. Himeno esta encima de tu rostro inclinada enfrente de tu miembro completamente erecto mientras tú estas cara a cara con su trasero grueso y sexy, expuesto con las bragas hacia un lado mostrándote su segundo par de labios lubricados y su culo claramente tentador. La vista por si sola es algo impresionante, pero su aroma afrodisiaco natural lo hace aún mejor junto a sus mejillas que brillan bajo la luz de la luna.

—Lámelo —te pide bajando su coño empapado contra tu cara mientras envuelve sus labios alrededor de tu longitud.

Con las manos sobre sus caderas, tiras de ella hacia abajo sobre tu boca, lames los labios de su vagina y comienzas a comerla con vigor, tiene un sabor dulce y picante, perfecto para ti. Himeno deja escapar un grito ahogado y un gemido antes de volver a meter tu pene en su boca mientras toma tus bolas y acaricia la base de tu pene comenzando a moverse.

Así están los dos, en la posición 69, dándose placer oralmente. Himeno moviendo su cabeza a lo largo de tu miembro palpitante mientras lames su coño húmedo y usas los dedos para tocar y jugar con su clítoris hinchado debajo de ella, saboreas su astucia y excitación mientras gime a tu alrededor, provocándote un sonido similar mientras la empujas más con la lengua.

Lamiendo todo alrededor de tu miembro, Himeno se levanta lentamente antes de mover la cabeza a un ritmo rápido mientras ocasionalmente te hace una garganta profunda.

Cada ruido indecente y descuidado que hace alrededor de tu polla es un espectáculo sorprendente de adoraciones y emociones febriles que te dejan sobresaltado y sin palabras, gimiendo de placer mientras haces todo lo posible por resistir.

Los ruidos babosos y descuidados que provienen de Himeno, son increíbles. Te succiona con tanta ferocidad y desesperación, mostrando un hambre y una necesidad como ninguna otra cosa, una que te hace caer más profundamente en su esclavitud. Ella te tiene donde quiere.

—Sabes tan bien, me encanta tu sabor. —gime saliendo de ti por un momento.

El placer es realmente increíble, tan frenético y tan salvaje que simplemente tienes que seguir rodando con eso, haciendo todo lo posible para seguir el ritmo de lo duro que está chupando tu polla, comiéndola con la misma despreocupación. Las sensaciones cada vez más intensas y la necesidad de seguir adelante continúan arrastrándote. Atrayéndola hacia tu cara aún más profundo con los dedos clavados en sus nalgas, tu lengua trabaja alrededor y profundamente en su vagina cuando Himeno retira los labios con un silencioso “¡pop!” Un rápido pensamiento aparece y te hace preguntarte si es que hiciste algo mal; pero rápidamente desaparece cuando gira su cabeza ligeramente con una sonrisa maliciosa en sus labios.

—Sabes... —habla bombeando tu polla con la mano—. Sé muy bien que a menudo me miras los senos. Crees que sabes disimular, pero eres demasiado obvio. Incluso cuando te despertaste y me miraste tus ojos viajaron directamente a mi busto con tanta intensidad ¿Tanto te gustan? —Pregunta, aumentando la velocidad de sus caricias—. Sí, dices la verdad tal vez que te deje probarlas un poco~♥

Tragas saliva y te dejas llevar por tu miembro necesitado de alivio. —Adoro tus tetas, demasiado, me gusta verlas rebotar, sobre todo cuando van de un lado a otro cuando hacemos misiones.

—Je, pervertido~♥

Sin una palabra más, toma el dobladillo de su camisola blanca y la levanta por encima de sus pechos mientras se inclina hacia delante. Himeno envuelve sus tetas regordetas apretadamente alrededor de tu pene erecto, enterrándolo completamente entre ellas. Su escote es tan cálido y resbaladizo que te obliga a gemir de placer.

—¡O-Oh, mierda!

Sus enormes pechos se mueven de un lado a otro sobre tu polla como si estuvieran rebotando.

Su cabeza vuelve a mirar al frente pero esta vez se enfoca en tu longitud. —Apuesto a que has estado deseando esto desde hace mucho tiempo —dice burlándose de ti.

Himeno comienza a mover un seno a la vez, empujando lentamente el izquierdo y el derecho hacia arriba y hacia abajo de tu polla, subiendo y bajando sin cuidado. No hay advertencia para ello, ningún momento de razón o calma, solo una presión repentina y rápida como un rayo, que te deja sorprendido y conmocionado.

Tu miembro encerrado entre su carne suave es una locura, la intensa presión con la que ella sostiene tu pene se siente asombrosamente bien a medida que tu miembro se desliza entre sus fascinantes y temblorosos senos. Himeno comienza a mover sus tetas en un movimiento circular, luego ambos hacia arriba y abajo a un ritmo muy rápido. Dejas escapar un fuerte gemido, sintiendo tu polla palpitar entre ellas mientras las sacude rápidamente.

Su coño babea pidiendo alivio, intentas aclarar tu mente drogada por el placer y acercas tu boca para consolarla. Tu cerebro se pone en blanco tan pronto empiezas a respirar con dificultad cuando tu orgasmo empieza a acumularse. Himeno lo sabe, levanta sus tetas hasta la cabeza de tu pene y las deja caer. Ella hace esto una y otra vez mientras puros gemidos escapan de tu garganta. Su boca baja hacia la punta sobresaliente de entre sus senos, aprieta tu polla y comienza a chupar con fuerza moviendo la cabeza de un lado a otro sonriendo complacida.

—¡Hazlo! —ordena echando la cabeza hacia atrás por un momento para tomar un respiro—. ¡Termina directamente en mi garganta! —te pide Himeno dando la vuelta para mirarte a los ojos antes de separar sus pechos y enterrar tu miembro dentro de su boca para apretarte con la garganta.

—Me voy a... —murmuras, tratando de contener tu orgasmo y asi disfrutarlo todo el tiempo que puedas. Sin embargo, su succión y su estrecha garganta te lo hacen imposible. —¡Me voy a correr! ¡Me voy a correr! —gimes en voz alta, empujando tu pene en su boca mientras los jugos necesitados de atención de su vagina bajan por el interior de sus muslos.

El ojo de Himeno se agranda de sorpresa cuando el primer disparo sale dentro de su boca. Te estremeces y gimes, cuando el placer te invade; tu polla se contrae y brota con chorros calientes de poderosa y desordenadas cuerdas de semen caliente dentro de su cálida boca, ella intenta tragar todo, pero un poco se escapa de la comisura de sus labios y cae sobre sus pechos.

—Delicioso~♥ —comparte lamiendo tu desastre encima de su cuerpo.

Tu polla está libre de la prisión de malvavisco y de la gloria del calor, mientras te desplomas harapiento y desesperado.

Himeno se da la vuelta dejándote ver como se relame los labios.

«Caliente.» Piensas, admirando sus tetas de frente por primera vez.

—L-lo siento —dices avergonzado cuando la culpa de tu egoísmo te invade.

Himeno gatea hacia delante y se sienta frente a ti con las piernas flexionadas. —Si sigues disculpándote voy a detenerme. —explica con un puchero y sus cejas curvadas hacia arriba.

—Es que fui el único en correrme. —confiesas.

Ella te da una cálida sonrisa. —Tonto, no te preocupes por eso, solo tienes que volver a intentarlo —sonríe picara, abriendo las piernas y separando sus labios vaginales con los dedos mostrándote su interior chorreante.

Algo se rompe dentro de ti, tanto por la invitación como por la acción y una fuerza desconocida impulsa tu deseo sexual cada vez más.

—Eres tan sexy —dejas escapar.

Le sonríes antes de abalanzarte entre sus piernas, agarras sus muslos con tus manos y empiezas a besarlos, dejando pequeños mordiscos a medida que avanzas. Sumerges tu cara entre ellos, presionas tus labios contra los suyos y dejas una larga lamida desde el fondo de su coño ganándote un gemido y un chillido de sorpresa por parte de la mujer de tus sueños.

—Hazlo, por favor, cómeme —suplica con las mejillas enrojecidas.

No necesita decírtelo dos veces.

Luego de unas lamidas rápidas y delicadas, probando su sabor embriagador, te mueves hacia su clítoris y soplas suavemente antes de presionar tus labios y lengua contra él.

Te encanta su sabor mayormente salado, pero un poco dulce.

Su olor domina cada respiración que tomas.

Himeno pasa sus manos sobre tu cabello y gime, adoras la sensación de sus dedos en tu pelo mientras comienza a moler su coño en tu cara, tomando lo que quiere, de la manera que quiere. Su sexy liquido esta sobre ti: tu cara, tu barbilla; tu lengua, todo esta empapado en sus jugos.

Una de tus mano bombea dos dedos dentro de Himeno mientras la otra frota su clítoris hinchado.

—Oh... oh sí~❤ —murmura, con los ojos cerrados tirando con fuerza las raíces de tu cabello.

Ella es todo lo que puedes saborear, todo lo que puedes oler; lo único que puedes ver u oír. En este momento, ella es todo tu mundo. Empiezas a hacer círculos con la lengua ejerciendo presión sobre la piel sensible. Himeno echa la cabeza hacia atrás y su pecho se agita, el sudor brilla levemente en su piel.

—Ugh ~♥ Estoy cerca. —gime complacida.

Alternas entre círculos lentos y succiones, toda tu boca se enfoca en su clítoris mientras empujas los dedos en su calor; deleitándote con los músculos tensos y húmedos que se contraen alrededor.

Himeno gime ruidosamente cuando comienzas a meter y sacar los dedos de ella, curvándolos hacia arriba con cada extracción antes de volver a deslizarlos. Aumentas la velocidad y la fuerza de tus metidas cuando sientes que las paredes de Himeno se contraen alrededor de tus dedos, sus muslos se tensan apretando tus mejillas, y sus uñas se clavan en tu cuero cabelludo

—Me vengo~❤ —dice con un gemido escapando desde el fondo de su garganta.

Continuas tus acciones hasta que sientes que se aprieta excepcionalmente fuerte a tu alrededor, casi deteniendo su movimiento mientras deja escapar un grito gutural y sus piernas se estremecen. Sigues lamiéndola sacando tus dedos de ella. Dejándola aguantar su orgasmo, con avidez tragas cada gota que sale de ella, hasta que finalmente termina y se deja caer de espalda contra la cama. Te sientas y te limpias la boca con el dorso de la mano.

Esta tumbada, con los ojos cerrados y las piernas a ambos lados de las tuyas.

—¡Eso... fue increíble! —jadea con la cara todavía sonrojada y el coño todavía goteando. Su ojo esmeralda se abre y te observa con deseo —. ¿Preparado para lo que sigue?

—Sinceramente, no. Quiero decir, necesito un tiempo para reponerme —confiesas.

—Bien porque aún no he terminado contigo. Así que tómate un segundo para respirar, no tienes mucho tiempo~♡

Ella se sienta sobre la cama, su amplio pecho se sacude por el movimiento, tentándote.

—Himeno, ven aquí. —ordenas, ganándote una mirada curiosa de ella mientras hace lo que le pides.

Estando frente a ti, tu mente queda en blanco, puedes ver el torso de Himeno en todo su esplendor; con su perfecto cuerpo en forma de reloj de arena, sus voluptuosas tetas y sus pezones al descubierto se hacen relucir, es inevitable para ti no rodear su cintura con tus brazos y acercarla a ti. Con su trasero sobre tus piernas, presionas tu cara entre sus abundantes senos.

Himeno deja escapar una risa por la sorpresa.

—¿Qué estás haciendo? ♡

—Recargo energía —admites, disfrutando de la divina suavidad de sus senos. Su dulce fragancia corporal y su aura alegre conquistan tus sentidos y te sumerge en una comodidad de la que no quieres salir. Te relajas y dejas descansar todo el peso de sus senos suaves y acolchados en cada centímetro de tu rostro. Estar entre sus pechos mientras acaricia detrás de tu cabello hace que tu mente se derrita.

—De verdad te gustan las tetas ¿eh? —las palabras burlonas de Himeno te hace sentirte blando por dentro.

—Solo las tuyas —dejas escapar.

Un silbido sale de sus labios. —Jo. ¿Qué clase de declaración es esa? ¿Te estas declarando a mi o a mis pechos? —comienza a reírse.

—Quién sabe. —dices alejándote solo un poco para acercarte a su pezón derecho.

—Oye, enserio vas a—Ah~♥ —Himeno gime cuando tu boca rodea su pezón y lo chupa, succionando despacio para no lastimarla. Mantienes una mano detrás de su espalda mientras con la otra acaricias su muslo antes de subir hasta su otro pezón donde pellizcas con dulzura—. No sabía que esto pudiera sentirse tan bien —admite, extendiendo los brazos y abrazando tu cabeza contra su amplio pecho.

Respiras profundamente el fuerte aroma femenino de su piel mientras eres abrazado por ella, esta cercanía se siente demasiado bien como para resistirte. Ya con tu mástil erecto de nuevo, estás listo para la acción principal. Te separas de su pezón y subes la cabeza para cerrar tus labios contra los suyos, tu lengua sondea en su boca en un beso descuidado. Tu pene palpita con necesidad mientras conectan sus labios.

Bajas de su boca, lamiendo, chupando y besando su cuello mientras tus manos juegan con sus pechos. Amasas las tetas con las que siempre soñaste tanteándolas y apretándolas, tratándolas como si fueran dos sacos de carne moldeable.

Himeno se estremece en tus manos, derritiéndose cuando cambias entre tirar de su pezón y presionarlo. Mientras haces esto, tu creciente erección se frota contra sus resbaladizos pliegues sintiendo el calor de su humedad.

Vuelves a su boca, capturas sus labios con los tuyos, y se produce un beso apasionado entre ustedes. Sus lenguas luchan ligeramente mientras se muerden y se lamen el uno al otro. Himeno rompe el beso y aleja su boca de ti. Su cara esta roja y la sonrisa más hermosa que hayas visto se posa en sus labios, es tan embriagadora, tan seductora que podrías pasar horas mirándola y nunca cansarte.

Ella se inclina hacia abajo, envolviendo sus dedos alrededor de tu polla mientras te guía hacia su entrada.

—Llego la hora~♥ —murmura con emoción.

El calor contra tu punta mientras baja sus caderas te obliga a soltar un grito ahogado. Himeno se une a ti al presionar todo su peso sobre tu pene, dejando escapar un gemido bajo cuando tu miembro la llena. Esta caliente, apretada y mojada y tienes que concentrarte por un segundo para no correrte después de solo entrar en ella. Un hermoso y fuerte rubor aparece en sus mejillas; por la expresión de tu rostro, comprueba la vulnerabilidad de tu estado mental. Con una sonrisa malvada, Himeno comienza a rebotar de arriba abajo, duro, ordeñando tu polla con su coño desde la base hasta la punta.

Observa tu forma de respirar con evidente regocijo, siendo que la suya también se hace más pesada.

—No te imagin-- Ahs~❤—Himeno se interrumpe dejando escapar un gemido—. L-lo mucho que he esperado para ver esa cara. —admite, su voz es apenas un murmullo.

Su dialogo es interrumpido por una estocada contundente, el mojado sonido de su carne chocando con la tuya es hipnótico. Tu excitación está alcanzando un pico que nunca antes has experimentado, una ola de placer recorre tu cuerpo. Ambos se tiran besos en la cara, los brazos de Himeno rodean tu espalda y sus piernas envuelven tus caderas, tirando de tu cuerpo firmemente contra el de ella, forzando tu pene más profundo en su vagina.

Se siente tan bien ser abrazado por ella y que cada parte de tu cuerpo devuelva el gesto con suavidad y amor. El abrumador placer corporal y el poderoso aroma de Himeno se graban permanentemente en tu memoria.

—Puedes moverte —susurra en tu oído, mordiéndose el labio.

Cumples, sacas las caderas para empujar hacia adentro. Ambos gimen ante la sensación, provocándose con lentos empujones y besos. Eventualmente te cansas de las burlas y aceleras el ritmo, cogiéndola profunda y poderosamente. Cada sacudida hacia adelante la golpea haciendo que sus muslos y senos reboten frente a ti. Ella se prieta y se aloja a tu alrededor mientras la follas, jadea y gime al ser atrapada por tus besos. Aceleras y ella deja escapar un jadeo más fuerte.

—¡Más fuerte~!❤ —pide con su mirada ardiendo en lujuria.

Tú cumples de nuevo. Haciendo tus embestidas duras, cambiando el ángulo en cada sacudida. Ella grita ante un empuje particular y sabes que estas golpeando el punto correcto. Enfocas tus embestidas en ese lugar, sintiendo que Himeno comienza a temblar con las sensaciones abrumadoras. No te está yendo mucho mejor, la combinación de calor, humedad y su deliciosa súplica te está acercando a tu propio orgasmo. Separaste una de tus manos de su cuerpo para mover tus dedos hacia abajo para rodear su clítoris, frotando con fuerza para que llegue a su punto máximo.

Quieres que ella se corra primero. Después de solo unos pocos movimientos sobre su clítoris, Himeno grita tu nombre mientras tiene un orgasmo, sus paredes se estremecen alrededor de tu polla, acabando contigo también. Dejas escapar un grito bajo, muerdes su hombro mientras te vacías en ella. Siguen empujando, el placer está llegando a su fin, ella se da cuenta de esto y tira de ti por los hombros para darte un beso abrasador y aturdidor. La sensación combinada de ti dentro de Himeno, tu pecho contra el de ella y su lengua dentro de tu boca te lleva a soltar la última carga dentro de ella, haciéndola jadear.

—¡No te detengas! ❤️

Himeno te abraza y entierra su cabeza en tu cuello, su respiración entrecortada te hace cosquillas en la piel. Te descargaste en ella, tu pene se contrae y se espasmo, el placer te adormece y te hace agarrar abrazar su cuerpo.

Después de que pasaran unos minutos, aparta la cabeza de tu hombro y sonríe antes de besarte de nuevo.

—Jamás me sentí tan bien —admite jadeando entre tus brazos—. Espero que haya sido tan bueno para ti como lo fue para mí.

—Te aseguro que lo fue, estuviste increíble —respondes agitado cerrando los ojos, disfrutando la calidez de su cuerpo antes de separarse—. Eres realmente linda cuando gimes.

Sus mejillas ganan color.

—Ho, cállate, jaja —ríe golpeándote en el costado del brazo—. ¿Y qué tal? ¿Estoy caliente o no? —pregunta con la frente en alto con una mano detrás de su cabeza y la otra en sus caderas.

—Eres la mujer más sexy que existe —admites sin vergüenza alguna.

Himeno se ruboriza. —Aww, ahora por decir eso, toma un descanso, te lo ganaste. —dice con una sonrisa.

Admiras el tono esmeralda de su ojo visible.

—Adoro tu ojo, es precioso, como todo tu rostro en general, podría mirarte todo el día y nunca me cansaría.

Ella se ríe.

—¿Incluso con el parche en medio?

—¿Bromeas? Eso te hace incluso más caliente.

—Je, tonto~♡

Algo se mantuvo revoloteando por tu cabeza y te hace querer saber algo sobre ella, no sabes si es el mejor momento, pero la duda probablemente no desaparecerá hasta que lo averigües.

—Sé que no me corresponde, pero ¿Dónde aprendiste todas estas... cosas?

Himeno duda por un segundo. —Te acuerdas cuando hablamos sobre adolecentes cachondos pensando con su órgano reproductor.

—¿Si?

—Pues lamentablemente, yo formaba parte de esos adolecentes.

—Oh...

Su sonrisa decae un poco.

—¿Desilusionado?

—¿Qué? No, no, claro que no, solo estoy sorprendido —explicas.

—No era alguna clase de zorra si es lo que estás pensando.

—¡No estaba pensando en eso! —dices avergonzado, evitando el hecho de que tal vez si lo pensaste, pero solo un poco.

—Y solo para que lo sepas: los chicos con los que me acostaba, tenían que cumplir ciertos requisitos para salir conmigo, no me tiraba a cualquiera que se me cruzara.

—Oh... ya veo... —un silencio incomodo llena la habitación, te sientes avergonzado por lo que estas pesando, pero es imposible para ti no sentirte así. —Entonces... ¿Qué tal lo hice?

—¿Mmm? —pregunta ladeando la cabeza y colocando una mano bajo su mentón.

—Comparado con ellos, q-que tal estuve para ser mi primera vez. —titubeas en tu ultima frase.

Himeno abre los ojos.

—¿Qué? No me digas que estas celoso. —su sonrisa se reanuda.

—S-solo contesta —exiges avergonzado evitando mirarla.

Himeno observa el techo, pensante.

—Bien. Veamos... en cuanto a tamaño, no eres el más grande que he tenido. —admite destruyendo parte de tu confianza—. Con tu lengua y los dedos sin duda fuiste uno de los mejores —«¿Solo uno?» Te preguntas con amargura—, y en cuanto a embestidas te falso más profundidad. —«¿Cuánta experiencia tiene?»

—S-supongo q-que d-debo m-mejorar...

Himeno deja escapar su risa, con un movimiento rápido, te hace rodar debajo de ella y te sujeta contra la cama con su peso. Ella toma tus manos y entrelaza sus dedos con los tuyos. Te deleitas con la deliciosa suavidad de sus muslos afelpados rozando tus piernas.

—Tonto, solo estoy bromeando —confiesa—. Fuiste el mejor de todos. Te lo dije ¿no? sin duda jamás me había sentido tan bien con otra persona. —tus mejillas comienzan a arder—. Además... hoy fue mi primera vez haciendo el amor. —admite, su rostro rápidamente toma un tono carmesí.

Tras escuchar lo que dice, estás preparado para la siguiente ronda y tu falo se lo hace saber a tu compañera, parándose palpitante.

Himeno se ríe cuando tu longitud hace contacto con su pelvis.

—No soy demasiado pesada para ti ¿verdad?

La miras como si estuvieras sufriendo.

—Sí, de hecho, estas pesadita, un ramen menos en vez en cuando no te mueres de hambre —dices colocando esfuerzo en tu voz.

Himeno se avergüenza.

—¿¡E-eh!?

—Solo bromeo. —guiñas un ojo, burlándote de ella por primera vez desde que despertaste.

—¿Oh sí? Ahora por burlarte de mi, voy a matarte a sentones —dice con una sonrisa sombría.

¿Premio o Castigo?

Comprendes tarde el mensaje una vez levanta sus caderas e inserta la punta de tu pene dentro de ella. Dejas escapar un aullido de placer cuando sus caderas caen y tu miembro es engullido lentamente por su sexo apretado y húmedo. «¿En qué momento se mojó tanto?» Te preguntas.

Las paredes vaginales aprietan y masajean tu polla sobrecalentada, haciéndote perder el sentido de la razón por el placer entusiasta que asalta tu mente.

—Voy a empezar a moverme ahora ¿de acuerdo? —te pregunta seductora.

Haces lo posible por asentir con la cabeza. Tus gemidos se intensifican cuando su coño se contrae alrededor de tu virilidad y sientes que Himeno comienza a subir y bajar lentamente sus caderas, acariciando tu polla con su apretada y lubricada vagina.

—¡Se siente tan bien, por favor, sigue así! —suplicas agitado.

—Eres un chico entusiasta ¿eh? Solo relájate y déjame hacer todo el trabajo.

Sientes que tu mente se rompe cuando Himeno empuja sus caderas cada vez más rápido. Ella comienza a dar gemidos fuertes e increíblemente lascivos jadeando tu nombre. Cada sonido que produce atormenta tu cuerpo con lujuria. Las sensaciones del coño mojado de Himeno cogiendo vigorosamente tu polla indefensa mientras ves su cuerpo, su trasero y sus pechos rebotando alegremente, son demasiadas para soportar, te retuerces y gimes desesperadamente mientras cada fibra de tu ser anhela liberarse.

El éxtasis blanco puro se quema en tu mente cuando abre las compuertas de tu presa de placer. Con un empuje final, la vagina de Himeno se sujeta con fuerza alrededor de tu pene con espasmos mientras ustedes se corren simultáneamente. Disparas un flujo interminable de semen en el útero cálido y fértil de Himeno. Ella descansa todo su peso sobre ti mientras sus músculos se aflojan, y escuchas los sonidos de su respiración jadeante y los maullidos lascivos de placer mientras bombeas tu semilla dentro de ella.

Después de lo que sientes como años, finalmente dejas de correrte, incluso habiendo terminado, tu ingenio aún sigue disperso por estar intoxicado con placer. Ella quita suavemente tu pene decaído de su interior mojado y se sienta sobre tus piernas, te levantas tu espalda de la cama sentándote frente a ella. Vuelves a ver el hermoso rostro de Himeno: su ojo esta vidrioso, su cabello despeinado, y su boca se abre en una sonrisa ebria de placer. Ella se desliza hacia atrás y baja su espalda para lamer el fluido de tu virilidad, pero tus sentidos sobrecargados apenas pueden procesar su lengua húmeda y suave haciendo sonidos lascivos sin parar. Después de un último beso amoroso en la punta, se limpia la boca y se acuesta a tu lado.

—¡Ahhh! tu pene virgen es demasiado bueno~❤️ —suspira agotada—. Supongo que es suficiente por hoy, debes sentirme muy cansado.

Sin embargo, sus palabras, solo te llenaron de determinación. —Otra ronda.

—¿Eh? —levanta la cabeza sorprendida.

—Todavía no soy lo suficientemente bueno.

—¿Eh? De que hablas, ya te lo dije ¿no e--

La interrumpes.

—Aún no te hago olvidarte de ellos.

—Vamos, vamos, eso ya paso hace tiem--

Vuelves a interrumpir con un tono serio en tu voz:

—Voy a marcarte como mía.

Himeno se vuelve un desastre sonrojado por la sorpresa.

—¿E-eh?

—Estoy excitado, y es tu culpa, hazte cargo. —dices con un semblante serio mientras te colocas encima de ella.

Tus manos pronto se cierran en sus muñecas a los lados de su cabeza mientras que tus rodillas están a cada lado de su cadera y como si estuvieras siendo controlado por el placer, acercas tus labios a su cuello y comienzas a besarlo suavemente.

Himeno gime en bajo manteniendo una gran sonrisa en su rostro temblando de impresión.

—¡Lo sabía! —exclama emocionada mientras tú succionas su cuello—. E-estaba segura que serias igual incluso en la cama, primero estas asustado, pero cuando te aprietan demasiado... —succionas más fuerte causando que se muerda los labios para evitar gemir— Te vuelves s-simplemente más agresivo y seguro. —gime de placer—. No te imaginas lo mucho que logras mojarme cuando te pones así. —admite mientras es finalmente marcada por ti.

—No cambie, solo no puedo esperar para estar dentro de ti —gruñes cerca de su oído. «¡Dios~!» piensa Himeno. Tu intercambio de “personalidad” es de las cosas que más excitan a Himeno.

—Abre las piernas. —ordenas colocándote a un costado de su cuerpo.

Ella instantáneamente cumple con tu pedido.

—Dime, Himeno ¿Qué quieres que haga? —preguntas colocando una mano debajo de su abdomen y acariciando cerca de tu entrada.

—Tócame.

—¿Por qué tendría que hacerlo?

—Por favor, me gusta cuando me tocas.

Sonríes orgulloso besando su frente.

—Buena chica —susurras.

—Sí~ soy tu buena chica.


Luego de una muy excitante sesión de masturbación.

—Ponte en cuatro —ordenas.

Himeno te obedece sin titubear.

—Estás tan jodidamente buena, Himeno, tienes... un gran culo —dices nalgueando su trasero, haciendo que jadee por la sorpresa—, unas buenas piernas. —masajeas sus muslos, haciendo que gima—. Y sobre todo un gran par de tetas. —Tus palabras la hacen sonreír y una eufórica sensación de orgullo burbujea dentro de ella.

A cuatro patas, sus grandes y pesadas tetas se balancean libremente debajo de ella.

—H-hazlo. —se queja—. ¡P-por favor usa mi cuerpo para t-tu placer!

No puedes hacer esperar a una dama.

Agarrándola por las caderas, dejas que tus dedos se hundan profundamente en su carne, la agarras para sacudir su gordo culo hacia atrás mientras golpeas tu polla hacia adelante en su coño increíblemente húmedo. Ella chilla, un sonido de tanta alegría que haces una breve pausa en tus embestidas... solo para sentirla mover su trasero contra ti, desesperada por tomar tu polla lo más profundo que puede. Sonriendo, recuperas tus sentidos y comienzas a darle la fuerza que ella necesita mientras le hundes la polla tan fuerte y profundo como puedes. Tus bolas golpean contra sus muslos mientras los dos se embriagan como animales en celo.

Ella grita de placer mientras te llama y maldita sea si no se siente bien. Ella es siempre tan madura y, sin embargo, es tan sumisa como un gatito hacia ti, algo que enfatizas cuando golpeas su trasero, tu mano deja una bonita marca roja mientras le das golpe tras golpe.

—¡Sí~azótame, azótame! —ella chilla—. Nunca creí que esto me gustara, pero--joder, Ah~ dios, sí~ sigue cogiéndome, no te detengas nunca, me encanta como me lo haces~

Esto una locura, es suficiente para hacerte preguntarte si esto no es un sueño, pero la forma en que su coño te ordeña, no estás seguro de poder imaginar algo tan suave, húmedo, dispuesto y perfecto. Pero hace mucho que el instinto supera cualquier cosa como el pensamiento consciente, ya que simplemente la golpeas tan fuerte como puedes. Los gritos de Himeno están extasiados, diciéndote que le estás dando exactamente lo que quiere, y puedes decir absolutamente que te está dando lo que necesitas

Es un milagro que dures tanto como lo haces. Himeno tiembla y se estremece con orgasmos casi constantemente, pequeños, grandes gritos, todo el tiempo elogiándote y agradeciéndote por recompensar su cuerpo con tu pene. Como era de esperar, combinando eso con el hecho de que ella tiene el coño más increíble envuelto alrededor de tu polla, comienzas a sentir tu propio clímax creciendo con una necesidad familiar y gemida dentro de tus bolas creciendo hacia afuera.

Cuando finalmente llega, golpea fuerte... Con un gemido, bombeas tiro tras tiro profundamente dentro de su útero, tus dedos se clavan profundamente en su trasero mientras ella gime de satisfacción, tomándolo todo con una gratitud que te aturde.

Terminas corriéndote tan fuerte que te deja mareado, y mientras sacas lentamente tu polla de su coño, dejas que Himeno se desplome en un montón de felicidad jodida, rápidamente sigues su ejemplo y te caes. Acostados en la cama uno al lado del otro, de repente se sienten abrumados por la comprensión de lo que acaban de hacer.

—Maldición... —gimes

—Se sintió bien~ —murmura, y prácticamente puedes escuchar las lágrimas de felicidad en sus ojos—. Demasiado... demasiado bien...~

Acercándote a ella, le das beso, largo y lento, un momento para apreciarla en lugar de quedar atrapado en un torbellino de necesidad hormonal. Ella realmente es una mujer encantadora, sintiendo sus labios contra los tuyos, sus tetas suaves y regordetas presionando tu pecho, tus dedos bajando para ahuecar su trasero... y, sin embargo, más que solo su erotismo... es la propia Himeno la que te encanta. Rompiendo el beso, miras su rostro angelical, su mirada brilla con una felicidad soñadora.

—Podría quedarme así para siempre —admite agitada.

—Yo también quisiera lo mismo.

—¿Una última ronda?

—No creo poder.

Himeno sonríe con picardía.

—¿Seguro? —dice exponiendo su trasero hacia arriba y moviéndolo de un lado a otro—. ¿Por qué no vienes y me haces tuya? Vamos... no hagas esperar a una chica T/N~♡ Solo por favor, sé amable ¿Sí~?

En menos de 10 segundos te encuentras arrodillado entre sus piernas frotando sus resbaladizos pliegues con la punta de tu polla.

—Te ves tan sexy en esta posición~ —le haces saber antes de tomarla por la cintura y chocando sus caderas contra tu regazo, penetrándola de una sola vez, haciendo que los ojos de Himeno se cruzaran y rodaran, la expresión tan indecente en su rostro, solo te motivo a seguir empujando.

—¡Más~! —te suplica.

Respondes a su pedido, acercando tus labios a los de ella y empujando tu lengua en su boca mientras la follabas más fuerte y más rápido.

—No pares de besarme~—dice entre besos.

Disfrutas de la sensación de su coño apretándose a tu alrededor mientras sus pechos rebotan casi hipnotizante por el impacto de tus embestidas. Himeno gime antes de jadear cuando tus labios se enganchan en uno de sus pezones mientras la miras fijamente, un fuego en tus ojos la hace apretar los labios antes de que su boca se quede boquiabierta de nuevo mientras te metes más profundamente dentro de ella/de su coño

El ruido de Himeno es tan indecente que te excita más a medida que te acercas a su oído mientras ella jadea y jadea.

—¿Quieres que te haga mía? Entonces te hare mía y borrare a todos esos inútiles de tu cerebro —susurras, Himeno se muerde el labio ante el tono de tu voz, gimiendo cuando besas su cuello, gruñendo mientras sigues moviendo las caderas.

Aprietas y manoseas su pecho mientras besas su cuello y empujas con fuerza y rapidez. Sus gemidos te estimulan más y más mientras ambas manos acarician sus magníficas tetas celestiales antes de que una mano se mueva hacia arriba para meter un dedo en su boca, Himeno lo chupa como un intento de amortiguarse, pero no puede evitarlo es demasiado ruidosa, y eso te encanta.

—¡Voy a llenarte! —adviertes mientras tu chica te mira con una cara que grita ”Joder, sí, reclámame ¡Lléname completa!"

Himeno responde sacando tu mano de su boca para besarte, su lengua deslizándose en tu boca tratando de controlar la situación, pero la forma en que tus caderas se estrellan contra su goteante agujero lo hace imposible.

—¡Me vengo! —es lo que intenta decir Himeno, pero balbucea sus palabras, borracha por el placer. No puede hacer ningún comentario, en cambio, solo puede aceptar la espesa carga que le inyectas mientras su espalda se arquea y su cabeza se profundiza contra el colchón de la cama. Sus ojos se nublan, se ponen en blanco y se cruzan mientras la llenas de leche.

Te follaste a Himeno intensamente, devastaste su cuerpo al contenido de tu corazón y ahora vuelves a tener tus labios contra los de ella, pero esta vez, como al principio de todo, de una manera más tierna mientras seguía meciéndote contra ella. Besas sus labios, cuello y pecho, adorándola por un momento mientras recupera el aliento antes de atacar sus labios una vez más para terminar.

Cierras los ojos.

—Ojalá pudiera hacer esto contigo todas las noches —murmuras para ti mismo, sabiendo la gran posibilidad de que esto sea cosa de una sola noche

Tus ojos cerrados evitan que puedas ver la cara más sonrojada que Himeno ha logrado conseguir en toda la noche.

—Fuiste el mejor de todos~ —confiesa la mujer, ganándose tu mirada.

Con la fuerza temporal que te queda, te acuestas sobre ella y la das vuelta para que este encima de ti, con la cabeza sobre tu pecho, dejándola escuchar tu corazón poco a poco en calma. La retienes en un abrazo y acaricias suavemente su espalda. Himeno ríe cerrando los ojos, el sonido de tus latidos la relajan, no deja de pensar lo bien que se sintió contigo y como es la primera vez que tiene tantos sentimientos conseguidos. Ella sonríe tontamente y deja que su corazón exponga lo que de verdad siente.

—Te amo~♡ —deja escapar.

Tu corazón vuelve a acelerar, y abres los ojos por la impresión, eres demasiado iluso, jamás pensaste en escuchar esas palabras saliendo de alguien y mucho menos de ella. Un fuerte rubor tiñe sus mejillas mientras te sonríe. No puedes evitar darle la misma expresión, antes de colocar su cabeza en tu hombro para descansar tu cabeza sobre la de ella.

Tus mejillas arden.

—Himeno ¿De verdad me amas? —preguntas con torpeza.

—Claro que sí ¿Por qué lo dudas?

No estás seguro si deberías responder.

—No es eso, solo pensaba que te gustaba Aki

—¿Aki? De hecho, me encanta Aki.

—¿E-eh?

—Sí, realmente me gusta.

—Entonces, por qué...

—Porque tú me gustas mucho más. —abres los ojos. —Aki es la clase de chico que me gusta, posiblemente si no te hubiera conocido, estaría toda loquita detrás de él. —sonríe nostálgica—. Pero te conocí, y no podría estar más feliz de haberlo hecho.

—Pero soy totalmente distinto a él.

—¡Sí lo sé! Y eso es lo más loco, el corazón funciona demasiado extraño y yo solo lo sigo.

Te ríes de que Himeno sea tan... bueno Himeno.

—Himeno, eres extraña ¿Lo sabias?

—¿Y eso es algo malo?

—No, de hecho, me gusta lo raro.

—Y por eso me gustas.

Tus mejillas arden de felicidad.

—Yo también te amo.

—Ja, lo sé, tu confesión a mis pechos me lo dijeron todo —dice entre risas.

Agarras sus caderas y atraes su cuerpo colocando sus pechos sobre tu rostro.

—Es que, es imposible no adorarlas.

—Pff, jajaja, si sigues haciendo eso, me pondré celosa creyendo que te gustan más ellas que yo.

Arrastras su cuerpo hacia atrás y sacas tu cabeza de sus almohadas esponjosas.

—Como si eso fuera posible. Nada me gusta más que tú. —declaras haciéndola reír.

Tomándola de las caderas, dejas que Himeno se acueste a tu lado mientras alcanzas las sabanas al borde de la cama, y las colocas sobre ustedes cubriendo sus cuerpos desnudos.

—Podría quedarme así para siempre —comparte con una sonrisa—. me siento muy bien cuando estoy contigo.

Te sonrojas.

—¿Esto no es cosa de una sola noche? ¿Verdad?

—No lo sé, tú ¿Quieres que lo sea?

Niegas con la cabeza.

—Quisiera que lo hiciéramos de nuevo.

Himeno sonríe.

—Menos mal, yo también quería que solo fuera de dos noches.

Abres los ojos confundido.

—¿E-eh?

—Bromeo. —admite sacándote la lengua.

Frunces ligeramente con el ceño.

—Himeno... —dices inflando las mejillas.

—Jajaja, y ese puchero, acaso ¿Eres un niño?

—Te dije que no me llamaras así.

—Oh~ ¿Y qué harás si continúo diciéndote niño? Niño.

—Te demostrare que no lo soy —dices con un tono serio.

—¿Ah sí? —sonríe con desafío—. ¿Y cómo lo vas a demostrar? —pregunta seductora

—Haciéndote el amor una y otra vez hasta que olvides tu nombre ¿Qué te parece la idea?

Himeno se muerde el labio mientras sus muslos se rozan.

—Sabes muy bien que me encantaría. —admite deteniendo sus movimientos—. Pero es tarde, y mañana debemos volver al trabajo.

Sonríes agotado.

—Je, supongo que tienes razón, deberíamos dormir.

—Si quieres la próxima vez, para evitar tus celos puedo ponerme el uniforme de la secundaria y cogemos como si siguiéramos ahí, ¡Oh! inclusive podrías ser mi querido senpai a quien le gusta profanarme —dice riéndose.


Instantáneamente una imagen mental se crea en tu cerebro.

En tu cerebro:

Una Himeno con dos coletas en el pelo se encuentra en cuatro frente a ti con su trasero sobresaliendo de su falda de colegiala mientras que su camisa abierta expone sus pechos que saltan de emoción con cada embestida que le das.

—¡Kya~! senpai, no tan adentro~ Ah~ —gime de placer.

—Cierra la boca, si sigues gimiendo como puta, vas a hacer que nos atrapen. —le ordenas.

—No me importa~ incluso si entra toda la escuela, por favor, no dejes de cogerme —te suplica con los ojos llorosos.

—Eres una zorra... mi zorra, me encanta —dices nalgueándola.

—¡Sííí! ¡Soy tu zorra! ¡úsame para satisfacerte!

—Voy a usarte cuando quiera. —avisas empujando cada vez más rápido acercándote a tu orgasmo.

—¡Sííí! No importa dónde ni cuándo simplemente, cuando sientas ganas de eyacular, inclíname a una pared y córrete directamente en mi útero.

—Ten por seguro que lo hare. —le dices antes de finalmente liberarte dentro de ella tras dar una última, fuerte y profunda embestida.

—¡Te amo, senpai! —grita llegando a la misma vez a su clímax.


Tu mente vuelve a la realidad

En la realidad:

—Tal vez otro día. —dices con las mejillas avergonzadas por tu fantasía.

—Jajaja, aunque ahora que lo pienso, creo que la parte del pecho va aquedarme demasiado ajustado, en esa época no estaba tan desarrollada como ahora—comenta palpando su pecho. Himeno se acerca a ti con una sonrisa haciéndote gesto para que la abraces, cosa que no dudas en hacer, acurrucándola en tu pecho. —Me voy a dormir, buenas noches —dice cerrando los ojos.

—Buenas noches —compartes besando su frente escuchando un leve ronroneo de su parte.

Y con una sonrisa, tus ojos poco a poco se vuelven más y más pesado, hasta que finalmente tus músculos comienzan a relajarse y tu respiración se ralentiza.



El sol atraviesa la estrecha abertura de la cortina de la ventana despertando a Himeno. Ella se sienta sobre la cama mientras bosteza y estira sus brazos como todas las mañanas. Como ya es habitual, se acerca al borde de su cama para tomar la caja de cigarrillos y el mechero de encima de la mesita de luz junto a su cama. Una de sus manos abre la cajetilla y saca un cigarrillo mientras la otra juega con encendedor. Soltando la caja encima de su cama, coloca en cigarrillo en su boca, lo enciende con el mechero y se prepara para empezar a inhalar, hasta que un pequeño ronquido la distrae. Ella te observa durmiendo pacíficamente, mirándote, recuerda los sucesos de anoche y una sonrisa aparece entre sus labios.

—¿Qué sucedió anoche? —susurra, apagando el cigarrillo.

Fin del One-Shot