Ichi
Pov omnisciente
Un peliverde se encontraba con sus dos mejores amigas en su casa cenando despues de mucho tiempo, despues de todo tenían trabajos algo pesados por lo que era imposible verse muy seguido.
—Izuku, deberías intentar conocer a alguien, así podríamos salir a cenar. –la castaña se encontraba sentada en el suelo con sus piernas cruzadas mientras que reposaba uno de sus brazos en la pequeña mesa y apoyaba su cara en su mano teniendo en la otra una lata de cerveza apuntándole acusadoramente con el dedo– Momo y yo tenemos pareja, de vez en cuando salimos los cuatro, pero como tú no tienes, nunca quieres ir.
—Es verdad Izu-chan, sabes que a Shoto e Iida no les molesta que estés ahi, pero nunca nos aceptas una salida. –luego de hablar simplemente tomó con sus palillos un trozo de pollo frito llevándoselo a la boca.
—Es que hago mal tercio, o mejor dicho quinto... –los pensó unos segundos antes de suspirar y tomar un trago de cerveza– Lo que sea, tampoco es que necesite pareja, estoy bien solo.
El peliverde de nombre Izuku era un simple oficinasta de 22 años que siempre intentaba convencer a sus amigas que no era necesario para él tener pareja. Pero la tanto la castaña y la pelinegra siempre traian el tema a conversación. Había conocido a Uraraka Ochako y Yaoyorozu Momo en su primer año de universidad, ya luego se habian separado porque habían decidido estudiar diferentes cosas pero jamás perdieron contacto.
—Izuku, –soltó un simple "hmm" en respuesta antes de darle otro sorbo a su lata– ¿hace cuánto no tienes sexo?
Sólo esas simples palabras bastaron para que escupiera lo poco que tenía en su boca comenzando a toser.
—Ochako, no creo que Izu-chan deba decirnos eso... –la pelinegra era un poco más reservada aunque lo miraba como queriendo saber la respuesta.
—N-no creo que deba decirles eso, tampoco es que sea importante. –secó su boca con la manga de su remera y evitó sus miradas aunque su enorme sonrojo fuera imposible de disimular.
—¡Si que lo es! Si estás frustrado sexualmente no es bueno para ti, –golpeo la mesa con la lata en su mano y volvió a apuntarlo con el dedo– eres lindo, tienes buen cuerpo y tienes lo que se llama "atractivo sexual", ¡aprovechalo de una vez! Estoy segura que allá afuera hay algún hombre o muchos hombres que quisieran estar contigo.
Y es que si, el peliverde era abiertamente gay. Pero no había estado con nadie más sexualmente desde su último novio en la universidad, quién había resultado ser un completo cretino al final.
No es que su cuerpo no le "pidiera" algo de accion, es que simplemente nadie le atraía, o si pasaba todo el interés se esfumaba apenas abrian su boca. Sus experiencias buscando compañero habían sido un total fracaso, por fuera parecían normales, pero cuando empezaban a conversar se daba cuenta que había varias cosas mal con sus cabezas.
—¿Al menos te consuelas manualmente? –suspiró intentando ignorar su pregunta y se paró en busca de sus cigarrilos.
Salió hasta el pequeño balcón de su apartamento y encendió un cigarrilo. Quizás para cuando volviera su amiga dejaría de hacer preguntas incómodas, las cuáles no pensaba responder.
El viento estaba algo fresco al estar a principios de otoño, pero era un clima que le agradaba bastante por lo que no le molestó ni un poco.
Si se ponía a pensar, dos o tres de sus compañeros de trabajo se le habían insinuado muy discretamente, pero al conocer sus personalidades y el cómo escondian ser gays no le llamaron para nada la atención, "ni que fuera un articulo robado para que me oculten" era el pensamiento que habia cruzado por su cabeza. No se avergonzaba ni un poco de su orientación sexual, por lo que si decidía estar con alguien la otra persona debía tener el mismo pensamiento.
Cuándo acabó su cigarrilo cerro la puerta corrediza y volvió a donde sus amigas estaban, encontrandolas con su portatil bastante concentradas hablando en voz baja. No le resultó para nada raro, no es como si hubiera sido la primera vez y tampoco era algo que le molestara.
—Oh, Izuku, volviste. –la castaña fue la primera en notarlo– Le estaba mostrando a Momo la página de una tienda de ropa que abrió hace poco, tienen cosas muy bonitas.
Vio a la pelinegra sonreirle asi que sólo asintió volviendo a sentarse frente a ellas.
—Por cierto Izu-chan, ¿cómo le está yendo a tu mamá?
—Pues la verdad, bastante bien, consiguió un nuevo trabajo en el cuál cuida a unos niños, nada esforzado, sólo debe hacerles de comer y llevarlos a su escuela, los padres se encargan de retirarlos al horario de salida. –luego de eso conversaron unas cuantas cosas más antes de que sus amigas se retiraran a su casa no sin antes ayudarle a limpiar un poco.
Los días siguientes a esa noche fueron algo complicados, tuvo que trabajar en varias propuestas que debía presentar en una futura junta de la empresa donde trabajaba. Le rechazaron algunas cuando las llevó a revisión, por lo que tuvo que empezarlas nuevamente desde cero, pero no era algo a lo que ya no estuviera acostumbrado.
En medio de todo el caos se habia hecho un tiempo para visitar a su madre la cuál lo recibió alegre preparandole sus platillos preferidos. Aunque fueran pocas horas las que pasó con ella su estrés había menguado un poco y ahora se encontraba mejor.
Su día libre llegó, por lo cual siemplemente se mantuvo en su casa mirando una que otra película que sus amigas le recomendaron. Se encontraba acostado en su sofá cuando el timbre sonó, levantándose de muy mala gana a abrir, encontrándose con un repartidor en su puerta.
—Disculpe, pero... Yo no encargué nada. –la otra persona, que resultó ser un joven rubio cenizo de ojos rubí miró la planilla en su mano y luego a él.
—¿Usted es Midoriya Izuku del 3B? –algo confundido asintió– Entomces si es para usted, por favor, firme aqui.
Todavía sin entender ni un poco lo que sucedía firmó y el joven le entregó la caja, no sin antes escribir algo en un pequeño papel dándoselo luego antes de hacer una reverencia e irse.
Izuku simplemente se quedó unos segundos en la puerta antes de volver a entrar yendo directamente hacia el sofá, donde se sentó dejando la caja a un lado para leer la nota.
"Si el producto no lo satisface por favor comuníquese conmigo" seguido a eso un número de celular.
Dejó la nota a un lado tomando la caja entre sus manos, segundos después su rostro, orejas y parte de su nuca se sornojaron. En la etiqueta pegada decía en letras claras "vibrador a bateria con tres velocidades".
Un recuerdo de sus amigas con su portátil llegó a su mente y quiso asesinarlas, le habían comprado un juegute sexual a su nombre sin su permiso.
Ahora, el joven repartidor pensaba que era un lascivo que disfrutaba darse placer con objetos. Y hasta se le había insinuado dejándole esa nota.
Aunque si se ponía a pensar, era bastante apuesto, alto y parecía tener buen cuerpo.