Unidos en el Umbral

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Summary

Pacífica Noroeste, residente en Massachusetts, recibe una petición de su amiga Mabel Pines. Esto llevará a reencontrarse con el hermano de su amiga a quien conoció hace años cuando vivía en Gravity Fall. Sin embargo este reencuentro no es ni por asomo lo que ella esperaba, su acercamiento a Dipper Pines le pone directamente en el punto de mira de una misteriosa y antigua secta esotérica. Ambos se ven obligados a cooperar mientras investigan un peculiar misterio mientras viejos sentimientos afloran nuevamente en sus corazones. Sigue la historia de estos dos jóvenes adultos en una extraña aventura cargada de misterios y enigmas... Justo como en los viejos tiempos.

Status
Complete
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

Cap. 1: Pacífica Noroeste.

El ruido de la ciudad se escuchaba desde temprano con los primeros rayos del alba, el pitido de los autos era ya como una sinfonía diaria que duraba casi todo el día, sin embargo al mismo tiempo se respiraba cierta paz y tranquilidad en aquel sitio. En una pequeña casa, algo apretada entre una fila de estructuras aparentemente similares en aspecto, pero con pequeñas diferencias allí y allá; una joven mujer revisaba su guardarropas ubicado a un costado de su cama tendida, sobre la cual se encontraba una laptop que parecía conectar una video llamada.


Un vistazo a la pequeña edificación era suficiente para determinar ciertos detalles sobre la propietaria. Por ejemplo, la cama única y pequeña podía indicar que aquella mujer vivía sola, su escritorio ubicado justo frente a la cama se encontraba lleno de expedientes y en un perchero colgado detrás de la puerta de aquella habitación había una sudadera con un gafete con su rostro, nombre y algunos otros datos importantes, como por ejemplo su profesión. ¿Psicóloga? Definitivamente se trataba de un buen trabajo, aunque bastante exigente en muchos aspectos, pero nada que ella no pudiera controlar por el momento. La recepción de aquella casa no era muy grande y solo tenía espacio suficiente para algunos muebles y la televisión; la cocina era cómoda y tenía lo indispensable, algunos aparatos electrónicos como un horno, un refrigerador, un microondas, cafetera, tostadora y lo que parecía un lavaplatos automático, además tenía varias estanterías en la pared en la cual guardaba varios de los utensilios de cocina, así como una despensa completamente llena de suministros pues al parecer hace poco había realizado las compras para la semana. El baño estaba recubierto con mármol blanco y negro en las paredes, y losas en el suelo para evitar accidentes resbalosos, una taza y una ducha acompañaban a un lavamanos sobre el cuál había un hermoso espejo, aunque este solía empañarse frecuentemente con los vapores desprendidos del agua caliente de la ducha. Desde la cocina podía bajarse al sótano de la edificación, un lugar que era usado por la dama para guardar algunos artículos que ya no usaba y prefería mantener controlados en un lugar para mantener limpio su espacio circundante, también se encontraba la lavadora junto a la secadora, así como las tuberías de la calefacción, el gas y por supuesto, la caja de fusibles. La casa tenía pocas ventanas, aunque se encontraba bastante iluminada, así como sus puertas parecían haber sido fabricadas con algún tipo de madera oscura, pero muy bonita.


Definitivamente el espacio reducido del lugar podría parecer un problema, pero la verdad es que aquella ocupante se encontraba muy a gusto en ese lugar, resulta que solía ser bastante quisquillosa con el orden y la limpieza en general de su espacio. Sin embargo volviendo con ella, quien seguía en aquella llamada desde su habitación, se escuchaban algunas risas del otro lado de la pantalla mientras la dama de largos cabellos dorados se sentaba sobre la cama con algunos objetos muy específicos. Su piel blanca era tersa y suave, algo que resaltaba solo con el simple hecho de mirarla, su cabello relucía aún más bajo aquella luz de su habitación, sus hermosos ojos negros brillaban y engrandecían aquella sonrisa risueña y relajada. Aquella hermosa joven era Pacífica Noroeste, única hija de la familia más adinerada de su pueblo natal Gravity Fall. ¿Pero qué hacía la heredera de la familia Noroeste viviendo en un lugar tan pequeño a varios cientos de kilómetros de su hogar natal?  Descalza mostró a la pantalla dos pomos de pintura para uñas.


-“¿Y bien? ¿Cuál se ve mejor? ¿Rosa brillante o morado?”


-“¡Rosa brillante!”


Respondió una pequeña voz algo chillona llena de emoción y júbilo, la dama de dorados cabellos  observó los dos colores mostrándose pensativa por un momento, luego sonrió convencida.


-“Muy bien, morado será entonces.”


-“¡Oh por favor! ¿Es en serio? ¿Entonces para que me preguntas?”


-“Je, ya me conoces Mabel. Entonces… ¿Qué es lo que me estabas diciendo?”


La imagen de la pantalla mostraba a una joven mujer de largos cabellos castaños y una enorme sonrisa, además traía puestas unas extrañas gafas algo graciosas, al fondo podía verse un cielo nocturno, o más bien lo que parecía ser una noche que recién comenzaba. Aquella joven era Mabel Pines, a quien conoció en su juventud allí en la lejana Gravity Fall, y si bien ambas no se llevaban muy bien al principio, tras una serie de acontecimientos inusuales acabaron volviéndose buenas amigas. La dama rubia comenzó entonces a pintar las uñas de los pies con calma mientras continuaba la conversación con su amiga.


-“¡Oh, sí! Me emociona este lugar, siempre fue un sueño visitar Paris, creo que tendré que empezar a practicar mi francés.”


-“¿Estás en Francia? Pensé que estarías un tiempo más en Italia. ¿Sucedió algo?”


-“Bueno si pasó algo. Mi jefe quería a alguien aquí para hacer un reportaje-homenaje sobre la catedral de Notre Dame. Así que me envió y mi compañera tuvo que quedarse en Italia para cubrir mi puesto.”


-“Oh, escuché sobre el incendio de la catedral. Es una verdadera pena, tengo entendido que era un sitio histórico muy importante. ¿Han descubierto algo sobre la posible causa?”


-“La policía no quiere dar muchas explicaciones, en especial a la prensa extranjera, pero es entendible. Se sienten un poco las tensiones todavía en el aire. ¡Pero mi trabajo es recopilar información! Tendré que trabajar… ¡De incógnito! ¡Jajaja!”


-“Si… No vayas a cometer una de tus típicas locuras.”


-“Oh por favor, no es como si pensara en colarme en el sitio e investigar la escena del crimen.”


-“Mabel…”


Le miraba con un rostro juzgador y claramente desconfiando de las intenciones de su amiga, la joven de castaña melena comenzó a sudar un poco por los nervios hasta que no pudo más.


-“Vale, vale, lo entiendo. Pero no prometo nada, si no consigo nada seré yo la que se busque una bronca con mi jefe. ¡Es un malhumorado!”


-“Solo no te metas en líos.”


-“Como dije, no prometo nada. Por cierto, ¿cómo estás pasando tus vacaciones?”


-“Bastante bien de hecho, de verdad necesitaba relajarme un poco, literalmente a veces pensaba que me iba a volver más loca que los pacientes que atiendo.”


-“Gajes del oficio amiga mía… Esto… ¿Puedo pedirte un favor Pacífica?”


-“¿Un favor? Algo muy extraño viniendo de ti Mabel. ¿Qué ocurre?”


-“Je, je… Bueno… Yo… Necesito saber si… podrías entregarle un paquete a mi hermano.”


-“¡¿A tu hermano?!”


La sorpresa reflejada en la cara de la chica se vio reflejada en sus acciones, casi pinta más que solo su uña en ese momento, le había resultado todo muy repentino; un instante después cuando recuperó la compostura cambió su cara animada a una más triste y nostálgica.


-“Yo… No lo sé Mabel… Eres mi amiga, pero sabes que no he vuelto a ver a tu hermano desde…”


-“¡Sí lo sé, lo sé! No te pediría algo así si no estuviese realmente desesperada, eres literalmente mi única opción.”


-“¿Qué? ¿A qué te refieres?”


-“Mi hermano me insistió mucho con que no enviara el paquete por paquetería, que se lo fuera a entregar personalmente; me parece que últimamente anda algo paranoico pero ya sabes que a veces es algo tonto y exagerado. Mi intención era efectivamente llevárselo yo misma cuando regresara a América, pero como me asignaron a este trabajo en Paris no voy a poder volver en un buen tiempo.”


-“¿Pero por qué yo?”


-“Bueno, Glenda sigue viviendo en Gravity Fall en la otra punta del país. Candy se encuentra ahora mismo en California por cuestiones de trabajo, y sabes que Wendy ahora vive en Texas. Literalmente eres la única a quien se lo podría pedir. Mi hermano se encuentra viviendo también en Massachusetts, al igual que tú.”


-“Eso… Yo… No lo sé Mabel.”


-“¡Por favor! ¡Por favor! ¡Haré lo que sea Paz! ¡Te regalaré uno de mis suéteres manuales!”


-“¿Sabes que eso no me motiva mucho verdad?”


-“¡Porfaaaaaaa!”


Suplicaba con ojitos de cachorro llorosos la joven mujer al otro lado de la pantalla, la dama de largos cabellos rubios sintió una pequeña incomodidad y presión en su pecho mientras dudaba todavía. Se debatió consigo misma si debía ayudar a su amiga con aquella petición o no, finalmente dejó escapar un pesado suspiro mientras miraba la pantalla.


-“Está bien, está bien. Voy a ayudarte Mabel, pero solo lo hago por ti.”


-“¡Sí! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Eres la mejor Pacífica!”


-“¿Y bien? ¿Qué es lo que se supone que debo llevarle a tu hermano?”


-“Un paquete con algunas fotos que tomé por él cuando todavía estaba en Italia. Algo raro que no entiendo del todo.”


-“¿Unas fotos? ¿Por qué no se las envías digital o algo así?”


-“Lo intenté, pero él me insistía que no usara nada de tecnología moderna, recuerdo que incluso me hizo tomar las fotos con una cámara antigua de esas que sacan instantáneas.”


-“Eso es…”


-“Raro, si, lo sé. Pero ya estoy acostumbrada. Sabes que mi hermano siempre ha sido un rarito. En fin, de verdad te agradezco que me vayas a ayudar con esto, sé que para ti no será fácil volver a verlo. Luego te enviaré el paquete para que lo recojas en la oficina postal y la dirección de mi hermano ¡Ya sé! ¡Te regalaré una hermosa bufanda! Ahora mismo están muy de moda acá en Paris.”


-“Je, te lo agradecería Mabel, pero que sea morada por favor, nada de esos colores chillones que tanto te gustan.”


-“¡Rayos!”


Ambas continuaron hablando de trivialidades, hasta que finalmente a Mabel le comienza a dar algo de sueño, allí en parís se encontraba en un horario completamente diferente por la distancia que separaba a ambas. Se despidieron amigablemente, tras lo cual hubo un silencio extraño en la habitación de Pacífica. La dama de dorados cabellos se abrazó un poco a sí misma mientras frotaba sus codos con suavidad y una mirada algo perdida en sus pensamientos… Realmente había pasado mucho tiempo desde la última vez que había visto al hermano gemelo de su amiga; aunque con los años que habían pasado desde que se conocieron, ambos de gemelos solo tenían su acta de nacimiento pues mientras crecían se iban diferenciando poco a poco uno del otro con respecto a su apariencia. Mabel se había vuelto más femenina y bonita, aunque su personalidad seguía siendo algo hiperactiva y alocada ocasionalmente, de actitudes juguetonas y adorables; el chico por otra parte… Bueno… Realmente no sabía cómo era actualmente, pero la última vez que le vio ya era más alto que su hermana… Realmente no tenía mucho que hacer en sus vacaciones, tal vez esa sea una buena manera de limar diferencias.


-“¿Salem? ¿Es en serio?”


Se preguntaba a sí misma en baja voz la dama de dorados cabellos mientras conducía un coche que alquiló para poder hacer el viaje, vestía con una chaqueta morada y unos jeans azules, su dorado cabello suelto a veces se interponía levemente en su campo de visión pero no tenía problemas en apartarlo; bajo su chaqueta llevaba consigo el sobre que su amiga le había enviado para entregar, la curiosidad de ver lo que había dentro era fuerte pero estaba cerrado y sellado, si lo hubiera llegado a abrir seguro el chico se daría cuenta y ya había suficiente tensión entre ambos como para buscar más problemas innecesarios; alrededor de su cuello traía una larga bufanda morada, el regalo prometido de su amiga y que de hecho le quedaba genial y se sentía bastante suave al tacto, así como era bastante calentita, muy útil pues estaba empezando la temporada invernal.


Salem era una pequeña ciudad ubicada un poco al norte de Boston, realmente le quedaba más cerca de lo que ella creía en un comienzo. El lugar siempre ha llamado la atención de los curiosos debido a sus historias y leyendas relacionadas con la brujería; fue en Salem donde se llevaron a cabo los famosos juicos en donde se dictaminó culpable por brujería a veintinueve personas; esto impulsado por un período de alucinaciones masivas e histeria que provocaron un excesivo fervor religioso. La ciudad ha inspirado muchas historias y relatos modernos, actualmente cuenta con una alta tasa de turistas que se ven interesados en las leyendas locales, la historia y otros aspectos curiosos que podrían o no estar relacionado con lo pagano. ¿Acaso el hermano de su amiga se encontraba en la ciudad por los mismos motivos? En parte lo dudaba, pues conocía al chico y si bien la ciudad tiene auténtico valor histórico, la modernización ha traído consigo la decadencia de la esencia de muchas cosas; él había vivido en la Cabaña del Misterio de su tío en Gravity Fall lo suficiente como para diferenciar lo real de lo falsamente exagerado para atraer turistas. De hecho, la ruta que ella se encontraba tomando en esos momentos le resultaba inusual; la dirección era en Salem según el GPS de su auto, pero obviamente no se encontraba dentro de los terrenos de la ciudad, sino más bien en las zonas exteriores.


Llevaba casi toda la tarde conduciendo entre los caminos, alejándose cada vez más de la ciudad y adentrándose en las zonas pantanosas que había en los alrededores, de hecho los propios caminos comenzaban a dejar atrás el pavimento para ser solamente tierra y algo de lodo… En cierto momento, el GPS comenzó a comportarse muy extraño, la imagen de la pantalla se distorsionaba por la estática hasta que se apagó abrupta e inesperadamente.


-“¡Oh por favor! ¿Es en serio?”


Lucía claramente enojada e intentaba tocar los botones del dispositivo una y otra vez en un intento por hacerlo funcionar; lamentablemente no serviría de nada, el aparato había muerto repentinamente. Para su fortuna, unos cuantos metros más adelante divisó la silueta de una mujer, por lo que acercó su coche para pedir indicaciones y poder llegar a su destino. Al verla más de cerca pudo ver que era relativamente joven, pero sobre todo tenía un extenso cabello castaño que le llegaba casi hasta sus pies, tan bonito que seguro Mabel se moriría de envidia si lo viese; la mujer traía consigo una caña de pescar y parecía buscar gusanos e insectos para carnada entre el lodo con una pequeña pala, Pacífica bajó la ventanilla para hablar con mayor comodidad.


-“Disculpe un momento por favor.”


-“¿? ¿Sí?”


-“Verá, no soy de la zona, y estoy buscando esta dirección pero mi GPS dejó de funcionar. ¿Sabe dónde se encuentra?”


Preguntó mientras le entregaba un pedazo de papel en el que había escrita la dirección en cuestión, la dama la miró y examinó durante un momento, y tras devolver el papel señaló con su mano izquierda hacia el camino.


-“Si sigue recto por este camino, debe doblar a la derecha en la segunda intersección que encuentre a partir de aquí. Eso la llevará directamente a ese lugar.”


-“Ya veo, muchas gracias de verdad por la ayuda.”


Pacífica se despidió cordialmente mientras puso en marcha nuevamente el coche, la otra mujer pareció proseguir con sus asuntos. Un par de minutos después, siguiendo las indicaciones previamente dadas, la joven de dorados cabellos finalmente llegó a los pies de una casa… Aunque no era ni por asomo lo que esperaba.


Ante ella había una casa de gran tamaño con árboles alrededor cuyas copas parecían cubrir la vista del cielo, de hecho a pesar de eso se notaba como la noche ya estaba empezando a asomar al mismo tiempo que el día terminaba, las sombras producidas le daban al lugar un ambiente más lúgubre y extraño. La madera con la que parecía construida lucía algo vieja y húmeda, tal vez por el ambiente de la zona, la fachada estaba pintada de blanco y negro  aunque la pintura estaba cascada y el sitio pedía a gritos una remodelación; tal vez solo era cosa de la fachada y su interior se viera mejor. Las ventanas estaban cubiertas por una cortina negra que impedía la visión hacia el interior, aunque igualmente lucía como si no hubiera ninguna luz encendida dentro. Pacífica se bajó de su coche y se acercó a la puerta, tocó el timbre pero este no emitió ningún tipo de sonido, de hecho parecía no funcionar, por lo que tocó la puerta unas pocas veces… No hubo respuesta alguna, así que tocó nuevamente en un segundo intento… Extraño, nuevamente sin respuesta de algún tipo, tal vez no le habrán escuchado por estar en algún lugar más adentro de la casa o bien no habría nadie; esperando que fuese lo primero, tocó en un tercer intento pero esta vez con mucha más fuerza. Para su sorpresa, el fuerte golpe en la madera aflojaría un poco la puerta provocando que esta se abriera un poco al mismo tiempo que emitía un chirriante y oxidado sonido.


-“¿Hola?”


Un poco confundida, la dama abrió un poco más la puerta y movió su cabeza asomándose al interior mientras parecía llamar por atención, sin embargo al ver la oscuridad en el interior y de que nadie venía a recibirla, pensó que tal vez no habría nadie en aquella casa. Sabía que lo que haría era considerado allanamiento de morada, pero sinceramente no veía muchas más opciones, además afuera ya estaba oscuro y no tenía intención de conducir así por aquel lugar. Debido a la oscuridad en el lugar, no tuvo más remedio que usar la linterna de su celular para iluminar sus pasos, algo que le sorprendió de la recepción era lo increíblemente vacía que se encontraba, carecía de muebles de cualquier tipo, eso sí, el polvo y las telarañas abundaban en grandes cantidades a donde quiera que dirigiera su luz guía. ¿Cómo alguien podría ser capaz de vivir así entre tanta suciedad? Definitivamente ella no.


Repentinamente, alcanzó a ver por el rabillo de su ojo derecho una sombra que pareció moverse por las paredes, tan rápido como apareció esta desapareció, tal vez todo había sido algo creado por su imaginación debido a lo nerviosa que comenzaba a sentirse en tan desolado sitio. Continuó investigando la casa, habitación por habitación, para su sorpresa estaba bastante vacía en general, apenas y vio un pequeño sofá cubierto por una mohosa, polvorienta y vieja sábana blanca. ¿Acaso Mabel le había dado una dirección equivocada? A esas alturas era lo que estaba empezando a pensar. Teniendo en cuenta la diferenciación horaria entre ese lugar y Paris, su amiga debería estar despierta a esa hora, iba a pensar en llamarla pero se dio cuenta que en aquel lugar su teléfono carecía de cobertura alguna.


-“Maldición. ¿Y ahora que se supone que haga?”


Se disponía a marcharse por donde vino, tendría que conducir durante la noche aunque no le gustase, pero no se iba a quedar ni muerta en un lugar así. Fue entonces que vio nuevamente algo moverse por el rabillo del ojo, lo que le inquietó un poco y comenzó a creer que tal vez no estuviese tan sola como pensaba.


-“¿Hola? ¿Hay alguien aquí?”


No hubo respuesta de ningún tipo, pero gracias a la luz de su teléfono que en ese momento apuntaba hacia un rincón específico cerca de la chimenea, Pacífica alcanzó a ver unas marcas extrañas en la madera del suelo, además curiosamente el rincón no tenía tanto polvo como el resto de la casa que había visto hasta el momento. Se acercó un poco y examinó las marcas, era como si hubieran arrastrado algo por el lugar… Al examinar la pared frente a las marcas en cuestión, notó otras extrañas marcas que inevitablemente le hicieron pensar en una única explicación.


-“¿Una puerta secreta? ¿Pero cómo puedo abrirla?”


Una mirada a su alrededor mientras apuntaba con su luz, le mostró que la habitación estaba de verdad vacía, no había alguna estantería o algún objeto colgado en la pared que pudiera ocultar algún posible mecanismo de cierre… La chimenea. Claro, era lo único en el lugar y además se encontraba cerca. Agachándose para examinarla, lo primero que notó era como el polvo y el hollín se habían entremezclado formando un pequeño monte de suciedad, dejó escapar un pesado suspiro y de su chaqueta sacó un guante que se colocó en su mano derecha; mientras tomaba su teléfono con la luz en la izquierda, iba palpando la superficie interior de la chimenea, hasta que escuchó un pequeño clic.


-“Bingo.”


Surgió un extraño ruido, como si algo se desbloquease en alguna parte de aquel sitio, sin pensarlo dos veces se dirigió hacia la puerta secreta que había encontrado antes, esta se encontraba levemente abierta ahora, por lo que con sus manos la arrastró un poco hacia afuera abriéndola por completo, algunas arañas e insectos salieron del exterior; tal vez la vieja Pacífica se hubiese asustado, tal vez la antigua ella ni siquiera se hubiera atrevido a poner un solo pie en el interior de aquel cuchitril… Pero ella ya no era la niña mimada que fue durante su infancia en Gravity Fall. Ante ella se extendía una escalera en espiral que parecía descender, guardó su guante nuevamente y haciendo uso de la luz que disponía comenzó a descender con mucho cuidado, pues había algo de moho y humedad por lo que lo último que quería era tropezar y caer. Al fondo, divisó por fin algo de luz artificial por lo que se acercó cautelosamente para llegar a una especie de pequeño cuarto.


Definitivamente un cuarto bastante diferente a lo que había visto hasta el momento en el resto de la casa, ya no tuvo necesidad de usar la luz de su teléfono por lo que lo guardó para así ahorrar su batería; usando la propia luz del lugar dio un vistazo a su alrededor. Había algunos papeles desparramados por el suelo, un escritorio con algunos libros, envases de alimentos y latas de conserva vacías tiradas en un rincón; pero sobre todo había un enorme mapa del país que llamaba inevitablemente la atención. Dicho mapa tenía las divisiones de los diferentes condados, en muchos de ellos habían colgados pequeñas notas con puntillas, dichas notas estaban escritas con una letra que le resultó bastante familiar a Pacífica, recordaba que era muy similar a la letra del hermano de su amiga y a quien había ido a ver a ese sitio tan apartado en Salem. Curiosa, toma una de las notas, la primera que cruzó por su campo de visión, aquella que casualmente estaba colgado en la zona que marcaba al condado de Vermont.


“Rescaté una antigua página rúnica, mis análisis rebelaron que pertenecía al siglo VII durante la Edad Media, sin embargo su escritura no pertenece a ningún idioma conocido. Casi me atrapan por ello, debo procurar tener más cuidado. Mis investigaciones me han delatado, he llamado la atención indeseada de las personas equivocadas, tal vez no solo de personas.

Recordatorio: Vigilar mi espalda, pueden estar en cualquier lugar.”


-“¿Pero qué…? ¿En qué diablos estás metido maldito idiota?”


Pacífica dejó la anotación en su lugar y tomó otra al azar del mapa, esta vez una que estaba marcada sobre Luisiana, junto con algunas pocas palabras, había un pequeño dibujo garabateado que ella no entendía, pero la nota en sí misma le ofreció una pista de lo que podría significar.


“Una sacerdotisa de la Loa de Maman Brigitte me recomendó una infusión especial para contener las constantes pesadillas. El precio por la receta fue alto y en un principio creí que me iban a estafar, pero resultó valer cada dólar; veré mis fondos reducidos durante un par de meses pero realmente creo que valió la pena.

Desde que mis sueños se encuentran nuevamente en orden, pude notar un ligero patrón en lo poco que lograba recordar de dichos sueños, sentía como algo me llamaba desde Massachusetts; se encuentra un poco lejos y puede que haga largas paradas en algunos sitios del camino.

Recordatorio: Comprar suministros en descuento para ahorrar un poco el dinero.

Recordatorio: La sacerdotisa me advirtió durante la sesión que sentía que había algo terrible observándome, parecía serio por la manera en que me lo advirtió, procuraré ir con cuidado.”


Muy bien, eso no podía ser nada bueno sin lugar a dudas. Habían muchas más notas pegadas en diferentes puntos del mapa, sin lugar a dudas era prueba inequívoca de que el hermano de su amiga había viajado por casi todo el país. Lo que sea que estuviese haciendo no podía ser bueno, tal vez por eso Mabel le dijo que lucía algo paranoico. Debía avisarle a Mabel, era posible que incluso su hermano se encontrase en peligro, sin embargo en aquel lugar carecía de cobertura de su teléfono, debía salir y regresar a la ciudad si quería poder realizar una llamada. Decidida se dispuso a subir las escaleras, encendiendo nuevamente la luz de su teléfono para guiarse por el camino, hasta que regresó a la casa y se dispuso a salir rápidamente hacia su auto… Un momento… ¿Dónde estaba su auto?


Allí en el exterior, se sorprendió un poco al no encontrar el coche en el que había llegado, estaba completamente segura de haberlo parqueado justo frente a la entrada, además mientras investigaba la casa no escuchó el sonido del motor por lo que dudaba que alguien se lo hubiera robado, de hecho ella todavía tenía las llaves en su bolsillo. Repentinamente, y antes de entrar en pánico por el posible robo, sintió que lago le golpeó fuertemente en la cabeza por atrás. La mujer de largos cabellos dorados calló al suelo ensuciando un poco sus ropas, sentía que perdía la conciencia lentamente… Lo último que llegó a ver antes de sumergirse en la completa oscuridad, fue a un grupo de cuatro personas que le rodearon, pero sobre todo una extraña marca cocida en el cuello de sus ropas que todos parecían compartir; la marca de un círculo o una esfera negra atravesada por una aguja y rodeado de un hilo dorado.

Fin del Cap. 1