Re:Vive. BakuDeku

Summary

Cuando vio la esclerótica de su ojos verdes pasar de blanco a negro. Katsuki recordó que esos monstruos eran reales y que había estado conviviendo con ese ser todo ese tiempo. Izuku era un Ghoul. Katsuki un humano. Y esa era toda la verdad.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prologo: Se entrega una vida

#AU #BakuDeku #TokioGhoul #Gore


Re:vive.🩸


Katsuki había escuchado las noticias una y otra vez.


Los casos de desaparición aumentaban día con día.


Los noticieros hablaban siempre de lo mismo, los entrevistados siempre tocaban el mismo tema, era la comidilla diaria, el cuento de nunca acabar.


Los Ghouls.


Seres despreciables que eran enemigos de la humanidad. Seres que devoraban carne humana.


Era aterrador el simple hecho de pensar que aquellos monstruos vivían entre los humanos.


'Lo único que los diferencia de los humanos son sus ojos rojos con esclerótica negra. Es un signo claro de sus instintos asesinos.'


'También tienen una fuerza sobre humana. No pueden ser heridos con objetos punzo cortantes. Su piel es dificil de cortar.'


'Tambien tienen habilidades, pero todos aquellos que los han visto no han sobrevivido.'


'Son enemigos de la humanidad.'


Con esto último Katsuki apago la TV y se arregló para ir a la facultad.


Era estudiante de medicina, actualmente apenas tenía tiempo para si mismo, las pasantías los consumían y los casos de asesinato aumentaban.


°


Otro cadáver destrozado. El quinto de la tarde.


Vio como los encargados pasaban corriendo justo a su lado con el cadáver en la camilla, se mantuvo en silencio sin mayor expresión en su rostro. Suspiro y siguió con su trabajo.


Ya era costumbre.


No era nada del otro mundo. La mayor parte del tiempo se tenía que encargar el de los cuerpos pero ese día ya era hora de salir.


Se despidió de sus compañeros, miro a la calle y suspiro.


Su guardia había terminado muy tarde y estaba agotado.


La noche lo abrazaba con una fría brisa, el cielo despejado ilumina su camino pero las sombras se hacen más marcadas.


Katsuki camina con paso apresurado. No va a negar que siente miedo. Pero también está acostumbrado a la muerte.


Aún falta algo de camino para llegar a su modesto departamento pero siente los latidos de su corazón en sus oídos.


De pronto escucha un grito. Es claro y le eriza la piel. No quiere saber que está pasando pero hizo un juramento cuando comenzó esa carrera.


Sus piernas reaccionan primero que su conciencia.


Cuando puede darse cuenta ya está corriendo hacia el lugar de donde proviene la voz.


La escena frente a él es aterradora.


Hay varios cadáveres esparcidos en el piso. Algunas personas aun están teniendo espasmos al filo de la muerte. Otras yacen nestripadas en medio de la calle en posiciones casi imposibles de describir.


Los que hicieron aquella masacre ya se fueron.


Intenta atender a los heridos pero al instante se congela.


La mujer que lo mira llena de miedo tiene los ojos de color rojo rodeados de una esclerótica negra.


Su mandíbula tiembla y comienza a derramar grandes lágrimas.


-P-Por favor. No le hagas daño. -La mujer que esta bastante herida sostiene en brazos un chico, tal vez de unos 13 años. Esta inconsciente y ha perdido mucha sangre.


-Entrara en paro si no hago nada. Y en este lugar no puedo ayudarlo. -Katsuki puede sentir como sus manos tiemblan, pero esas personas no le han hecho daño.


La mujer lo ve con temor pero no puede hacer más. Todos los suyos están muertos.


Se movilizan hasta la casa del cenizo y este se encarga de hacerle suturas en las heridas.


-Creía que sus pieles eran impenetrables. -Katsuki sigue conociendo al chico inconsciente.


-Somos más vulnerables inconscientes. Por favor no lo divulgues. -Inko. La mujer que parece a punto de desmayarse está luchando por mantener la conciencia. Sus ojos son de un color verde oscuro, se nota cansada y demacrada.


Era la primera vez que veía el cambio de color en un Ghoul, había visto cadáveres antes. Pero nunca como reaccionaban sus cuerpos.


-He hecho todo que puedo. Pero no tengo sangre. Y es de suma importancia. -Katsuki está a punto de quitarse sus guantes cuando escucho un quejido.


Inko se ha cortado el brazo exponiendo sus venas.


-Toma todo lo que necesites. -La expresión entre desición y dolor en el rostro de la mujer deja perplejo al chico.


El amor de una madre no conoce límites. Sea humana o Ghoul.


Katsuki ni siquiera discute con la mujer, prepara una especie de sonda y logra obtener dos bolsas de transfusión.


Al comenzar el procedimiento puede ver cómo la vida de la mujer se escapa de sus ojos.


-Por favor cuida de mi hijo. No es un mal chico. Lo notarás cuando lo conozcas. -Los ojos de Inko apenas pueden mantenerse abiertos. Sabe que es el final.


-¿Porque me dejaste ayudarte? -Katsuki se siente sumamente impotente, aunque este consiente que ellos son el enemigo.


-Tu. Me recuerdas a una vieja amiga. Alguien que me salvó en mi adolescencia. Si tienes esa mirada. No eres malo. -Inko se acerca a su hijo y besa su mejilla. -Por favor. Izuku. Vive mucho.


°


El tiempo pasa en silencio.


Unas horas después el joven pecoso abre sus ojos con pesadez y cansancio. No sabe dónde está, se siente nervioso y mira a su alrededor.


A su lado yace el cuerpo inerte de su madre.


Contiene el aliento durante unos segundos mientras la mira sabiendo que ella ya no estará con él. Sus ojos se llenan de lágrimas y hipa unos segundos antes de comenzar a llorar desconsoladamente.


Katsuki se despierta apresurado, al mirar al chico se acerca a él y aunque siente temor lo abraza para calmarlo.


-Necesito que te controles ella dio su sangre para que tú vivieras. Descansa que yo me ocuparé del resto. Me pidió que esperara a que te levantaras para llevármela. -Siente como el chico lo suelta y con dificulta se acerca para abrazar a su progenitora.


Izuku quiere aferrarse al cuerpo de su madre pero aunque sabe que no es lo mejor, ese chico que no conoce está hablando con la verdad.


La suelta con manos temblorosas mientras intenta contener las lágrimas que caen apresuradamente por sus mejillas.


Katsuki reúne toda su fuerza para poder llevar a la mujer en su espalda. Camina durante varios minutos hasta llegar a la zona donde aún yacen los cuerpos de sus compañeros caídos.


No sabe cuál será el destino de aquellas pobres almas pero sabe qué debe deshacerse del cadáver de esa manera. Verifica no haber dejado rastros de su ADN en aquel cuerpo. Regresa apresurado a su casa pues falta pocas horas para el amanecer.


Las noticias son por lo mínimo impactantes pues no se hace ninguna mención de la masacre que vio esa noche. Al parecer los equipos de limpieza de seguridad pública se han encargado de recoger todos los cuerpos. Ahora se lamenta de haber llevado a esa mujer de regreso a ese lugar


Aún faltan algunas horas para volver a sus labores. Ya que trabajó corrido Katsuki tiene parte del día libre.


-Oi. Mocoso ¿Qué puedo darte para que comas? Si no te alimentas la pasarás muy mal. -El cenizo mira con algo de molestia y preocupación al chico. No quiere realmente preguntar pero hizo una promesa y no puede echarse para atrás.


Izuku cómo se llama el chico lo mira con miedo y bastante desconfianza. No es para menos. Sabe que es un humano y Katsuki entiende que para los Ghouls él no es más que comida.


-No tengo hambre. -Responde el chiquillo evitando la mirada del joven médico siendo delatado al instante por su estomago que gruñe con fuerza. Katsuki responde con una risa.

-No mientas, acabas de perder mucha sangre. Te hice una operación de emergencia y tu madre te hizo una transfusión. Lo más importante ahora es que estés estable ¿O acaso tienes a alguien que te preste ayuda? -El cenizo se cruza de brazos con una actitud retadora mirando al pobre chico quien aún intenta asimilar su pérdida.


-¿Porque solo no me dejaste morir?  -Pregunta cabizbajo el pecoso apretando los puños sobre sus rodillas. Aunque está débil se mantiene sentado. No quiere sentirse indefenso.


-Le hice una promesa a tu madre. -Katsuki suspira y lo mira. Tan pequeño y vulnerable. -Y te sorprendería lo que puedo hacer.


Katsuki saca de su refrigerador un hígado. Humano. Conservado en una bolsa plástica. Bien refrigerado. Al mirarlo el niño comienza a salivar.


-¿Co-como? -El niño no puede evitar mirarlo sorprendido.


-Soy médico forense. Los muertos ya no los necesitan. Y yo práctico con ellos. -Los ojos de Katsuki están vacíos. Esta tan acostumbrado a la muerte que darle sus muestras de práctica a un Ghoul no le resulta nada perturbador.


Izuku le dice que no puede comer ningún condimento, que lo come crudo. Pero Katsuki no acepta tal cosa.


Enciende la estufa y saltea aquel órgano en su propia sangre y jugos hasta que está medio cocido. Escucha que el chico le dice que puede tomar café y lo prepara también.


El niño lo mira en silencio. Parece calmado hasta que su estómago gruñe nuevamente y sus mejillas apenas pueden pintarse de rojo por la vergüenza.


-Lo siento. -Izuku sujeta su barriguita con ambas manos temblando un poco de vergüenza y también por el cansancio.


-Tienes hambre. Es normal. -Katsuki prepara un ramen instantáneo y lo sirve para si mismo. Ayuda al chico a sentarse en la mesa y este parece ansioso.


Coloca el plato caliente en frente del chico junto a una taza de café.


Nota como Izuku aunque mira la comida frente a él y claramente está babeando de hambre, no se atreve a probar bocado.


Katsuki coloca su comida en la mesa y se sienta frente a el.


-Come. -Katsuki comienza a comer y puede notar como el chico incluso suda por la ansiedad.


-Jamas nos habíamos permitido comer una comida tan bien preparada. -Izuku toma los cubiertos con manos temblorosas y hace un corte en la carne suave que aún humea.


Lleva una pequeña porción a su boca y al probarla solo puede llorar mientras saborea la comida.


-A... A mi mamá... Le hubiera gustado probar esto. -Izuku llora desconsolado mientras sigue comiendo.


Katsuki podría reirse de lo patético que se ve. Pero solo decide enfocarse en comer su propia comida.


Esta muy consiente del problema tan grande en el que se ha metido. Pero ahora tiene un recolector de desechos humanos que lo ayudará con el problema de las partes que sustrae de la morgue para practicar.


Viéndolo objetivamente. Es un ganar ganar


°


Durante el resto del día Katsuki e Izuku hablan de su vida.


El pecoso le cuenta que su familia, aunque no llevaban la misma sangre, era un grupo de recolectores de cadáveres.


Ellos no atacaban a la gente. Saqueaban tumbas. Y cuando tenían mucha hambre iban a un lugar donde la gente suele suicidarse para ver si corrían con suerte.


Pero el avance de las palomas, como ellos llaman a los encargados de cazar ghouls, habían encontrado su centro de reuniones y habían masacrado a muchos de los suyos.


Su madre junto a algunos amigos habían huido. Incluso habían sacado identificaciones falsas para poder residir en Musutafu ya que venían de una zona bastante alejada de la ciudad. Pero otros ghouls al ser tantos los vieron como una amenaza y los atacaron.


Katsuki pensó que incluso entre su misma especie no tenían piedad con los que no eran parte de su grupo. No eran tan diferentes de los humanos al fin y al cabo.


-Yo tome todo lo que tú mamá traía encima. -Katsuki saca un bolso que llevaba dentro todos los documentos tanto de la mujer como del chico.


-Estoy muy agradecido contigo Bakugou-san. -Izuku abraza con fuerza el bolso. Lo último que le queda de su madre.


-Katsuki. -El cenizo hablo con seriedad. -Si te vas a quedar acá debes llamarme por mi nombre. Será raro si me hablas con tanto respeto.


El joven médico puede ver cómo aquel chiquillo famélico y débil lo mira con ojos llenos de una combinación extraña que no puede descifrar.


Parece feliz. Culpable. Triste. Y emocionado.


Katsuki coloco algunas reglas en la casa


1. A cualquiera que preguntara debian decirle que eran hermanastros sin conexión sanguínea. Osea que era el hijo de su padrastro con otro matrimonio. Eso evitaría problemas.


2. Izuku no podía salir en la noche a menos que sea una total emergencia. Tanto por su seguridad como para no levantar sospechas.


3. Siempre que tuviera hambre le avisaría al cenizo. Si no estaba en casa era libre de tomar alguna pieza del refrigerador aunque Katsuki no hubiera practicado con ella.


4. Aunque no comiera comida humana debía aprender a cocinar. Al menos para ayudarlo en los quehaceres del hogar. Se veria raro si el chico no supiera distingir alimentos. Podria ponerlo en peligro


Con todas esas reglas marcadas la nueva y extraña convivencia entre un joven ghoul y un futuro médico forense con tendencias psicópatas había comenzado.



Continuará.