Tribute: Dance of Zeal
—Mi señor, no es recomendable seguir rechazando a tantas hembras de cada tributo. —Le decía su consejero.
—Pues aquí viene una nueva para ti. —El rey respondió con un gruñido en su voz.— Todas esas tributo ya son usadas, ninguna de ellas es virgen.
El rey toma asiento en su trono, con el ceño fruncido.
—Obviamente no, aprenden para satisfacerlo a usted. —Respondió el consejero.— Sino, ¿Cómo sabrían a la hora de la danza?
— ¡Tonterías!
El palacio entero se sacude ante su voz.
—En los escritos esta como cumplir a la perfección la danza. —Respondió el rey lobo.— Mis antepasados escribieron en el gran diario de los reyes, “No hay mayor satisfacción pura que la danza completada a la perfección. A vista te embelece los ojos y en cuerpo satisface tu más ruin deseo...”
El rey se pone de pie y baja las escaleras para queda a la altura del consejero.
—Una usada no se dará el tiempo de estudiar, pero una virgen si. —Dijo el rey lobo.
—Mi señor, vírgenes ya no quedan, buscar una sería esperar a que nazca una nueva cría y esperar a que crezca y tenga la mayoría de edad. —Respondió el consejero.
El rey lobo gruñe.
—Vete, necesito estar a solas. —Le ordenó el rey.
El consejero se fue y el rey lobo golpeó con fuerza el piso hasta romperlo.
"(¿Realmente no hay virgen alguna?)" —Pensó el rey.
El rey salió del palacio en compañía de su beta, mejor amigo y hermano de sangre a dar una vuelta sin que nadie lo vea.
— ¿Una virgen? —Preguntó James y luego rio bajo.— Pides lo imposible o un milagro.
— ¿A qué va? —Respondió el rey.
—Cada danza de celo o calor, como a mayoría les gusta llamar. Tengas o no pareja, te vas a pasar el calor con un extraño o hasta conocido hasta que la oleada pase, eso implica que vírgenes ya no haya.
—Estoy seguro que aún debe haber al menos una, con una qué sea pura, podría escogerla como reina definitiva.
— ¿Solo una?.
—Si, ya he tardado muchos años, no pienso tardar más.
—La descendencia sería más lenta si te conformas con una.
—Así lo quiero.
—Siendo así, es tu deseo y voluntad así que...
—Shh, entramos en territorio ajeno al nuestro.
James y el rey lobo se quedaron estáticos, entre tanta charla y caminar no se dieron cuenta donde entraron, pero de que los olores indicaban que no es familiar, no lo es.
El rey lobo le señala subir a los árboles y así lo hacen.
Pasos rápidos se escuchan y ellos vigilan abajo por cualquier mínimo detalle de amenaza.
Pero esa amenaza solo era una joven loba que se esconde detrás de un árbol, sin saber que arriba de ella se encuentran dos lobos.
—Daysha. —Un joven lobo le llama.— Vamos mi amor, sabes que no te haré daño, solo quiero lo que tanto haz guardado por dieciocho largos años.
La joven lobo lleva sus manos a la boca tratando de controlar su respiración, miro hojas de menta a su alrededor y las arrancó para frotarselas en la piel y hacer que su olor se pierda.
—Maldita sea, Daysha. —El joven lobo gruñe al percatarse del invasivo olor de menta.— Podrás esconder tu olor y tu presencia de mí, pero de que te quitaré tu preciada virginidad, ¡Lo haré yo! ¡¿Me oíste?! ¡Serás mía quieras o no!
El joven lobo se va de mala gana de esa parte del bosque y la joven lobo, Daysha, se asoma a ver que ya no esté, al comprobarlo se recarga en el tronco y se deja resbalar hasta sentarse en el suelo.
Disponiendo sus penas y lágrimas al suelo, como sirviendo sus lágrimas saladas de alimento a la planta de menta por haber arrancado sus hojas.
— ¿Daysha? —Una voz femenina se escuchó.— ¿Day? ¿Estás aquí?
Daysha sale de su escondite y abraza a la joven lobo.
—Ya hermanita, ya. —Le consuela su hermana mayor.— Hueles muy fuerte a menta, ¿Así lo despistaste?
—Si. —Respondió Daysha.— Me estoy cansando de ser cazada por ser virgen.
—Pero tú lo escogiste y por si fuera poco, nuestros padres estuvieron de acuerdo.
—Pero comienzo a cansarme, ¿Me dejarán en paz si lo hago en la próxima oleada?
—Aunque lo consigan, eres hermosa Daysha, es seguro que en más de una ocasión quieran tomarte.
Daysha llora amargamente.
—No quiero, no quiero ser usada así... quiero amar a alguien y solo corresponderle a él. —Daysha llora sobre el regazo de su hermana.
—Calma Daysha, recuerda que hasta cierto punto estamos seguras, somos hijas del alfa, estamos bien y lo estaremos. —Respondió su hermana, Gema.
—Es fácil para ti, tú ya tienes a Dar.
—Bueno si, pero también por ti. Vas a ester bien, vas a librarla correctamente, además quien sabe, puede y acabes como tributo al rey lobo.
James y el rey lobo se han mantenido en gran silencio, pero oír eso, ya captó la atención de ambos.
— ¡No! ¡Ni lo conozco! —Exclamó Daysha.
—Muchas tampoco lo conocían y aun así lo hicieron. —Respondió Gema.
—No soy muchas, y me niego a ser tributo.
—Bueno lo intente, vamos, papá y mamá nos esperan, no están lejos.
Gema toma la mano de Daysha y se van de ahí.
James y el rey bajaron, pero el rey lobo estaba impresionado, era una virgen.
—No, ni te emociones. —Le dijo James.— ¿Por qué? Es la virgen que estoy esperando. —Respondió el rey.
— ¿No la oíste? No se ofrecerá de tributo a un rey lobo qué no conoce, prácticamente dijo, no soy del montón.
—Por eso mismo, organiza una reunión con ese alfa de la manada, no una reunión no, una cena.
—Y aquí vamos, regresemos entonces.
Regresaron a su reino y James se encargo de enviar la invitación al alfa de aquel territorio, que por supuesto, para el alfa de aquella manada le a tomado por sorpresa, pero acepto.
—Pareciera que la diosa nos escuchó. —Le murmuró Gema mientras caminaban rumbo al palacio.
—Uhm... —Expreso Daysha.
—Vamos, no creo que sea tan malo.
—Pero ese rey, ¿no escoje a las hijas de los alfas para el tributo? —Daysha se detiene.— Mejor me quedo en casa.
— ¿Y ser presa de los machos de la manada? No, ahora te vienes.
Gema le toma de la mano y siguen avanzando.
—Pero es que...
—Sin pero, andando, ya casi llegamos. —Respondió Gema.
Daysha suspiro, alzó la vista y vio un gran palacio, el palacio del rey lobo.
Al entrar al territorio, se impresionó de ver a su gente, caracterizados ellos por sus tatuajes hechos por pintura borrable, les hace ver ligeramente mejor, pero a ella junto con su familia eso no es algo bien visto.
Sus pelajes son de color dorado como el mismo oro, en su mayoría de vestimenta solo tienen flores en sus cabezas como tiaras en el caso de las mujeres y los hombres algunas flores también, pero usan más algunos huesos de collares.
Para Daysha la vista del palacio era inmenso, nunca pensó que estaría un día en el frente del palacio, las puertas se abrieron dejando pasar al alfa junto con su familia y fueron guiados hasta el gran comedor del rey, donde era la invitación.
El rey lobo les espera ya en el comedor y al verlos entrar les recibe con gran abundancia y se presenta ante las hijas del alfa, pero se esfuerza por quedar bien con la que le interesa.
—Ansel, es mi nombre, rey de los lobos.
—D-Daysha, Daysha Hallow.
—Un placer, Daysha.
Daysha pensaba que el rey lobo sería todo un mujeriego y vería docenas de lobas por el palacio, pero vaya trago de sus propias palabras se a dado al ver que no es nada de lo que a pensado.
Gema y Daysha hablan bajo y aparte, mientras sus padres y el rey lobo hablaban.
—Les hice una invitación pues me interesaba saber si ustedes podrían ofrecer a una de sus hijas como tributo para mí. —Dijo Ansel.— Tengo la ligera sospecha de que una de ellas es la indicada esta vez.
—Podemos darle únicamente a la menor. —Respondió el alfa.— Mi hija mayor ya tiene pareja y Daysha es la única sola.
—No veo ningún inconveniente, ¿Ella podrá estar de acuerdo?
—Solo hay un detalle.
— ¿Debo preocuparme?
—No, es más para mí una petición de este padre.
—Dígalo, soy todo oídos.
—Daysha es virgen, quizás la única loba virgen en mayoría de las manadas, por lo que si la escoge, tenga en cuenta que ella puede equivocarse en el ritual, no tiene experiencia en nada.
Ansel suspiro y les confesó la realidad de porque los había invitado al palacio.
—Así qué... No creo que deba de preocuparse mucho, aunque de antemano, le pido una disculpa por entrar a su territorio sin aviso. —Finalizó Ansel.
—Es lo de menos, pero aquí solo faltaría saber que quiere mi hija y si quiere. —Respondió el alfa.
— ¿Puedo hablar con ella?
—Adelante.
—Daysha. —Le llamó su madre.
Daysha voltea a verle y luego al rey quien le extiende su mano para invitarla a salir del comedor, ella toma su mano y le sigue.
—Tu padre querrán hablar contigo, pero creo que yo voy ha adelantarme un poco. —Le dijo Ansel.
— ¿En qué, alteza? —Preguntó Daysha.
Ansel se detuvo delante de ella.
—Quiero que tú seas mi próximo tributo. —Respondió Ansel.
Daysha se sonroja hasta sus orejas.
— ¿Yo? —Daysha se impresiona.— Mi señor, he de decirle que...
Daysha se sentía abrumada con decirle que es virgen, pero, ¿Cómo le explicaría que ella no tiene experiencia?
—Sé que eres virgen y yo busco una virgen. —Respondió Ansel.— Pero para ello, te contaré algo que paso hoy...
Ansel le contó nuevamente lo que ya le había dicho a su padre, Daysha se cubre el rostro avergonzada mientras mueve su cola de un lado al otro.
—Por la diosa...
—Tranquila, en parte fue mi culpa por no fijarme donde iba. —Ansel se apena.— Nuestros territorios están muy cerca, sencillo que alguien entre y ni nos demos cuenta.
Daysha seguía avergonzada a más no poder, pero baja ligeramente sus manos a verle.
—Entonces, ¿Realmente usted quiere a una virgen como yo? No tengo experiencia como otras lobo que ya han venido ante usted. —Le dijo Daysha.
—Todas las que se han presentado huelen a que han sido usadas peor que un trapo viejo.
Daysha se le escapa una risa totalmente espontánea, aunque se aclara la garganta rápido.
—Disculpe, no me esperaba eso. —Daysha se aclara la garganta.
—Es la verdad, pero no te preocupes. —Respondió Ansel.
—Pero entonces, yo no podré cumplir con la tradición, no sabría que hacer.
—En realidad si, ven.
Ansel le toma de la mano y la lleva a la biblioteca.
—Estoy seguro que a todos sean de familias altas como hijos del alfa hasta la casa de los omegas, debe de tener una copia de ese escrito. —Dijo Ansel buscando entre estantes.— Debe de estar por aquí.
— ¿Se refiere al Dance of Zeal? —Preguntó Daysha.
—Si, exactamente ese.
—Yo quería leerlo cuando tenía doce, pero obviamente mi padre no me permitió tal cosa.
Ansel se ríe bajo.
—Doce es una edad muy joven para leer algo como eso, es muy explícito. —Respondió Ansel sin dejar de buscar.— ¿Ahora que edad tienes?
—Cumpliré veintiuno en dos semanas. —Respondió Daysha.
—Oh, felicidades de adelaaa....
Una pila de libros le cae encima ha Ansel.
— ¡Rey Ansel! —Daysha se le acerca.— Alteza, ¿Está usted bien?
Ansel sale de entre los libros y se ríe.
—Estoy bien, solo que no encuentre ese pergamino. —Respondió Ansel.
Daysha se puso a observar y se acercó a otro lugar lleno de pergaminos.
— ¿Está seguro que es un pergamino o es un libro antiguo? —Le preguntó Daysha.
—Pergamino, aún no se ha hecho libro. —Respondió Ansel.
—Alteza.
Ansel volteo y vio a Daysha con el pergamino en su mano.
—Me lo cambiaron de lugar, pero bueno. —Ansel salió de la pila de libros.— Mira, ven.
Daysha se acerca mientras que Ansel abre el pergamino y lo extiende dejándolo rodar en la mesa para que ella pudiera ver todo.
—Aquí podrás ver todo lo que se necesita para el ritual, hasta cierto punto, es la guía entera de la danza, podrías estudiar si quisieras. —Le dijo Ansel con un ligero rubor en sus mejillas.
— ¿Antes así se hacía, no? —Preguntó Daysha.— Las anteriores reinas, estudiaban.
—Si, pero ahora todas prefieren sacar sus conclusiones acostandose con uno y otro creyendo que lograrán algo, pero no llegan a la danza, su ignorancia ya me tienen harto.
Daysha medita unos segundos y al final suspira.
—Hecho. —Dijo Daysha.
— ¿Perdón? —Ansel no entendió.
—Acepto ser su tributo. —Daysha posó sus manos en el pergamino.— Daré lo mejor por usted.
Ansel se ruboriza un poco, pero se aclara la garganta.
— ¿Tienes en cuenta que lo que tanto haz protegido vas a dármelo sin importar tus planes a futuro? —Le preguntó Ansel.
—Lo tengo en cuenta. —Respondió Daysha.
—Siendo así, yo estaré agradecido.
—Sin embargo, comienzo a dudar de que pueda mantenerme pura hasta aprender todo esto en mi casa.
— ¿Por qué? Es por ese chico.
—Él y otros, pero más él, es demasiado insistente, solo se comporta cuando estoy con mi padre.
—Entonces, problema resuelto.
— ¿Eh?
—Te quedaras en el palacio, no hay lugar más seguro que aquí.
—P-Pero... Aquí también les afecta las oleadas.
—No te preocupes, hay habitaciones en las que te puedes proteger, los soldados cuando se acercan las oleadas, se mantienen lejos o buscan a sus respectivas parejas, ya saben que hacer. Hasta en eso, yo me he mantenido al margen.
—Oh, es impresionante.
—Así que por seguridad, no deberás de preocuparte, inclusive yo debo de tomar medidas más extremas que mis soldados.
— ¿Cómo son sus medidas, si puedo saber?
Ansel obseva sus ojos púrpura, idénticos a los de él, pero los suyos son más claros y esos ojos púrpura le observan con gran atención a sus palabras, le gusta que le pongan atención, pero le comienza a gustar la atención de ella.
—Deben de ponerme grilletes en lo que es la temporada de calor, por ser alfa puedo hacer que todas las hembras se arrodillen ante mí y todos los machos se hagan a un lado en lo que yo me sacio. —Respondió Ansel.— Así que para evitar eso, tomó mis medidas.
—Vaya. —Daysha a quedado impresionada.— Yo pensaba que por ser usted el rey de los lobos la tenía más fácil con las oleadas.
Ansel se ríe y es seductor en su sencilla risa.
—No, en realidad, soy el más débil y vulnerable en ello. —Respondió Ansel.
— ¿Qué? ¿En serio? —Daysha le pone más atención.
—Así es... pero quizás eso termine pronto.
Daysha se sonroja y se pone a enrollar de regreso el pergamino, Ansel suspira y le cede el paso para regresar con sus familiares.
Ella al estar frente a su familia les aviso que había aceptado ser el tributo y Ansel se añadió diciendo que ella se quedará en el palacio para evitar que en las próximas oleadas, ella no sea interceptada por ningún otro macho que ella no quiera ni desee.
Daysha abraza a su familia y los despide con una gran sonrisa y a su lado, esta Ansel despidiéndose igual.
—Ya estoy ansiosa por iniciar. —Dijo Daysha mirando el pergamino en sus manos.
— ¿Curiosa? Aunque ya sabes en que concluye eso. —Respondió Ansel.
—Aún sobre eso, la verdad me interesa saber todo para lograr hacerlo como usted desea.
Ansel lleva sus dedos a la barbilla de ella y le alza para que le vea a los ojos.
—Tu entusiasmo ante esto, ya es un paso de logro para mí. —Sonrió Ansel.
Daysha se sonroja y bajando sus orejas como escondiendo su cola entre sus piernas, le agradece al rey, Ansel ve esas acciones y le resultan tiernas.
—Puedes estudiar donde quieras, pero el lugar más seguro y donde puedas estar más solas problemas es en la biblioteca. —Le dijo Ansel.
—Entendido, de antemano, ahí iba a irme. —Daysha rio bajo.
Ansel sonríe y disculpandose con ella se retiro por unos asuntos. Y ella fue a la biblioteca lista para empezar a estudiar.
ᴘᴀsᴏ ᴜɴᴏ: ᴘᴏsᴛᴜʀᴀ, ᴄᴀᴍɪɴᴀᴛᴀ ʏ sᴇᴅᴜᴄᴄɪᴏ́ɴ.
𝐿𝑎 𝑝𝑜𝑠𝑡𝑢𝑟𝑎 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑑𝑒𝑏𝑒 𝑠𝑒𝑟 𝑟𝑒𝑐𝑡𝑎, 𝑠𝑖𝑛 𝑓𝑎𝑙𝑙𝑜𝑠 𝑛𝑖 𝑒𝑟𝑟𝑜𝑟𝑒𝑠.
𝐿𝑎 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑎𝑡𝑎 𝑑𝑒𝑏𝑒 𝑠𝑒𝑟 𝑝𝑜𝑑𝑒𝑟𝑜𝑠𝑎, 𝑠𝑒𝑔𝑢𝑟𝑎, 𝑎𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑖𝑣𝑎, 𝑠𝑒𝑛𝑠𝑢𝑎𝑙, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑚𝑢𝑦 𝑖𝑚𝑝𝑜𝑟𝑡𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑛𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑒𝑟 𝑒𝑙 𝑙𝑎𝑑𝑜 𝑠𝑢𝑎𝑣𝑒 𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 ℎ𝑒𝑚𝑏𝑟𝑎.
Daysha vio ese punto un tanto fácil, comenzó a caminar haciendo pasarelas para ella, pero algo no le convencía del todo en su caminar y postura, se veía caminado ella y algo no le terminaba de gustar.
—Debes ponerte más derecha y sacar el pecho. —Le hablo una voz femenina, pero madura a su oreja.
Daysha brinca del susto, se da la vuelta y ve a una lobo mayor que le sonríe.
—Lo siento, no quería asustarte, pero estabas muy sumida en la lectura. —Se disculpo la mayor.
—No es su culpa, es la mía por no estar al pendiente en el alrededor. —Respondió Daysha.
—Uhm. —La mujer da vueltas alrededor de Daysha, colo analizándola.— ¿Tú eres el tributo que el rey a escogido?
—Si señora.
—Bueno, entonces me presento, mi nombre es Amelia, madre del rey de los lobos.
Daysha se hinca apenas escucha eso.
—Mi señora, no sabía que estaba en el palacio. —Le dice Daysha.
Amelia le sujeta de los brazos para ponerla de pie.
—Tranquila querida, ahora, veamos tu postura, voy a ayudarte en lo que sea posible. —Le dijo Amelia.
Daysha asintió con una sonrisa y se puso derecha, Amelia lo nota que le falta un poco y su dedo le hace ponerse más derecha.
—Debes de sacar el pecho, debe sobresalir. —Le dijo Amelia y luego ve sus piernas.— Oh, las tienes bien, no son ni muy macisas, ni muy flácidas, están en una media y son lindas. ¿Cacería regular?
—Si, solo cuando mi padre está muy cansado yo cazo lo que él me pide... —Respondió Daysha.
—He imagino que tus fugas de los demás machos ayudan, ¿no?
Daysha se sonroja un poco, agachando sus orejas, pero afirma.
—No te preocupes, querida. —Amelia lleva su mano a la cabeza de ella.— Estoy segura que todo tu esfuerzo valdrá la pena y la espera de lo hijo también, dime, ¿Qué te convenció de volverte el tributo ha Ansel?
—Sus argumentos tienen fundamento. —Respondió Daysha.— Antes se esforzaban todos por satisfacer a su pareja y se guardaban a sí mismos para volverse uno con su pareja. Ahora es todo un descontrol, no hay un orden y todos se meten entre todos, yo no quería ser del montón y por lo visto el rey tampoco quería a una del montón.
Amelia le miraba con determinación mientras la escuchaba hablar, suspira silenciosamente y le sonríe.
—Entonces eres adecuada para esto. —Sonrió Amelia.— Bien, mantén la postura y comienza a caminar.
Daysha batalló un poco, pero con la práctica consiguió mantener una postura firme y sensual tal como la pide en el primer paso del pergamino.
ᴘᴀsᴏ ᴅᴏs: ᴄᴀ́ɴᴛɪᴄᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ʟᴜɴᴀ.
—Uhm, creo que el paso dos lo tendrás que saltar. —Le dijo Amelia.
— ¿Eh? ¿Por qué? —Preguntó Daysha.
—Antes las reinas eran llamadas lunas, igual que en las manadas. Y se seguía el orden de la pareja predestinada de la diosa luna, ¿lo sabías?
—Si, yo de hecho, así quería que fuera mi unión, pero ya me tocaron tiempos donde eso ya no existe.
—Puede existir aún, pero ya es escaso los casos. —Suspiró Amelia.— El paso dos oculta una canción, yo cómo anterior reina y luna puedo ver la letra en el pergamino, pero no creo que tu puedas al menos de que la luna te haya escogido.
—Aún no sale la luna, ¿Cree que podría averiguar si puedo leerla cuando la diosa salga?
—Si, pero no desanimes si no sucede nada.
—No se preocupe, le dije a su hijo que haría mi mayor esfuerzo y lo haré.
Amelia sonrie y continuó.
—Uh, ya viene lo intenso. —Dijo Amelia.— Creo que estoy lo puedes ver tú sola.
Daysha se acercó a leer y se ruboriza.
—Ejem, el que sea virgen no significa que sea santa. —Dijo Daysha.
—Ah mírenla a nuestra virgen. —Rio Amelia.
Daysha se sonroja y sonríe.
—Veré esto, cuando llegue a punto en específico, ¿le llamo? —Preguntó Daysha.
—Cuando llegues al paso seis, si. —Respondió Amelia.
—Entendido.
—Buena suerte pequeña.
ᴘᴀsᴏ ᴛʀᴇs: ᴘʟᴀᴄᴇʀᴇs.
𝐴 𝑙𝑎 ℎ𝑜𝑟𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑒𝑛𝑡𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑎𝑙 𝑟𝑒𝑦, 𝑠𝑒 𝑑𝑒𝑏𝑒 𝑑𝑒 𝑎𝑝𝑙𝑖𝑐𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑝𝑎𝑠𝑜 𝑢𝑛𝑜, 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑎𝑟 𝑑𝑒 𝑚𝑎𝑛𝑒𝑟𝑎 𝑠𝑒𝑑𝑢𝑐𝑡𝑜𝑟𝑎, 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑖𝑛 𝑝𝑒𝑟𝑑𝑒𝑟 𝑙𝑎 𝑎𝑢𝑡𝑜𝑟𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑛𝑖 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑚𝑎́𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑦.
𝐿𝑎 ℎ𝑒𝑚𝑏𝑟𝑎 𝑑𝑒𝑏𝑒𝑟𝑎́ 𝑑𝑒 𝑙𝑒𝑣𝑎𝑛𝑡𝑎𝑟 𝑒𝑙 𝑚𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑢𝑏𝑟𝑒 𝑎𝑙 𝑚𝑎𝑐ℎ𝑜 𝑦 𝑐𝑜𝑚𝑒𝑛𝑧𝑎𝑟 𝑎 𝑙𝑎𝑚𝑒𝑟 ℎ𝑎𝑠𝑡𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑎𝑙𝑔𝑎 𝑡𝑜𝑑𝑜, 𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑒𝑠𝑜, 𝑑𝑒𝑏𝑒𝑟𝑎́ 𝑑𝑒 𝑏𝑟𝑖𝑛𝑑𝑎𝑟𝑙𝑒 𝑑𝑒 𝑝𝑙𝑎𝑐𝑒𝑟 𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑑𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑎 ℎ𝑒𝑚𝑏𝑟𝑎 𝑠𝑒 𝑎𝑑𝑒𝑛𝑡𝑟𝑒́ 𝑒𝑛 𝑒́𝑙 𝑦 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑟 𝑑𝑒𝑠𝑝𝑢𝑒́𝑠 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑦 𝑠𝑒 ℎ𝑎𝑔𝑎 𝑐𝑎𝑟𝑔𝑜.
Daysha sabía que esos placeres se aplican todo el tiempo en muchas parejas, ahora estaba nerviosa, en su vida a hecho un oral, pero quizás para el momento del gran día de la entrega, pueda salirle bien.
"(Practicaré después...)" —Pensó Daysha.
ᴘᴀsᴏ ғɪɴᴀʟ: ʟᴇᴠᴀɴᴛᴀᴍɪᴇɴᴛᴏ.
𝑆𝑖 𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑦 𝑎𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟 𝑙𝑎 𝑎𝑙𝑧𝑎 𝑑𝑒𝑙 𝑠𝑢𝑒𝑙𝑜 𝑡𝑟𝑎𝑠 𝑎𝑛𝑢𝑑𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑎 𝑙𝑎 ℎ𝑒𝑚𝑏𝑟𝑎, 𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑗𝑒 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑠𝑒𝑟 𝑠𝑢 𝑟𝑒𝑖𝑛𝑎.
𝑆𝑖𝑛 𝑒𝑚𝑏𝑎𝑟𝑔𝑜, 𝑠𝑖 𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑦 𝑟𝑜𝑚𝑝𝑒 𝑒𝑙 𝑛𝑢𝑑𝑜 𝑦 𝑛𝑜 𝑎𝑙𝑧𝑎 𝑎 𝑙𝑎 ℎ𝑒𝑚𝑏𝑟𝑎 𝑛𝑜 𝑞𝑢𝑒𝑑𝑜́ 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑙𝑒𝑡𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑠𝑎𝑡𝑖𝑠𝑓𝑒𝑐ℎ𝑜 𝑦 𝑛𝑢𝑒𝑣𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒 𝑑𝑒𝑏𝑒𝑟𝑎́ 𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑔𝑒𝑟 𝑎 𝑜𝑡𝑟𝑎 𝑡𝑟𝑖𝑏𝑢𝑡𝑜.
𝐸𝑠𝑓𝑢𝑒𝑟𝑐𝑒𝑛𝑠𝑒 𝑗𝑜́𝑣𝑒𝑛𝑒𝑠 𝑡𝑟𝑖𝑏𝑢𝑡𝑜, 𝑒𝑠𝑓𝑢𝑒𝑟𝑐𝑒𝑛𝑠𝑒.
Daysha leyó lo último como un ánimo para ella.
El rey confiaba que ella sería la indicada y ella también pensaba que él podría ser el indicado para ella. Soltó un suspiro y comenzó a ver los otros puntos para mejorar cuando fuera la hora de la verdad.
—Ya conocí a tu tributo. —Suspiró Amelia.— De los cuatro pasos, creo que solo podrá cumplir tres.
— ¿Daysha? ¿Por qué? —Respondió Ansel.
—Esos escritos son de cuando aún estaban las parejas predestinadas, solo la pareja ideal para ti podrá leer la canción del segundo paso.
—Yo estoy seguro que ella es.
—Una cosa es lo que tú digas y otra, lo que la diosa diga.
Ansel suspira, alza vista y ve que casi ya esta la luna en el cielo.
—Sea o no, he decidido que ella sea mi tributo. —Dijo Ansel con determinación.
Amelia sonrió levemente.
—Mi rey. —Llego una sirvienta.— Para avisarle que la señorita Daysha se a movido a la sala del piano.
—Gracias. —Respondió Ansel en despedida a la sirvienta.
— ¿No están ahí también las estatuas cantoras? —Preguntó Amelia.
—Si, pero no han vuelto a cantar desde que la luna dejó de escoger a las parejas.
—Bueno, vamos con ella, para explicarle bien los detalles que quedarán incompletos.
—Si...
Ansel no estaba muy contento, pero si no se podía no podía forzar.
Con Daysha, ella se sentó frente al piano y suspiro, pero antes dejo el pergamino delante de ella donde debería estar el segundo paso, el cual estaba vacío.
“𝐷𝑖𝑜𝑠𝑎 𝑙𝑢𝑛𝑎, ¿𝑠𝑒𝑟𝑎́ 𝑞𝑢𝑒 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒𝑠 𝑑𝑎𝑟𝑚𝑒 𝑒𝑙 𝑝𝑟𝑖𝑣𝑖𝑙𝑒𝑔𝑖𝑜 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑟 𝑢𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝑡𝑢𝑠 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑔𝑖𝑑𝑎𝑠? 𝑁𝑜 𝑙𝑜 ℎ𝑎𝑔𝑜 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑒 𝑠𝑎𝑙𝑔𝑎 𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑒𝑠𝑡𝑒 𝑝𝑎𝑔𝑎𝑛𝑜 𝑟𝑖𝑡𝑢𝑎𝑙, 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 ℎ𝑒 𝑎𝑛ℎ𝑒𝑙𝑎𝑑𝑜 𝑐𝑜𝑛𝑜𝑐𝑒𝑟 𝑎 𝑢𝑛𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑒𝑗𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑛𝑎𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑎𝑛𝑡𝑎𝑛̃𝑜, 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑡𝑢 ℎ𝑖𝑗𝑎, ¿𝑠𝑒𝑟 𝑢𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝑡𝑢𝑠 ℎ𝑖𝑗𝑎𝑠?”
Una sencilla plegaria cargada de mucho anhelo y honestidad, Daysha miro el pergamino al abrir sus ojos y vio un escrito bajo el segundo paso.
“𝐿𝑎𝑠 ℎ𝑖𝑗𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑙𝑢𝑛𝑎 𝑠𝑜𝑛 𝑒𝑠𝑐𝑜𝑔𝑖𝑑𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑚𝑜𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎 ℎ𝑎𝑦𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑖𝑔𝑟𝑜 𝑒𝑙𝑙𝑎𝑠 𝑒𝑠𝑡𝑒́𝑛 𝑙𝑖𝑠𝑡𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑠𝑎𝑐𝑟𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎𝑟𝑠𝑒 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑎𝑙𝑓𝑎 𝑦 𝑠𝑢 𝑝𝑢𝑒𝑏𝑙𝑜. 𝑃𝑜𝑐𝑎𝑠 𝑡𝑖𝑒𝑛𝑒𝑛 𝑣𝑎𝑙𝑜𝑟, ¿𝑡𝑢́ 𝑐𝑟𝑒𝑒𝑠 𝑡𝑒𝑛𝑒𝑟𝑙𝑜?„
Daysha miró eso y sonrió a la luna. La luna brillo con fuerza y hermosura, donde Daysha pudo sentir una especie de lazo en su cuerpo y pronto sus manos fueron guiadas a tocar el piano creando una melodía y al poco rato un suave violin sonó en la sala, las estatuas cantoras habían despertado.
Ansel y su madre fueron a la sala de las estatuas y es cuando él se detuvo al oler su esencia favorita.
—Ese olor... es mi preferido. —Dijo Ansel.— Quién lo está preparando ahora? Y siento un terrible desespero por encontrarlo... ¿Qué sucede? ¿La ola de calor llegó ya?
Amelia reacciona rápido.
— ¿Qué más sientes? —Preguntó Amelia.
—Calor, es intenso peor que el celo, mi esencia favorita, siento que si me tocan explotaré. —Respondió Ansel controlandose.
Antes de que Amelia dijera algo, se escuchó una suave voz proveniente de la sala de estatuas.
Silver light
𝐿𝑢𝑧 𝑝𝑙𝑎𝑡𝑒𝑎𝑑𝑎
She turned her face up to the starlit sky
𝐸𝑙𝑙𝑎 𝑎𝑙𝑧𝑜́ 𝑠𝑢 𝑟𝑜𝑠𝑡𝑟𝑜 𝑎𝑙 𝑐𝑖𝑒𝑙𝑜 𝑒𝑠𝑡𝑟𝑒𝑙𝑙𝑎𝑑𝑜
And on this night began to wonder why
𝑌 𝑒𝑠𝑎 𝑛𝑜𝑐ℎ𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑒𝑛𝑧𝑜́ 𝑒𝑙 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒
She knew that soon the day would come
𝐸𝑙𝑙𝑎 𝑠𝑎𝑏𝑖́𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑙 𝑒𝑠𝑒 𝑑𝑖́𝑎 𝑙𝑙𝑒𝑔𝑎𝑟𝑖́𝑎
Born to be
𝑁𝑎𝑐𝑖𝑑𝑎 𝑝𝑎𝑟𝑎
An heir of beauty and serenity
𝑈𝑛 ℎ𝑒𝑟𝑒𝑑𝑒𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑟𝑒𝑛𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑦 𝑏𝑒𝑙𝑙𝑒𝑧𝑎
Into this world she entered quietly
𝐸𝑛 𝑢𝑛 𝑚𝑢𝑛𝑑𝑜 𝑑𝑒 𝑠𝑖𝑙𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑟𝑜́
To her surprise she was the one
𝑃𝑎𝑟𝑎 𝑠𝑜𝑟𝑝𝑟𝑒𝑠𝑎 𝑑𝑒 𝑠𝑒𝑟 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑙𝑎 𝑢́𝑛𝑖𝑐𝑎
Amelia escuchaba la canción, es la canción de la hija de la luna, Ansel intento entrar, pero su madre no se lo permite.
—Esa canción...
— ¿Qué ocurre? Demonios, quiero entrar. —Se quejo Ansel.
—Resiste y escucha. —Le dijo Amelia sonriendo.— Solo escucha.
“ Destiny was close behind her
𝐸𝑙 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑛𝑜 𝑠𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑎𝑏𝑎 𝑚𝑎́𝑠 𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎
Phantom of borrowed life
𝑈𝑛 𝑓𝑎𝑛𝑡𝑎𝑠𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑡𝑎𝑑𝑎
And the sea was a reminder
𝑌 𝑒𝑙 𝑚𝑎𝑟 𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑟𝑑𝑎𝑑𝑜𝑟
Mirror of given light
𝐸𝑠𝑝𝑒𝑗𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑢𝑧 𝑑𝑎𝑑𝑎
Then one day
𝐸𝑛𝑡𝑜𝑛𝑐𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑑𝑖́𝑎
The sign she'd waited for in skies of grey
𝐸𝑙𝑙𝑎 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎𝑏𝑎 𝑙𝑎 𝑠𝑒𝑛̃𝑎𝑙 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑐𝑖𝑒𝑙𝑜𝑠 𝑔𝑟𝑖𝑠𝑒𝑠
Traversed a winding road and came her way
𝑈𝑛 𝑐𝑎𝑚𝑖𝑛𝑜 𝑠𝑖𝑛𝑢𝑜𝑠𝑜 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑐𝑟𝑢𝑧𝑜 𝑦 𝑣𝑖𝑛𝑜 ℎ𝑎𝑐𝑖́𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎
She found the love she hoped she would
𝐸𝑙𝑙𝑎 𝑒𝑛𝑐𝑜𝑛𝑡𝑟𝑜́ 𝑒𝑙 𝑎𝑚𝑜𝑟 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠𝑝𝑒𝑟𝑎𝑏𝑎 𝑞𝑢𝑒 ℎ𝑖𝑐𝑖𝑒𝑟𝑎
But she knew
𝑃𝑒𝑟𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑖́𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎
That she had promises to stay true to
𝑄𝑢𝑒 𝑡𝑒𝑛𝑖́𝑎 𝑝𝑟𝑜𝑚𝑒𝑠𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑚𝑎𝑛𝑡𝑒𝑛𝑒𝑟 𝑓𝑖𝑒𝑙𝑒𝑠 𝑎
The dormant daughter of the silver moon
𝑙𝑎 𝑙𝑎𝑡𝑒𝑛𝑡𝑒 ℎ𝑖𝑗𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑙𝑢𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝑝𝑙𝑎𝑡𝑎
Then all at once she understood
𝐸𝑛𝑡𝑜𝑛𝑐𝑒𝑠 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑒𝑛𝑡𝑒𝑛𝑑𝑖𝑜́ 𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑣𝑒𝑧
Destiny was close behind her
𝐸𝑙 𝑑𝑒𝑠𝑡𝑖𝑛𝑜 𝑠𝑒 𝑎𝑐𝑒𝑟𝑐𝑎𝑏𝑎 𝑚𝑎́𝑠 𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎
Phantom of borrowed life
𝑈𝑛 𝑓𝑎𝑛𝑡𝑎𝑠𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑝𝑟𝑒𝑠𝑡𝑎𝑑𝑎
And the sea was a reminder
𝑌 𝑒𝑙 𝑚𝑎𝑟 𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑟𝑑𝑎𝑑𝑜𝑟
Mirror of given light
𝐸𝑠𝑝𝑒𝑗𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑢𝑧 𝑑𝑎𝑑𝑎
From the sky
𝐷𝑒𝑠𝑑𝑒 𝑒𝑙 𝑐𝑖𝑒𝑙𝑜
She watched the life
𝐸𝑙𝑙𝑎 𝑚𝑖𝑟𝑎𝑏𝑎 𝑙𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎
She'd known she would leave behind
𝑆𝑎𝑏𝑖́𝑎 𝑒𝑙𝑙𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑗𝑎𝑟𝑖́𝑎 𝑎𝑡𝑟𝑎́𝑠
Said goodbye
𝐷𝑖𝑗𝑜: 𝑎𝑑𝑖𝑜́𝑠
And gave her people
𝑌 𝑑𝑖𝑜 𝑎 𝑠𝑢 𝑝𝑢𝑒𝑏𝑙𝑜
Life through her sacrifice.
𝐿𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑝𝑜𝑟 𝑠𝑢 𝑠𝑎𝑐𝑟𝑖𝑓𝑖𝑐𝑖𝑜. „
Daysha terminó de cantar y las estatuas cantoras volvieron a su lugar, pero está vez inclinando su cabeza hacía ella.
—Gracias, diosa luna. —Murmuró Daysha y ella se durmió sobre el teclado del piano.
Ansel estaba impresionado, pero al mismo tiempo ya entró a la sala y el olor dulce provenía de ella, quiso tocarla, pero su madre se lo impide.
—Deben de seguir con el ritual, no deberás de tocarla, ya lo sabes. —Le dijo Amelia.
—Pero ella es... ella es mí...
—Shh, ella duerme.
Amelia le cubre con su saco.
—Solo está vez la tocaras para llevarla a su habitación, de ahí en mañana, no más toques ni el roce de un dedo. —Le dijo Amelia.
—Pero, ¿Por qué? —Preguntó Ansel al acercarse a Daysha.
Ansel sintió un deseo incontrolable, pero los zapes de las madres hacen a cualquiera reaccionar.
—Oye...
—Por eso te digo que no la tocaras. —Suspiró Amelia.
—Bien...
Ansel la llevó a una habitación para ella y la dejó sobre el lecho, aunque cuando se fue, Amelia fue quien se quedó de guardia para evitar que Ansel intentará una locura.
Tras unas semanas después, Daysha estuvo practicando todo lo necesario para el gran día de luna llena para el Dance of Zeal.
— ¿S-Seremos observados? —Daysha se sonroja más de lo que puede.
—Si, para que sea comprobada la unión y evitar tonterías innecesarias. —Respondió Ansel.
Ansel se debía de estar controlando, era horrible para él y también para Daysha, pero tenían un ritual que continuar.
Daysha al saber que serían observados le lleno de un sentimiento de incomodidad y hasta vergüenza, Ansel lo nota y suspira.
—Ve a prepararte, esta noche es lo que hemos esperado. —Le dijo Ansel.
Daysha asintió, pero no estaba muy contenta con lo último en enterarse, quizás si lo hubiera sabido antes se hubiera preparado mentalmente.
Ansel fue con los ancianos y suspiro.
—Solo verán cuando empiece la unión, de ahí, ustedes se retiraran. —Anuncio Ansel.
Los ancianos estaban impresionados.
—Así no es la costumbre. —Remató uno de los ancianos más respetados.
—Soy el rey, puedo cambiarlo si así lo deseo. —Respondió Ansel con la autoridad en su voz y mirar.
Los ancianos no debatireon más, si el rey lo ordenaba así sería, sin embargo, Amelia sabía un poco de porque ese drástico cambió, en lo que conoció y ayudó a Daysha, se dio cuenta que la joven lobo es tímida en algunas cosas, entre ellas, el dar afecto en público, con solo enterarse de que Ansel es su predestinado, se sonrojo muchísimo.
Daysha se vistió con un sencillo y hermoso vestido color rosa palo, solo se sostenía de un lado, un solo movimiento y todo el vestido caería de manera suave, gentil y sensual.
Tambores y aullidos en perfecto sonido se escucharon en la noche, el rey estaba siendo preparado, pintando unas líneas en su largo rostro donde muestra que es el alfa mayor, el rey de los lobos.
Daysha pese a que no es muy participe de las pinturas en su pelaje, debía permitirlo para ese ritual, unas líneas en su vientre fueron pintadas, pues es ahí donde un posible príncipe sería llevado en su vientre. Y debajo de sus ojos líneas con finalidad picuda restaban sus hermosos ojos púrpura.
Ya esta lista.
Ansel controlaba su respiración, la olía, estaba cerca y demasiado.
Daysha se presenta ante el rey saliendo de la oscuridad de la entrada donde sus ojos brillaron con la tenue luz de las antorchas a su alrededor.
Todo control de respiración de Ansel se fue por la borda, Daysha en su camino bailó seductoramente y en ningún momento apartó su mirar de los ojos violeta del rey.
Tras finalizar su corto baile, caminó hacía el rey, desprendió la única pinza qué sujetaba su vestido y cayó al suelo con suma gentileza, dejándola al descubierto, su pelaje dorado opacaba toda luz artificial y las flores en su cabeza resaltaban ante su piel.
Ansel luchaba por no romper el ritual y hacerla suya apenas en esa distancia, debía dejarle hacer su parte.
Daysha hizo algo que ninguna otra reina antes había hecho a sus reyes en cada ritual, ella se aproxima a él y deposito un beso en su cabeza.
Ansel no se lo esperaba, pero solo demostraba lo dulce que ella podría ser, hasta ese momento estaba totalmente seguro de lo que sería del ritual, y ahora sentía que hacerlo, era robar ese detalle de timidez pura de ella.
Estuvo por decir algo para detener el ritual, pero Daysha siguió al siguiente paso, brindarle placer a si rey.
Daysha se hinco delante del rey y levantó la tenue tela que le cubría a Ansel, donde la punta de su miembro ya había comenzado a humedecer, Daysha suspiro y con la punta de su lengua, comenzó a lamerle, generando en Ansel un placer indescriptible.
De poco en poco, su miembro fue saliendo hasta quedar totalmente afuera, Daysha le continuó lamiendo y besando hasta que ella lo tomó con una mano para sujetarlo y después abrir su virgen boca y adentrarlo todo en su interior.
Sus ojos le miraron con placer y sus orejas agachadas, indicaban lo receptiva que estaba ante cualquier movimiento de él.
Ansel se estaba controlando demasiado, quizás estaba ya a una línea de perder el control.
Daysha lleno el miembro de Ansel de suficiente saliva y al separar sus labios solo un hilo tenue de saliva le unía a él, su siguiente movimiento sería entrar en él.
Daysha se puso sobre el ya duro miembro de su rey y con cuidado bajó y se sentó sobre él, dejando salir un tenue gemido y Ansel un gruñido.
Daysha iba a continuar moviéndose, pero Ansel le detuvo.
—Retirense, ahora. —Ordenó Ansel.
Los ancianos se retiraron y dejaron solos al rey y a la tributo.
— ¿Qué está pasando? —Preguntó Daysha sonrojada.
—Nada, solo no dejaré que te averguences tanto de estar así conmigo. —Sonrió Ansel.
Daysha se sorprende, Ansel estaba rompiendo algunos protocolos del ritual por ella, pero sonriendo en forma de agradecimiento, comenzó a moverse.
Se levantó levemente y el vaivén arriba y abajo era solo en la punta, hasta que fue bajando en su totalidad y daba ligeras vueltas en movimiento circular mientras subía y bajaba.
Ansel llevó su mano derecha al muslo de ella y la otra a su cintura, mantenía sus ojos cerrados y gruñía bajo, mientras el pecho de Daysha posaba en él y Ansel... iba dejarse llevar por lo que tanto espero.
Daysha se levantó desprendiendose de él y pronto se recostó sobre el suelo alzando su cadera para él.
Ansel ya perdió todo control.
Él se arrodilla y comenzó a frotarse en la entrada de ella, sacándole gemidos a ella y pronto lo volvió a penetrar en ella robándole un jadeo y aumentando sus gemidos que eran el puro placer para Ansel.
Su vista era placentera, veía como ella Daysha le observaba y él miraba también como toda su largura era atraída al interior de ella.
Ansel quería que fuera más placentero para ambos, subió la velocidad del tono y se acercó a ella hasta su cuello.
—Eres mía. —Gruñó Ansel.
Daysha jadeaba y ante ese gruñido ella gimió más y Ansel le tomó del cabello para generarle más placer y palanca.
Daysha gemía ante el dolor, pero se convirtió en placer, la forma en que le penetraba le estaba gustando.
Ansel aceleró aun más el paso y el choque de sus pieles se hizo presente, ella jadea y él gruñe.
Ansel le dio mucho más rápido y al sacarlo, lo volvió a meter, pero con el solo fin de andarla y todo su semen entró en ella hasta su centro donde ella fue llenada en su totalidad y Daysha aulló de placer al ser llenada por Ansel.
El ritual estaba casi completo.
Ansel presionaba cada vez más para dejar todo su semen en ella.
Daysha jadeaba recuperando el aliento y Ansel también, pero la alzó y la sentó sobre su cuerpo aún con el nudo entre ellos.
Daysha llevó sus manos a su vientre, lo sentía, sentía el semen, sentía el miembro de Ansel crecer y apretarse en su interior, sentía el nudo.
—Permite que te marque como mía, ten mi marca y marcame a mí. —Le dijo Ansel jadeando.
— ¿Q-Qué te deje mi marca? —Daysha repitió.— Pero habrá más tributos a futuro y...
—No, ya no los habrá hasta la siguiente generación, tú eres mi única y última tributo, tú eres mi reina ahora... ¿Me permites marcarte?
Daysha se sonroja y acepta.
Ansel le muerde el cuello y la marca, al igual que Daysha le muerde dejando su marca como él con ella.
—No creas que hemos terminado. —Sonrió Ansel.
— ¿Qué? —Daysha no sabía que había algo más.
—Ya hicimos el ritual, ahora es mi turno de hacerlo como se debe.
Ansel se levantó teniendo en brazos y anudada a Daysha, se fue a su habitación para comenzar de nuevo el apareamiento con ella.
—Dime, ¿Cuántas crías tienes en mente? —Le preguntó Ansel al cortar el nudo.
—Ugh... Las que mi rey quiera. —Sonrió Daysha.
—Buena chica, eso es lo que quería oír.
La noche del ritual se concluyó, Daysha fue llenada más de una vez, así que un heredero era totalmente seguro que vendría al palacio.
Desde que fue escogida y convertida en reina, hubo solo un macho que no aceptó que Daysha se la reina de los lobos.
El lobo que siempre la acoso, intento reclamarla en público cuando ella dio una vuelta por los clanes, pero Ansel lo mató de un solo golpe tras romperle la mandíbula.
Su voz y sus palabras gruesas y amenazante fueron marcadas en el recuerdo de muchos y muchas.
“Quién la toque un solo cabello o pelo, se muere en el instante... „
Daysha fue una de las reinas más grande, sabia, prudente, amable y en extremo bondadosa, era la mitad perfecta de Ansel, pues él era poco sabio, prudente, amable y en extremo cruel, juntos eran el perfecto equilibrio.
Ni tanta dureza ni tanta bondad, solo así habría el equilibrio para los lobos y claro...
Ansel debía de cambiar su dura forma de ser, pues su hijo estaba en camino y también los cambios de humor de Daysha por el embarazo.
Ya se estaría viendo huir al rey de los lobos, cumpliendo cada cosa que su reina le pediría.
Pero no hubo mayor satisfacción ni alegría qué el día en que nació su hijo y fruto rey.
La familia estaba completa y la descendencia estaba asegurada.
𝒜𝓇𝒾ℯ𝓉𝒽