Princess West & his charming bird
Si le hubieran dicho que iba a terminar así ese viernes por la tarde; nunca lo habría creído porque… ¿Cuál era esa probabilidad de que las cosas terminaran así?
Su cerebro no cooperaba, parecía correr a mil por hora en un intento de alcanzar a su corazón, por lo cual no era posible para él pensar bien.
O respirar de forma automática.
Ahora tenía a su mejor amigo, compañero de batallas (literal), hijo de Bruce Wayne y Chico Maravilla de Batman sobre de él, a Richard Grayson entre sus piernas, recargándose en el piso a un costado de su cuerpo, mirándole con esos ojos de azul brillante ensombrecidos por algo parecido a la preocupación, mientras sobre el brazo derecho sostenía el pesado librero que había caído sobre los dos…
Dejando los libros y adornos regados por toda la alfombra de ese lugar, así como un gran shock dibujándose en los enormes destellos verde brillante que Wallace West tenía por ojos.
—Mierda, Walls ¿Estás bien? —Grayson preguntó, aun sirviendo de escudo humano sobre su pelirrojo amigo, mirándole directamente a los ojos, respirando bastante rápido después de reaccionar sin pensarlo al derribar a Wally y esperar que el enorme mueble no los aplastara con todos sus libros y adornos en él.
Y Wally se preguntaba si habría podido evitar ese accidente, él sabía que sí, pero… Ahora Robin había funcionado más rápido que Kid Flash.
Mucho más rápido.
—Yo… —el pelirrojo abrió la boca para decir algo medianamente oportuno, no solo un gracias por salvarlo de morir aplastado o un regaño por no haberle dicho que debía salvarlos a ambos, más no pudo… estaba congelado, sus labios solo temblaban al separarse y ni un hilo de voz salía de él.
Y seguir sobre la alfombra, con el moreno sobre si tampoco estaba aportando demasiado.
Dick tomó unos segundos para recabar toda la información sobre el incidente, estaba seguro de que debía dar el informe del daño a su papá, después de todo era costumbre.
Esa tarde era una reunión civil de la Justice League, muchos de ellos venían con su sidekick en turno y como era costumbre Wally y él se habían apartado, no tanto como Roy y Jason en la habitación de Jason aún si Todd no tenía permitido llevar a nadie ahí, pero él no vendería a su alita y ese no era el punto.
El punto si era que Wally y él se metieron a la biblioteca, movieron el sillón de la mitad de la misma habitación y Dick había puesto uno de los vinilos de Bruce, ese de Rock de los 80’s que tan bien guardado estaba. Ambos habían comenzado a vibrar perfectamente con la música, interpretando instrumentos invisibles sin seguir el ritmo verdadero, jugueteando entre ellos e incluso bailando, entre tanto movimiento vio a Wally chocar en contra el mueble y pidiéndole perdón, haciéndole reír, después fue él quien se lanzó contra los libros de ese librero cuando decidieron girar, el enser tembló, pero eso era común.
La gota que derramó el vaso fue cuando, durante alguna de las canciones Dick empujó suavemente a Wally contra la enciclopedia del mundo, tomándole de la mano para regresarlo con él y continuar jugando… pero ese golpe desestabilizó el mueble y sus dos metros de altura se derrumbaban sobre la cabeza de zanahoria de su amigo.
Después todo fue irreal, Dick se lanzó sobre Wally derribándolo, aun si Wally estuviera a punto de correr para salvarlos a ambos de un terrible final.
Y todo eso los llevó hasta ese instante.
Dick se sentía más tranquilo y decidió acercarse más al rostro de quien continuaba balbuceando en silencio, inspeccionando si hubiera algún rasguño en él, pero solo encontrándose con el patrón irregular de muchas y muy graciosas pecas decorando sobre sus mejillas, así como la forma temblorosa de sus labios rosados y…
Sin pensarlo correctamente de nuevo, ladeó su cabeza para comenzar a acercarse a él, lentamente.
Wally tragó pesado luego de ver las intenciones de su mejor amigo y sus mejillas se pintaron de rosa tan intenso que borraron la existencia de sus pecas, sin embargo, también se adelantó, cerrando los ojos, deseando terminar con los centímetros de distancia.
Deseando ese beso.
Desde hacía mucho tiempo.
El cual no llegó, apenas sus labios habían entrado en contacto escucharon el azotar de la puerta de entrada, haciéndoles separarse instintivamente.
—¡Richard! —Bruce llamó preocupado a su hijo al ver la escena, fue él y Clark quienes sacaron a los chicos de abajo del mueble.
Barry y Diana ayudaron a Dick quien decía que todo estaba bien… o así estuvo hasta el segundo cuando, al bajar el brazo este se dio cuenta cuan roto estaba. Los adultos no tardaron en llevarse a Grayson, quien iba contando los pormenores de la situación, mientras Wayne le pedía se callará.
No le importaba, solo le importaba su hijo en ese instante.
—Vaya mierda… —Wally suspiró, tocando sus labios por un segundo, antes de sonreír tontamente y volver a suspirar, comenzando a recoger los libros y chuches cerca de él.
Por lo menos hasta sentir un brazo alrededor de sus hombros, abrazándolo de forma afectuosa.
—¿Qué pasa princesa? ¿Preocupado? Tu príncipe azul va a estar bien —Jordan soltó, apretándole una mejilla y dándole un coscorrón juguetón, antes de ayudarle a limpiar —lamentablemente no pudieron romper el hechizo con un beso de amor. Mejor suerte para la próxima.
Wally se atragantó con su propia saliva tras oírlo, volteando completamente apenado.
—¡¿Qué...tanto vieron?!
—Todo, subimos cuando escuchamos la avalancha de libros, pero Ollie propuso que los dejáramos besarse, tu suegro decidió entrar en el peor momento —el castaño soltó tranquilo.
Y Wally quería desaparecer, se recostó sobre el piso de nuevo, poniendo un libro sobre su rostro y dejó de moverse, haciendo reír a Hal quien pateaba suavemente su pie y le decía que no era tan malo. Que él y su tío Barry habían sido interrumpidos muchas veces en momentos peores.
Anécdotas que solo hacían todo peor.