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Miércoles, 17 de Abril (2024)
Mi querida Cielo:
Esporádicamente escucho tu nombre.
Te haces presente, tu energía pisa fuerte, capricorniana digna de admirar.
Rubia o morocha, de ojos dulces, tan marrones como el café puro de la mañana, u ojos fríos, tan azules como lo es La noche estrellada.
Ráfagas fugaces de sueños intermitentes, que van y que vienen, que aveces curan y otras veces duelen.
...
Hoy escuché tu nombre.
Gritaron: -¡Cielo!
Y yo volteo, como si te buscara, mi mirada paseaba entre la gente, buscando a mi pequeña, que estaria cerca de los dos años, con colitas o trenzas, con ojos marrones o azules, flaquita o robusta
Trataba de buscar a una persona que realmente no conocí, y ese pensamiento me parte el alma al medio.
El dia soleado, un poco de calor y hojas del otoño en el piso, olor a café en el aire y un chocolate que tu abuelo me regaló hace unos minutos, ese es mi escenario el día de hoy, sutil, y con un toque de matices rojos, marrones y amarillos. La calle está algo vacia en Santa Teresita, y veo pasar a un galgo, una galga mejor dicho, de un hermoso color gris y con pequeñas manchas blancas, observo detenidamente su chapita y reconozco rápido tu nombre: Cielo, seguido de un numero de teléfono terminado en 777
Me invade una colera enorme y mk mente divaga ¿Como es posible que el nombre de mi hija sea usado en una estúpida perra?
Mientras la veo correr a su dueña detras de ella.
Recuerdo la secuencia de números de la plaquita y me dispongo a buscarlo en Google, el resultado me deja sin palabras
777: Es considerado un mensaje espiritual poderoso, pues está asociado con la sabiduría, intuición y conexión divina. Cuando aparece repetidamente en tu vida, es un recordatorio de que estás en el camino correcto y que estás en sintonía con tu propósito y misión en la vida.
La indignación baja de golpe y me doy cuenta que solo sos vos, saludando, como siempre que te apetece recordarme que estas ahí, que gracias a una fuerza divina que me cuida, no camino sola en esta vida.
Bloqueo el teléfono, tu tío me llama a los gritos para que vuelva al auto porque ya nos vamos, desecho el envoltorio de chocolate a la basura, subo al auto y el abuelo arranca, dejando atras a aquella galga, que sin razón se quedo mirando el auto alejarse, y moviendo la cola como si hubera estado feliz de verme.
Como si tú hubieras estado feliz de verme.
Te extraño, Cielo...
Gracias por haberte hecho notar.
Te ama con el alma
Mamá.