Platino

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Summary

Diego Santos , un vago , un mujeriego y un pobre diablo . Lo cual no sería un problema al menos que habláramos del hijo de dos criados mulatos en Brasil a mediados del siglo XIX . Con la intervención de Brasil en la guerra del Paraguay, el destino hará que cruce su camino con el general argentino Mateo Vargas . Una simple enamistad entre compañeros , dos polos opuestos y un extraño anillo de plata , entrecruzará el destino de ambos hombres con un vínculo inquebrantable.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter I : El diablo de la finca Madonça

El aire caliente del mediodía se llenaba con el sonido de los gritos y las maldiciones mientras Diego corría por las estrechas calles empedradas del pueblo. Su corazón latía con fuerza en su pecho, impulsado por el miedo y la adrenalina. Detrás de él, los pasos pesados y furiosos de Don Alfonso, resonaban como un trueno en sus oídos, alimentando su desesperada carrera.


-¡Vuelve aquí, degenerado sinvergüenza!


Los colores vibrantes de las casas de adobe y los puestos de mercado se mezclaban en un borrón mientras Diego se abría paso entre la multitud, esquivando a los transeúntes con destreza aprendida en las calles. Cada esquina era una oportunidad para perder a su perseguidor, pero sabía que el tiempo estaba en su contra.


- Don Alfonso,  calmese.  Le juro que no era mi intención acostarme con Doña Margarita! - Gritó mientras corría con todas sus fuerzas


- Perro hijo de puta !, ¿ y que hacías metiendote por la ventana de su cuarto mientras yo trabajaba?


-Pensaba que era la habitación de Luisa!


- ¿Luisa, mi hija ? - el hombre paró en un momento . Diego mostró un rostro divertido


-Ya ve usted - y se le escapó una sonrisa descarada que dejaba ver una hilera de dientes blancos.


-De Santos nada más tienes el apellido hijo de diabla! - reanudando así la carrera


Diego maldecía su suerte pero sin dejar de reír por la escena del viejo y rechoncho Alfonzo, intentando alcanzar a un joven como él, de 23 años .Mientras se esforzaba por mantener el ritmo, su mente trabajando febrilmente en busca de una salida.


Finalmente, una callejuela estrecha se abrió ante él como un oasis en el desierto. Sin dudarlo, Diego se lanzó hacia ella, su corazón latiendo con la esperanza renovada de escapar de su perseguidor.


El callejón era oscuro y estrecho, con paredes de adobe que parecían cerrarse sobre él a medida que avanzaba. El calor del sol se desvaneció, reemplazado por una frescura sombría que envolvía su piel sudorosa.


Sin embargo, la sensación de alivio duró poco. Justo cuando Diego creía que había perdido a su perseguidor, una sombra oscura emergió del otro extremo del callejón, bloqueando su escape. Era el marido furioso, con los ojos llenos de ira y los puños apretados con determinación.


Con el corazón en la garganta, Diego retrocedió, buscando desesperadamente una salida. Pero la callejuela estaba cerrada por ambos lados, dejándolo atrapado como una rata en una trampa.


-¡Te tengo, malparido ! - rugió el marido, avanzando lentamente hacia Diego con una mirada asesina en los ojos.


Diego retrocedió aún más, sintiendo el frío sudor de la derrota correr por su espalda. Sabía que no podía escapar, que esta vez no había ningún lugar al que correr.


Con un nudo en la garganta , se detuvo y se volvió para enfrentar al viejo. Pero en ese momento, entre la oscuridad del callejón, una figura inesperada surgió de las sombras, interponiéndose entre él y su perseguidor.


Doña Margarita , solamente vestida con el camisón de dormir blanco y los cabellos negros desordenados . Con los ojos llenos de determinación, se enfrentó a su marido enfurecido, con escopeta en mano . Porque nadie iba a acabar con semejante amante digno de los dioses .


Aunque Diego ciertamente le sorprendió aquella escena , sumemos el hecho de que la mujer habia salido con escopeta de caza en mano, no era la primera vez que ocurría esta clase de situacion . Las caules minimo ocurrían una vez a la semana . Sabía que su supervivencia en el pueblo era gracias al amor (y el deseo) que sentían todas las mujeres hacia él .


Al mediodía, el sol se encontraba en lo más alto del cielo , con un calor tan fuerte que era capaz de quemar y hacer sudar las colinas del pueblo. Mientras, una mulata ya con sus años , pero de cuerpo firme y manos fuertes removía la tierra para la siembra de algodón de la finca de los Mendonça. En una pequeña casa de barro a las afueras del extenso terreno, era el hogar de la familia Santos .


Diego llegaba sudado y con la camisa negra desabrochada . Era un hombre apuesto . Tenía la piel tostada , como si incluso en el vientre de su madre se hubiera dedicado a tomar el sol , y lo acompañaba unos cabellos negrisimos y rebeldes con ondas que se le pegaban a la frente por el sudor, que se deslizaba por la respingada nariz y hacía sombra justo sobre los labios que mostraban una sonrisa radiante.  Su madre dejó un momento el rastrillo y con una mano en la cintura gritó


- Ni te creas que te me escapas !


- Como está hoy la mujer más hermosa y buena de la tierra - se asercó con los barzos abiertos y una sonrisa sincera


- A mi no me abrazes con esa peste a sudor que traes ! - lo frenó ofendida- de donde vienes a esta hora?.  Que son las 10 de la mañana ! Te perdiste aller a las 7 de la noche y no he sabido de ti en toda la noche y toda la mañana.  Que hasta estábamos tú padre y yo apunto de salir a buscarte


- Que me iba a pasar mamá?! Salí al pueblo con mis amigos . El tincho y Juan.


- A ti te quiere muerto el pueblo entero . Si no fuera por la familia Mendonça en la calle estaríamos. ¡Que nadie te quiere contratar en el pueblo! ¿ Que hombre querrá contratarte sin tener miedo de que le robes la mujer o la hija ?


- Mejor, no tengo intención de que me contraten


- Por la virgen - se santiguó la mujer - Que ya tienes 23 años y a qué dedicas tu vida ? A andar de baile en baile y de mujer en mujer . Metetelo en la cabeza Diego , somos pobres , no , somos animales . Tu padre y yo compramos la liberación del barracón con sangre y sudor para darte un buen futuro. Pero mira lo que haces con él !


- Mamá, tranquila que en seguida se pone a temblar . Mirela si parece rama de seiba en huracán- Diego le paso la mano por la espalda a la mujer que temblaba


- De un infarto vas a matarme, Diego. Ve, agarra esas cajas y llévalas para la casa. Caridad de la hija de Don Silva


- Más bien pagó por el servicio de la otra noche - se burló Diego agarrando las cajas y marchándose camino a la casa visible en la lejanía. 


- Te escuché bien Diego Santos , seré vieja pero no sorda !!! - gritó la mujer mientras volvía a agarrar el rastrillo .


Diego era hijo de dos criados que habían servido a la poderosa familia Mendonça desde el nacimiento de Diego. Diego había crecido entre las sombras de la opulencia y la servidumbre , justo al margen de la vida de pereza y vicios que siempre habia soñado. Desde muy joven, se negaba a aceptar su destino como un mero sirviente , un mulato de campo , un animal de arado . Prefiriendo la libertad de las calles polvorientas y los brazos de las mujeres . Así, Diego se ganaba la vida con pequeños robos y juegos de azar, desafiando las expectativas de su condición social.


Con un bostezo, Diegose se dirigió al espejo raído que colgaba de la pared. Su reflejo, con el cabello alborotado y los ojos aún entrecerrados mostraban una imagen mucho mas joven de lo que era . Tal vez por eso él destino se enfadó con él, y así un buen día lo obligó a crecer.


Esa misma tarde , mientras Diego se entretenía en barajear un mazo de carta. Distinguió una silueta conocida , era su padre que llegaba con su muleta y un rostro serio . Diego bajó la mirada y siguió jugando con el mazo .


- No puedes ignorarme por siempre- su padre se sentó en una silla del portal con piso de tierra


- Sigo intentándolo- gruño aún sin subir la mirada


- No me miras a los ojos porque en el fondo sabes que hiciste mal


- Huy si mirame ! ¡ Estoy muy arrepentido ! - bromeó exagerando los gestos . Su padre meneó la cabeza. 


- Hoy tuve que disculparme con Don Alfonzo . No sirvió de mucho, aunque no sentí mucha vergüenza,  el tipo es un patán.


- Entonces no me darás un sermón?


Homar se paso una mano por el cabello negro y sudado, luego suspiro mirando a su hijo . Tan jovial y lleno de vida , como él nunca tuvo la oportunidad de ser.


- Sabes de la guerra ?


- Guerra ?


- Entre Uruguay y Paraguay


- A si , unos viejos estaban hablando de eso anoche en el baile de la plaza


- El emperador ha decidido unirse a la guerra .


- Y a mi que ? - se encogió de hombros guardando las cartas en el bolsillo del pantalón


- Hay reclutamiento obligatorio...


- Me da igual - espetó Diego mirando por fin a su padre- He sobrevivido a todos los hombres del pueblo, soy literalmente un criminal que anda suelto por la calle . No me asustan unos soldados que me piensan arrastrar a la selva .


- Diego , es por nuestro país,  por tu patria.. y... Los soldados van a tener ganancias


- Así que es por eso, no? Claro, matas dos pájaros de un tiro!  Te deshaces del vago de tu hijo y de paso te dan dos réis para el pan duro !


- De ninguna manera Homar - ambos hombres se volvieron para ver a la madre y esposa con un saco a la espalda y cara irritada - Te pasas toda la vida justificando las estupideces del niño y ahora lo quieres mandar a la guerra, míralo! No sobrevivirá ni un día


- Ese niño tiene buena materia para combertirse en un hombre, el ejército le irá bien ! ¡Es fuerte y ágil ! Disciplina es lo que le falta .


- Claro ! No va ni a ayudarte al campo, pero sobrevivirá a la guerra y a estar rodeado de republicanos argentinos !


- Mi amor ...


- Callate Homar! . Que está decidido, el niño no se va a la guerra . Ya estuve hablando con una amiga de la finca vecina y va y allí consigue trabajo .


A Diego no le interesaban ninguna de las propuestas , y una le parecía más desagradable que la anterior. Así que solamente se dirigió a la pequeña cama personal que tenía en el segundo piso junto a los sacos de frijoles . Sin dignarse a cenar .


Tuvo extraños sueños, donde se mesclaban el fango pegado a su piel , el peso muerto sobre su espalda y una lluvia que le erizaba la piel de los hombros desnudos .Pero a la mañana siguiente un agitón lo despertó de pronto .


- Diego , corazón levanta ! Mi amor...


- Ya mamá, que ya le voy con lo de tu amiga ... - dijo sentándose remolonenado


- Diego, que a tu papá le dió algo en el pueblo ,vino corriendo la hija del panadero a avisar hará unos minutos ...


- que ?!


- no lo sé, Diegito . Anda tú que corres más rápido, yo voy detrás .


Por primera vez en su vida Diego sintió miedo, sintió pánico y apenas acomodandose los pantalones, corrió por el sendero al pueblo . En la plaza habían muchos uniformados y un gran tumulto de gente reunida .


Diego se abrió paso entre todos a empujones y sin mucha educación.  Su padre estaba rodeado de.personas que intentaban ayudarlo, tenía la mano al pecho y respiraba con dificultad . Mientras se sujetaba un costado del cuerpo .


- Diego mijo, que haces aquí?


- que crees papá? Pero que te ha pasado?

anoche estabas bien - se agachó  rápidamente Diego a la altura de su padre .


- ¿Tú eres Diego Santos?- preguntó uno de los uniformados. Diego asintió y otra vez volvió la vista a su padre


- estaba evitando al general y cayó por una de las aceras, creo que se fracturó la cadera - Respondió el que parecía ser un cabo por sus medallas en el pecho .


- ¡Mentira! Ustedes lo empujaron cuando no les quizo decir donde estaba Diego- le gritó una mujer entre la multitud


- La niñata miente !- exclamó Alfonso- el viejo se cayó solo


La gente estaba discutiendo . Pero a fin de cuentas, el viejo Alfonso era hombre importante en el pueblo , dueño de la única tienda de zapatos y no les quedó de otra que resignarse a sus palabras . Diego temblaba de impotencia, mientras sujetaba la mano del anciano . Su madre llegó corriendo con la mano al pecho


- Pero que ha pasado ?- hablo entre fatigas


- Su hijo no a asistido al reclutamiento militar señora y ya llevamos varias llamadas sobre el asunto


- Mi marido está en el suelo , sufriendo y es esa su respuesta- exclamó la mujer


- Entienda que la situación  puede ser considerada traición a la patria, señora . Tendrá un marido incapacitado por un tiempo, ¿También quiere un hijo preso?.


La mujer se puso pálida y murmuró un pequeño insulto solo audible para ella .  Estrujando el pañuelo blanco amarrado a su cintura .


- Muy bien ,¿ Todo el drama para que valla a la guerra ? Muy bien , ustedes dicen donde me aonto - todos volvieron la cabeza, Diego mostraba una determinación brillante en sus ojos verdes. 


- Mijo, ¿ Pero que dices , si a ti te ocurre algo a mi y a tu padre nos da algo. Eres nuestro único hijo - murmuró su madre junto al padre que lo miraba con orgullo


- Déjalo Soledad, se está haciendo hombre


Pero Diego no los escuchó. La realidad de la situación se estrelló contra él como una ola furiosa. ¿Soldado? ¿Él, cuya única lealtad era hacia sí mismo y sus propios deseos?. Pero el ver a su padre así, herido en el suelo , supo que en el fondo de si había una pisca de bondad que sufría por ese lado egoísta de él,  por primera vez ese lado oculto tomó el control .


En el fondo, Diego sabía que esta era su oportunidad para escapar de la monotonía y la desesperanza de su vida cotidiana. Era su oportunidad de demostrarle al mundo, y a sí mismo, que era más que el hijo de unos simples criados. Era el momento de pagar la deuda con sus padres .La guerra aguardaba, y él estaba listo para enfrentarla, aunque fuera solo para descubrir quién era realmente. Así que sin vacilar aceptó la mirada engreída del viejo Cabo.


Solo que no sabía qué 5 años después el hombre que volvería a pisar las piedras de la plaza no sería el mismo Diego que hoy se unía a la guerra .

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