Cap. I: "Había Una Vez"
Nuestros padres, nos hacen ver el mundo como en un cuento de hadas, dándonos una imagen fija de que hay caballeros de elegante armadura, hermosas princesas, dragones, brujas, etc. Pero en mi mundo hay mucho más que eso; guerras entre realezas para mantener la monarquía y asesinatos feroces por eliminar lo imperfecto.
Soy Charles Scarlet Red Hood, el hijo de la famosa princesa olvidada; Caperucita Roja y del gran panadero Broke; el que tiene una mano angelical para preparar las exquisiteces ajustadas al paladar de los pueblerinos. Nuestra familia es muy conocida por tener cierta fuente de poder; magia negra y blanca, gracias a esta los Red Hood protegemos los bosques y el pueblo que llamamos nuestro hogar. Plasmado está en mi cuento un hecho donde toda mi vida se vio enfocada a la imagen de la familia y la tradición; cuando nací mi madre y padre esperaban una niña, pero no fue así; ellos decidieron decirles a todos que la tradición de que los Red Hood estaban compuestos por tener mujeres era cierta, otra supuesta generación de una chica Red Hood ya se había escrito en mi cuento. Debajo de mi ojo derecho desde que nací tuve una luna menguante de color negra, es la marca de nacimiento de la familia Red Hood; dice la abuela que la marca se posiciona en la parte del cuerpo que se relaciona a algún poder que tendré. Desde muy pequeño tuve que usar faldas, dejarme crecer el cabello, mantener una figura angelical, hablar en delicada tonalidad, sonreír y utilizar zapatos de tacón para que el pueblo no sospechara de la traición a la herencia que había ante sus ojos.
Cuando tenía aproximadamente 8 años, mi madre me mandó al bosque rumbo a la casa de la abuela para desarrollar mis habilidades heredadas por generaciones, las mismas usadas para escapar del posible peligro que acecha por años a mi familia; nuestro enemigo natural, los "BadWolf"; manada de hombres lobos con el único propósito de acabar con los Red Hood. En mi travesía, me encontré 3 lobos jóvenes con rabia en sus ojos; yo temblando de pavor por semejantes bestias sedientas de sangre, lancé una esfera de energía luminosa para cegarlos y corrí. Estos apenas lograron verme huir, me persiguieron; yo corría sin parar y sin saber a dónde ir, solamente quería escapar de aquellos monstruos sin corazón. En un abrir y cerrar de ojos me tropecé y perdí el equilibrio; cuando recuperé la noción, vi que estaba acorralado en un risco por aquellos hombres lobos, listos para saltar sobre mí y acabar con mi existencia. Yo viéndome en esta escena, cerré los ojos, preparado para el final de mi joven vida; pero de repente se escuchó un rugido lobuno proveniente de la cima del risco; abrí los ojos hacia arriba y vi un lobo de azabache color, del porte de aquellos animales inhumanos; este bajó de un salto y me mantuvo detrás de su ser. Estos lobos aparentemente sabían quién era este precioso lobo, y le mostraron respeto y se retiraron literalmente con la cola entre las patas, este se viró hacia mí y se transformó en un lindo niño, creo un año mayor que yo; este me miro con ojos cálidos y me dijo:
-¿Estás bien, preciosa?
-Con voz calmada y gentil – yo, cautivado por sus ojos avellanas brillantes y su tez blanca, no escuché su pregunta, pero de todas maneras dije:
-Sí, gracias por salvarme de esos vándalos
-Yo con tono femenino como de costumbre- Él chico me preguntó a donde iba y yo embobecido dije que iba hacia la cabaña del bosque, donde residía mi dulce abuela; él se ofreció a llevarme rápidamente en su lomo y yo acepté sin pensarlo. Se convirtió nuevamente en ese cautivador lobo negro y me dejó montarme encima de él, el aceleró por el bosque; se sentía como si el tiempo se detuviese, podía escuchar todo sonido proveniente de las arboledas y sentir el viento en mi rostro con cada paso que él daba. Su lomo era grande y aterciopelado; su pelaje era suave y cálido, me sentía como en una nube, y su olor era exquisito; fresca lluvia y dulce aroma de rosas.
Apenas llegamos a nuestro destino, me baje de aquel majestuoso animal; se des transformó y apareció aquel niño de rostro gentil. Seguidamente antes de entrar a la cabaña, le pregunté su nombre, me dijo:
-Me llamo Libardo ¿Y tú pequeña dama? ¿Cómo te llamas?
– Yo respondí con voz dulce – Me llamo Charlotte, pero todos me dicen Roja
Él sonrió amablemente y se despidió diciendo:
-Adiós Hermosa Rosa Roja
Y yo respondí:
-Adiós Pequeño Cachorro
Nos reímos mutuamente despidiéndonos, sabiendo que sería la última vez que vería aquella faz. Solamente tendría 8 años, pero en mi corazón nació un sentimiento de abundante amor y cariño por aquel niño lobo; era algo tan fuerte que mi cavidad cardiaca quería salir de mi pequeño pecho. En mi joven existencia sentía por primera vez el estar enamorado.
Pasaron 8 años desde aquel entonces; eh cambiado en forma física; obviamente mi madre se encargó de mantener la forma femenina a base de hechizos y conjuros mágicos. Ahora vivimos la bisabuela, la abuela, mamá y yo; en la casa Red Hood del pueblo ya que, mi padre pereció en un accidente en el bosque, no encontraron sospechosos del delito. Mi madre se encargó de la panadería y yo la ayudo creando las delicias gracias al libro que mi padre me dejó como herencia. Hoy es un día muy especial para mí, porque comienzo a cursar en la prestigiosa escuela en donde van todos los hijos de los personajes de los cuentos de hadas, "Once Upon A Time High"; aquí aprenderé como ser "una buena princesa". Me alegra mucho que también vaya mi vecina y mejor amiga Gabriela Goldilocks, la hija de Ricitos de Oro y el bibliotecario Robert, donde vive en otro pueblo muy lejano ya que están divorciados; Gaby va todos los fines de semana a verlo, y así esta cómoda. Presiento que este año será inolvidable para mí...