Nuestro secreto [SASUSAKU FANFIC]

Summary

Nuestra vida era complicada, y una relación solo lo hacía aún más difícil. Pero para nuestro beneficio establecimos un acuerdo, un secreto que ambos pensábamos que sería fácil mantener oculto, pero el destino se encargaría de ponernos en una situación imprevista.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1: Conexión

NOTA: ESTA HISTORIA CONTIENE ESCENAS +18


¿Cuál es la conexión más cercana que has tenido con alguien?

Piensa en eso, piensa en lo que los unía.

¿Era tangible?

¿Valía la pena?

¿Era algo de lo que pudieran hablar?

Era tal vez... ¿un secreto?

Ahí estábamos, en una habitación de un lujoso hotel, todo pagado por la empresa donde él trabajaba.

Su cuerpo estaba completamente empapado en sudor por las continuas rondas que habíamos tenido sobre aquella destendida cama.

Él estaba debajo de mí, yo yacía sentada sobre su cadera, con su miembro dentro de mi entrepierna, moviéndome hacia arriba y abajo con mucha rapidez, provocando que mi pecho se moviera al compás de mis saltos mientras él tomaba mi cadera con sus manos, jalandome hacia abajo cuando era el respectivo turno.

Sasuke era igual que yo, una persona pragmática, que veía el tener pareja como una pérdida de tiempo y un lastre para nuestra agitada rutina de viajes laborales.

No conocíamos mucho de nuestra vida privada, pero no era necesario. Siempre que coincidíamos en nuestros viajes nos escapábamos a la habitación más conveniente del otro para tener relaciones. Aunque usualmente la de él era mucho mejor que la mía, lo que me daba a entender que él tenía un mejor trabajo que el mío.

—Mierda— expresó entre dientes cuando sintió que estaba por llegar a su orgasmo, tomando el control repentinamente para darme vuelta y poner mi pecho contra la cama. Nuestra confianza y permiso respecto a tocar, mover o usar el cuerpo del otro, era tal que casi podía sentir como si leyera mi mente.

Mordí mi labio inferior al sentir las feroces embestidas de Sasuke ser más repetitivas y fuertes, provocando un sonido singular al chocar su pelvis con mi entrepierna.

Sus rodillas mantenían mis piernas separadas, y yo estaba a su completa merced.

Finalmente él volvió a llegar a su punto máximo, coincidiendo conmigo y terminando aquel momento en una unión de gemidos que delataron nuestro placer por aquel encuentro.

Cuando él salió y se sentó en la cama, yo solamente me quedé mirando su gran espalda mientras tomaba un cigarrillo y lo fumaba, eso significaba que ese había sido el final.

—Dame uno— pedí al incorporarme en la cama.

—No— dijo serio.

—¿Cómo que no?— me molesté.

—No quiero que fumes— dijo eso mientras sacaba el humo del cigarrillo hacia el lado contrario de donde yo me encontraba.

—No eres mi novio. No puedes prohibirme fumar— me sentí como una adolescente por un momento, aunque tenía veinticinco años y él veintisiete.

—Una vez que empiezas no puedes parar, esto destruye tu cuerpo y estás mejor sin él.

—¿Entonces por qué fumas tú si es tan malo?— me puse de pie y caminé hacia mi maleta para sacar mi pijama.

—Porque comencé por una estupidez, y ya no puedo parar— apagó el cigarrillo y se dirigió también hacia su maleta, y casi como si fuera un acuerdo no pactado, ambos nos dirigimos al baño para ducharnos.

Estando en aquel pequeño espacio ninguno de los dos tuvo pensamientos lujuriosos, así como teníamos nuestros impulsos carnales al vernos, también podíamos ser el lugar seguro del otro, teniendo momentos tan íntimos como él tallando mi espalda o yo rasurando su barbilla con cuidado mientras el vapor y el agua caliente hacían todo más cálido.

—Tu cabello está más largo— me sorprendió su comentario.

—¿Te lo parece?, yo lo veo igual que la última vez que nos vimos— sonreí —, pero quiero dejarlo crecer más, aunque a veces es algo incómodo.

—Tres días se pasan muy rápido— su comentario hacía referencia a que él se iba al siguiente día muy temprano, mientras que yo aún me quedaba más tiempo, ya que mi vuelo salía por la noche.

—¿Y por qué no te quedas?, es fin de semana— él no lo sabía, pero mi cumpleaños era al día siguiente, y estando de viaje lo pasaría sola.

—No puedo, tengo un evento familiar.

—Entiendo— me puse un poco triste, pero no era por su partida, sino porque estaría sola en un día importante para mí, aunque él pudo notarlo.

—¿Querías que me quedara?— negué con la cabeza.

—No, estoy cansada, es todo— me salí de la ducha y por poco me caí, resbalando al no pisar bien el suelo y provocando que él tuviera que detenerme abrazando mi cintura con su brazo —. Gracias, si no hubiera sido por ti me habría golpeado.

—No solo estás cansada, luces más delgada, ¿todo está bien?— sus palabras no fueron para juzgarme, sinceramente se escuchó preocupación en su hablar.

—He tenido mucho trabajo— me separé con tranquilidad mientras él me soltaba —, he comido lo que he podido y creo que no ha estado bien.

—Sé lo que es viajar a cada rato, pero no puedes poner tu salud en riesgo por tu trabajo.

Sonreí un poco divertida al notar que se portaba protector, pero lo tomé como un gesto de nuestra “amistad”.

Mientras me vestía afuera del baño, no pude evitar recordar las reglas que pusimos al establecer nuestro acuerdo.

“No somos pareja. No preguntaremos nada de nuestra vida privada. No podremos exigir nada. No tendremos otras parejas sexuales. Solo nos veremos si es conveniente. Solo diremos lo que queramos que el otro sepa. No dejaremos que nos vean juntos en público”.

Los métodos anticonceptivos eran mi responsabilidad, aunque él los pagaba. Elegí usar las pastillas anticonceptivas, y aunque mi mejor amiga notó que las tomaba, para evitar preguntas sobre el motivo dije rápidamente que era por un tratamiento hormonal.

Aunque yo tenía una habitación rentada para mí, usualmente nos quedábamos juntos, en la misma, por lo que yo me acosté en la cama y me dispuse a dormir.

Cuando él estuvo listo hizo lo mismo, pero a las dos de la mañana recibió una llamada, la cual respondió sin notar que era una videollamada de su tío, el cual se había equivocado al apretar el ícono incorrecto en la aplicación.

—¿Qué ocurre?— preguntó adormilado mientras colocaba frente a él su teléfono, sin percatarse de que mi yo salía en el encuadre, mostrando mi rostro oculto entre mi rosado cabello.

—Ah, puse videollamada... ¿e-es una chica?— fue en ese momento que él notó lo que había hecho y salió directo hacia el balcón, pero el ruido me hizo despertarme, escuchando por accidente su conversación.

Sasuke desactivó la cámara y solo usó el altavoz para hablar con él —Son las dos de la mañana, ¿qué ocurre?

—Solo quería confirmar que vas a llegar a la fiesta.

—¿Y no podías esperar a que fuera de día?— respondió fastidiado —, sí iré ¿contento?

—¿Quién es ella?

—No es nadie— su tono de voz se notaba cada vez más irritado.

—¿Duerme contigo y no es nadie?, ¿al menos sabes cómo se llama?, ¿o es que estabas tan ebrio como para no preguntarlo?

—¿Solo llamabas para saber si iría no?, no te entrometas en lo que no te importa— cortó la llamada y entró nuevamente, solo para tomar otro cigarrillo y empezar a fumarlo en el balcón.

“Una vez que empiezas no puedes parar, esto destruye tu cuerpo y estás mejor sin él”.

Siempre creí que el que fumara tras tener relaciones era porque le daba placer, pero en ese momento noté que no lo hacía solo en esas ocasiones, había más de un detonante para que quisiera fumar, y aunque él sabía que le hacía daño era más su adicción que su razón.

No quise intervenir, no sentí que era una situación en la que pudiera tomar un papel que no me correspondía sin preguntar cosas personales, así que solamente fingí dormir. Lo hice hasta que realmente el cansancio se volvió a apoderar de mí.

Media hora antes de que él se despertara yo me puse de pie, lo desperté y él tomó mi mano antes de que yo empezara a caminar para juntar mis cosas.

—Lo siento, no quería despertarte.

—La habitación está disponible hasta el medio día. No es necesario que te vayas ahora— sonreí de lado y volví a acostarme.

—¿Tu vuelo sale a las nueve, no?— le pregunté mientras me cubría con la sábana y mi rostro estaba frente al suyo, aunque él no me miraba, pues sus ojos estaban cerrados.

—Sí.

—¿Quieres que desayunemos juntos?, yo no trabajo, solo sale más tarde mi vuelo, es todo.

Fue entonces que él me miró —Sabes que no deben vernos— dijo con tono suave.

—Lo sé— sonreí de lado y luego me giré. Él me abrazó y me pegó a su cuerpo, sus grandes y fuertes brazos se sentían seguros.

<> pensé al suspirar ligeramente y volver a intentar dormir.

Sabía que no podía pedir más, pero por primera vez deseaba poder haber tenido un papel distinto, y llegué a preguntarme: ¿por cuánto tiempo esto me parecería suficiente?

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Por la tarde siguiente, cuando estaba en el aeropuerto me dispuse a esperar mi vuelo en la sala VIP de mi aerolínea, veía una serie mientras revisaba algunos correos, cuando mi jefa me llamó de repente.

—Hola— respondí sin mucha formalidad.

—Sakura, ¿tu vuelo a qué hora llega?— preguntó con mucha urgencia.

—Pues... No muy tarde, creo que a las diez.

—¿Tan tarde?— noté que esa respuesta no le gustó —. Está bien, mandaré a Shizune por ti al aeropuerto, te llevará un vestido y algo de maquillaje para...

—¿Qué?, espera... ¿De qué me perdí?

—Una reunión de imprevisto, Orochimaru quiere que cerremos un trato. Parece que las negociaciones no han ido bien, eres mi mejor vendedora, quiero que vengas y me ayudes; si tú no puedes nadie más del equipo puede.

—Pero...— me puse más triste al saber que el festejo que mi amiga Ino me había preparado quedaría cancelado, pero también sabía que ella misma me engañaría si no ponía el trabajo como mi prioridad — está bien.

—Sabía que podía contar contigo, duerme en el vuelo porque seguramente esto tomará más tiempo de lo requerido.

—Claro— cortó la llamada y yo le hablé a mi mejor amiga para comentarle que no podríamos festejar mi cumpleaños esa noche.

—Maldita sea, ya lo tenía todo planeado, pero creo que está bien si lo movemos unos días, porque supongo que estarás cansada. Y así descansarás el domingo. Por cierto, ¿tus padres aún no te han llamado?

—Sabes que eso ya no me importa. Deje de esperar algo de ellos hace mucho tiempo.

¿Recuerdas lo que te pregunté?

¿Cuál es la conexión más cercana que has tenido con alguien?

¿Era tangible?

¿Valía la pena?

¿Era algo de lo que pudieran hablar?

Bueno, yo era la conexión entre mis padres. Era algo tangible, pero no valía la pena, y aunque debían no podían hablar de ello.

Era lo que los unía, lo que a su perspectiva los forzaba a estar juntos, y eso siempre me hizo sentir como si mi sola existencia hubiera sido un error. Así que para sobrevivir, dejé de esperar ser parte de ellos, dejé de creer en una historia feliz al final de la página, y me concentré en tomar las decisiones más convenientes en mi día a día.

—Lo sé. Sabes, estoy de acuerdo en que te enfoques en tu carrera laboral, pero no deberías negarte a la idea de tener una familia solo por tus padres.

—Lo dices porque estás embarazada— justifiqué sus palabras rápidamente —. Debo irme, solo llamaba para avisarte.

—Está bien. Feliz cumpleaños.

—Gracias— corté la llamada y luego tomé una gran bocanada de aire, pero al hacerlo un pasajero pasó a mi lado con un plato lleno de comida del buffet de la sala VIP, lo que me hizo percibir un olor sumamente horrible, y sin esperar más fui al baño, donde creí que vomitaría, pero solo tuve algunas arcadas que calmé al limpiar mi rostro con agua fría.

Al salir vi en la pantalla que debía ir a la sala de abordaje, así que rápidamente fui por mis cosas para ser de las primeras en abordar, ya que quería aprovechar el mayor tiempo posible para descansar.

—Primero el baño y ahora esto. La comida tampoco me ha caido bien, por eso estoy más delgada— susurré molesta, ya que odiaba estar enferma —, creo que sí debo cuidar un poco más mi salud.

Me puse mis audífonos y empecé a escuchar un podcast que había descargado, esperaba tener un viaje tranquilo antes de tener que ver a Shizune en el aeropuerto.