CAPÍTULO 1.
LAYAN
Cuando solo faltaba un minuto para que la alarma sonase la desactive. No he podido pegar ojo en toda la noche debido a la discusión que tuve anoche con mis padres.
Me levanté de la cama bostezando. Mire a mi hermana que seguia durmiendo como un tronco. Me acerque a ella y la sacudí con suaveza mientras susurraba su nombre. Con pereza abrió sus ojos.
— Buenos días — dijo mientras se estiraba.
— Buenos días, dormila.
Antes de abrir la puerta de nuestra habitación respiré hondo. La casa se encontraba en profundo silencio. Que raro.
— ¿Mamá?
Pasaron varios segundos y no hubo ninguna respuesta.
— ¿Mamá? — volví a gritar, y no hubo respuesta.
Una sonrisa se ensacho en mi rostro al ver que ni mi madre y ni mi padre estaban en casa. Y eso era muy extraño en ellos, ya que ellos trabajan en la noche y durante el día estan en casa "descansando". A saber que estaran tramando esos dos. Solo espero que no generen más problemas de los que ya tenemos.
Pasé al baño y me aseé con agililidez. Volví a mi habitación y comencé a vestirme, por suerte ayer deje mi ropa y mi bolso preparado.
Tasnim entró a la habitación con cara de asco mientras se arrascaba desesperada el cabello.
— ¿Se puede saber por qué haces eso? — pregunté subiendo la cremallera de mi abrigo blanco.
— ¡Tengo piojos! — exclamó tirandose de los pelos.
Me acerqué a ella y observé su cabello alborotado y grasiento. Tensé mi rostro al comprobar que si tenía piojos y no me estaba mintiendo para no ir a estudiar, ya que mi hermana pequeña, odia algo se le hace llamar instituto.
— ¿De dónde sacaste los piojos?
Cogí mi bolso.
— No lo sé, ¿ahora qué hacemos?
Saque mi cartera de mi bolso. Tengo que darle todo el dinero que tengo para que pueda comprar un producto para eliminar esos bichos. Trague saliva y cogí el dinero, para finalmente entregárselo a mi hermana.
Ella dudó unos instantes antes de tomar el dinero.
— Ponte algún hijab de mamá y ve a la farmacia a comprar algún producto para los piojos. De camino a la universidad llamare al instituto para comunicarles lo ocurrido.
— ¿Cómo llegaras a la universidad? Si me has dado todo el dinero.
Sonríe y le acaricié la mejilla.
— Ire andando y a la vuelta le pedire a alguien que me acerqué a casa. — le dí un beso corto en la frente. — Nos vamos, cariño.
— Hasta luego.
Una brisa refrescante chocó con mi delgado cuerpo. En quince minutos comienza la clase, y de mi casa a la universidad son una hora a pie, es más que obvio que no llegare para la primera clase. Suspiré y comencé a andar todo lo rapido que pude.
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Cerré de un partazo mi taquilla y subí las escalares corriendo, al llegar a la tercera planta y ver el largo pasillo que me quedaba por atravesar resoplé. Después de un pequeño descanso que tomé durante breves segundos reanude la marcha corriendo.
Sin verlo venir, mis piernas se torcieron, y caí al suelo boca arriba, y el portatil y apuntes que sostenía en mi mano salieron volando. Al escuchar el impacto que tuvo mi portatil con el suelo cerré los ojos con fastidio. Adiós a todos mis ahorros que gaste en el portatil de segunda mano.
Me tomé mi tiempo en levantarme del suelo y recoger mis apuntes esparcidos por el suelo. Al ver mi portátil destrozado chasquee la lengua.
Molesta dirigí mi mirada a unas risas, murmuros y pasos que provenian desde mi aula. La clase de la docente Zans ya había finalizado.
Algunos de mis compañeros me saludaron y se ofrecieron a pasarme los apuntes de hoy.
Las últimas personas en salir del aula fueron la señora Zans quien se despidió de Theo y Melissa al girar a la izquierda. Theo y Melissa continuaron recto. Cuando ambos me vieron alzaron sus manos apresurandose hacia mí.
— ¿Por qué no llegaste a tiempo a clase? — preguntó Melissa abalazandose sobre mí.
Theo la aparto de mí. — Algún día de estos la dejaras sin aire.
Melissa le dio un suave codazo en en el brazo a Theo. — ¿Qué insinúas?
— Que eres bruta. — dijo mirandola fijamente.
Antes de que Melissa se aleterara y comenzara a discutir a gritos con Theo, pase un brazo por los hombres de ella, y con mi otro brazo sostenía mi portátil y apuntes.
— Tengo chisme del bueno. — dije sonriendole a Theo, que me estaba observando con cara de querer matarme. A Theo le fascina que Melissa se aletere y grite como una loca. Pero gracias a mi, hoy no habrá espectáculo que ver.
— Cuenta, cuenta. — dijo Melissa emocionada.
— A Cosmina le han puesto los cachos.— Theo y Melissa dejaron de caminar.
— ¿Con quién? — preguntó Theo con el entrecejo arrugado.
— Con su prima.
— ¿Su prima Denissa? — preguntó Melissa.
Asentí con la cabeza y comencé a andar. Theo y Melissa hicieron lo mismo.
— ¿Cómo sabes eso? — preguntó Melissa mientras tecleaba en su móvil.
— Ayer cuando estuve haciendo la exposición con Ava me lo contó.
Seguimos hablando por los pasillos de la universidad sobre el chisme de Cosmina y Denissa, hasta que miteléfono móvil, emitió una melodía de una llamada entrante. Me detuve y saqué el móvil que lo tenía metido en el bolsillo de mi pantalón trasero.
Era Tasnim. Descolge inmediatamente y llevé el móvil a mi oreja.
—LAYAN — sollozo Tasnim. — , UNOS HOMBRES ARMADOS HAN ENTRADO A CASA Y ME ENCERRADO EN NUESTRO ESCONDITE. POR FAVOR, VEN. — dijo desesperada.
El pánico y el miedo se apoderaron de mi alma.
— Tranquilízate. Voy de inmediato. Y pase lo que pase no salgas de ahí.
— Date prisa.
Colge y delvolví el móvil a su sitió anterior. Mire a Melissa.
— ¿Me prestas tu auto? — Ella asintió con la cabeza y me tendió las llaves. Las cogí y salí corriendo al parking.
Con la mirada busque el
SEAT IBIZA
de Melissa hasta que di con él y comencé a correr.
SOPILER:
Cometí el primer error al correr como una loca. Ese error fue el principio de mi destrucción.
Sin verlo venir choqué de frente con una persona cayendo de culo, mis cosas salieron volando por segunda vez, menos las llaves del auto, que seguían en mi mano, firmemente. De reojo vi como la persona, que por cierto, por sus pantalones de traje, deduje que es hombre, seguía de pie (no se movió ni un centímetro), al ofrecerme su mano, me puse de pie y sin mirar a al hombre con el que choque caminé deprisa hacía el auto de Melissa. Me monté y arranqué el auto bruscamente, saliendon del parking dirección a mi casa.
●●●
Abrí la puerta de mi casa de un portazo y entré. Me paralice en mi sitió al ver su rostro. Todo lo contrario a él, quien sonrío maliciosamente.
Que empiece el espectador de Ahmet.
Trague ruidosamente saliva. Y la sonrisa de Ahmet se ensanchó aún mas.
— ¿Cómo estás, Layan? ¿Me echaste de menos?
Relajé mi cuerpo y me permití sonreír.
— Imbecil, asustaste a Tasnim.
— No me jodas — dijo con fastidio. — solo quería daros una sorpresa. — miro a sus alrededores. — ¿Dónde esta mi hermana preferida?
Enarque una ceja y me crucé brazos. —¿Y qué hay de mi?
— Tasnim venía a visitarme cuando estaba en Suiza, cosa que tu no hacías.
— No podía. A veces se te olvida que este verano me graduo ya de la carrera.
Cuando Ahmet abrió la boca para hablar mi móvil sonó. Es Tasnim. Sonreí y descolge la llamada.
— ¿DÓNDE MIERDA ESTAS, CERDA? — chilló y agrande mis ojos.
— Relajate, no hay nadie en casa, así que, sal.
—¿Estás segura de que no hay nadie, inutil? — preguntó esta vez sin gritos.
–Que sí, Tasnim. — Colgó la llamada y segundo después apareció por el pasillo.
Su reacción al ver a nuestro hermano mayor Ahmet de vuelta a casa fue indentica a la mía.
Primero se paralizo, y el miedo la consumió al saber todos los problemas que tendriamos en casa, y finalmente se alegro corriendo a sus brazos. Ahmet abrió sus manos y se fundieron en un tierno abrazo.
Las lágrimas se deslizarón por mi mejilla. Lastima que esta alegría desaparecera cuando mis padres se encuentren cara a cara con mi hermano.
Esa tarde la pasamos sentados en el jardín trasero de casa, tomando té y dulces, mientras escuchábamos Tasnim y yo las anécdotas que nos contaba nuestro hermano mayor mientras estuvo en Suiza.
Cuando anochecio mi alegría fue sustituida por angustia. Mi mirada se cruzó con lade Tasnim, quien me sonrió con fuerza. Ahmet le dió un sarbo largo y ruidoso a su quinto vaso de té.
—Ahmet — Ahmet y yo dirigimos nuestra atención en Tasnim. — ¿Qué es lo que has echado de menos durante tu estancia en Suiza?
Ahmet observo largos segundos su pulsera que tiene en la muñeca de la mano derecha.
— A mis hermanas. — respondió apretando la mandíbula.
Sabía que mi hermano lo que mas anhelo y sigue anhelando es a su querida Daphne. La mujer que lo enamoró y la misma que testifico en el juzgado por el delito que mi hermano " cometió ". Ahora que mi hermano ya cumplió con su condena, me preguntó si tomara vengaza contra todas las personas que se encargaron de verlo entrar a prisión.
Solo me basta con ver una cosa para confirmar si él se vengara o no.
Sonreí porque la respuesta la iba a obtener ahora mismo. Los tres nos tensamos cuando escuchamos la voz de mi padre llamándome.
Mi mirada estaba puesta en Ahmet, quien tenía las manos cerradas en puños, y con la mandíbula tensa. Volteé a mis espaldas. Mis padres estaban paralizados observando a su hijo mayor.
Ahmet se pusó de pie y volteo hacía ellos. Su rostro no expresaba absolutamente nada.
— Hola, padres, me alegro mucho de verlos.
Los segundos pasaban y mis padres no decían nada. Ahmet se acerco a Tasnim y le dió un corto beso en la mejilla, y después hizo lo mismo conmigo.
— Buenas noches, hermanitas.
— Igualmente, querido. — respondí poniéndome de pie.
Cuando Ahmet comenzo a camir hacía la puerta mis padres se hicieron a un lado con la cabizbaja. No eran capaces de mirarle. Antes de que Ahmet cruzará la puerta se detuvo al lado de mis padres.
— Los buenos días para vosotros ya han finalizado. — susurró con una sonrisa siniestra y siguió su camino hasta salir de casa.
Mi hermana me abrazó por detras con fuerza. Confusa la aparte y voltee hacía ella. Apoyé mis en sus mofletes.
— ¿Qué ocurre?
— Ayer, papá me pilló fumando.
No me dió ni tiempo a procesar lo que me había confesado Tasnim, cuando mi padre, me agarró del brazo y me tiró al suelo. Se planteo delante de Tasnim y no dudo ningún momento en abofetarla . Cerré los ojos con fuerza al escuchar el chasquido. Abrí los ojos y tuve que ver con el alma dolorida como mi padre golpeaba a mi hermana Tasnim con el cinturón de su pantalón que se quito segundos antes, mientras soltaba palabras machistas.
Como si fumar solo fuera pecado para las mujeres y no para los hombres.
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Al escuchar la respiración profunda de Tasnim supe que ya se durmió. Retiré mi brazo de debajo de su cabeza con cuidado, acomodé su cabeza en la almohada y me levanté de su cama, la tapa con la manta. Y exhausta me acosté en la cama.
Mis familia no son personas normales. Nosotros somos la familia Rabah.
Mi padre es Emir Rabah, el capo que lidera diez países junto a su esposa Noor.
Mis hermanos y yo no hemos tenido una infancia como la que deberiamos de haber tenido como la mayoría de los niños, sobretodo, mi hermano Ahmet.
Mis padres nacieron en Jordania y ambos provienen de familias humilde y de bajos recursos. Mi madre cada noche se encargaba de contarnos como se concieron ella y mi madre.
Según ella, su historia de amor, comenzo el primer día de primavera, mi madre había quedado esa noche con unas amigas para ir un pub a divertirse. A la hora de vestirse no se demoró tanto, ya que preparo la ropa unos días antes. Se puso un vestido negro corto con mangas largas, y el cabello largo lo recogió en un perfecto moño alto. Decidió no maquillarse ya que si su padre la viese la mataria a golpes, ella le mintió, le dijo a sus padres que una amiga suya organizó una fiesta de pijama y que ella estaba invitada, su padre no muy convencido le dió permiso. Antes de salir de casa se puso una chaqueta muy larga con la capucha puesta. Se despidió de sus padres y emprendió su camino al Pub.
Cuando llegó sus tres amigas ya estaban esperandola en la entrada del Pub, cabe recalcar que una de sus amigas era la novia del dueño, así que tenían las entradas gratis y obviamente estuvieron en la sala vip del Pub.
Cuando ellas cuatro estaban bailando felizmente todo se descontrolo en segundos por un tiroteo. Mi madre no recuerda bien como es que llegó a encerrarse en el baño sola. Estaba tan asustada que comenzó a llorar abrazandose así misma y sus sollozos junto al pánico aumentarón cuando la puerta en la que estaba encerrada se abrió de un portazo, encontrandose con un hombre apuntandola con un arma a la cabeza. Los oscuros ojos del hombre la hipnotizarón, trago saliva y perdió el conocimiento.
Al abrir sus ojos se encontró con sus padres, que nada mas, su padre al verla despertar, comenzó a regañarla, hasta quiso golpearla, pero, el personal sanitario no se lo permitió.
Su última noche en el hospital mientras esparaba a que sus padres viniesen a recogerla, alguien tocó la puerta y entró. Al ver la persona que vino a visitarla su cuerpo entero tembló de miedo.
— Tranquilízate — dijo con una voz autoritaria. — , no te hare daño, ¿cómo estás?
— Bien. — respondió mi madre con voz temblorosa.
El sujetó sonrió.
— Me alegra saber eso. Lamento mucho haberte apuntado con un arma, no quise asustarte.
Mi madre se relajó y dejo de sentir miedo.
— Disculpas aceptadas, sera mejor que te vayas antes de llegué mi padre y nos monte una escenita de las suyas, señor.
— ¿Señor? — soltó una carcajada — solo tengo veinticuatro años.
— Disculpa, no era mi intención, es que no sabía como dirigirme a usted.
— Mi nombre es Emir Rabah.
— El mio es Noor Charkawi. Encantada.
—El placer es mío, Noor Charkawi. Si me disculpa debo irme, te deseo un bien día.
— ¿Sabes algo de mis amigas? No he vuelto a tener contacto con ellas desde aquel día. Y mi padre no me deja ni siquiera preguntar por ellas.
— ¿Tu amigas son Sarah, Hiba, Yasmin y Farah?
Mi madre asintió con la cabeza. Emir suspiró hondamente.
— Lamento decirle esto, pero, sus amigas fallecieron en el tiroteo.
Mi madre se sorprendió ante esa noticia. Le tomó varios minutos asimilar la noticia.
— Mis condolencias, señorita Noor.
Emir saco una mini tarjeta y se la tendió a mi madre. Ella, confusa, la cogió observándo la terjeta.
— Es mi número del teléfono móvil. Llámame cuando necesites algo.
Al decir eso se despidió y se marcho de la habitación.
Cada día que pasaba y la relación de mi madre con sus padres, en especial, con su padre empeoraba, una noche discutió tan fuerte con su padre, que él llegó hasta golpearla. Era la primera vez que su padre la golpeaba.
Esa misma noche mientras sus padres dormian, ella, recogió su ropa en su maleta y escapo de casa. Cuando ya estuvo fuera de su pueblo llamó a Emir.
Emir acudió a ella y la llevó a su casa.
A mi madre no le importó en lo absoluto en que Emir fuese un narcotraficante despiadoso. Asi que, los días pasaban y ambos se enamoraban más y más hasta el punto de casarse y tener dos hijos.
El primer hijo que tuvieron fue mi hermano Ahmet, el día que en nació Ahmet mi padre se convirtió en el capo de la mafia de Jordania. La infancia de Ahmet fue dura, ya que mi padre, lo vio como el heredero de la familia Rabah. Desde muy pequeño lo obligó a hablar cinco idiomas, y del entrenamiento ya ni hablemos.
Tres años después del nacimiento de Ahmet, me tuvieron a mi. Mis padres no me presionaban tanto como a Ahmet ya que yo, no sería la heredera de la familia Sabah.
Lo único que teníamos en común Ahmet y yo eran nuestros días movitidos. Ahmet y yo no hemos tenido ni un día en el que no nos hayan intentado asesinar o raptar. Por suerte los guardaespaldas que nos asigno nuestro padres sabían actuar con rapidez.
Cuando pasaron cinco años de mi nacimiento mi madre se embarazo, y justo en ese entonces mi padre traicionó a uno de sus socios de Jordania, y por su seguridad y la de su familia se vio obligado a trasladarse a Inglaterra.
El capo de Inglaterra era su mejor amigo y le iba a proteger a él y a toda su familia. A decir verdad, desde que vivimos en Inglaterra nuestra vida ya no es como antes, ahora los unicos problemas que tenemos, son las discusiones con nuestros padres.
Ahmet tenía una buena relación con mis padres, todo se salió de control, cuando Ahmet se graduo de su último de instituto. Ahmet le dijo a mi padre que no quiere tener nada que ver con lo que hace en su vida laboral, ya que él, quería ser profesor.
Mis padres se enfadaron tanto con él que lo echaron de casa. Al ver que mi hermano seguió adelante con su vida y se matriculo en la universidad, idializaron un plan para que abandonase los estudios y volviese junto a su familia.
Para eso contrataron a Violet, una chica de la misma edad de Ahmet. Ella lo enamoró y le tendió una trampa: Violet se apuñaló a ella misma y culpó a Ahmet de haberla apuñalado.
Cuando detenieron a Ahmet, entonces mis padres aparecieron ante él con una propuesta, que era, que Ahmet asumiese a su rol en la familia Rabah, cosa que él nego.
Entonces mis padres se encargaron de que el juez le condenase cinco años de presión por un delito que nunca cometió.
Después estoy yo, desde que cumplí dieciocho años mi ñadre quiere que me case, con Ali Abbukar, el hijo de Anouar Abbukar, el mismo hombre que mi padre traicionó.
Mis padres quieren que contraiga matrimonio con Ali, para que nuestras familias hagan las paces, y así mis padres puedan volver a Jordania sin miedo.
Jamás me casaré con Ali abbukar, no esta en mis metas. Mi meta en esta vida es poder vivir una vida tranquila y trabajando legalmente.
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ALEXANDER
Caminaba sumergido en mis pensamientos hasta que alguien choco conmigo. El impacto que tuve con la persona no me movió ni un milímetro, todo lo contrario a ella, las cosas que llevaba en sus manos cayeron al suelo, con ellaa incluida.
La pobre se cayó de culo, y estuvo un buen rato mirando a su alrededor asimilando la situación. Le ofrecí mi mano y se levantó sin aceptar mi ayuda. Busco con su mirada algo y cuando dió con él corrió. La seguí con mi mirada, se monto en
SEAT IBIZA
arrancando de manera brusca.
Me agaché y recogí sus apuntes y su portátil. En la esquina de su portátil había un papel donde ponia Layan en mayúscula con rotulador permanente.
LAYAN
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Layan no es nombre inglés. Saqué mi móvil del bolsillo de mi pantalón, y escribí en el buscador de Google Layan.
Según Google, Layan es un nombre arabe con el significado gentil y suave.