1.
Empecemos conociendo a nuestros grandes protagonistas juveniles.
- Bueno, si tienen algún problema relacionado con la vivienda le pueden pedir ayuda a la señorita Vinsmoke Sanji – presenta el director de la residencia –
- Por favor, no duden en llamarme en cualquier momento – habla Sanji – Los ayudaré con gusto. Es un placer –
ʋɨռsʍօҡɛ saռʝɨ - Francesa. Estudiante de Gastronomía. Apasionada, amable y algo malhablada.
- Que tenga buen día, señor – se despide la rubia y seguido se tumba en el sofá –
- Ey Sanji, ayúdame por favor – llamó una residente – Es urgente –
- Bien, ¿de qué trata? – responde Sanji aún sentada –
- Me he dejado las llaves dentro de la habitación – dijo con supuesta preocupación y sufrimiento –
- Está es la llave maestra, según las reglas de la residencia, si te dejas las llaves dentro pierdes 20 puntos – dijo Sanji frente a la habitación de la chica – Estás en último año, no quieres arriesgarte a algo así –
- ¿Y qué hago para que me abras y no perder puntos? – pregunta apurada la residente – Tengo dinero –
- Olvídate de eso, no quiero dinero – la detiene de sacar su monedero – Como puedes compensarme es simple, ¿cuál es tu carrera? –
- Cosmetologia – responde la residente –
- Bien, solo envíame a mi número lo más saludable y bello en cosmética, solo eso – abrió la puerta de la habitación –
- ¿Solo eso? – le brillaron los ojos – Ay eres un amor Sanji, enseguida te lo envió – entra a la habitación – Gracias –
- Descansa y no vuelvas a dejarte afuera – se despide de ella –
- ¿Otra vez en tus turbios negocios? – pregunta Carne, el limpiapisos –
- No me sorprendas así, ¿quieres? – pidió la estudiante de gastronomía –Y no son negocios, es ayuda mutua – corrige la rubia –
- Debiste aceptar el dinero cuando te lo ofreció – susurra el limpiapiso –
- No voy a extorsionar a nadie, idiota. Parece mentira que seas el adulto aquí – regaña – En fin, no dejes que el café de la cocina te lo beban, adiós –
- Tsk. Es demasiado amable, yo ella hubiese aprovechado para cobrarle por los puntos – pensó él para si mismo –
Las clases de Sanji eran en un rato así que sale de la residencia. Un chico de cabello verde ve desde lejos que se le cae algo y le llama.
- Se te cayó esto – recogió él y lo devuelve –
- Rayos – se sorprende por que casi pierde su preciado salario semanal – Gracias. Ah, eres el compañero de Luffy, llegaste hace tres días, ¿cierto? – recibe la chica –
- Si, me llamo Zoro. Un gusto – se presenta él –
ʀօʀօռօa ʐօʀօ - Japonés. Estudiante de Ciencias en el Deporte. Serio, poco social y fuerte.
- ¿Te va bien con Luffy? Es bastante inquieto, ruidoso y desordenado – pregunta Sanji sin prisa, estaba bastante a tiempo – Podría ayudarte a cambiarte si deseas, soy la asesora de la residencia, me salvaste al devolverme esto –
- Oh no, está bien. Es cierto, es inquieto pero me cae bien – negó Zoro – Pero igual te lo agradezco – se despide con la cabeza –
- ¡Gracias a ti! – alza la voz cuando éste se voltea y con una sonrisa ella vuelve a su camino –
- Tengo hambre. ¿Dónde se metío ese mono? – observa Kid por donde se había ido Luffy antes –
- Cuando quiere es el más rápido en los mandados – añadió Law con su vista puesta en su tablet –
- Que hambre – murmura Usopp con el rostro en la mesa –
ɢօɖ ʊsօքք - Egipcio. Estudiante de Gestión de Empresas. Mentiroso, exagerado y cobarde.
Fue entonces que el mencionado entra con dos jabas de comida a domicilio. Usopp tomó su pozuelo y se despidió de ellos, tenía clase y se lo iría comiendo en el camino.
- Vamos. Seguro se enfrió todo – apura Kid –
- Las comidas deben comerse a una temperatura tibia, no fría – opina Law –
- Debiste apurarte, tonto – dijo Kid –
- Ey, culpen al repartidor no a mí – reprocha Luffy sentándose frente a ellas –
- Derramaste la sopa, bruto – dijo Kid abriendo su pozuelo –
ɛʊstass ҡɨɖ - Alemana. Estudiante de Ingeniería. En una relación gracias a las redes sociales . Grosera, violenta y mandona.
- ¡Entonces, ve tú la próxima vez! – discute Luffy – O dejan de darme órdenes o dejan de quejarse como pericas –
ʍօռҡɛʏ ʟʊʄʄʏ - Brasileño. Estudiante de Ciencias Policíacas. Hiperactivo, sincero y tragón.
- Los hombres traen los mandados, así funciona – declara Kid – Come o se lo doy a Killer –
- ¿Qué tienes? Estás ladra y ladra – pregunta Luffy –
- Hambre, tarado – dijo Kid – Law, tu igual come –
- A eso voy, no me des órdenes – dijo ella separando los palillos de madera –
tʀaʄaʟɢaʀ ʟaա - Francesa. Estudiante de Medicina. Escritora de series detectivescas. Seria, estudiosa y astuta.
- Es una residencia de estudiantes internacionales y para algunos japoneses, que cada uno haga lo que su corazón le dicte y ya – habla Luffy –
- No te vayas por ahí, no todos podemos ser tan despreocupados como tú – calló Law – ¿No dijo Sanji que vendría para el almuerzo? –
- La ví, fue a dejar los libros en la habitación – responde Luffy – ¡Sanji! –
- ¿Están acá? – Sanji se agacha a conectar su celular al cargador – Uhm ¿es takoyaki lo que huelo? –
- Así es, ven, sírvete – invita Kid colocando el pozuelo en el medio de la mesa –
- Ay gracias – se sentó y le lanza la jaba que estorbaba en la cara a Luffy –
- Pfff – se la quita de encima –
- ¿El negocio como va? – pregunta Law –
- Si, estas forrada tía – dijo la alemana –
- Jujuju, solo miren – enseña su móvil –
- ¡¿Treinta pedidos en un día?! – exclaman Kid y Luffy –
- Ellos solo son los habituales – recoge el celular –
- ¡Increíble! – expresan –
- Ustedes no se quedan atrás, Law, Kid – les sonrió a ambas –
- ¿Qué puedo decir? Me gusta como suena un motor recién reparado – se cruza de brazos orgullosa la pelirroja –
- ¿Y no te gustaría mejor desaparecer esa raya de kétchup de tu rostro? – se burla el brasileño –
- ¡Que es una cicatriz, idiota, no se quita! – le patea bajo la mesa –
- Igual, yo digo, que te puedes sanar eso mejor – dice la estudiante de medicina – No parece tener más de dos meses hecha – deduce –
- Exactamente, me lo hizo mi padre bastardo cuando decidí retomar los estudios aquí, hace un... mes y medio – volvió a tomar bocado –
- Uyyy ¿Todos los pelirrojos son así, de fieras? – pregunta Luffy –
- Tú... – Kid amenaza con darle con la mano en la que traía sus palillo –
- Hablando claro, con el dinero que tienes, puedes comprarte un celular mejor – opina Luffy – Y que decir del cargador, el cable es larguísimo –
- Tiene razón, tía, es un fósil lo que traes – confirma Kid –
- Hasta los móviles de segunda mano son mejores que ese – añade Luffy –
- No, no – Sanji les pega en el brazo a ambos con los palillos – Todos cambian de celular más seguido que de ropa interior actualmente, no estoy apurada por cambiarlo –
El compañero de Luffy caminaba de regreso a clases cuando accidentalmente se lleva el cargador con el pie junto con el móvil de Sanji. Ella asustada se levanta a ver sus pertenencias.
- Rayos – arrodillado Zoro maldijo para si mismo cuando ve que partió el cable del cargador – Lo siento, no ví por donde iba... – recogió su cargador y ve a Sanji de espaldas –
- Mi celular no prende – murmura en alto Sanji –
- ¿Eh? – Zoro fue a ver lo que provocó –
- Sin móvil ni cargador, ¡¿ahora como sabré que me llega trabajo?! – gritó al suelo y observa a Zoro – Bien, rompiste un celular y cargador en perfecto estado – se levanta del suelo –
Luffy, Kid y Law los miraban expectantes como si de una película se tratara.
- Te los pagaré, ambos – respondió él –
- ¿En serio? ¿Dijiste que los pagarás? – pregunta la rubia –
- Si, te los pagaré – confirma Zoro – Tengo clases ahora, hablemos luego de esto –
- Ah ya, está bien. Luego hablamos – lo deja irse – ¿Y ustedes tres qué? – mira a sus amigos –
- Así que ese era tu plan ¿no? – sonrió Luffy – Querías que otra persona págase tu nuevo celular –
- ¿Esperabas a que un tonto mordiera la carnada? – añadió Kid con una sonrisa –
- ¡Pero si serás idiota! – patea su cabeza – Esto ni siquiera pensé que pudiese pasar, todos en este edificio saben que siempre lo cargo ahí –
- Zoro llegó hace un días y casi nunca sale de la habitación, es comprensible que no lo sepa – dijo Luffy acariciando su cabeza –
- Diganme si les tengo que bajar puntos a los tres para que se callen, no estoy de humor – amenaza la asesora –
- No me involucres con ellos, Sanji – habla Law –
- Me voy a hacer rondas, los dejó – recogió sus cosas –
- Mi pobre compañero de cuarto, no lleva una semana aquí y ya se lió con Sanji – se compadece el brasileño –
- Miren no más, apenas comió – señala su plato – Esa rubia a veces se pasa, esa flaquencia la va a matar –
- Si, ya me estoy colocando los zapatos – habla Shachi por el móvil – No hace falta apurarse, tu restaurante de mariscos no cierra hasta las 11 de la noche, espérame abajo –
- Penguin durmió todo el día en el suelo, ¿no se va a ir a su cama? – entra Killer a la habitación –
- Ey, despierta bro – llamó a Penguin enrollado en un saco de dormir –
- Rayos, ¡qué tarde!, ¿por qué no me despertaron antes? – les pregunta Penguin –
ʀaɨɖ քɛռɢʊɨռ - Canadiense. Estudiante de Telecomunicaciones. Gemelo de Shachi. Animado, chismoso y bromista.
- ¿Y tú a dónde vas a estas horas?, a las nueve es el toque de queda – pregunta Killer abriendo su laptop –
- Mi novio se le antojó comer mariscos y voy con él justo ahora – responde Shachi –
ʀaɨɖ sɦaċɦɨ - Canadiense. Estudiante de Diseño. Gemela de Penguin. Chismosa, bromista y apasionada.
- ¿Qué? Si sales ahora y llegas tarde, Sanji no tendrá remedio que quitarte puntos – habló su hermano –
- Si, ya pensé en eso pero igual, hace dos meses que no le veo y no quiero que eso termine mal – responde su hermana – Tengo dinero para una noche en un hotel, debe bastar –
- Solo esperó que sepas lo que haces, si algo te ocurre, madre me mata – advierte su hermano – Le diré a Sanji que dormirás fuera hoy –
- Si me ayudarás con eso – abraza a Penguin – Por favor, Killer, no digas nada ¿si? Tu más que nadie entiendes que son las relaciones a distancia – pidió al mencionado –
- No soy como ustedes dos, no traicionaría a mis amigos así – dijo él –
ҡaʍaʐօ ҡɨʟʟɛʀ - Mitad japonés y mitad inglés. Estudiante de Lenguas Extranjeras. En una relación gracias a las redes sociales. Deportista, calmado y callado.
- ¿Y si me pillan? – lo pone a prueba –
- Igual él no habla mucho, deja de preocuparte – dijo su hermano – Ey, bro, te llaman – avisa viendo su celular parpadear –
- Kid – responde a la llamada –
- Ah Killer – hipa la pelirroja – ¿Con quién estás? –
- La toxicidad – suspira él – ¿Estás bebiendo, sola? –
- ¿Y eso qué? – pregunta ella –
- ¡No tomes ni una gota más! – ordena Killer –
- Hip, o-bli-ga-me – lo reta y cuelga la llamada –
- Esta chica... Lo siento, me voy – se disculpa con sus amigos y sale de la habitación –
- En serio admiro a ese tío ¿y tú? – negó con la cabeza Penguin –
- ¿Qué? – responde su hermana –
- ¿Qué? Nada. ¿Cuándo piensas presentarme a mi cuñado? Ni que lo fuera morder – pregunta Penguin –
- Lo traeré a verte cuando tenga un tiempo, bye, daisuki (te quiero) – se despide de su hermano en japonés –