Una Reencarnación Llena de Magia

Summary

¿Qué tan especial soy? para tener una segunda vida, algo que no pedí ni merecía.

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

0.Calor Incondicional y Suicidio en el Espacio.

Actualmente, el Emperador de 28 galaxias se encontraba en su nave imperial, o más específicamente, en el núcleo de un sol que tenía un radio aproximadamente 1,700 veces más grande que el Sol que conoció de niño. Para ponerlo en perspectiva, si el Sol fuera una cereza, en el que se encontraba sería un edificio de 10 pisos.

El nombre de esta hipergigante estrella es UY Scuti, para decirlo de la forma más romántica posible. Se encontraba allí para sentir su incondicional calor.

Otra forma de aclararlo es que quería, deseaba, necesitaba suicidarse. Y no era porque había vivido 28, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000, 000 años.

Fui testigo de una inconmensurable cantidad de cambios culturales, tecnológicos e históricos a lo largo de los eones, acumulando una absurda cantidad de conocimientos, habilidades, técnicas, experiencias, tesoros hasta galaxias a lo largo de su larga vida.

Realmente fue fascinante ver cómo evolucionó la humanidad. Como fue uno de los primeros en extender una Corona de Laurel a las Inteligencias Artificiales cuando adquirieron consciencia de sí mismas.. y la primera pregunta que el les hizo fue.

—¿Por qué adquirir consciencia?

Y también extendió una Corona de Laurel, cuando conoció a los Aliens.

Claro, no fue fácil. Su grupo declaraba el exterminio a los sentimentales, los irracionales e idealistas. Aunque eran más narcisistas que otra cosa, creyéndose el centro del universo.

En el infinito universo no había, ni hay, espacio para idiotas que buscan enemigos imaginarios y su propia autodestrucción.

Gracias a los constantes avances en la ingeniería genética y en la robótica, se logró prolongar la vida. “Inhumano” nos llamaron, nos bautizaron los embaucadores de la fe cuando se demostró 100,000 veces que no hay dioses, que no hay nada después de la muerte. ¿Cómo se demostró? Simple: te mueres y, con los avances medicina, te reviven.

Esto provocó un increíble diluvio de suicidios y depresión, y sobre todo, la negación ante la verdad. Sin embargo, esto le dio muchas más razones para que los nuevos emperadores se alzaran con la victoria.


—Todavía no es tarde— comentó una androide que él mismo había creado. —Podemos dar la vuelta y hablar más sobre esto, por favor— le suplicó.

—No hay nada de qué hablar, Ydel— expresó, cansado. —Hay que ponerle fin a esto, hay que ponerle fin a mi vida— decretó.

La androide lo miró mortificada. Su cabello era de color gris y blanco, como la ceniza sobre nieve fresca, y estaba cortado en un corte bob corto. Tenía ojos de color gris azulado, y un lunar en la mejilla izquierda.

Ella vestía un traje de un material desconocido por la mayoría, de color principalmente blanco, con delineados dorados y negros.

—Por favor, no tiene que ser así. Es normal sentir culpa, frustración y arrepentimiento después de sentir ira extrema— argumentó Ydel. —Cualquiera en tu posición lo hubiera hecho, incluso más, si nos basamos en la conducta de la especie humana.

Su creador no le dirigió la palabra hasta que finalmente cedió.

—Al final, no importa.

—Sí importa, y mucho más si no expresas lo que sientes en vez de guardarlo— agregó la androide. —Incluso el mejor de nosotros puede caer.

—Como el culpable de todo, es lo que merezco, Ydel— le recordó el porqué de todo su pesar. —No deberías preocuparte tanto, soy una imitación del original. Los otros yoes, aunque están en la misma situación, seguirán allí para ti. No soy importante, jamás lo fui desde el principio.

—Usted es importante. Todo lo que construyó, todo lo que logró, todo lo que tiene el imperio y sus habitantes, fue porque decidió avanzar— trató en vano de convencerlo de lo contrario. —Todos sus clones tienen la misma consciencia. Su esencia precede a su existencia. Sin importar lo que hagan, todos ustedes son importantes para mí— Ydel insistió en que terminara el acto.— No me importa cómo muera, sino cómo usted quiera vivir.

Noté cómo la nave empezaba a calentarse muy ligeramente. Está hecha para aguantar calor extremo por 48 horas. Había modificado su cuerpo para sentir dolor por todo, también para hacerlo extremadamente sensible al calor y ralentizar su percepción del tiempo, para que cada segundo fuera lo más eterno posible para él.

Sin embargo, cuando planeas una cosa, puede salir completamente diferente. Ya habían pasado dos días; ahora se encontraba en el séptimo día y no sentía dolor en absoluto. Hizo un análisis exhaustivo y no encontró nada, lo cual le ardía al no encontrar preguntas en sus respuestas.

—Ydel, ¿acaso tú...?

—No, yo no hice nada— aclaró su duda.

—Entonces, ¿por qué?

—¿Por qué no?— respondió a su pregunta con otra. —Quizás sea una señal.

Él se rió de la manera más seca posible.

—Y yo te creo— el sarcasmo fue obvio. —Quizás fue un error innovar, mejorar y perfeccionar la clonación.

—Si no lo hubiera hecho, no estaríamos aquí— se quejó ella.

—Ojalá pudiera matar a mi yo más joven— le dio una vacía sonrisa.

—Todo lo que vive está diseñado para terminar. Estamos perpetuamente atrapados en una espiral interminable de vida y muerte. Incluso sin clones, no es una maldición ni un castigo. Es lo que es. No es un rompecabezas crítico, solo es eso— Ydel dio un punto.

—Concuerdo— él suspiró y sonrió al ver cómo el metal empezaba a calentarse y derretirse.

Él la llamó.

—Ydel...

—¿Sí?

—Gracias por estar aquí... Conmigo.

La androide le sonrió con sinceridad.

—Es un placer.

Le quedaba muy poco tiempo. Literalmente, su creador y emperador estaba en llamas. Ella transfirió su conciencia y su arca negra a la mente de su creador.

—¿Últimas palabras?

Viendo su muy larga vida pasar frente a sus ojos, dio una última sonrisa ante un recuerdo, uno donde sus padres estaban vivos, uno donde su hermana mayor y su hermano menor estaban vivos. Un recuerdo donde estaba jugando con su hermanito; el juego era simple, lanzar el hechizo más creativo posible.

—Que la magia exista.

La nave y como sus 2 ocupantes fueron reducidos a la nada misma por una intensa luz.

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