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Summary

No todo es lo que parece, detenerse nunca es una opción, porque lo que aterra a muchos es el anhelo más grande para otros. Caelian Barmer, un joven universitario se involucra en un grave problema que cambiará el transcurso de su vida para siempre.

Genre
Drama/Other
Author
Ver__
Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1 ■ CAFETERIA

“Me encantaría ser capaz de extender mis alas y volar fuera de esta horrible realidad,


Me encantaría surcar los cielos con mis fantasías de libertad,


Y adoraría ser capaz de romper estas cadenas que me han atado a esta ciudad llena de problemas”




Solía creer que esa frase era solo un poema cualquiera de esos olvidables que escuchas una sola vez en la vida, la primera vez que lo escuché solo podía pensar en lo aburrida que era la clase de filosofía, eso fue justo antes de encontrar el giro que marcó mi vida para siempre.


Al salir de aquella aburrida clase que solía tomar en la universidad pegue un soplido de liberación y corrí a encontrarme con mis amigas en la cafetería más cercana, crucé aquella puerta con el despintado letrero de abierto marcado en ella y moví la cabeza hacia ambos lados en busca de Casandra, una chica morena de no muy alta estatura, con el cabello teñido de azul y gafas de armazón dorado, y otra más alta con el pelo teñido de un exuberante amarillo fosforescente, Daniela, ella era la persona más extravagante que hubiera conocido y para colmo era preciosa, por lo que sin importar lo que se pusiera o que tan raro fuera, nunca era desagradable a la vista, este día como casi nunca ocurría ellas se encontraban ausentes así que me tocaba apartar lugares, me dirigí hacia la mesa desocupada más cercana pero al no fijarme muy bien tropecé y como si de una escena de película romántica se tratase alguien me atrapó, era un hombre altísimo, tanto que daba miedo, pero al encontrarme avergonzado de mi torpeza me alejé de inmediato.


—Caelian Barmer— pronunció mi nombre con su grave voz —¿te encuentras bien?—


—Sí, gracias— respondí, obviamente lo miré extrañado ¿Cómo es que esa persona conocía mi nombre?, estaba exageradamente claro que no era un profesor y se veía demasiado profesional como para ser un estudiante, apenas parpadee él ya se encontraba saliendo del establecimiento y por impulso lo seguí, debía descubrir de donde me conocía o quién era el.


Mi nombre es Caelian Barmer, soy un hombre por si no lo dejaba claro, tengo 20 años, soy obstinado cuando tengo algo en mente y no suelo interesarme mucho por las cosas sentimentales, no critico estaturas, mido 160 cm no me siento digno de hacerlo, tengo el pelo teñido de plateado, creo que me hace ver cool, no me gusta nada en especial creo, y me desagrada el 80% de las personas que conozco y el futbol, no encuentro el sentido de correr como loco detrás de una pelota, respeto gustos, y pido que respeten los míos, estudio para doctor porque mis padres son insistentes, ¿ven porque pienso que la filosofía es un fastidio?, digo, ¡no tiene nada que ver!, pero me inscribí por error, y si creen que lo que les estoy contando es la tierna y adorable historia de amor entre yo y un tipo que conocí en una cafetería, están muy equivocados, él marcó el inicio de una horrible inseguridad, miedo, perdición, Estocolmo, traumas y dudas que jamás habrían surgido si ese día no hubiera sido tan tonto como para seguirlo.


En fin, continúo.


Crucé la esquina y me adentré en un callejón, estaba tan concentrado en perseguirlo que olvidé poner atención en el camino y cuando por fin se detuvo me oculté detrás de un auto, seguro se preguntan ¿Por qué no le pregunté directamente?, bueno , esa pregunta tiene una sencilla respuesta: era aterrador…me dio miedo, como sea, cuando estába detrás del carro caí en cuenta de que no tenía idea de donde estaba y ahora si o si debía hablarle por que quedarme perdido no era una opción y en parte todo era su culpa, o al menos lo haría creer eso, pero en cuanto me mostré el volteó a verme como si hubiera sabido de mi presencia todo el tiempo, me sonrió y me dijo —fuiste una presa demasiado fácíl—


Varias manos surgieron de detrás de mí y un trapo mojado de cloroformo fue presionado sobre mi boca y nariz, traté de luchar, pero no duré ni diez segundos y fue así como me secuestraron.