¿Qué tal si nos Vengamos?

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Summary

Heven High School, colegio elitista donde todo es perfecto. Donde no molestan a jóvenes por diversión, ¡no! Ahí no suceden esas cosas. Los profesores no se hacen los ciegos cuando nos acosan, ¡no! no sucede. La verdad es que no todo es color de rosas, corazones y estrellas. Los populares saben cómo mantenernos con la boca cerrada y miedo. Los hacemos enojar y nos va peor. ¿Estamos hartos? Claro que sí. ¿Deberíamos hacer algo al respecto? Por supuesto que sí y lo haremos, solo debemos tener el plan perfecto. Portada hecha por @SrtaKaotica la pueden encontrar así en wattpad Obra registrada bajo el código: 2104017391118 Registrada el 01 de abril de 2021

Status
Complete
Chapters
89
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Primer día de clases

Termino de abotonar el último botón de mi blusa mientras me miro al espejo intentando sonreír para que mi madre no se percate de mi malestar, aunque dudo que lo haga en estos momentos. Peino mi cabello en un intento de que se mantenga quieto y al no lograrlo me rindo y lo dejo como está.

No sé ni para qué me esfuerzo si volveré hecha trizas como todos los días al terminar clases.

Intento sonreír nuevamente hasta que me sale una fingida sonrisa que convencerá a mi madre.

Bajo a desayunar y la encuentro conversando animadamente con Doris, saludo con un beso en la cabeza a Raylie que sigue dándole de comer a su muñeca.

—Buen día mamá —la saludo en el momento que me mira y deja de sonreír.

Nuestra relación ha cambiado de un tiempo para acá y es que desde que mi padre se fue no ha sido lo mismo.

—¿Estás lista para tu primer día, de tu penúltimo año? —pregunta intentando entablar conversación.

“Si supieras mamá”pienso.

Si supiera que mi primer día de mi penúltimo año será una pesadilla al igual que los anteriores.

Me limito a asentir con una media sonrisa y me siento en mi respectivo asiento a la vez que suena el timbre.

—¿Quién será? —pregunta mi madre con un tono sarcástico.

Doris se apresura a abrir la puerta y Simon entra con una sonrisa, saluda a Doris con un beso para luego arreglar sus lentes.

—Señora Jansen —saluda con alegría y besa mi frente antes de sentarse a mi lado.

—Simon —sonríe mi madre—¿Listo para un nuevo año? —nuestras miradas se cruzan cargadas de secretos entre ambos, él vuelve a ver a mi madre y sonríe.

—Sí ¡Super emocionado! —cualquiera pensaría que es cierto, pero lo conozco demasiado bien como para saber que es sarcasmo—¿Qué desayunaremos? —frota sus manos, saboreando los platos servidos.

Simon pasa más tiempo en mi casa que en la suya, se podría pensar que es un miembro más de la familia.

Nuestras familias se conocen desde hace años, cuando su madre era mi nana y ella traía consigo a Simon. Nos hicimos amigos inseparables rápidamente y nuestra amistad es muy fuerte.

Nuestros padres llegaron a creer que estábamos enamorados y dicen que terminaremos juntos en algún punto de la vida, siempre nos reímos en sus caras.

Terminamos de desayunar y nos apresuramos a subirnos a mi auto para pasar a buscar a Frank.

—Es el más emocionado de los tres.

—Y que lo digas.

¡Sarcasmo!

Aparcamos frente a su edificio y él ya nos esperaba en la entrada impaciente y algo nervioso.

Simon baja el vidrio y saca la mano llamando su atención.

—¡Sube! —este le responde con una sonrisa y corre hasta el auto.

—¿Podemos no ir hoy y escaparnos? Solo digo.

—De que vale faltar un día si los demás serán una mierda.

Suspiro dándole la razón a Simon

—Una mierda —grita Simon, ambos lo miramos—¿Qué? es la verdad, las cosas hay que decirlas como son —se acomoda en su asiento—esta escuela es una mierda, los estudiantes-a excepción de ustedes-son una mierda; los populares, son una mierda aguada y los profesores ni se diga.

Nos bajamos del auto y solo damos un par de pasos cuando recibimos bombazos de globos, pero no globos con agua ¡no! Globos con huevo podrido.

Me limpio el líquido que corre por mi rostro, alcanzo a ver a Simon quitándose los lentes para tratar de limpiarlos y a Frank con ganas de vomitar.

Se echan a reír y el resto del alumnado también. Los profesores pasan haciéndose de la vista gorda y eso nos frustra.

—¡Bienvenidos perdedores! —anuncia Dylan desde lo alto de las escaleras por medio de un megáfono, nunca está solo, siempre están con su séquito que participan en sus atroces bromas.

Para ellos que se autoproclaman“Los Populares”nos han apodado a nosotros los“perdedores/rechazados/despreciables”y somos su diversión, aunque no era así en un principio.

Cada uno de ellos tienen su razón para odiarnos, quizás porque fueron avergonzados, retados y/o humillados por nosotros y eso a ellos no les gustó, porque ¡nadie se burla de ellos!

¡Idiotas!

De todas maneras no es razón para odiarnos hasta este punto de molestarnos a diario, avergonzarnos y herirnos física y mentalmente.

Entre risas entran al colegio seguidos por el equipo de fútbol, las animadoras y los sequitos que, para evitar ser molestados, nos molestan también.

—Nuevo año, las mismas bromas —espeta Simon con un grado de enojo.


Cierro mi casillero con fuerza sin importarme quien está alrededor o si un celador me regaña. Por precaución y experiencia tenemos ropa extra en nuestro casillero. Ya casi parece un armario si prácticamente todos los días somos molestados con alguna broma que implica líquidos, comida o alguna sustancia de dudosa procedencia.

—No los aguanto, de verdad quisiera agarrarlos por el cuello y... —hace los gestos con ira.

—Lo sabemos Simon —dice Frank en tono cansino—¿Qué les toca ahora? A mi Biología.

Miramos nuestros horarios.

—Biología —sonríe Simon, chocando palmas con Frank—Tara, di que Biología —niego con pesadez.

—Historia —los hombros de los chicos caen—estaré sola —finjo llorar—deséenme suerte —digo al escuchar el timbre sonar.

Nos separamos tomando distintos caminos, lastimosamente no estoy con ellos, pero si con Dylan y Layla. Para evitar problemas que igual será en vano, me siento del otro lado del salón, que por suerte hay una mesa vacía.

El profesor entra saludando a todos con una sonrisa de“los voy a fracasar a todos”y se sienta en su silla, recostándose.

—Bien, sobrevivieron al año pasado conmigo, veamos si lo harán este año —entrelaza sus dedos y las apoya sobre su estómago con una sonrisa maliciosa—quiero verlos estresados y por eso este año iniciaremos con una investigación —coloca sobre el escritorio un platón con papelitos doblados dentro—en grupo de dos, harán el trabajo. Saquen sus temas.

Miro hacia todos lados con la leve esperanza de que alguien se apiade de mí, todos me ignoran. Con decepción me aproximo al pupitre a tomar un papelito.

—Sola de nuevo —me susurra el profesor, asiento —tendré que ponerte con alguien.

—No profesor, puedo hacerlo sola —le suplico.

—Sabes que no puedo —se levanta—bien... Tamara no tiene grupo ¿Quién está dispuesto a incluirla?

Dylan y Layla levantan la mano con malicia y ruego por un milagro.

Aunque nadie más levanta la mano en el fondo desearían trabajar conmigo porque soy buena en los estudios y por miedo no lo hacen.

—Bien, tu formarás grupo con...

La puerta se abre apareciendo la directora junto a un chico nuevo.

Suspiro con alivio porque ese chico es mi salvación, pero a la vez siento culpa ya que puede que los populares por el simple hecho de hablarme lo ataquen también.

Me siento mientras los adultos intercambian palabras junto con el chico.

—Jóvenes, él es Drake BlackBurm y nos acompañará este año escolar —el profesor dirige su mirada hacia mí con una genuina sonrisa—Drake toma asiento junto a la chica de allá —me señala—ella será tu compañera en el primer trabajo que asigné.

El chico se sienta a mi lado.

—Hola —me sonríe.

—Hola —le respondo sin mirarlo.

—¿Eres tímida?

—Esta es la tarea, evita hablarme en la escuela por favor.

—¿Y cómo haremos la tarea entonces? —pregunta en un tono burlón.

—Escucha —me giro de repente, sorprendiendo al chico—por tu bien, no debes hablarme sino te harán la vida imposible los chicos del fondo, si miras disimuladamente —se gira sin escrúpulos—¡disimuladamente! ¡maldición!

—Lo siento —ríe bajito—no me importa, ellos no me conocen.

—Y tú a ellos tampoco, así que lo mejor es que evites problemas —le paso un papelito—ese es mi número, después nos ponemos de acuerdo con el trabajo.

Dicho eso, vuelvo a prestar atención a lo que sea que el profesor esté hablando. El chico ríe por lo bajo, esa actitud le puede traer problemas.

Al terminar la clase me apresuro en salir antes de que los populares me detengan, en vano ya que Dylan me detiene en la entrada.

—Todavía hueles a huevo podrido —se burla sacando algo de su mochila—quiero que entregues estos volantes —prácticamente me los lanza a la cara—hazlo bien, sino quieres empezar el año mal.

Como si esto fuera a evitar que me siga molestando.

Me lanza un beso y se va.

No entiendo porque Dylan y su grupo aún son tan crueles con nosotros y porque Dylan especialmente me odia si yo no le he hecho nada que lo perjudique y que yo recuerde.

Me encuentro a los chicos de camino a mi siguiente clase y les enseño los volantes, ellos sacan los suyos con desdén.

—Esos estúpidos creen que soy su empleado —suelta Simon con enojo—¿Saben que voy a hacer? —nos quita los volantes sorprendiéndonos y los arroja a la basura.

Corremos al bote de basura sacando los papeles y limpiándolos. Simon resopla enojado con nosotros.

—¡Oye! Entiendo que tú no les tema, pero nosotros no queremos problemas y menos este año —digo enojada.

—Quisieras que fueras así frente a ellos.

—¿Para qué en vez de huevos, sea orine y otras sustancias raras? No voy a arriesgarme —guardo los volantes en mi mochila y me voy a mi siguiente clase.