Inicio del fin
Siempre había creído que el tiempo pasaba rápido, sobre todo cuando hacía alguna cosa que le divirtiera.
Obviamente ese no era el caso.
Porque habían pasado ya cuatro años, cuatro malditos años amarrado a esa estupidez llamado destino que le jodió la vida por completo y cada día sentía que transcurría más lento que el anterior, que cada día parecía no tener fin y que incluso el reloj de la pared se burlaba de él haciéndole creer que se detenía, marcando el tiempo pero sin llevarlo a algún lado, mostrándole que seguía estancado en el mismo lugar.
Que seguiría estándolo por siempre.
No sabía cuándo es que todo había cambiado, ni cómo es que había terminado así, mucho menos era consciente de en qué momento fue que había dejado que las cosas llegaran hasta ese punto que parecía no tener retorno ni solución.
—Todo esto es tu jodida culpa— Jungkook murmuró, mirando su reflejo en el espejo, queriendo destruirlo y que quedase hecho añicos, tal y como él se sentía.
Miró la marca en su cuello al sentir ardor en esta, sus ojos estaban cristalizados y amenazando con derramar lágrimas ante el dolor que lo embargó y la tristeza que se hizo presente, aquella marca no representaba la unión ni amor con su pareja, para él no era más que un símbolo de sumisión.
El omega solo pudo suspirar, intentando ignorar todo eso porque no es como si pudiera hacer algo al respecto.
Casi de forma inevitable terminó recordando todo, esos días en especial era como una tradición masoquista el hacerlo, porque ese día de un nuevo aniversario Jungkook solo podía maldecir el destino, a la madre Luna, a los dioses o quien sea que estuviera a cargo de su vida.
Había sido alguien libre, había estado con alguien que de verdad lo quería, o por lo menos eso quería creer, pero su cuerpo solo había reaccionado al instante de conocer a cierto alfa, con el cual en serio quiso intentar algo porque era la persona que el destino supuestamente había hecho para él; alguien que lo cuidaría, que lo respetaría, que lo amaría con locura a él y nadie más que él, un alfa que le prometió un amor bonito y que luego de hacerlo suyo, luego de marcarlo solo… Todo se había ido al carajo.
Odiaba ser llamado su omega.
No lograba entender cómo es que no se había dado cuenta en un inicio que, al final de cuentas, ese alfa no era más que el típico alfa que se siente superior a todos los demás y solo quiere un omega a su lado para procrear descendencia, el típico alfa que se echa flores a sí mismo por tener un omega bonito al lado.
El típico alfa que siempre había odiado.
¿Fueron acaso los besos? ¿Las palabras bonitas? ¿Los ojos llenos de “amor” con los que había sido observado? Jungkook no lo sabía y a esas alturas, ya ni siquiera le importaba saber, solo quería salir de ahí, ¿pero a dónde? ¿A casa y dejar que sus padres vieran su estado tan deplorable? ¿Con amigos? No había ninguno en el que sintiera que podía confiar.
Ni siquiera se atrevía a ir con su hermano, a pesar de que antes habían sido muy unidos, cada día tenía más presentes sus palabras; le había regañado, y con justa razón, de que al mes de conocerse ya se hubieran enlazado, porque una marca era algo bastante serio y él jamás había sido el tipo de persona que tomaba decisiones como si nada, si no fuera porque el mayor prácticamente le había dado la espalda diciéndole que no quería volverlo a ver en su casa a lo mejor tendría a dónde ir, a quién acudir.
Pero no había nadie, no tenía a nadie.
Lo peor era, quizás, que su propio orgullo le hacía fingir que todo estaba bien frente a todos, sin embargo, el omega sentía estar llegando a su límite; ya no soportaba eso, la vida que llevaba, el trato que soportaba, no quería más.
Estaba cansado, Jungkook se encontraba muy agotado con el ritmo diario que llevaba; obligado a comportarse como un omega sumiso que hacía todo lo que su alfa le decía, uno que era el centro de atención y palabras dulces cuando estaba frente a los amigos de su novio, pero cuando ya no lo veían, era dejado de lado por su alfa como si no importara.
Estaba cansado y soportar gritos, quejas por no darle un bebé a pesar de llevar años juntos, ¿cómo podría ser capaz de darle un cachorro a ese hombre cuando no era capaz ni siquiera de cuidar bien de su propio omega?
Jungkook sintió su marca arder otra vez y se quejó bajito, casi queriendo vomitar al sentir en sí mismo el olor de las feromonas que su novio había dejado sobre él esa mañana antes de irse, Dios, se sentía tan repugnante siquiera recordar como las manos del mayor lo tocaban.
No podía, en serio no podía más.
Prefería morir antes de tener algo que lleve sangre del otro formándose en su vientre, prefería irse y morir a causa de su marca, de un lazo roto que pasar tan solo un día más en ese lugar.
Su marca ardió incluso con más fuerza y supo que recibiría una llamada incluso antes de que esta llegara y ni siquiera podía considerar no contestar porque luego le iría peor.
—Hola…— murmuró a modo de respuesta, sintiendo su corazón acelerarse.
—Mi amor— su novio habló, aparentemente de buen humor— Vamos a comer hoy, hay que celebrar nuestros cuatro años juntos. Estoy llegando a la casa, espero verte listo.
—Bae…— carraspeó, algo inseguro de hablar— Te dije que hoy tengo reunión de grupo…
El silencio que se prolongó más de lo esperado le puso los nervios de punta, Dios, ¿por qué era tan idiota y no solo aceptaba y ya? Si realmente el otro había estado de buen humor, ahora en definitiva había arruinado todo.
—No estoy para bromas, Jungkook— la voz del mayor sonaba dura, casi como si intentase golpearlo con ella.
—Tengo trabajo que hacer— insistió— En serio no-
—Mira— Jungkook se calló ante lo exasperado que el alfa sonaba— Llego en diez minutos, más te vale que estés listo para salir. No me hagas molestar y sé un buen omega, ¿mmh? Subiremos fotos juntos después, así que no te quiero ver como siempre andas en casa.
No lo entendía, simplemente no lo hacía.
Si se “arreglaba”, según su novio, era porque quería llamar la atención con su cuerpo, si iba con ropa más cómoda, era un descuidado que quería avergonzarlo frente a todos.
—Ponte el conjunto que te regalé, ese que marca tu bonito cuerpo, ¿si?— lo escuchó decir, su tono más calmado pero ya había aprendido a reconocerlo y de calmado no tenía nada— ¿Vas a hacerlo, Jungkook?— el mayor preguntó al no recibir respuesta.
—Sí…
—Así me gusta mi amor— Bae parecía feliz, pero sabía que era algo meramente temporal— Ve a cambiarte, dile a tu grupo que se te presentó otra cosa urgente, ni que fueran a morir si no te reúnes con ellos. ¿Okey?
—Okey…
La llamada se cortó y al sentir que sus piernas no le responderían más, Jungkook tuvo que sentarse sobre su cama, sus latidos yendo cada vez más rápido mientras el malestar crecía y sus lágrimas comenzaban a correr.
Odiaba ser omega, odiaba esa marca horrible.
Era un completo desastre, ni siquiera podía hacer algo por él mismo porque su estúpido lobo seguiría obedeciendo a la mierda que tenía como alfa.
Hace tan solo unos momentos había pensado en querer morir y aquello no había cambiado, en serio prefería morir que seguir a su lado, sin embargo, al mismo tiempo se sentía aterrado ante la posibilidad de encontrar la manera de alejarse y terminar por quedarse solo.
—Ayuda…— sollozó, su voz casi ni escuchándose, como la mayor parte del tiempo sucedía— Por favor, alguien ayúdeme— lloriqueó llevando sus manos hacia su rostro para quitar sus lágrimas— Por favor— rogó a la nada.
Porque, al fin y al cabo, Kang Baeyeon era lo único que tenía.
Le hubiera gustado no apostar, sobre todo cuando era en contra de su mejor amigo.
—¿En serio tengo que hacer esto?— preguntó mientras terminaba de alistarse, la cámara apuntando en dirección contraria de donde estaba, pero aún era capaz de ver la pantalla de su nuevo celular.
—Obvio, trae tu trasero a la cafetería de una vez que me vas a ayudar— el omega le respondió, elevando un poco la voz al estar usando una licuadora— Yoongi se ha enfermado así que lo dejé en casa.
—Que alfa más débil— se burló, riendo en silencio al ver al mayor fruncir el ceño.
—¿Qué dices de mi alfa, Kim Taehyung? ¿Quieres morir?
—Es que pensaba ir al gimnasio hoy… Ya sabes, empezar una rutina y así.
—Llevas con lo del gimnasio no sé cuántos meses y hasta ahora nada— Jimin soltó una risa baja mientras servía el jugo que tenía en un vaso— Además, perdiste una apuesta por idiota y encima tuviste que comprar otro celular y estoy cobrando el favor que me debes.
—A mi defensa— dijo tomando el celular y saliendo de su habitación intentando arreglar su cabello húmedo que le daba flojera secar— No sabía que realmente no era a prueba de agua.
—Te dije que no lo era, bobo— el omega negó resignado, antes de desaparecer unos segundos y volver—En serio necesito ayuda aquí, así que ven rápido.
—Voy, voy— suspiró, dando una mirada rápida a la cocina— Ni siquiera he desayunado, ¿me vas a alimentar?
—Siempre que vienes comes lo que agarren tus manos, ¿por qué siquiera preguntas ahora?
—Bueno— dijo tomando sus llaves— Y yo que pensé que podría descansar hoy.
—Disque ibas al gimnasio, ¿no?— el omega sonrió ante la mueca que hizo— Apresúrate.
—Mira, en una vida fitness, por si no sabías, descansas haciendo ejercicios— dijo Taehyung, como si fuera lo más obvio del mundo— Además, no puedo llegar tan rápido, ¿puedes tener paciencia?
—Taehyung— Jimin lo miró con fingida seriedad— Tu edificio está frente a mi cafetería, si quisieras puedes llegar en menos de un minuto.
El alfa sonrió divertido mientras salía del departamento, bueno, en eso su mejor amigo tenía razón, estaba bastante cerca.
—Solo me retrasé por vestirme bien, ¿lo ves?, ¿Cuántas miradas crees que atraiga?— preguntó elevando la cámara para que se vea su ropa— Uno nunca sabe cuándo va a conocer a una linda omega.
—O lindo— el mayor casi se carcajeó ante la expresión que puso— Sí sí, ya sé; “respeto tus preferencias y te quiero mucho, pero no me van los hombres”— el otro recitó prácticamente de memoria— Te recuerdo que hace unos días dijiste que te gustó un chico omega que viste por ahí.
—Su cabello largo me confundió un poco, no suelo ver omegas varones con el cabello así de largo, ¿Okey?, además— miró el panel con los números de donde se encontraba el ascensor— Que no me gusten los hombres no quiere decir que no pueda ser honesto cuando alguien es lindo, por ejemplo, tú eres lindo— dijo usando una voz algo coqueta al instante en que las puertas del ascensor se abrían e ingresaba para ir al primer piso.
—Te voy a tirar una patada en todo tu orgullo de alfa si no dejas de decir estupideces y vienes de una vez por todas— Jimin murmuró antes de levantar la cabeza y mirar por detrás de la cámara y sonreír dulcemente, haciendo que sus ojos desaparecieran un poco, logrando que sonría también ante lo tierno que se veía, por lo que no demoró en hacer una captura a la pantalla que luego enviaría al alfa del mayor— Muchas gracias, ¡vuelva pronto!
Para algunos quizás podría ser un poco raro, pero estaba tan acostumbrado a su mejor amigo amenazándolo pero siendo “lindo” y portándose como “un omega” frente a otros, que no le tomaba importancia a ese tipo de cambios en él.
Apenas un par de segundos después, cuando iba a cruzar la única pista que los separaba, Taehyung colgó la videollamada y guardó el celular en su bolsillo, recibiendo unas cuántas miradas cuando entró y fue directo hacia donde el omega se quitaba el mandil que antes tenía.
Intentó quejarse cuando Jimin lo dejó sobre sus manos y casi entró en pánico cuando el otro, a modo de broma, una pésima para su gusto, le decía que ahora que estaba ahí se iría a cuidar a su novio, pero bastó con ver su expresión para que el omega riera y le dijera que solo iría a comprar algunas cosas porque su pedido no llegaría hasta dentro de unos días.
Quiso replicar otra vez, prefería ser él quien fuera a comprar porque no sabía cocinar, si alguien llegaba y pedía algo que no estaba solo para servir, no iba a saber qué hacer… Jimin aparentemente no tenía corazón, porque se negó y salió antes de que pudiera decir algo más.
Pero en fin, lo único bueno, es que su mejor le había mentido sobre la cantidad de gente, el lugar estaba casi vacío y todo era realmente tranquilo, si tenía algo de suerte quizás y se quedaba todo así hasta que el omega regresara.
—No puede ser— murmuró desde donde estaba, porque ni bien había pensado en eso una pareja entró; si no se equivocaba eran un alfa y un omega, el más alto le sonreía al otro de una forma extraña, pero dentro de todo bonita, o por lo menos eso parecía.
Los vio sentarse en una de las mesas algo lejanas de donde estaba, por lo que suspiró, tomando la pequeña libreta que Jimin había dejado junto con un lapicero y se encaminaba hacia ellos luego de ver a quien creía que era el alfa mirar la lista que cada mesa tenía.
—Buen día— dijo asegurándose que el reloj todavía no marcaban las doce de la tarde— ¿Decidieron lo que van a ordenar?
Sí, era el alfa quien hacía todo, el omega ni siquiera se movía, es más, su mirada estaba hacia la calle, por lo que tampoco podía verle bien el rostro, regresó su atención al más alto cuando lo vio dejar una de sus manos sobre el muslo del omega.
—Me trae un café cargado, sin azúcar, con un trozo del pastel de chocolate.
Taehyung asintió, la verdad era que estaba fingiendo anotar porque no era como si fuera algo difícil de recordar al fin y al cabo.
—¿Y para-?
—Mi novio quiere unos panqueques con arándanos— el alfa respondió, otra vez, con una sonrisa que no supo descifrar bien, pero dentro de todo normal, o por lo menos eso quería suponer— ¿Sabe? Póngale bastante de esos, le gustan mucho y hoy celebramos cuatro años juntos— sus ojos se posaron sobre el otro que seguía sin mirarlo, no por lo menos hasta que lo movió un poco y el omega giró de inmediato— Quiero consentirlo un poco, ¿no, mi amor?
—Ah… Sí— el otro asintió, sonriendo, aunque la emoción no llegando a su voz.
Taehyung se perdió un poco, apenas un par de segundos en lo grandes que eran sus ojos, jamás había visto unos parecidos siquiera a lo largo de toda su vida y probablemente nunca lo haría, porque había algo particular en ellos que no sabría decir qué eran, pero le hicieron sentir extraño.
—En un momento se lo traigo— dijo finalmente.
Al inicio había pensado que tenía cara de aburrimiento, que a lo mejor era de esos que no estarían felices si para celebrar no los llevaban a lugares lujosos donde una botella con agua costaba hasta cinco veces más que su precio normal pero, una vez que se alejó y mientras preparaba todo, agradeciendo internamente que Jimin tuviera esas máquinas donde metía una especie de paquete pequeño y el café prácticamente se hacía solo, no podía dejar de pensar en que ese omega, no parecía estar aburrido ni nada por el estilo.
Parecía triste, a pesar de estar celebrando, se supone, cuateo años de relación, se veía bastante desanimado, como si realmente no quisiera estar ahí.
Como si en cualquier momento lo vería correr lejos hasta que no pudiera más.
Sacudió la cabeza, mejor se concentraba en lo que estaba haciendo.
Aún así, cuando volvió a ellos con una fuente llevando lo que habían pedido, no pasó inadvertido el pequeño sonido de dolor que soltó el omega cuando, quien se supone era su novio, le pellizcó en el costado.
Dejó todo en la mesa, sin decir nada y guardando silencio mientras veía al alfa tomar algunas fotos.
No pudo evitar fruncir el ceño al ver, cuando estuvo otra vez en su puesto de antes, que ahora el alfa ignoraba por completo al más bajo y toda su atención estaba en su celular.
A lo mejor estaba analizando demasiado la situación, todo era culpa de su mejor amigo, habían pasado varios minutos, los cuales parecían ser una eternidad, y seguía sin regresar. Intentó mandándole algunos mensajes, contándole la situación, Jimin intentó tranquilizarlo, diciéndole que a lo mejor en algún momento que no había visto habían discutido por alguna cosa y estaban enojados.
Creyó que el mayor tenía razón cuando volvió a mirarlos; ahora el alfa lo abrazaba de lado y le hablaba al oído, desvió su atención hacia otro lado cuando vio una de sus manos bajando por su torso y de un momento a otro sus ojos se encontraron con los del omega, que tenía sus mejillas totalmente sonrojadas, lo cual le hizo sentir extraño, como si algo apretara su estómago.
¿Qué diablos pasaba con las parejas en esos días? ¿Acaso él vivía bajo una piedra y ahora se había normalizado manosear a los omegas en público? Y qué vergüenza, tanto para él como para el omega; sus miradas se habían encontrado en un pésimo momento, apenas unos segundo antes que el alfa besara su cuello y lo apegara más hacia él.
Y no quería mirar, claro que no, pero si las cosas subían de tono iba a tener que pedirles que se detuvieran, o en todo caso se retiraran, ya que podría incomodar al resto de clientes, por más que no hubieran muchos.
Además, se notaba que el omega también se sentía incómodo y luchaba por intentar que su novio le quitara las manos de encima, sobre todo cuando notó que él ya se había dado cuenta de como se comporta el alfa.
Aún así, todo se calmó luego de unos segundos, por lo que lo dejó pasar, tampoco es como si quisiera armar un escándalo ni nada parecido.
Menos aún porque era el trabajo de su mejor amigo.
—Bueno… Supongo que no están tan mal— susurró para sí mismo, viéndolos conversar, o por lo menos eso parecía— Quizás solo eres un envidioso por no tener novia, Kim— quiso reír aunque su comentario no le había causado gracia.
Taehyung intentó distraerse en su celular, sin embargo a lo mejor fue la curiosidad lo que le hizo mirar otra vez, parándose de la banca alta, aunque quedándose en su lugar, cuando vio al omega levantarse y comenzar a caminar en dirección al baño, siendo detenido por su novio, que tomó su brazo con fuerza.
Lo notó; la forma en la que el rostro del más bajo se arrugó ante aquella presión, la manera en la que la mano del alfa lo había sujetado con rapidez haciendo que parte de su ropa de moviera, cómo los ojos del más alto parecían oscurecerse y su ceño apenas se fruncía un par de segundos antes que el otro le dijera alguna cosa, a lo mejor solo un par de palabras, pero pareció ser suficiente.
Volvió a sentarse cuando vio al alfa soltarlo y al omega alejarse, aunque tampoco pasó inadvertido la forma en la que este se sujetaba uno de los costados y caminaba con la mirada en el piso.
Lo perdió de vista al instante en que entró al pasillo hacia donde estaban los baños, sin embargo, tuvo que regresar a mirar a la mesa donde había estado al sentir la penetrante mirada que el alfa tenía sobre él.
Su lobo se erizó, haciéndole saber que el otro parecía retarle con los ojos, lo cual le hizo sentir bastante incómodo, sobre todo porque nunca le había gustado tener problemas con las personas, en especial con otros alfas, mucho menos en cuando directamente no ke habían hecho nada a él.
Volvió su atención a su celular, enviándole un mensaje a su mejor amigo, pidiéndole que por favor se apurase porque no quería estar solo más tiempo y se estaba aburriendo.
Y quizás fue instinto, a lo mejor solo coincidencia, pero cuando Taehyung volvió a levantar la cabeza para observar a su alrededor, no dudó en ponerse de pie otra vez al instante en que logró ver a ese alfa levantarse e ir en la misma dirección que había ido anteriormente su novio, con sus ojos cargados de rabia, con sus manos apretadas en puños.
Oh, no. Eso sí que no.
Odiaba meterse en situaciones ajenas, pero sea lo que sea que estuviera pasando, Taehyung pensaba detenerlo.
Luego se disculparía con Jimin por ausentarse de su puesto, le pagaría si alguien se le ocurría robarse alguna cosa o algo así, justo en ese momento no podía suprimir su impulso de averiguar qué diablos estaba sucediendo y su lobo no ayudaba porque casi podría jurar que lo escuchaba gruñir.
Bastante a la defensiva, aparentemente con ganas de pelear, cosa bastante extraña, como si tuviera que defenderse sin importarle si salía lastimado, como si tuviera que proteger a uno de los suyos.
—Carajo— murmuró cuando escuchó un portazo que le erizó la piel, indicando no solo que el alfa había entrado al baño, sino también, que definitivamente algo malo pasaba ahí— Maldita sea.