Prólogo
Bueno, creo que debería contarles quién soy, mi nombre es Freya, solo Freya, soy huérfana, tengo dieciocho años… ¿Se me olvida algo? Ah sí, odio mi vida, les explicaré, soy una semidiosa, y soy una deshonra para mi madre, le doy vergüenza, me odia en términos más simples.
Vivo con mi mejor amigo Aaron, no se monten películas, se podría decir que me tiene hasta en la “siblinzone”, él es unos años mayor que yo y también es un semidiós, hijo de Ares, siendo específica.
¿Qué otra cosa relevante les puedo decir sobre mí?
Ah, cierto, actualmente estoy en tercero de universidad, se preguntarán como, si con mi edad, con suerte debería estar en primero. Bueno, me han adelantado unos años debido a mi coeficiente intelectual, que es de 184, con eso de seguro ya adivinaron quién es mi madre, pero bueno, como es de esperarse no es fácil que te adelanten años y mucho menos cuando la gente suele ser bastante idiota, les permito hacerse ideas de lo que ocurre.
Soy de esas personas que no suelen hablar mucho de lo que sienten, me lo guardo todo, y eso es algo que Aaron odia. Él sabe que guardarme las cosas me hace mal, y a cualquier persona en realidad, pero sabe que no me gusta hablar de eso, ya que temo que la gente me vea débil, por eso me dio esta especie de “diario”, para que escribiera lo siento u pudiera desahogarme.
Al principio lo consideré una broma, pero al final creo que no es tan mala idea, les escribiré desde donde empezaron mis problemas, alrededor de los quince y dieciséis años. Solo te pido que leas esto bajo tu responsabilidad y por favor, sé empático, ponte como si estuvieras en mi lugar, como si en realidad esta es tu historia y no la mía.