Prologó
Évanescent
Oh chico de ojos grises, en tu mirar profundo,
se esconde el veneno de un amor moribundo.
Me engañaste con promesas de felicidad eterna,
pero al final, tus ojos grises fueron mi condena
...
Gracias por embarcarte en este viaje conmigo. He escrito esta historia con el corazón en la mano, sin miedo a dejar que las palabras fluyan libremente. Cada capítulo, aunque breve, guarda un significado especial. Este libro es un canto al amor évanescent, a la belleza fugaz de los sentimientos que se desvanecen como el rocío al sol. Espero que esta historia te inspire a abrazar la fragilidad de la vida, a valorar cada instante y a dejar ir lo que ya no puede ser.
Bienvenidos a Évanescent
M.M