Prólogo

"Aunque el destino se empeñe en arrebatarme de tu lado, será imposible olvidar la calidez de tu sonrisa y el encanto que albergan las ágatas que habitan en tu mirar. Porque estás grabada a fuego en mi alma; en cada rincón de mi memoria rebota el eco de tu voz.
Si al amanecer no estoy junto a ti, no temas. Buscaré la forma de regresar una y otra vez, aunque deba vagar mil años en la penumbra o ser condenado a caminar sobre brasas ardientes. Volveré a ti. En esta vida o en la próxima, lo haré.
Mientras tanto, te hablaré a través del viento y mitigaré tu sufrimiento, recordándote que mi amor por ti es indeleble, como las pinceladas al azar que dibujan las hebras de tu cabello al andar. Imperecedero como el fuego que mueve mi voluntad; inmarcesible como tu belleza, que conquista con intensidad ingente; infinito, como el universo entero".
Lee Seung-Kwan

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