001
Jungkook estaba en su clase de matemáticas poniendo la atención debida cuando de pronto, su profesor comenzó a escribir una nota importante, con verde. ¿Verde amarillo? ¿Desde cuándo su profesor escribía con plumón verde amarillo? ¿Si quiera eso existía? La chica a su lado, Eunha, tocó con timidez su hombro. Él se giró, con su rostro siempre serio e inexpresivo, alzó las cejas esperando su voz.
“Jungkook-ah, ¿puedes decirme qué dice lo de rojo? No traje mis lentes” susurró para que el profesor no la regañara por platicar en clase y Jungkook asintió levemente antes de girar su rostro para acatar el favor.
Había un problema, ¿dónde demonios estaba el rojo?
Cuando cayó en cuenta, cerró los ojos y miró a Hoseok, su mejor amigo, quien escribía en su cuaderno lo de la pizarra. Empujó su lápiz en su brazo y Jung le miró sacudiendo su cabello rojo. “¿Qué pasa?”
“¿Qué dice en lo rojo?” preguntó apoyando su brazo en su cuaderno para que Hoseok no viese lo copiado.
“Dice que se debe prestar atención que caso de factoreo usar” le dijo con una leve sonrisa y Jungkook asintió.
“Gracias” murmuró y antes de girar a Eunha miró su cuaderno y se lamió los labios al ver que en la pizarra, lo que él creía verde amarillo era rojo y negó maldiciendo un poco. Giró a la chica que lo veía con ojos expectantes y mejillas ardiendo. “Se debe prestar atención que caso de factoreo usar.”
Ella sonrió en grande como si Jungkook le hubiese dado la cura del cáncer “Gracias, Jungkook-ah”. Él asintió sin más y siguió escuchando a su profesor. Luego, les dejó unos cuántos ejercicios y Jungkook comenzó a trabajar con diligencia.
En un momento, no recordó que se debía a hacer en un ejercicio específico y miró las páginas con sus apuntes. Se perdió en ellos. No por la información, sino porque era tan simples. Jungkook estaba acostumbrado, claro que sí, a solo escribir con negro. Oh, el color negro, ¡qué maravilloso color! ¡Maravilloso porque era el que siempre podía distinguir! Se había vuelto su color favorito con el blanco en cuánto descubrió que jamás tendría problemas para verlos.
Miró el cuaderno de Hoseok, lleno de colores amarillos verdosos o verdes amarillos (no sabía ni le importaba), también tenía celeste por ahí y negro. Luego, de reojo, miró el cuaderno de Joohyun a su lado y encontró tonos de café, celeste, lila, mostaza y demás. Se veía horrible, ante sus ojos pero él sabía que estaba lleno de colores que en su mayoría, él no conocía porque jamás los había visto.
Suspiró y negó regañándose que debía seguir estudiando y completando los ejercicios si quería salir bien en los exámenes y mantener a su madre orgullosa y a su padre feliz. Siguió trabajando y terminó antes de lo previsto caminando hacia el profesor entregando su trabajo. El profesor Park le sonrió porque era su alumno favorito (y cómo no si el chico pasaba callado, participaba cuando debía, le obedecía y completaba siempre los ejercicios) y revisó sus ejercicios hallándoles perfectos.
Cuando estaba a punto de terminar, la puerta del salón fue abierta. Todo el salón miró hacia el sonido y una cabellera castaña apareció haciendo que el corazón de Jungkook se acelerara. Oh Dios, era Kim Taehyung con su preciosa sonrisa pidiendo permiso para entrar. El profesor Park asintió y detuvo el revisado para prestarle atención al chico. Regañó a los alumnos para que siguiesen trabajando.
“Taehyung, ¿qué se te ofrece?” preguntó mirándole y Jungkook bajó la mirada a su cuaderno sintiendo su cuerpo temblar. Con el rabillo del ojo miró a su crush.
“Buenos días, solo pasaba para decirle que los presidentes de cada clase deben acercarse para escoger las actividades que harán el día del festival” explicó Taehyung con una sonrisa no dándose cuenta del efecto que su voz tenía en el azabache frente a él.
Kim Taehyung estaba en la clase 2-1, y era el vice-presidente del instituto y uno de los chicos más alegres del lugar; Taehyung era algo distraído, tierno, ingenuo, inocente y también era dulce, amable y siempre ayudaba en lo que podía. Jeon Jungkook llevaba 2 años gustando de él en secreto; sí, dos años.
“¡Ah! ¡Sí! ¡Ya debemos iniciar los preparativos, que es en dos meses! Se me había olvidado” exclamó el profesor y miró al lado de Jungkook buscando a Namjoon. “Namjoon, ven aquí por favor, Taehyung tiene algo que decirte” informó y Nam se levantó de su pupitre acercándose a Taehyung. Ambos se quedaron platicando cerca de ellos y Jungkook sintió envidia hacia su otro mejor amigo porque siempre podía tener contacto con su crush y recibir dulces sonrisas. “Aquí está, todo perfecto, Jeon, como siempre” interrumpió sus pensamientos el profesor y Jungkook asintió dando las gracias y tomando su cuaderno mirando una vez al castaño y luego se acercó a su pupitre un poco desganado.
“Eres un idiota” le susurró Hoseok haciendo sus ejercicios.
“¿Y eso cómo por qué?” preguntó algo molesto.
“Si quieres que te vea, al menos salúdale” rodó los ojos. “Pero no, te quedas poste de luz ahí sin ni siquiera mirarle.”
“Taehyung no me mira jamás” se excusó el menor.
“Dios, en serio eres idiota” suspiró terminando sus ejercicios. “Eso y ciego.”
Jungkook frunció el ceño y Hoseok se levantó a que le revisaran. Él miró disimuladamente hacia al castaño que estaba con el rostro un poco serio hablando con Namjoon, entonces, anotó algo en su libreta y luego le sonrió antes de despedirse del profesor e irse del aula. Jungkook suspiró y echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos y deslizándose un poco en el asiento mientras cruzaba sus brazos.
Lo que él no sabía, es que estaba dándole una vista impresionante de su belleza a sus compañeras, sobretodo a Eunha, que lo tenía más cerca y se sintió bendecida por poder respirar a un metro cerca de él. Se mordió el labio nerviosa pues ella quería acercarse a Jungkook y luego, preguntarle si podía tener una cita con ella.
“Bueno, chicos” anunció el profesor terminando de revisar. “Para los que no terminaron, los traen mañana para poder tener esa firma y no perder puntos para su nota, ¿entendido?” todos corearon un sí excepto Jungkook y el profesor tomó sus cosas antes de irse y dejarlos esperando al profesor de arte.
“Jungkook-ah” llamó de nuevo Eunha y el azabache la miró confundido. “Yo... me preguntaba si... Bueno, sé que estudias antes del entrenamiento y yo me preguntaba si... Si podía quedarme a estudiar contigo, es que hay unas cosas de matemáticas que no entiendo” dijo con voz bajita y Jungkook asintió porque se quedaba con Namjoon y Hoseok de todos modos, pero eso quizá Eunha no lo sabía y no debía saberlo.

Taehyung terminó de hablar con el último presidente del aula 2-5 y se dirigió hacia su salón revisando cada actividad que cada clase había escogido. Ya solo tendría que dejar esas anotaciones al presidente escolar y ya estaba hecho su trabajo. Alguien llamó su nombre y se giró encontrando a su mejor amigo Jimin que venía con las mejillas algo rojas por correr.
“¡Detente, he dicho!” dijo llegando hasta a él y se inclinó para poder respirar bien. Taehyung le sonrió.
“Perdón Jiminie, ando la cabeza en las nubes” se mordió el labio inferior. “Quiero ir a clases y descansar los pies.”
“¿Has caminado mucho?” preguntó Jimin caminando junto a él al salón de clases.
“Sí, pero he logrado hacer todo; ahora ya puedo estar tranquilo esta semana.”
“¿Y no viste a nadie especial?” preguntó alzando las cejas y Taehyung se sonrojó.
“Sí, lo vi, pero ni siquiera me vio” susurró Taehyung triste al recordar al azabache. “Al final va a ser cierto eso de que querer a Jeon Jungkook es querer lo imposible.”
Jimin se río. “No pierdas las esperanzas; si él no da el paso, dalo tú.”
Taehyung negó con las mejillas sonrojadas. “¡Jamás!” Jimin abrió la boca para replicar y Taehyung le detuvo. “Te he dicho que ni siquiera me mira, ¡mira a todo el mundo menos a mí, por Dios!” hizo un puchero. “Seguro me odia.”
“Ah, Taehyung, eres optimista con todo el mundo pero a ti siempre te echas todo lo negativo.” Taehyung se encogió de hombros y antes de girar en el pasillo a su aula, chocó contra alguien. “¡Tae!”
“¡Oh, lo siento!” dijo separándose de golpe y tensándose al ver al azabache que estaba sin expresión frente a él. “Lo lamento mucho, Jungkook...”
“Tranquilo, fue mi culpa.”
Y se fue casi volando y Taehyung hizo un puchero hacia Jimin. “¿Ves? Ni siquiera puede estar cerca de mí.”
Jimin no dijo nada porque la acción del chico había sido suficiente prueba y no tenía como animar a su mejor amigo.