PrΓ³logo.

El cambio de estaciones trae consigo una serie de transformaciones encantadoras. A medida que la nieve se derrite bajo los cΓ‘lidos rayos del sol, las flores empiezan a brotar con alegrΓa, tiΓ±endo el paisaje de tonos vivos y llenΓ‘ndolo de nueva energΓa. La calidez del ambiente se hace mΓ‘s palpable, mientras los dΓas se alargan poco a poco, dΓ‘ndonos mΓ‘s tiempo para disfrutar de la belleza que nos rodea. Los arcoΓris, ahora mΓ‘s frecuentes, adornan el cielo con sus brillantes arcos multicolores, como un toque final que celebra la llegada de esta nueva etapa.
Cambios. Fue el inicio que marcΓ³ la llegada de la primavera, trayendo consigo una cΓ‘lida bienvenida para muchos.
Excepto para Jeon Jungkook, para quien este cambio de estaciΓ³n no traΓa consigo la promesa de nuevas posibilidades, sino una serie de despedidas dolorosas. Para Γ©l, la llegada de la primavera solo significaba dejar atrΓ‘s su hogar, su escuela y los amigos con los que habΓa compartido tantos momentos. Todo esto para mudarse con su madre, quien vivΓa a mΓ‘s de 11,426 kilΓ³metros de distancia. Γl, definitivamente hubiera deseado que el invierno fuese eterno.
Constantemente, Jungkook habΓa sentido que su vida se desarrollaba lejos de lo que habΓa imaginado para sΓ mismo. A pesar de ser el chico mΓ‘s popular de su instituto, el capitΓ‘n del equipo de baloncesto, y tener a quienes quisiera a sus pies, no podΓa escapar de una rutina vacΓa de fiestas interminables, excesos de alcohol y encuentros fugaces que no dejaban mΓ‘s que un eco de insatisfacciΓ³n. Se veΓa a sΓ mismo como un imbΓ©cil de primera, atrapado en una espiral que, aunque exteriormente parecΓa llena de emociΓ³n, lo dejaba cada vez mΓ‘s vacΓo por dentro.
Sin embargo, en lo mΓ‘s profundo de su ser, habΓa algo que anhelaba mΓ‘s allΓ‘ de la efΓmera atenciΓ³n que recibΓa. SabΓa que, por mΓ‘s que buscara validaciΓ³n en las miradas ajenas, nada de eso lograba llenar el hueco que sentΓa en su interior. Era consciente de que su vida, aunque aparentemente perfecta, carecΓa de la autenticidad y el propΓ³sito que realmente deseaba.
Desde temprana edad, Jungkook fue testigo de la dolorosa partida de su padre, quien los abandonΓ³ a Γ©l y a su madre en un caos de deudas. La ausencia paterna dejΓ³ un vacΓo financiero y emocional difΓcil de llenar, con la lucha constante de su madre por mantenerlos a flote con un salario insuficiente. ΒΏOdiaba a su padre? Sin lugar a dudas. Jungkook nunca perdonarΓa la cobardΓa que tuvo al marcharse de esa manera, dejando atrΓ‘s un rastro de dolor y desamparo en ellos.
Debido a las dificultades que enfrentaban, Eunji tomΓ³ la difΓcil decisiΓ³n de dejar a su pequeΓ±o hijo al cuidado de sus padres en SeΓΊl, mientras ella se aventuraba en una oportunidad laboral en el extranjero. Separarse de su hijo fue un golpe devastador que calΓ³ hasta lo mΓ‘s profundo de su ser, lamentablemente las limitaciones financieras le impedΓan llevarlo consigo. Con el firme deseo de proporcionarle una vida mejor, se comprometiΓ³ a trabajar incansablemente para solventar las deudas pendientes y, eventualmente, reunirse con Γ©l para construir juntos un futuro mΓ‘s prΓ³spero y estable.Fue asΓ como Jungkook se vio obligado a madurar bajo el cuidado de sus abuelos.
A los diez aΓ±os, su mundo cambiΓ³ de manera irreparable cuando la ausencia de su madre dejΓ³ un vacΓo tan profundo que parecΓa imposible de llenar. La falta de su cariΓ±o y guΓa lo sumergiΓ³ en una constante bΓΊsqueda de atenciΓ³n, como si cada mirada y palabra pudieran compensar el amor perdido. Con el tiempo, aprendiΓ³ a ocultar su vulnerabilidad tras una mΓ‘scara cuidadosamente construida: la del chico popular y arrogante que dominaba los pasillos de la escuela. AdoptΓ³ una actitud desafiante y un aire de seguridad que no sentΓa, dispuesto a cualquier cosa con tal de que lo notaran, aunque solo fuera para silenciar por un instante el eco del vacΓo que lo consumΓa.
Conforme crecΓa, intentaba convencerse de que todo lo que habΓa logrado hasta ese momento serΓa suficiente para colmar el vacΓo en su interior. Sin embargo, se dio cuenta de que nada de lo externo podΓa satisfacer su anhelo mΓ‘s profundo, ya que la atenciΓ³n fugaz de los demΓ‘s nunca lograba llenar el hueco en su corazΓ³n. La falta de conexiones genuinas solo aumentaba la carga emocional que llevaba sobre sus hombros, dejΓ‘ndolo con un peso insoportable en el alma.
A pesar de todo, Jungkook adoraba la atenciΓ³n que recibΓa. Las miradas furtivas de admiraciΓ³n de las chicas y chicos mientras paseaba por los pasillos del instituto, los aplausos resonantes cada vez que anotaba en la cancha, e incluso encontraba cierto placer en las reprimendas de los profesores cuando se metΓa en problemas. Aunque no era la vida que hubiera elegido para sΓ mismo, de alguna manera se habΓa acostumbrado a ella.
La llegada de la primavera trajo consigo una serie de cambios que transformaron por completo la vida de Jungkook. Fue el comienzo de una etapa inesperada, donde un amor tan imprevisto como intenso irrumpiΓ³ en su mundo, derribando las barreras que alguna vez creyΓ³ inquebrantables. Pero junto a ese amor tambiΓ©n surgiΓ³ un silencioso conteo regresivo, un reloj invisible que, sin que Γ©l lo supiera, marcarΓa el inicio de una cadena de sucesos aΓΊn desconocidos, tan impredecibles como inevitables.
20 de marzo, inicio de la primavera.
Fue el dΓa que llegΓ³ a la ciudad de Thomasville, en Carolina del Norte. En contraste con la ostentosa ciudad de la que provenΓa, Thomasville ofrecΓa un ambiente mucho mΓ‘s tranquilo, sin grandes edificios, centros comerciales lujosos, ni clubes nocturnos para las fiestas de fin de semana. Al menos, encontrΓ³ consuelo en el hecho de que su nueva escuela contaba con un equipo de baloncesto, ofreciΓ©ndole una conexiΓ³n familiar en medio de lo desconocido.
βEsto no podrΓa ser mejor βmurmurΓ³ con sarcasmo para sΓ mismo cuando finalmente encontrΓ³ el aula de su primera clase del dΓa: Historia. Con un profundo suspiro cargado de resignaciΓ³n, entrΓ³ al salΓ³n, recibiendo numerosas miradas que lo hicieron sentir inquieto.
ΒΏEstaba nervioso? Demasiado.
AgradecΓa los cursos de inglΓ©s que sus abuelos prΓ‘cticamente lo obligaron a tomar. En aquel entonces, jamΓ‘s habrΓa imaginado que estuviera destinado a terminar aquΓ. Siempre habΓa asumido que la promesa de reunirse con su madre implicaba que ella regresarΓa a SeΓΊl, pero ahora, sentado en este lugar, se daba cuenta de lo equivocado que habΓa estado. Aunque dominaba el idioma en tΓ©rminos de comprensiΓ³n y expresiΓ³n, era su acento y sus rasgos fΓsicos los que lo delataban, llevando consigo una etiqueta invisible que prΓ‘cticamente gritaba: βSoy coreanoβ, o, como algunos errΓ³neamente suponΓan, βChinoβ.
Para Jungkook, entablar amistades no solΓa ser un desafΓo, despuΓ©s de todo, estaba acostumbrado a ser el centro de atenciΓ³n. Por eso, le resultaba confuso sentirse tan nervioso en esta ocasiΓ³n.
La escuela tenΓa una jerarquΓa social bien definida, donde los deportistas ocupaban el escalΓ³n mΓ‘s alto, mientras que el resto de los estudiantes se distribuΓa en niveles segΓΊn el club o actividad al que pertenecieran. Las diferencias eran claras, y cada grupo mantenΓa su propio territorio. Jungkook no pudo evitar que una intensa ansiedad lo recorriera al preguntarse si lograrΓa encontrar su lugar en ese nuevo entorno. Aunque su popularidad en SeΓΊl habΓa sido indiscutible, sabΓa que en este nuevo contexto las reglas eran diferentes, y la sensaciΓ³n de ser un extraΓ±o lo invadΓa. En su mente, las dudas crecΓan: ΒΏSerΓa capaz de adaptarse, de encontrar algΓΊn grupo donde realmente encajara, o quedarΓa atrapado entre los mΓ‘rgenes de esa jerarquΓa que tan bien conocΓa, pero que ahora se sentΓa tan ajena?
Sus primeras clases transcurrieron tranquilas; solo interactuΓ³ con un par de personas que se habΓan acercado por curiosidad a Γ©l, pero nada mΓ‘s. Cuando llegΓ³ la hora del almuerzo, recogiΓ³ sus cosas y saliΓ³ del aula con rapidez. ComenzΓ³ a caminar por los pasillos menos concurridos, notando que la mayorΓa de los estudiantes se dirigΓan a la cafeterΓa. Sin pensarlo demasiado, optΓ³ por tomar el camino opuesto, deseoso de encontrar un rincΓ³n mΓ‘s tranquilo.
Finalmente, llegΓ³ al final de un pasillo donde unas escaleras parecΓan llevarlo hacia algΓΊn lugar apartado. AllΓ, se encontraba un letrero que, a pesar del desgaste evidente, aΓΊn conservaba sus letras rojas, parcialmente descoloridas pero perfectamente legibles. La curiosidad de Jungkook lo llevΓ³ a detenerse un momento, preguntΓ‘ndose quΓ© podrΓa haber al final de esa escalera.
PROHIBIDO EL PASO.
Ah, si tan solo Jungkook hubiera prestado atenciΓ³n a la advertencia. Sin embargo, nunca fue del tipo de persona que se dejaba influir por las reglas, siempre dispuesto a desafiar lo que se esperaba de Γ©l. AsΓ que, sin pensarlo dos veces, cruzΓ³ sin dudar. Fue en ese preciso momento cuando el reloj de arena se puso en marcha y el tiempo comenzΓ³ a fluir.
SubiΓ³ todos los escalones hasta llegar a la parte mΓ‘s alta, donde se erguΓa una puerta de madera con una pequeΓ±a ventana rectangular. Sin interΓ©s alguno por lo que pudiera haber al otro lado, se sentΓ³ frente a ella, perdido en sus pensamientos. Resultaba irΓ³nico que, despuΓ©s de haber pasado toda su vida buscando atenciΓ³n, ahora deseara estar solo. El comienzo de esta nueva vida lo estaba abrumando demasiado.
DejΓ³ su mochila a un lado y se recostΓ³ contra la frΓa pared detrΓ‘s de Γ©l, buscando un respiro en la quietud del momento. CerrΓ³ los ojos con lentitud, dejando escapar un suspiro profundo, intentando encontrar algo de calma en la oscuridad que se extendΓa tras sus pΓ‘rpados. Solo querΓa desconectarse por un instante, liberarse de la tensiΓ³n acumulada. Pero, de repente, una voz resonΓ³ a travΓ©s del silencio, cortando la tranquilidad que habΓa buscado. Jungkook frunciΓ³ el ceΓ±o con leve incredulidad al reconocer que la voz provenΓa del aula contigua. Intrigado, se inclinΓ³ ligeramente hacia la puerta, esforzΓ‘ndose por escuchar con mΓ‘s claridad.
βEn mi corazΓ³n pintΓ© un arcoΓris al llegar la primavera, anhelando que el frΓo se desvaneciera a mi alrededor. MΓ‘s no funcionΓ³, ni siquiera cuando dibujΓ© un brillante sol. Una maldiciΓ³n, un invierno eterno de soledad.
ΒΏEra eso poesΓa? Una forma de expresar un sentimiento estΓ©tico, una manifestaciΓ³n que podΓa ser interpretada de infinitas maneras, segΓΊn la perspectiva de quien la escuchara. Para Jungkook, sin embargo, no era solo eso: era el inicio de algo mucho mΓ‘s profundo, un punto de partida que, aunque Γ©l aΓΊn no lo comprendiera, marcarΓa el comienzo de todo lo que estaba por venir.
Sin dudarlo ni un segundo, se incorporΓ³ rΓ‘pidamente, su corazΓ³n latiendo con una mezcla de curiosidad y emociΓ³n. Se acercΓ³ a la pequeΓ±a ventana del aula, inclinΓ‘ndose ligeramente para poder ver mejor. Estaba ansioso por encontrar a la persona que habΓa pronunciado esas palabras, aquel verso tan hermoso que habΓa logrado capturar su atenciΓ³n de una manera que no podΓa explicar. A pesar de lo breve que habΓa sido, Jungkook no podΓa evitar sentir que esas palabras, de alguna manera, habΓan sido escritas especΓficamente para Γ©l. Como si, en medio del ruido y la multitud, esa pequeΓ±a expresiΓ³n hubiera llegado justo en el momento preciso, tocando algo dentro de Γ©l que aΓΊn no sabΓa que existΓa.
βΒΏNo te enseΓ±aron a no meterte en los asuntos de los demΓ‘s? βcuestionΓ³ una profunda voz justo cuando la puerta se abriΓ³ abruptamente, consiguiendo que debido al peso que Jungkook estaba ejerciendo al recargarse, se fuera hacia adelante.
Tuvo que maniobrar para mantener el equilibrio, y una vez estabilizado, se volviΓ³ hacia el chico junto a la puerta. Era casi de su misma altura, con rizos castaΓ±os enmarcando su rostro. Sus gafas redondas y delgadas aΓ±adΓan un toque distintivo, mientras que su vestimenta sorprendiΓ³ a Jungkook por su estilo clΓ‘sico. Llevaba unos pantalones de pinza de vestir color caqui, junto con una camisa blanca con las mangas arremangadas hasta los codos, y sobre ella un chaleco de punto ligeramente mΓ‘s oscuro que el tono de su pantalΓ³n.
Un enorme contraste con Γ©l que llevaba unos jeans de mezclilla rotos por las rodillas, una camiseta negra debajo de una camisa de cuadros negros y verdes abierta, y unas botas altas tambiΓ©n negras. Sin olvidar que debido a la gran cantidad de perforaciones que tenΓa le daba un aspecto del tΓpico chico malo.
βLo siento, no quise espiarte de esa manera... βintentΓ³ disculparse, pero su intento quedΓ³ en nada cuando el otro lo interrumpiΓ³ con rapidez.
βΒΏAcaso no sabes leer? Hay un letrero de advertencia al pie de las escaleras βrespondiΓ³ con fastidio, rodando los ojos mientras presionaba su tabique con el dedo Γndice y el pulgar, visiblemente irritado.
βSΓ lo leΓ, pero no creo que haya sido tan explΓcito como la cara de βlΓ‘rgateβ con la que me miras ahora βreplicΓ³ Jungkook con una sonrisa divertida, una expresiΓ³n que hizo que el chico de rizos castaΓ±os apenas curvase sus labios en respuestaβ. Solo querΓa saber... ese poema... ΒΏlo escribiste tΓΊ? βpreguntΓ³ con genuina curiosidad, sin poder evitar que la intriga se colara en su voz.
βQue te importa.
Jungkook abriΓ³ los ojos con sorpresa ante la actitud a la defensiva del otro, lo que provocΓ³ una sonrisa involuntaria en su rostro.
βSolo pienso que era realmente hermoso βdijo con sinceridad, preparΓ‘ndose para marcharse y no incomodar mΓ‘s al chico. Antes de que pudiera retirarse, sin embargo, fue detenido por este.
βEspera... βexclamΓ³, haciendo una breve pausa al darse cuenta de que no sabΓa el nombre del otro.
βJungkook. Mi nombre es Jeon Jungkook.
βSΓ, tΓΊ. ΒΏEn serio crees que es bueno? βpreguntΓ³ con incertidumbre, clavando su mirada en el azabache. Por alguna razΓ³n, la intensidad y el brillo en los ojos oscuros del castaΓ±o hicieron a Jungkook sentirse un poco nervioso.
βAbsolutamente. DeberΓas tener mΓ‘s confianza en ti mismo si lograste conmover incluso a un idiota como yo.
El castaΓ±o abriΓ³ ampliamente los ojos con sorpresa y una sonrisa cuadrada iluminΓ³ su rostro. Jungkook habΓa presenciado innumerables sonrisas a lo largo de su vida, pero ninguna le habΓa provocado lo que sentΓa en ese momento. Algo en la expresiΓ³n del chico lo cautivΓ³, tan genuina y espontΓ‘nea, que no pudo evitar pensar en lo hermosa que era. Mientras observaba, su corazΓ³n empezΓ³ a latir mΓ‘s rΓ‘pido, como si esa sonrisa tuviera el poder de alterar el curso de sus pensamientos y emociones.
Solamente logrΓ³ salir de su ensimismamiento cuando escuchΓ³ el timbre que marcΓ³ el final del almuerzo y el regreso a clases.
βBueno, poeta, me largo βdeclarΓ³ Jungkook con una sonrisa, girΓ‘ndose para recoger sus cosas y marcharse.
βTaehyung βescuchΓ³ de repente, lo que lo hizo mirar sobre su hombro al castaΓ±o, quien lucΓa un poco nerviosoβ. Mi nombre es Kim Taehyung βaΓ±adiΓ³ en voz baja, pero lo suficientemente audible para el otro.
Jungkook lo mirΓ³ por un momento, la sonrisa aΓΊn presente en sus labios.
βNos vemos, Kim Taehyung.
ColgΓ³ la mochila al hombro, ajustΓ‘ndola con un movimiento rΓ‘pido antes de empezar a bajar las escaleras hacia su siguiente clase. PodΓa sentir la mirada del castaΓ±o fija en su espalda, tan persistente que le costΓ³ ignorarla incluso al girar en el pasillo.
Taehyung, por su parte, se quedΓ³ junto a la entrada del aula, apoyado despreocupadamente contra el marco de la puerta. Sus ojos permanecΓan fijos en el lugar donde habΓa desaparecido el azabache, mientras repasaba en silencio lo ocurrido. No estaba seguro si la emociΓ³n que lo invadΓa tenΓa su origen en el elogio sincero hacia su poema o si, en realidad, su corazΓ³n estaba experimentando una taquicardia imparable, tan evidente que le costaba ignorar el martilleo constante en su pecho.
Ese breve encuentro marcΓ³ el inicio de un cambio en ambos chicos, algo que ninguno de los dos esperaba, pero que de alguna manera se sentΓa inevitable. QuizΓ‘s fue simplemente el efecto del calor que trajo la primavera, un calor suave que se colΓ³ entre ellos, permitiΓ©ndoles sentir, por primera vez, la calidez de otra persona en sus corazones.
βCreo que... empieza a hacer calor βmusitΓ³ Taehyung entre dientes, sacudiendo la cabeza para despejarse de sus pensamientos mientras se dirigΓa de vuelta al aula para recoger sus cosas y dirigirse a su prΓ³xima clase.
No podΓa comprender quΓ© era lo que le generaba tanta intriga acerca de este tal Jeon Jungkook. QuizΓ‘s era el hecho de que, por su nombre y aspecto, parecΓa no ser de aquΓ. O tal vez era la cantidad ridΓcula de perforaciones en sus orejas; ΒΏera masoquista acaso? O posiblemente se trataba de su bonita sonrisa, que dejaba al descubierto sus incisivos superiores, dΓ‘ndole un aspecto de un tierno conejo.
βDeja de pensar tonterΓas βse reprendiΓ³, negando con la cabeza mientras cerraba el aula con llave y se encaminaba hacia su prΓ³xima claseβ. Dijo βnos vemosβ, pero lo dudo. DespuΓ©s de todo... solo soy un chico invisible βmurmurΓ³ para sΓ mismo, con un ligero pesar resonando en sus palabras.
Pero vaya que cuando las cosas estΓ‘n destinadas a suceder, no hay nada que pueda alterar su curso cuando estas ya se han puesto en marcha. Justamente eso les gritΓ³ la vida a ambos cuando Taehyung ingresΓ³ a su siguiente clase, encontrΓ‘ndose al azabache sentado en el asiento junto al suyo.
Muchos argumentan que las estaciones del aΓ±o tienen el poder de influir en las emociones humanas; tristeza, alegrΓa, nostalgia, enojo... ΒΏY quizΓ‘s amor? Porque, ciertamente, muchos prefieren culpar a la primavera antes que aceptar que han encontrado su sol en una persona que no esperaban.
βEn mi corazΓ³n pintΓ© un arcoΓris al llegar la primavera, anhelando que el frΓo se desvaneciera a mi alrededor. MΓ‘s no funcionΓ³, ni siquiera cuando dibujΓ© un brillante sol. Una maldiciΓ³n, un invierno eterno de soledad... Hasta que te encontrΓ©β.