Shhh. . .

Summary

— Pues el color rojo de tus mejillas me dicen vergüenza, ¿acaso eres virgen y por ello tienes miedo mi linda ratoncita? — No me toque — ¿O qué? Jamás podrías hacerme daño, eres solo una humana indefensa, las personas como tu... solo sirven de diversión para aquellos que si fuimos agraciados con algunas habilidades por la naturaleza — Agraciados? A mí me parece que no tienen nada de que estar orgullosos, matan a las mujeres normales cuando no logran soportar estar con ustedes, son una mierda... — Ma canse de tus tonterías –chasquea sus dedos índice y pulgar dando una señal para que aquellos hombres entren a la sala y así lo hacen- espero estén de humor para lo que viene, ya que hoy tendremos una peleadora –ellos ríen a carcajadas, pero no tarda mucho para que todos se abalancen sobre ella y comiencen a desgarrar su ropa. K *Cierra los ojos y cubre tus oídos* — ¿Es una broma? –la puerta se abre dejando ver a un joven pelinegro de ojos aparentemente celestes quien al encontrar a los hombres sobre la joven truena sus dedos de ambas manos antes de hace correr hasta ellos, Seo-Yeon cubre sus ojos más por miedo que por recordar lo que aquella voz le ordeno segundos antes de la llegada de aquel hombre a la sala.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

ㅣPrólogoㅣ&ㅣCap1ㅣ

ㅣ Prólogo ㅣ

“Solo una noche más, solo una y serás libre” ese era el pensamiento de la joven mestiza mientras servía los vasos con café para su jefe y los inversionistas que estaban por llegar a la oficina y cerrar un trato multimillonario que todos los trabajadores esperaban se llevara a cabo de forma efectiva esa noche.

— Necesito que también lleves botellas llenas con agua, y que nadie más que tú entre en la sala de juntas –bufa por el mensaje que mando su jefe, eso solo significaba una cosa, y ello no le conviene en esos momentos, pero la paga adelantada que recibió, no tuvo otra opción más que ser la secretaria visual el día de hoy y ello fue lo que la obligó a permanecer en aquel edifico en contra de su voluntad conociendo bien de que se trata en realidad el trabajo de esa noche.

Toma el collar que lleva consigo desde los doce años y suspira esperanzada de que sea cierta la historia que todos cuentan sobre las almas gemelas, coloca el cristal contra su pecho en dirección al corazón y con miedo por estar haciendo algo que podría no ser real y ella solo se encuentra perdiendo el tiempo en fantasía.

— Si solo esto es real... necesito que mi alma gemela me ayude, no quiero terminar como las demás secretarias de mi trabajo... no quiero ser un juguete como ellas, no quiero morir como Mei... estoy en una reunión en la región costera del sureste... esto es una pérdida de tiempo me van a matar sea real o no está tontería

Lo que la joven desconocía es que su petición llegó a los oídos de su “otra mitad” cosa que a él dejó desconcertado, ya estaba en la edad en que no le importaba encontrar a su pareja, pero tampoco estaba cerrado a no hallar a esa persona, todos junto a la persona con la que deberán pasar su vida reciben el mismo cristal al momento de nacer, no importa la distancia, nunca se equivocan las ancianas que son aquellas que se encargan de dicha labor.

— Tendremos que ir a otro lado –todos sus acompañantes lo abuchean desanimados por el cambio tan repentino- bajen a las mujeres ahora –los siete obedecen y ellas les gritan por la actitud de repulsión tan repentina.

— ¿Bang a dónde vamos?

— Qué tanto sabes de la leyenda de las almas gemelas Felix

— . . . es una puta broma ¿cierto? –lo mira como si su líder le hubiera contado un muy buen mal chiste.

— ¿Quiero que respondas?

— *Argh* todos al nacer reciben un cristal al igual que su alma gemela se supone que con el debes contactar con ella o él, pero en ocasiones muy especiales no se necesita si tan solo confías ciegamente en esa leyenda...

— ¿Específica e hipotéticamente crees que sea posible escuchar a alguien si tu regalaste tu cristal?

— ¿Es por eso que no tienes el tuyo?

— Habla carajo

— Si, se supone que no importa el puto cristal, eso solo es para reconocer a la pareja, el vínculo no depende el cristal, no es algo material, el vínculo es intangible pero siempre estará presente quieras o no estará ahí

— ¿Cómo la podría encontrar?

— Es broma verdad...

— Dime

— Solo sigue tu intuición, si la quieres encontrar vas a llegar hasta ella, pero no creo que logres llegar a tiempo

— ¿A dónde quieres llegar?

— Dicen los ancianos que el cristal suele ser usado para lograr ver la línea y distancia a la que estas de la persona, pero las ancianas no las que entregan los cristales, aseguran que si te enfocas podrías ver una tenue luz roja indicar el punto...

— Quien carajos tiene una luz así en un edificio

— ¿Acaso escuchaste algo de lo que dije? –el rubio lo mira furioso, hablar del tema es algo que no le gusta, el solo esperaba que realmente le estuviera prestando atención sobre un tema que conoce a la perfección, pero muchos lo usar de burla hacia él, aunque ninguno de los siete se atrevería a utilizar en su contra pues todo ellos se consideran una familia.

— No se calla –cubre sus oídos por la voz que logra escuchar de la joven en peligro, en ese momento el rubio logra conectar los puntos, su líder acaba de hacer contacto con su pareja, pero no tenía idea si era real o no, cuando el pelinegro tan solo necesitaba confirmación de sus sospechas y ello logró alegar el sentimiento de decepción del rubio.

— Baja de carro y corre o ella muere y ese dolor no lo podrás superar nunca –a regaña dientes el pelinegro aparca el carro y corre hasta un edificio- creo que debemos ir o lo van a matar –indica hacia el resto y ellos suspiran antes de bajar de carro.

— ¿Como puede ver a donde va si cubre todo su rostro? –el más fuerte realiza la pregunta tratando con todo su ser no burlarse ya que no le parece lógico lo que ocurre con Bang.

— Se deja guiar por la rabia –asegura el más joven dando ligeros saltos para alcanzar al resto-, seguro escucho algo que no le gustó y por ello cubre sus oídos o parece difícil de comprender...

— ¿Tienes listo todo, pequeña ratoncita?

— No me llame de tal forma señor... y si ya tengo todo listo, si me permite debo ir a mi hogar, me espera mi...

— No puedes irte pequeña, sabes bien lo que debes hacer esta noche

— Creo que no entiendo –trata de parecer confundida pero el hombre de cuarenta años sonríe para seguido cambiar esa mueca por una de enfado.

— Ratoncita, eres tan inteligente que dudo que no conozcas porque Mei fue la última de tus compañeras en venir hace cinco meses o que quien crees que era el cuerpo que las autoridades encontraron flotando en Cheonggyecheon cerca del parque Haneul

— Pero... –el hombre toma el cristal y sonríe de lado mirando como del mismo emana una tenue luz roja.

— Se una buena ratoncita y te ira muy bien en la vida, posiblemente hasta logres tener un aumento de sueldo muy jugoso

— Yo no pienso vender mi cuerpo por dinero

— Pues el color rojo de tus mejillas me dicen vergüenza, ¿acaso eres virgen y por ello tienes miedo mi linda ratoncita?

— No me toque

— ¿O qué? Jamás podrías hacerme daño, eres solo una humana indefensa, las personas como tu... solo sirven de diversión para aquellos que si fuimos agraciados con algunas habilidades por la naturaleza

— Agraciados? A mí me parece que no tienen nada de que estar orgullosos, matan a las mujeres normales cuando no logran soportar estar con ustedes, son una mierda...

— Ma canse de tus tonterías –chasquea sus dedos índice y pulgar dando una señal para que aquellos hombres entren a la sala y así lo hacen- espero estén de humor para lo que viene, ya que hoy tendremos una peleadora –ellos ríen a carcajadas, pero no tarda mucho para que todos se abalancen sobre ella y comiencen a desgarrar su ropa.

K

*Cierra los ojos y cubre tus oídos*

— ¿Es una broma? –la puerta se abre dejando ver a un joven pelinegro de ojos aparentemente celestes quien al encontrar a los hombres sobre la joven truena sus dedos de ambas manos antes de hace correr hasta ellos, Seo-Yeon cubre sus ojos más por miedo que por recordar lo que aquella voz le ordeno segundos antes de la llegada de aquel hombre a la sala.

— Lleva a su casa a la mujer, no quiero verla ahora –demanda a su compañero quien solo se dedica a quitarse su sudadera sin dejar de caminar en dirección a la castaña que sigue sin descubrir sus ojos y oídos por el miedo.

— No abras los ojos aún, deja te ayudo a cubrirte –ella afirma temblorosa, el pelinegro acomoda la sudadera y la cierra para evitar cualquier inconveniente antes de cargar a la joven al estilo nupcial.

— Quiero que alguno de ustedes se encargue de desaparecer esta empresa y que todo el dinero que tenían llegue a la cuenta de ella, dudo que sea mi pareja, pero si lo es que tenga el dinero

— Los mataste –le recuerda el rubio tocando el hombro del líder y este le aleja la mano de mala gana- la última vez que mataste a alguien fue porque lastimaron a una tal A...

— Ni siquiera la menciones... ella murió ese día queda claro

— Si estuviera muerta creo que su familia no seguiría viviendo en la misma casa

— No sigas –suplica dejando atrás al rubio, en un intento de dejar atrás el recuerdo de un viejo amor que no resulto por ella no ser como él.

— ES LA PUTA REALIDAD, seguramente ella este viva y solo se vive en otro sitio TAL COMO TU LO HACES –regresa y le da una bofetada marcando con rojo la mejilla del rubio.

— Ella no está aquí, deja de intentar que yo vuelva con ella, si Seo-Yeon no está muerta está viviendo una vida de mierda junto al hombre al que la obligaron a aceptar como su esposo... perdón por el golpe... peor no la vuelvas a mecionar

— Bang, va ser un poco imposible no mencionar ese nombre

— ¿A qué te refieres con eso? –el menor se oculta detrás de Felix sonriendo nervioso por la rabia que emana de la mirada de Bang.

— Es que la joven que acaba de rescatar es Seo-Yeon... y no creo que sea agradable la información que encontré sobre ella en los documentos de la compañía

— Yo seré quien decida si es o no de mi agrado algo, dame, Seo-Yeo es mi hija mestiza de la que hablamos la mando... para que la adiestren y le haga lo que acordamos... al igual que al hijo que tiene

— Yo me encargo no te preocupes

— Preocuparme, ahora estoy confundido, de quien carajos se embarazó

— Creo que ti pendejo –habla Hyunjin entre risas.

— Ja ja, muy chistoso –pero algo le pedía a gritos que acepte de una vez que todo lo que le dicen es real, aunque las palabras de la madre de Seo-Yeon volvían a su mente negando que la castaña realmente se encuentre en aquella ciudad después de años de haber perdido contacto, todo a causa de un pequeño inconveniente ocurrido entre los jóvenes al ser inexpertos en ciertos temas.







ㅣ Ø1 ㅣ

Te encontrabas cansada de aquel sonido retumbando en tu cabeza, siempre que te encontrabas sola emanaba desde la profundidad de tu mente aquel sonido que al principio sonaba de una forma seductora ahora ya es solo una molestia, cada noche es lo único que ronda tu mente y era tiempo de que termine, pero no sabías como parar dicho sonido.

— No debí haber entrado en esa maldita compañía –maldice ya que desde aquella noche el sonido se hizo presente.

— Shh shh. . .

— Me voy a volver loca –toma asiento en la banca a su izquierda mientras suspira completamente frustrada.

— No va a pasar mucho tiempo antes de que ocurra eso querida –gira a su diestra en busca del dueño de aquella voz.

— Me cago en mi madre –cubre su boca al mirar unos ojos de color marrón oscuro, dichas cuencas muestran una oscuridad y un vacío que la hace sentir muy pequeña.

— Cuidado con esa boquita, a mi jefe no le gustará escuchar que insultas de tal forma

— Yo mejor me voy, es evidente que estás ebrio

— ¿A dónde mamacita? ¿Acaso no quieres que ese ruido termine de una vez?

— ¿Cuál ruido? –finge no saber a qué se refiere, pero aquel hombre conoce bien ese sonido ya que su jefe le comentó que encontraría a la joven ya que la haría sufrir solo murmurando un “Shh”

Continuará. . .