Sacrificio || OS ChanBaek

Summary

Chanyeol odia a Byun Baekhyun, hasta el punto de llegar a asesinarlo. Miles de razones por parte de Park para cometer aquel delito, pero sin saber las razones por la cual Byun, había provocado para que lo odiara y asesinara. Una obsesión, un amor, una mentira para ocultar la verdad y un sacrificio oculto. ⋯⋯⋯ ⊰ ᯽ ⊱ ⋯⋯⋯ Pareja principal: ChanBaek Género: DarkFic, Slash, OoC, OneShot. Extensión: 3.500 palabras mas o menos. Obra integramente mía, no al copyright.

Genre
Other/Drama
Author
Pyun Ahn
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Sacrificio (Única Parte)

Yo vi morir a Byun Baekhyun. Todos piensan que fue a causa de un accidente, algo que no debía pasar, pero nadie sabía la razón de su muerte, no más que yo.

Byun era una persona muy amigable, simpático y divertido. Era de esas personas que llegan a alegrar hasta a la persona más seria y fría del mundo. Por donde pasara, él regalaba de sus amplias sonrisas, contagiando a todos y haciendo sentir hasta los días más nublados y deprimentes, en uno soleado y feliz.

Byun era muy alegre, y yo lo odiaba con toda mi alma.

Nadie tenía conocimiento de aquel sentimiento de mi parte hacia él, era uno de mis secretos más ocultos que llegué a tener dentro de mi ser. Aunque algunas veces fue muy notable, la gente nunca lo notó, y eso hizo que pasara desapercibido en todo lo que pude haber hecho, en lo que hice y en lo que no.

No había momento en que un pensamiento intrusivo pasara por mi mente respecto a este chico de baja estatura. Cada vez que oía su nombre me irritaba, cada vez que lo veía unas grandes ganas de ahorcarlo nacían en mi, y al oír su melodiosa y hermosa voz, me inspiraba a querer acabar con su vida.

Aunque se estén preguntando las razones del por qué lo odiaba, podría decir mil y una de ellas explicando mi odio hacia Byun Baekhyun. Pero a ustedes, solo les contaré unas cuantas, resaltando una en especial: Baekhyun era una persona muy feliz y yo odio a la gente feliz.

Trátenme de amargado, un frío sin corazón y un desilusionado de la felicidad, pero debo decir que antes yo no era así. Yo era una persona normal, amigable y feliz al igual que Byun -o quizás un poco menos- y no lo odiaba tal como lo hago ahora. Es una forma extraña por la cual empecé a detestarlo, la verdad, y si me pusiera a pensar del por qué con exactitud, no tendría una respuesta definitiva, no más que las razones que pronto comenzaré a contarles.

Conocí a Byun Baekhyun en una librería del centro de Busan, por el mediodía, más o menos. Yo me encontraba esperando a mi hermana para poder comprarle su propio regalo, un libro que acababa de salir, pero que ella misma escogería ya que yo desconocía totalmente su temática ante sus gustos extraños y malos.

El calor de la época de verano era lo peor que podría existir, más cuando habían casi cuarenta grados sobre mí. El desespero estaba llegando a mi cuerpo cuando una campanilla a mis espaldas se había hecho oír y,  luego, como si fuera una ráfaga de viento, escuché una voz desde atrás resonar:

—Llevas mucho tiempo al sol, deberías entrar un poco a enfriarte. —murmuró una voz peculiar, haciendo que volteara— Puede que te de insolación, venga, yo te invito.

Musitó aquel desconocido, para luego encoger mis hombros y seguir al pequeño chico, al parecer era uno de los vendedores de aquella tienda de libros.

Cuando entré a aquel lugar, suspiré de alivio ante el aire acondicionado que iba refrescando mi cuerpo, el desconocido no quitaba su mirada de mí, y lo peor, era que su rostro tenía una rara sonrisa esbozada sobre sus labios, que incluso me pareció algo fingida y forzada.

—Soy Byun Baekhyun. —se presentó amablemente— Pero puedes decirme Baekkie, que es más tierno. —me dijo manteniendo esa sonrisa, la cual de a poco me fue contagiando al ir acostumbrándome a su amabilidad.

—Me llamo Chanyeol. —hablé con mi voz un tanto rasposa, realmente necesitaba un poco de agua para hidratarme.

—Un gusto. —murmuró haciendo su sonrisa de línea en una que mostraba sus dientes blanquecinos— ¿Esperabas a alguien?

—A mi hermana, quiere que le regale un libro pero aún no sé bien de sus gustos, menos de lo que quiere.

—¿Qué edad tiene?

—Veinticinco años. —encogí mis hombros.

El vendedor ni siquiera dijo una palabra más cuando lo vi caminar entre los estantes en busca de algo, se movía ágilmente entre aquellos muebles hasta lograr perderse de mi vista.

Esperé un par de minutos para cuando la campanilla había vuelto a sonar y unos tacones se hicieron escuchar golpeando contra el suelo. Al voltear vi a esa mujer que se hacía llamar mi hermana. En el momento en que iba a decirle algo, noté al chico llegar a mi lado con un libro en su mano derecha, el cual no pude ver bien su nombre.

— Este le gustará. —murmuró el más bajo para así pasarme aquel libro.

Mi hermana, expectante de la escena, casi soltó un chillido de alegría cuando pudo ver de qué se trataba.

— ¡Oh, Chanyeol! ¿Cómo sabías que ese era el libro? —escuché la voz feliz de Yoora.

— Somos hermanos, ¿cómo no saber los gustos exóticos de mi querida hermana? —murmuré ahogando una ligera risa.

— Al fin comprendes mis gustos. — suspiró caminando hacia la caja y yo fui tras de ella.

Una vez haber pagado, miré al chico unos instantes mientras empacaba el libro en una linda bolsa con el nombre de la librería, cuando alzó su mirada, apenas pude sacar la mía y sentí como una pequeña conexión entre nosotros se estableció. Sonriendo ante sus mejillas sonrojadas, carraspeé unos momentos mi garganta para poder despedirme y agradecer por haber acertado a los gustos de Yoora.

Esperé a que la bruja saliera para poder hablarle. — Muchas gracias, Baekh...Baekkie. —murmuré relamiendo mis labios— Me has dejado como un buen hermano, ¿cómo podría pagar eso? —aguanté una pequeña risa.

— Invítame a salir. —respondió el chico sin descaro alguno  junto a un guiño de ojos, sumándose a ella una sonrisa coqueta en sus comisuras labiales.

Pensando en que diría algo más, sentí la necesidad de no responder, para luego hacer una pequeña mueca con mi rostro y manos u proseguí a salir del lugar.


Los siguientes días fui acercándome más y más a Baekhyun luego de haberlo invitado a salir. Una amistad se había entablado entre ambos; algunas veces lo iba a visitar a la librería, o lo esperaba en su hora de descanso para ir por un helado o algo para tomar. Eran pocas las veces que salíamos en las noches a divertirnos en algún pub o discoteca, los cuales no eran mucho de mi gusto, pero por Baekhyun podía ir.

Una de aquellas noches, luego de dos meses de conocernos y ser amigos, sentía como mi atracción hacia Byun iba siendo cada vez más fuerte. Dormíamos juntos cada vez que nos quedábamos en su casa o en la mía. Incluso teniendo más habitaciones y camas disponibles, a él le encantaba dormir a mi lado porque "Chanyeol, eres muy calentito". Y yo, como no podía ocultar más mi gusto hacia él, en una de las tantas noches lo besé mientras se encontraba dormido, esperando que no me descubriría. Sentí como sus labios tuvieron un ligero movimiento debido a la presión de nuestros cerezos y su respiración se detuvo, dando a entender que había despertado;  sin embargo, cuando devolvió ligeramente el ósculo con una presión suave en mis labios, decidió voltear y fingir seguir dormido. 

Si dijera que me sentí mal por ello, no sería para nada una mentira. Cada vez que tocábamos un tema de estar juntos, me ilusionaba con una vida al lado de Baekhyun. Incluso él hablaba de un futuro con ambos unidos, y que me rechazara luego de haberlo besado esa noche, hizo que mi corazón doliera.

Pero ese incidente lo dejé pasar.



A los cinco meses después de habernos conocido, supe que estaba enamorado de Byun Baekhyun. Al comienzo no podía aceptarlo, para mi, simplemente era un gusto extremo y pasajero, pero de esos que al verlo suspirabas y, que al estar a su lado, podía sentir miles de escalofríos y despertaba el deseo inapropiado junto a él.

Pero en ese tiempo Baekhyun había dicho que yo era su mejor amigo y nada más.

Fue cuando iba a declarar mi amor  hacia él cuando llegó una de las tardes a mi casa roto en llanto, diciendo que la persona que a él le gustaba tenía a otra persona. No sabía que a Baek le gustaba otro chico, ni siquiera me lo dijo cuando tuvimos que contar nuestros secretos para ampliar la confianza.

Lo dejé llorar sobre mi hombro, acaricié su espalda para hacerle saber que yo estaba con él y para él mientras lloraba. Y en el momento en que me contaba lo que ocurrió, lloré a escondidas por la desilución que tuve al no gustarle a Byun tal como pensaba. 

Y en ese momento me odié, por amarlo, por creer que también le gustaba, lo odié por hacerme creer que podríamos estar juntos mientras a él le interesaba una persona que no era yo.

Pero nunca se lo dije.


A los diez meses de amistad, Baekhyun me dijo que me daría una oportunidad para poder enamorarlo. En ese tiempo yo seguía enamorado de él, y se podría decir que mi amor hacia Byun crecía sin querer detenerse en ningún momento. Lo quería tener a mi lado siempre, disfrutar cada momento de risa y llanto a su lado, llenarme de su felicidad que lograba completar la mía.

Acepté inmediatamente y le prometí que lo enamoraría tanto, que ni siquiera podría vivir sin mí. Pero aquella promesa se invirtió, y yo fui el que no pudo vivir sin él.

Dos meses duró mi misión de poder enamorarlo, y dos meses me tomó para que se entregara a mí en su totalidad. La noche en que lo encontré desnudo sobre la cama mientras me esperaba luego de una jornada en mi nuevo trabajo, hizo que mi posesividad y lujuria por él creciera al cien porciento.

La forma en que hicimos el amor, la manera en que sus manos me tocaban y arañaban la espalda mientras el vaivén de nuestros cuerpos hacía resonar el colchón provocó que un sentimiento de posesividad completa se estableciera en mi cuerpo;  quise tenerlo sólo para mí, y nadie más.

— Te amo, Baekhyun, te amo tanto... —murmuré segundos después de haber compartido el climax junto a él. 

—También yo...te amo, Chanyeol. —susurró con su voz aún algo agitada, abrazándome y recostándose sobre mi pecho.

Después de esa noche de pasión, en donde nos entregamosen cuerpo y alma mutuamente, supe que ya no permitiría que nadie más se le acercara.


Un año y medio de nuestra relación, se basó en amor puro y promesas eternas entre nosotros dos. Nada podía ser más perfecto como fue en aquel tiempo; ambos vivíamos juntos, trabajábamos en el mismo lugar, por ende, nos veíamos a todas horas del día y sin sospechas de nada ni nadie que nos quisiera separar.

El amor que sentía por Baekhyun seguía intensificándose, no creía que era posible aquello, pero así era. Estaba locamente enamorado de Byun y no dudaba en pedirle su mano en matrimonio para tenerlo por toda la vida. Pero como no estábamos preparados aún para poder casarnos, decidí esperar cuando fuera correcto.

Pero ese día nunca llegó.

Recuerdo que fue un sábado por la tarde cuando me habían llamado del trabajo para hacer unas horas extras hasta la medianoche. Teníamos planeado con Baekhyun salir a celebrar los dos años juntos, creí que se enojaría por no poder estar disponible a nuestro plan debido a mi trabajo extra, pero su respuesta como si la cita no era para nada importante me revolvió el estómago. 

Cuando me fui hacia el trabajo, no pude descartar una idea que rondaba por mi cabeza a toda hora, sin detenerse de crear malos presentimientos acerca de Baekhyun. Toda la maldita tarde pensando y pensando en lo que podría ser, con una angustia picando y ardiendo contra mi pecho. Presentía que algo ocurría, pero no sabía qué. Y lo pude descubrir al llegar a casa una hora antes de lo esperado.

Lo que vi, no fue nada más que una verdad planteada en mi mente hecha realidad. Los sonidos provenientes de la habitación de huéspedes me resultaban extraños, e incluso me hicieron caminar inconscientemente hacia la habitación mencionada. Encontrar a Baekhyun entre los brazos de otro hombre mientras gemía tal como lo hacía conmigo, hizo que me hiciera una furia, un animal en descontrol. Lo único que supe fue que saqué a ese chico de encima de mi novio y lo golpeé hasta casi dejarlo inconsciente.

Más tarde me enfrenté a la realidad. Baekhyun se encontraba tapado hasta su boca con las sábanas, como si ocultara algo detrás de ellas –además de su cuerpo desnudo–. Yo no podía asimilar muy bien lo que había ocurrido, aún pensaba como si estuviese simplemente en un mal sueño, pero ambos sabíamos que no.

Ni siquiera me dijo algo para cuando se levantó y comenzó a vestirse, haciendo cada una de sus acciones en completo silencio. Una vez haber estado vestido, suspiré esperando alguna explicación vacía o unas palabras que sé que no creería, pero nada llegó. Simplemente me miró, arregló sus cabellos y se acercó hacia mí. Besó mi mejilla izquierda y más tarde me sonrió, como si se estuviera burlando de mí, como si yo fuera simplemente un chiste o un juguete, y se marchó. Dejándome ahí, solo, como un total idiota.

— Byun Baekhyun, me las pagarás.


Estuve muchos días planeando alguna venganza, no podía quedarme de brazos cruzados cuando vi el engaño que Baekhyun me había hecho descaradamente frente a mis propios ojos. Nunca pensé que sería de ese tipo de personas, hasta que lo descubrí ese día.

Mi amor que tenía hacia él se fue desvaneciendo, convirtiéndose en rencor, repudio, y un completo odio hacia su ser. Nadie podía tenerlo más que yo, y saber que otra persona disfrutó cada una de sus partes de su cuerpo y compañía, me dolía y junto a ello mi odio crecía,al igual que mi obsesión por él.  

Fue durante la noche cuando lo volví a ver saliendo de un caro hostal de la ciudad. Yo iba devuelta del trabajo para cuando lo vi al otro lado de la calle, sonriente, como si nada le hubiese afectado, como si estuviera orgulloso de lo que había hecho, aún burlándose a la distancia de mí y mis sentimientos. Lo seguí durante unas cuadras, a metros de distancia para que no lograra verme entre los oscuros espacios que la luz de los faroles no lograban alcanzar.

Se había cambiado de hogar, quizás vivía con Suk, el chico con el que me engañó. Pero eso ya no importa.

Al día siguiente me dediqué a pensar en todo lo ocurrido, desde el comienzo hasta este final. Y lo amaba, joder, amaba a Baekhyun, pero también lo odiaba con todo mi ser.

Ese fue el punto en que me dije: "Chanyeol, no puedes dejar que otra persona más lo tenga. Si no es tuyo, no es de nadie", y con ese pensamiento me fui convencido a la noche siguiente de completar mi nueva misión.

Corría un viento cálido y un tanto asfixiante, según mi opinión. Las calles cada vez más vacías daban a entender las altas horas de la noche y los aullidos de algunos canes hacían toda una escena de película en que el asesino iba en busca de su víctima.

Llegué al hostal media hora antes de que Byun saliera. Había estado investigando su horario de trabajo –porque, sí, trabaja allí de mesero en el restaurante del lugar– y me senté a esperarlo entre las sombras, mientras me divertía con un cigarrillo entre mis labios, dándole lentas caladas y desechando el humo luego de unos segundos.

Iba en el segundo cigarrillo cuando lo vi salir despidiéndose de una chica –supuse que era compañera de trabajo– con la misma sonrisa de siempre, aquella que me había enamorado y ahora que lograba fácilmente perder mi cordura.

Lo empecé a seguir nuevamente, a la misma distancia de la vez anterior. Me di cuenta que en esta noche había tomado otra ruta, una menos segura para ambos, pero menos segura para Baekhyun. Los faroles en estas calles eran menos luminosas y más tenues, el aspecto que gritaba a peligro era para la escena perfecta que necesitaba.

Lugar perfecto, con la persona perfecta.

Adelanté un par de pasos más para acercarme a él, a esa distancia podía sentir su aroma peculiar a cítricos, sumándose a ello su respiración agitada. Se notaba que tenía miedo, quizás sabía que alguien venía tras de él siguiéndolo desde que salió del trabajo, pero nunca volteó a mirar si es que ese alguien estaba allí.

Estuve a punto de afianzar mi decisión y agarrarlo a la vuelta de un callejón, pero una persona se adelantó a mis planes. Pude ver como un encapuchado lo tomaba de los brazos e intentaba quitarle las cosas que tenía. Asimilé que era un ladrón o un hombre angustiado que quería arrebatarle algo de dinero para saciar sus vicios. Baekhyun decía unas palabras que nadie las escuchaba, o quizás si pero no le prestaban atención. Pedía ayuda, y yo me encontraba a unos pocos metros mirando, aún entre las sombras, lo que estaba ocurriendo.

Me iba a acercar para espantar al ladrón, pero en el momento en que llegué a la luz, Baekhyun volteó hacia mí y me miró, tal vez creyendo que yo sería su salvación. Sus ojos llorosos me observaban con súplica, pero yo no hacía ni iba a hacer algo. El hombre que estaba asaltándolo sacó una pequeña navaja de bolsillo y la presionó contra la espalda de Baekhyun, dejándolo mas tarde caer hacia el suelo y él correr con sus pertenencias. ¿Cuál había sido la necesidad de dañarlo a pesar de ya tener lo que quería? Nunca lo supe, pero verlo me hizo un poco de gracia.

Ninguna persona o policía apareció ante los gritos de Baekhyun y sus lamentos, y ese fue mi momento indicado para poder verlo con mayor claridad. Su sangre manchaba parte de la acera y su cuerpo herido intentaba de levantarse; podía oír como su voz me llamaba, su respiración agitada estaba comenzando a desesperarme junto a sus lamentos de auxilio.

Como si nada hubiese pasado, me arrodillé a su lado, recorriéndolo con mi mirada en todo momento. Me dediqué a inspeccionar su rostro, aquellas muecas de dolor y sus labios tiritantes que susurraban palabras en busca de ayuda.

Le sonreí, le dije que todo estaría bien y que lo ayudaría mientras de mi bolsillo sacaba un nuevo objeto cortopunzante, parecida a la del asaltante. Con la punta de esta misma empecé a recorrer desde su pómulo hasta su cuello, y así seguir por la zona de su pecho. Sus manos trataban de tomar las mías, pero yo las corría apenas sentía el tacto de la yemas de sus dedos contra mi piel.

Le dije un par de palabras, de amor, de odio y otras que ya ni recuerdo. Le hice creer que lo salvaría, y que la navaja y todo lo que dije era simplemente un juego, tal como él me había hecho creer que me amaba y jugó con mi corazón.

Le pagaría con la misma moneda, tal como él lo hizo}; pero claro, yo le pagaría el doble y con un extra.

En el momento en que la navaja inició a introducirse entre la carne de su cuerpo, sentí un dolor tremendo contra mi pecho. En la segunda puñalada, conseguí que el dolor se desvaneciera y pasara a ser de satisfacción y,  a las siguientes, simplemente descargué toda mi ira contra él.

Cuando acabé mi cometido, me di cuenta que la sangre que salpicaba entre cada arremetida decoraba nuestras vestimentas, su respiración era cada vez más lenta y pesada, y sus palabras apenas se entendían. Lo único que pude escuchar fue que me amaba, y esa sonrisa que me regaló fue la última que vi de él antes de marcharme de aquel callejón, dejándolo tirado.

Yo vi morir a Baekhyun, porque yo mismo terminé de asesinarlo.

Todos pensaron que fue un accidente, pero sólo yo sé las razones y su causa de muerte. Nadie supo que el asesino fui yo, y sólo encontraron las huellas del hombre que lo asaltó, siendo él, el único culpable.

Al mes después supe que Baekhyun había sido declarado con un tipo de cáncer terminal, y desde que lo encontré en la cama con otro hombre, solamente le quedaban tres meses de vida.

Con ese dato me permití conectar los puntos sueltos, uniéndolos hasta llegar a la conclusión que me había engañado simplemente para no sufrir cuando estuviera en los últimos días de su enfermedad, y que simplemente quería que me alejara antes de que estuviera a su lado por pena, tal como me contó uno de sus familiares cuando fui a su funeral.

No puedo negar que lloré mucho luego de saber la verdad, pero mi mente me convenció de igual forma que lo salvé de todo dolor que tendría con su enfermedad, fui su salvador.

Yo amaba a Baekhyun, y lo terminé odiando con toda mi vida por lo que me había hecho, aún cuando él solamente quería salvarme de un futuro sufrimiento. Si bien no fue la mejor solución a su problema, él lo hizo para liberarme. 

Algunos dicen que entre el amor y el odio hay un sólo paso, y yo pude confirmarlo, en cierta forma.

Nunca me perdonaré por todo lo que hice y dije, al fin y al cabo Baekhyun no lo merecía por completo, no en su totalidad. Pero aún así no me arrepiento, las cosas pasan por algo y por ello mismo, por algo terminan.

Yo odiaba a Byun Baekhyun, pero también lo amaba.

Y él sacrificó su amor (y vida) por mí.