Isla
Las vacaciones por fin se acercaban, Nam estaba feliz pues sus padres le habian prometido un viaje en crucero y eso lo ponia extremadamente alegre.
Ansiaba que el tiempo pasara volando le encantaba compartir tiempo en familia, su mamá era tan amorosa que lo consentía en todo y su padre, que podría decir siemplemente era el mejor papá del mundo.
Añoraba en un futuro tener un bonito matrimonio como lo tenían sus papás, claro que sabía que sus historias no siempre fue bonita pues como serlo si por un descuido terminaron a la edad de 15 años siendo padres adolescentes, pero aquello jamás les impidió darle lo mejor a su cachorro, su Namjoon que justo ahora cumplía su mayoría de edad.
- ¿Hablan en serio?- preguntó feliz el moreno.
- Así es mi amor ya compramos los boletos y en una semana partiremos - el Omega gritó emocionado para correr a los brazos de su madre.
-¿Para mí no hay abrazo cachorro?- y por supuesto que lo habria.
- Claro que sí papi muchas gracias, son los mejores papás del mundo.
La pareja vio como su pequeño corría feliz a contarle a sus amigos.
Cuando el fin de semana llegó la familia Kim organizó una pequeña reunión para celebrar el cumpleaños de su hijo, y claro que Nam invitó a sus mejores amigos.
- Vaya que eres afortunado, mis padres solo me dieron un pastel de cumpleaños - decía su mejor amigo Jimin.
- Así es tengo a los mejores papás.- pronto todo se quedó en silencio pues los omegas vieron como el padre alfa de Nam entraba al lugar para darle un tierno beso a su esposa.
- Tu papá si es que guapo - decía Taehyung otro de sus amigos.
Aquello molestaba mucho a Nam pues era obvio que sus mejores amigos babeaban por su padre, no podía culparlos pues hasta él reconocía lo guapo que era.
- Dejen de ver así a papá que asco, son unos omegas depravados - decía con fingida molestia.
Todos rieron para después continuar con su fiesta, agradecía pues había salido mejor de lo esperado.
Cuando la noche llegó sus padres lo enviaron a dormir asegurando que ellos se encargarían de limpiar así que los obedeció.
Aproximadamente a las tres de la mañana una excesiva sed lo hizo levantarse por algo de agua, iba tan dormido que ignoro que todo seguía igual de tirado, fue hasta casi girar a la cocina que unos ruidos extraños lo hicieron despertar.
Enfocando más aquellos gritos que lanzaba su....su madre. Quitándose la pena se asomo a la cocina quedándose en shock ante lo que veía.
Su madre jadeaba desnuda mientras su padre estaba justo detrás de ella follandola con fuerza, metía y sacaba su miembro con rudeza y eso solo hacia gritar más a su madre de placer, aquello era asqueroso sin embargo no podía dejar de mirar.
Su padre era grande, en realidad era el primer pene que veía de un alfa a parte de los que había visto por internet, pero este era mucho más grande, grueso y tenía mucho vello.
Se podía notar que tenía la experiencia necesaria para hacer jadear a su madre la cual después de un rato llegó al tan anhelado orgasmo.
Sus ojos no podía apartarlos de aquel miembro y sobre todo del fornido y bien trabajado cuerpo de su padre alfa, verlo jadear mientras su frente sudaba era una imagen excitante de mirar.
En cuanto escuchó como su padre gritaba de placer fue que sintió como aquel líquido manchaba su pijama, nisiquiera se había dado cuenta en qué momento había bajado su mano para acariciarse pero ver aquel semen lo hacía consciente de lo que había pasado.
Avergonzado corrió a su cuarto para hecharse agua en la cara y cambiarse su pijama, no podía creer lo que había hecho, eso estaba muy mal por lo que después de terminar, comenzó a llorar se sentía tan sucio.
Los días fueron pasando y claro que Seokjin notó como su cachorro estaba más serio de lo normal e incluso se alejaba de su lado. Queriendo transmitirle tranquilidad soltaba su aroma pero apenas el menor lo sentía salía corriendo a su habitación y ahí se encerraba, esperaba que con el viaje todo mejorara.
Hoy por fin era aquel crucero, la familia Kim iba muy emocionada y sobre todo el alfa pues veía como su pequeño nuevamente estaba a su lado y volvía a ser tan cariñoso como siempre.
El crucero al que se subieron era enorme y muy elegante, había tantos camarotes que incluso era imposible contarlos, el lugar también tenía varias piscinas y bares.
Nam iba tan feliz pues amaba el mar, tenían justo una semana y agradecía ya no sentir aquella pena al estar cerca de sus papás, comprendia que su comportamiento se debía siemplemente a la curiosidad pero de ahí en fuera todo seguía normal.
- Hoy vamos a ir a nadar con ballenas - le dijo su padre emocionado.
-¿De verdad?
- Si cachorro así que ve por tus cosas, nos llevarán en un barco más pequeño así que debemos llevar una pequeña maleta.
Cuando todo estuvo listo bajó más no vio a su madre.
-¿Y mamá?- preguntó con curiosidad.
- Ella no vendrá cachorro le dan miedo esos enormes animales, hoy solo iremos tu y yo - decía con emoción Seokjin al ver como su hijo se ponía tímido.
Después de despedirse de su madre fue que emprendieron camino, muchas familias iban tan felices como ellos.
Al llegar al lugar quedaron magnificados las ballenas andaban de aqui para allá mientras nadaban salpicando más agua de la que pudieran soportar, todo era alegría hasta que debido a un mal golpe de una de ellas mucha del agua comenzó a entrar al barco.
Los gritos no se hicieron esperar, Seokjin fue por su hijo pues les habían pedido irse en botes ya que el barco estaba inundandose.
La frustración y el miedo creció en cada persona dejando ver su lado más salvaje, muchos lobos habían aventado a ancianos y niños con tal de subir a los pocos botes que ahí había.
Todo era crueldad al querer sobrevivir. Nam lloraba asustado no quería morir y fue por ello que Seokjin corrió con todas sus fuerzas peleando con otro lobo para subirse al único bote que quedaba.
Cuando los gritos cesaron muchos cuerpos flotaban, todos habían muerto al querer tomar un bote terminaban hundiendolos.
Seokjin remaba mientras consolaba a su hijo, su pequeño namu lloraba pues para su desgracia una fuerte tormenta también se acercaba. Resignados se abrazaron pues sabían que su final había llegado.
....
Tenían trece meses con exactitud en aquella isla desierta, sus esperanzas por ser rescatados habían muerto hace mucho tiempo, no supieron siquiera como llegaron ahí pero agradecían seguir vivos.
Seokjin con algo de ayuda de Nam había construido un pequeño hogar para ellos, juntando palmas, y enormes ramas, su alimentación se basaba en frutos como el coco, bananas y frutos rojos, además de los mariscos que aunque Nam los odiaba se había tenido que resignar a comerlos.
Agradecían que hubiera un pequeño cenote pues ahí podían obtener el agua dulce para beber.
- Cachorro ya está la comida - gritaba Jin mientras veía aquella bandeja llena de cangrejos y pescado crudo acompañado de coco.
Sin embargo Namjoon no lo obedeció pues estaba más concentrado pintando con algunas de las flores silvestres que ahí había.
- Cariño te hablé para comer - el menor se sonrojo y asintió mientras ambos comenzaban a conversar.
Nam amaba cuando su padre le platicaba acerca de su juventud, contándole sus grupos favoritos o sus etapas rebeldes.
Cuando terminaron Seokjin le dijo que iría al cenote a darse un baño mientras Nam terminaba su pintura.
Justo cuando iba a terminar fue que se aburrió por lo que siguió a su papá pues quería nadar un poco.
Al llegar se dio cuenta que esté no estaba más aquel espeso aroma al almizcle y sudor lo hizo consciente que este estaba ahí.
Con pasos sigilosos se adentro hasta que lo vio.
Seokjin estaba recargado en una enorme piedra completamente desnudo mientras con una de sus manos tomaba su gran pene a la vez que está subía y bajaba, la imagen era tan sensual de ver pues su padre jadeaba, tenía sus ojos cerrados mientras se masturbaba con rudeza.
De su boca salían gemidos que trataba de ocultar al morderse los labios, era simplemente erótico y sensual mirarlo.
En cuanto aquel líquido espeso y blanco salió fue la señal perfecta que Nam uso para huir.
Necesitaba llegar a su "hogar" quería descargarse se moría por tocarse y es que la próximidad de su celo no estaba ayudando en nada.
Apenas entró se quito aquellos pantaloncillos que había logrado hacer con la maleta que encontraron en el mar para así poder hacer que sus manos viajaran hasta su intimidad, se sentía tan deseoso y necesitado como nunca lo había estado.
Después de que el orgasmo al fin llegará fue que se hizo consciente de lo que había pasado, sobresaltadose al oír un ruido proveniente de afuera, su padre probablemente estaba cerca por lo que salió y corrió al cenote pues quería quitar el olor a excitación que llevaba encima.
Iba tan rápido que no se percató como otro cierto aroma a necesidad invadía su pequeña cabaña.
Dos semanas habían pasado y Nam podía sentir como una gran tensión había crecido entre él y su padre, Jin últimamente lo evadia lo cual era difícil pues únicamente estaban ellos en el lugar.
- Iré a pescar - fue lo único que dijo el mayor para salir dejando a un muy confundido Omega.
....
Seokjin iba tan cansado después de horas tratando de atrapar aquellos pequeños peces más no se rendiría, estaría ahí mucho más tiempo con tal de alimentar a su cachorro.
Al pensar en Nam un nudo creció en su estómago, seguía sintiéndose tan mal consigo mismo y es que lo que hizo estaba muy mal, por dios era su hijo y sin embargo se había tocado después de escuchar como este se complacia a si mismo.
Desde aquella tarde su maldito lobo había comenzado a mirar a su cachorro con otros ojos, pero es que la falta de atención sexual le estaba cobrando factura, frustrado decidió ignorar su tarea y mejor regresar a su hogar.
Apenas iba acercándose cuando aquel delicioso aroma invadió sus fosas nasales, olía tan malditamente bien aquella vainilla, fresa y melocotón, tan empalagoso y adictivo como ningún otro.
- No puede ser - al entrar un mareo lo invadió pues olía jodidamente bien a Omega en celo, las feromonas eran tas espesas, el ambiente era caliente y pesado mientras su cordura tendía de un hilo.
Al prestar atención pudo darse cuenta de como su cachorro se encontraba justo enmedio de aquella fría arena tirado mientras acariciaba su vientre por el dolor.
Apenas Nam sintió aquel aroma de su padre su razón se fue al caño, deseaba tanto ser tocado, complacerse con aquel alfa que lo miraba con algo más que preocupación.
— Ayudame.....me duele — se quejaba pues los cólicos eran muy intensos.
— Cachorro te traeré un té para tu dolor — pero el menor negó, no quería beber nada quería al alfa en su interior.
— No necesito un té....yo....yo quiero que me ayudes ......por favor — lloriqueba mientras luchaba con todas sus fuerzas para no lanzarse sobre su padre.
— Te llevaré a tu cama — decía al montón de hojas y paja que había acomodado para que su hijo durmiera cómodamente.
Grave error pues apenas el menor sintió aquellas grandes manos sobre su cuerpo un gemido escapó de sus labios, así que siendo Inconsciente de lo que hacía llevó sus labios al cuello del alfa donde se llenaba del café, chocolate y sándalo, el olor era fuerte y hacia a su Omega jadear por obtener más que un simple olor.
Seokjin estaba tratando de controlarse, no podía ceder era su hijo a quien llevaba en brazos, no entendía que estaba pasando pues anteriormente el menor había tenido sus celos pero jamás se había sentido así tan tentado.
Su lobo estaba igualmente alerta a lo que pidiera el Omega y fue ahí que lo entendió.....su celo estaba llegando de igual forma.
— Cachorro debo irme — pero apenas el menor lo escuchó se trepó a su regazo no quería estar alejado del mayor.
— Nooo por favor ayudame.....vamos lo necesito.....— su voz era tan suplicante — tócame por favor — los ojos de Seokjin se abrieron en grande al oír lo que su hijo le pedía.
— No puedo Namjoon, no es correcto eres mi hijo — le dijo pero su cachorro comenzó a llorar con fuerza — cálmate por favor.
— Me duele, solo tu puedes ayudarme, vamos por favor tócame— al decir eso el moreno se quitó aquel pequeño pantaloncillo al igual que su camisa.
Seokjin se había quedado embobado viendo el delicado y llamativo cuerpo de su hijo. Su cuerpo se estaba sintiendo tan tentado como jamás lo había estado por un Omega.
Nam con habilidad se había trepado a horcajadas del pelinegro mientras su brazos los llevaba tras la nuca de este para acercarse más y bañarse de aquel aroma deliciosa del alfa.
— Me gusta mucho tu olor — decía mientras ronroneaba con satisfacción.
Seokjin no sabía que hacer pues podía sentir muy bien como su lobo aullaba frustrado por querer salir y ayudar a tan lindo Omega que no ponía resistencia para ser tocado.
— Cachorro debo irme, esto no está nada bien — pero tan pronto como lo dijo el Omega hundió su rostro en el cuello del alfa para aspirar su aroma.
—Basta naaaam — jadeo al sentir aquella traviesa lengua que chupaba y besaba su largo cuello.
Su preciado hijo estaba dándole caricias con aquellos esponjosos labios a la vez que se balanceaba buscando el tan anhelado orgasmo.
— Quiero que me toques, me duele mucho — lloriqueba pues su tonto lobo se había encaprichado con el alfa, razón por la cual buscaba su atención, a su ver era un hombre fuerte que podría solventar y cuidar a su manada, ya no veía más a su padre, su Omega veía al alfa capaz de que dejarlo preñado y brindarle una marca.
— Es incorrecto Nam — Seokjin apretaba sus manos pues sabía que apenas estás tocaran aquella suave piel todo se iría al carajo y terminaría follando a su hijo.
— No lo es, no tiene que pasar otra cosa solo tócame, vamos por favor....papi ayudame — hizo aquel puchero que desde niño hacia cuando quería obtener algo.
El instinto de Seokjin salió a flote siendo su lado protector quien estaba al mando, pues obviamente no dejaría que su pequeño cachorro sufriera, no si él podía evitarlo.
— ¿Dónde te duele cachorro ?— sus ojos se dilataron al ver como el menor señalaba su entrada.
— Me duele mucho, tócame por favor — Seokjin aún sin estar convencido tomó a su hijo para recostarlo, este chillo ante la lejanía del cuerpo de su padre.
— Voy ayudarte pero es mejor que estés recostado cachorro — la mirada del moreno había cambiado, deseaba tantas cosas pero sabía que su padre no accedería tan pronto.
Así que dejándose llevar actuó.
Sus manos bajaron con lentitud hasta su entrada mientras lentamente introducía uno de sus dígitos — Aaaahhh — jadeo ante aquella sensación, sus ojos no se apartan del rostro de Jin el cual veía con extremo detenimiento aquel dedo que complacia a su hijo.
— No es suficiente te necesito — se quejó mientras la frustración invadía su cuerpo, quería correrse, quería sentir el gran miembro del alfa, sentirse atado a el por medio del nudo pero por más que lo intentaba Jin no cedía.
— ¿Te sigue doliendo?— el menor afirmó pues aquello era verdad, su entrada y virilidad dolían al sentirse insatisfechos.
El sudor bajaba por su frente mientras su entrada seguía siendo invadía por sus propios dedos.
Después de un rato el llanto nuevamente llegó pues su tonto lobo quería al alfa.
— No lo soporto.....duele — aquellas lágrimas partieron el corazón del alfa por lo que aún y sabiendo que estaba mal soltó su aroma, adormeciendo un poco los sentidos del moreno.
—Abre las piernas — aquella gruesa voz lo sacó del transe pero a los segundos obedeció.
Su entrada estaba tan hinchada y palpitante queriendo sentir la dura hombría de su padre.
— Perdoname cachorro — sin embargo cuando Nam quiso preguntar el porque, unos gruesos dedos ingresaron en su entrada.
— Aaaaahhhh siii aaasiiii— su espalda se arqueo al sentir aquella invasión. Los dedos del alfa eran grandes y gruesos, aquellas curvaturas extrañas solo aumentaban la sensación al hacer fricción.— Me encanta.
Seokjin estaba cegado pues podía sentir muy bien las pesadas feromonas del Omega llamándolo, invitándolo a ser tomado.
Sin ser del todo consciente sacó sus dedos para después girarlo y ponerlo en cuatro para al instante volver a meter sus dígitos.
El moreno gritó ante aquella invasión y es que de ese modo los dedos entraban más profundo, tocando aquel punto dulce que lo hizo jadear con fuerza al instante en que se venía con un orgasmo por demás delicioso.
La respiración del moreno era irregular, se sentía satisfecho pero quería más y como no pedirlo si podía olfataer lo excitado que estaba Seokjin.
— Quiero ayudarte con tu celo — dijo con aquella voz tan suave y sumisa, viendo aquellos enormes ojos rojos que lo veían.
Al lobo de Seokjin le gustaba la forma tan dócil en que hablaba el Omega, su hombria dolía de lo dura que estaba.
—¿Cómo piensas ayudarme Omega? — ser llamado de esa forma causo un intenso escalofrío en su interior.
Con mucha cautela Nam se fue acercando hasta que su cabeza quedó a la altura de aquel miembro — Jamás lo he hecho pero creo haber visto suficientes videos para saber cómo hacerlo correctamente — con nada de clama desabrochó el pantalón del mayor y justo cuando iba a bajar su ropa interior este lo detuvo.
— ¡Estás loco Namjoon! Esto no está nada bien eres mi hijo— quería detener todo pero lo deseaba.
— Ambos lo queremos, olvídate de todo y de todos, aquí solo estamos nosotros, en esta isla solo somos alfa y Omega, deja de sentirte mal por favor y déjate llevar.
El menor nuevamente se había trepado en el regazo del alfa mientras meneaba las caderas, sabía que aquello estaba surtiendo efecto y más al sentir la dureza de este bajo su cuerpo.
— Altoooo— jadeo pues aquello se sentía tan bien, el Omega olía delicioso y lo hacía sentir tantas cosas para nada buenas.
— No, ambos lo deseamos, así que olvídate de todo y hazme tuyo, quiero sentirte.....alfa.
Oír aquel llamado encendió algo muy dentro de él razón por la cual giró el cuerpo del moreno y dejándose llevar volvió a tocar aquella entrada del Omega.
— Si assiiii — gemía pues su celo estaba regresando y podía notar como el de Jin también.
— ¿Estás seguro que quieres hacerlo? Porque una vez que aceptes no habrá marcha atrás me oíste — gruñía mientras llevaba sus labios al cuello que sudaba debido al libido.
— Si quiero alfa, por favor quiero sentirte muy adentro de mi — gritaba sin esconder ya lo que sentía.
— Ponte en cuatro — le ordenó y este encantado acepto, ansioso de lo que pasaría.— Dime Namjoonie ¿Alguien más ha tocado esto?— preguntaba a la vez que tocaba su entrada y gemía ante el placer.
— Si.... alfa — dijo con debilidad pues sentía que pronto llegaría al orgasmo.
El alfa gruño ante la respuesta — Pero te juro que no llegó a más.
— ¿Quiere decir que eres virgen?— su voz tosca y ronca lo excitaba.
— Si alfa.....aaaa jamás lo he hecho — su pecho ahora tocaba la arena pues Seokjin había metido más dedos para prepararlo.
El alfa debía detenerse sin embargo contrario a eso sonrió alegre pues sería el primero en la vida de su pequeño.
Ya nada les importaba más que complacerse su instinto estaba al mando.
— Voy hacerte sentir muy bien Omega — Nam jadeaba mientras su líquido salía nuevamente.
Perdido en la lujuria comenzó acercarse a la entrada de su cachorro el cual tembló gustoso al saber lo que venía, muchas noches lo había deseado a pesar de estar mal pero es que su padre era tan sensual que le era imposible no hacerlo.
Seokjin sudaba estaba tan excitado como jamás lo había estado en su vida, no era un experto en las relaciones solo tuvo una novia antes que su esposa pero a ninguna de las dos las deseo como lo hacia ahora.
Justo cuando se posiciono para penetrar al moreno fue que la razón regreso a su mente, no podía hacer aquello era incorrecto, se trataba de su hijo.
— No pienses alfa, solo disfrutemos — con algo de ansiedad el moreno empezó hacerse para atrás tratando de atrapar el miembro del mayor, sabía que jin se resistiría si seguían esperando.
Apenas el glande entró ambos gimieron sonoramente, era doloroso para el Omega pero la excitación era mayor. — Eres tan apretado — jadeo Seokjin al sentir la humedad del menor.
— Muévete por favor alfa — y por supuesto que lo hizo.
El sonido que producía sus cuerpos era morboso y sucio, cientas de marcas bañaban sus pieles entre mordidas y arañazos que se hacían al sentir el mayor placer de su vida.
Seokjin con la experiencia que tenía dirigía sus movimientos, tomaba al menor como se le diera la gana y sonreía con burla al ver como este solo se dejaba hacer.
El primer día hubo culpa pero después de anudarlo y vaciarse dentro del menor aquello dejo de importarles.
Su primer beso fue forzado por el Omega, Jin a pesar de todo no quería hacerlo, se negaba era su hijo pero apenas sus labios sintieron los del otro todo dejo de existir y aquella adicción por esos esponjosos labios creció a escalas mayores.
Una semana era la que duraba el celo del Omega, siete largos días en que se habían dedicado solo a satifacerse, cogían a todas horas y en todos los lugares posibles.
Habían cambiado de diferentes posiciones y en todas el alfa lo anudaba. Nam se sentía como drogado en cuanto el miembro de Jin ingresaba en él, era delicioso follar con su padre, no había arrepentimiento alguno, solo más ganas de entregarse a él.
Sin embargo después del celo la realidad le cayó como balde de agua fría al alfa, la culpa lo invadió así como el arrepentimiento, no podía creer lo que había hecho, se trataba de su hijo, su cachorrito al cual vio nacer, le ayudo a dar sus primeros pasos, el cual su primer palabra fue papá y eso lo llenó de orgullo, su hijo al cual llevo al jardín de niños y lloro desconsolado pues temía que algo le pasará y como le pagaba, cogiendoselo, estaba muy mal, no debía ver con otros ojos al moreno, a ese Omega que justo ahora estaba desnudo descansando en su pecho debido a lo cansado que estaba después de follar.
Los primeros días fueron difíciles, ninguno de los dos podían verse a la cara, claro que Nam también estaba avergonzado aunque menos que su padre, su tonto lobo le pedía acercarse para pedir su atención y cuidado, más no precisamente como lo haría un padre, él lo quería como alfa.....como su alfa.
Una noche en que Jin se fue a dormir más temprano fue que Nam decidió actuar, estaba cansado de ocultar lo que sentía, quería estar de nuevo bajo aquel sensual cuerpo y que esté le hiciera tantas cosas sucias, por lo que resignado llevó a cabo su plan.
En cuanto Seokjin sintió aquel peso sobre el suyo se sobresalto pues ya había caído dormido —¿ Qué haces Nam?— preguntó entre dormido y confundido.
— Hago lo que ambos queremos y no nos atrevemos a confesar, te deseo, no fue solo mi celo ni el tuyo, yo realmente quiero esto, se que quizás no está bien pero no me puedes culpar, te quiero y no como mi padre, te deseo como mi hombre, como mi alfa y se que tú también lo deseas, puedo verlo en tus ojos, en tu olor, olvidemonos de todo por favor y.....cógeme Seokjin, porque debes saber que soy completamente tuyo alfa.— el alfa debía negar, era el mayor ahí todo un adulto de 33 años, sin embargo lo único que hizo fue besar con pasión al moreno, tirarlo en aquella espesa arena y cogerselo como si no hubiera un mañana, lo deseaba.....y peor aún lo quería como Omega.
Su relación había cambiado a partir de esa noche, ambos se besaba y follaban cada vez que podian, sus sentimientos habían cambiado a unos más románticos, Nam jamás volvió a llamar padre al mayor, para él ahora era Seokjin, su alfa...su hombre.
Parecía como si su parentesco jamás hubiera existido, Jin le regalaba cosas bonitas que encontraba en el mar o en la isla, pues le fascinaban aquellos lindos hoyuelos los cuales besaba cada que tenía oportunidad al igual que sus esponjosos labios.
....
Habían pasado tres años desde que arribaron a esa isla, ninguno de los dos creyó posible un rescate hasta que la esperanza los invadió al ver un barco a la lejanía.
Seokjin con rapidez prendió una enorme fogata y cuando menos lo esperaron muchos médicos los estaban revisando al haberlos rescatado de aquel lugar.
La primer ciudad a la que llegaron los instalaron en un hotel mientras verificaban su estado de salud y la historia que tenían que contar, claro que omitieron su relación y parentesco aún no era el momento de decidirlo.
— Mañana mismo nos enviaran a casa — dijo el mayor quien estaba inquieto, el mundo real los había atrapado de nuevo, tendrían que vivir con lo sucedido alla pues aquí en la ciudad volvían a ser padre e hijo.— Al parecer hoy le informaran a tu madre de nuestro rescate.
Más el menor no hablaba — Nam.
—¿Qué hay de nosotros?— finalmente hizo aquella pregunta.
— Sabes muy bien la respuesta Namjoon.... eres mi hijo.— aquello encendió una furia bestial en el menor.
— De verdad Seokjin es todo lo que dirás, que soy tu puto hijo, dime pensaste en eso los casi dos malditos años que me cogiste — le gritó frustrado.
— Cállate Namjoon o van a escucharnos — le gritó enojado.
— Me importa una mierda que nos escuchen, no quiero separarme de ti, te amo Seokjin eres mi alfa, soy tuyo y tú eres mío recuérdalo — sin poder evitarlo el menor se acercó para besarlo, sonriendo en grande cuando el mayor lo tomó con más agresividad para después desnudarlo y hacerlo suyo nuevamente como cada noche.
.....
— Lamento informarle que tanto su esposo como su hijo no fueron encontrados señora Kim, al parecer mis hombres se equivocaron de personas, lo lamento — dijo aquel policía a la pobre Omega que lloraba desconsolada, sabía que no estaba bien mentir pero la gran cantidad de ceros que entrego el alfa para fingir su muerte era mucho mayor.
Tenía años buscándolos pero ahora con aquello le daría fin a esa historia, su cachorro y esposo estaban muertos y debía vivir con eso para empezar un nuevo futuro.
....
— Aaaaahhhh alfa más rápido — gemía mientras cabalgaba aquel sexy cuerpo del alfa.
Después de hacerlo la pareja salió a pasear al parque, querían relajarse, habían pasado tres años desde que comenzaron su nueva vida, una donde no debían esconderse, cambiando su identidad y país.
— Quieres un helado — el menor afirmó mientras veía como su alfa entraba a la heladería.
El menor se había quedado afuera mientras acariciaba su pancita de siete meses, pronto su cachorro nacería y lo llenaba de ilusión.
A lo lejos escuchó como alguien lo llamaba pero prefirio ignorarlo, sin embargo al ser tan insistente el sonido giró su vista y no podía creer lo que veía.
Cruzando la avenida estaba una Omega que lo miraba con asombro mientras sus ojos se llenaban de lágrimas incapaz de creer lo que veía.
— Toma mi amor — Seokjin lo había sacado del transe mientras le entrega a su helado de fresa pues era su favorito— este cachorro quiso uno de chocolate con banana su favorito — decía mientras veía a su pequeño Jungkook de dos años tomando aquel como.
—¿Qué pasa mi amor?— preguntó preocupado Seokjin.
— Nada mi amor ahora por favor besame — el alfa gustoso aceptó besarlo con pasión pues le encantaba tomar de esa forma a su Omega.
Aquello era un claro mensaje para la Omega, ahora Seokjin era suyo y nadie se lo quitaría.
— Aquí viene un taxi vámonos estoy cansado — con prisa hizo que Jin y Jungkook subieran directo a su hogar.
Al llegar a casa preparó la cena para después dormir a su cachorrito, nada le quitaría la tranquilidad y el amor que tanto le costó adquirir, nadie iba a interferir en su felicidad no quiera su madre.
Ahora ellos eran felices y era lo que importaba, nadie podría juzgarlos eran solo dos personas que se amaban, nadie tenía porque saber que su esposo también era su padre.