Verano Salvaje

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Summary

Grace, una estudiante de segundo año de secundaria en Asheville, Carolina del Norte, pensaba que el final del año escolar no podía empeorar. Tras un trágico accidente en el campamento de verano, su vida da un giro inesperado cuando descubre que ha sido mordida por un hombre lobo. Ahora, mientras intenta navegar por los desafíos típicos de la adolescencia, debe lidiar con sus nuevas habilidades sobrenaturales y los cambios que estas traen.

Status
Ongoing
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPÍTULO 1

El final del año escolar siempre traía consigo una mezcla de emociones, pero ese día, sentía algo diferente. Al entrar al pasillo principal de la escuela, noté que todos se reían, susurraban y me señalaban. Confundida, intenté ignorar las miradas y avancé hacia mi casillero. Cada paso se sentía más pesado, como si el suelo se abriera bajo mis pies.

De repente, unos jugadores del equipo de fútbol americano me cerraron el paso. Ethan Carter, el capitán del equipo, se inclinó hacia mí con una sonrisa burlona.

—No sabía que estabas tan buena, Grace —dijo, sus ojos recorriéndome de pies a cabeza—. Cuando quieras, vamos a mi casa y me lo enseñas mejor en vivo.

Le devolví la mirada con una sonrisa sarcástica.

—Oh, Ethan, qué original. ¿Te tomó toda la noche pensar en eso? —dije, pasando a su lado sin darle más importancia. Escuchando las risas de sus tontos amigos.

Mis amigos, Ava Thompson, Lily Martinez y Noah Johnson, me alcanzaron poco después. Ava, con su cabello rubio y corto, me miró con preocupación.

—Grace, ¿Qué está pasando?

Con la cara desencajada, negué con la cabeza confundida. No entendía nada. Fue entonces cuando Noah me mostró su teléfono. En la pantalla, el foro de la escuela estaba lleno de fotos mías, fotos que había confiado a un chico en un momento de vulnerabilidad. Me sentí expuesta, como si todo mi mundo se desmoronara. Ahora comprendía el comentario de Ethan.

Con lágrimas en los ojos, levanté la vista y vi a Madison Blake, la chica más popular de la escuela, mirándome con una sonrisa de superioridad. A su lado, Hailey Roberts y Brooke Sanders la acompañaban, disfrutando del espectáculo.

Esas perras

No pude soportarlo más. Corrí hacia los baños, sintiendo cómo los comentarios y las risas me seguían. Cada paso era una puñalada, cada mirada una herida. Mis amigos intentaron seguirme, pero me encerré en un cubículo, sentándome en la taza del baño. Saqué mi celular y volví a ver las fotos, sintiendo mi cara húmeda por las lágrimas.

—¿Por qué a mí, Dios mío? —susurré, mi voz quebrada por el dolor.

Entré a ver los comentarios en el foro. Había de todo: burlas, insultos, algunos mensajes de apoyo, pero la mayoría eran crueles. Sentía que el aire se volvía pesado, el olor a desinfectante del baño mezclándose con mi desesperación. Las paredes del cubículo parecían cerrarse sobre mí, y mi mente se llenó de pensamientos oscuros.

Me abracé a mí misma, tratando de encontrar consuelo en medio de la tormenta.

De repente, escuché un suave golpeteo en la puerta del cubículo.

—Grace, somos nosotras —dijo la voz de Ava, llena de preocupación—. Por favor, abre la puerta.

—Lo sentimos mucho, Grace —añadió Lily, su voz temblando ligeramente—. No sabemos qué decir, pero no puedes quedarte ahí encerrada para siempre. El año se acaba en una semana.

Tomé una respiración profunda, tratando de calmarme. Sabía que tenían razón, pero el dolor y la vergüenza eran abrumadores. Finalmente, me levanté y abrí la puerta del cubículo. Ava y Lily me miraron con ojos llenos de compasión.

—Grace, estamos aquí para ti —dijo Ava, abrazándome con fuerza—. No estás sola en esto.

—Sí, vamos a superar esto juntas —añadió Lily, tomando mi mano—. No dejaremos que te hundas.

—Gracias, chicas —murmuré, sintiendo cómo las lágrimas volvían a brotar—. No sé qué haría sin ustedes.

Nos quedamos ahí, en el baño, abrazadas en un círculo de apoyo. Sentía el calor de sus cuerpos y la sinceridad de sus palabras. Poco a poco, el peso en mi pecho comenzó a aligerarse.

—Vamos a salir de aquí —dijo Ava finalmente—. No dejaremos que Madison y sus amigas ganen.

Asentí, limpiándome las lágrimas.

Salimos del baño juntas, y aunque las miradas y los susurros seguían, me sentía un poco más fuerte. Noah estaba esperando afuera, con una expresión de alivio al vernos.

—Grace, ¿estás bien? —preguntó, acercándose rápidamente.

—Sí, gracias a ustedes —respondí, intentando sonreír.

Nos sentamos en nuestra mesa habitual en la cafetería, tratando de mantener la normalidad. El ambiente estaba cargado de tensión, pero mis amigos intentaban distraerme con conversaciones ligeras. De repente, unos chicos pasaron cerca de nuestra mesa y uno de ellos, con una sonrisa burlona, se dirigió a mí.

—Hey, Grace, ¿vas hoy a mi casa y me enseñas esas? —dijo, haciendo un movimiento de revoloteo en su pecho.

Sentí una oleada de indignación y vergüenza. Mis ojos se llenaron de lágrimas nuevamente, pero antes de que pudiera reaccionar, Noah se levantó rápidamente, su rostro lleno de furia.

—Deja de decir estupideces si no quieres un puñetazo en el rostro —le espetó Noah, con los puños apretados.

El chico le sonrió con desdén.

—Quiero ver que lo hagas —respondió, desafiándolo.

Noah dio un paso hacia él, pero lo agarré del brazo, deteniéndolo.

—Noah, ignóralo. Mejor vámonos —le dije, mi voz temblando.

Noah me miró a los ojos y comprendió. Asintió, relajando los puños, y juntos recogimos nuestras cosas.

—Vamos, chicas —dijo Noah, dirigiéndose a Ava y Lily—. Es mejor que nos vayamos.

Nos levantamos y salimos de la cafetería, dejando atrás las risas y los comentarios crueles. Caminábamos en silencio hacia nuestras clases, cada uno perdido en sus pensamientos. El sonido de nuestros pasos resonaba en el pasillo, mezclándose con el murmullo lejano de otros estudiantes.

—Hey, Grace. —Volteé hacia el dueño de la voz, Lily, que me miraba con una sonrisa tranquilizadora—. No les hagas caso, ni que fuera una cosa del otro mundo. Ya sabes cómo son los imbéciles, llegará un nuevo chisme y se les olvidará.

Yo solo asentí mientras dirigía mi mirada hacia mis pies, sintiendo el peso de la vergüenza y la confusión. No sabía cómo sentirme.

—Lo bueno es que ya quedan unos días para que termine el año. Créeme, cuando regresemos ya ni se acordarán. —Ava hizo un desdén con la mano, tratando de restarle importancia.

—Hablando de terminar el año, ¿a dónde irán este verano? —Noah se colocó enfrente de nosotras, caminando de espaldas con una sonrisa despreocupada.

—Creo que iré a California con mis abuelos. Mis papás quieren visitarlos. —Comentó Ava con un tono de fastidio, rodando los ojos.

Ava no se lleva bien con sus abuelos porque siempre la critican por su estilo de vida y sus decisiones. Ella prefiere la libertad y la aventura, mientras que ellos son muy conservadores.

—Bueno, yo iré a Hawaii. Tengo que lucir este hermoso cuerpo y regresar con un bronceado espectacular. —Lily posó dramáticamente, haciendo que todas nos riéramos.

—¿De qué se ríen, eh? —Nos miró confundida, pero al segundo se unió a nuestras risas.

—¿Y tú, Noah? ¿A dónde irás? —Preguntó Ava, levantando una ceja.

—Iré a Virginia. Me toca estar con papá. Ya saben, con esto de la separación de mis padres, pues me toca pasar unos eventos con mi padre y otros con mi madre. —Hizo una mueca y se giró para colocarse a nuestro lado, su expresión se volvió más seria.

Los padres de Noah se habían divorciado hace unos meses. Aunque él decía que no pasaba nada, se notaba que la ruptura lo había afectado. Hice una mueca mientras metía mis manos en los bolsillos de mi sudadera, sintiendo su dolor.

—Grace, ¿estás ahí? —Escuché que me hablaban y levanté la vista, mirando a mis amigos con el ceño fruncido.

—¿Ah? ¿Me hablaban? —Pregunté, sintiéndome un poco perdida.

Los tres levantaron una ceja y seguimos caminando.

—Estás en otro mundo, pero no te juzgo. Te preguntaba qué vas a hacer en el verano. —Dijo Noah, con una sonrisa comprensiva.

—Eh, no lo sé. Creo que trabajaré en el campamento. —Me encogí de hombros, tratando de sonar casual.

—¿En el Campamento Cedar Cliff? —Preguntó Lily, con curiosidad.

—Sip, ese mero. —Asentí, sintiendo un nudo en el estómago.

Un silencio incómodo se instaló entre nosotros.

—Emm, ¿estás segura, Grace? ¿No quieres venir conmigo a Hawaii? —Lily notó mi inseguridad y trató de animarme.

—O a California conmigo. Ya sabes, sería más llevadero soportar a mis abuelos. —Ava se encogió de hombros, ofreciéndome una salida.

—O puedes venir conmigo a Virginia, con mi padre, su nueva esposa y sus hijos. —Cada vez que Noah terminaba una frase, fruncíamos el ceño y hacíamos una mueca—. Mejor no, ve con Ava o Lily.

Nos reímos todos por lo que decía Noah, aliviando un poco la tensión.

—A ver, chicos, no se preocupen por mí. Ya saben que nosotros no salimos de vacaciones. Aprovecharé para trabajar un poco y así me distraigo de todo. —Intenté sonar convincente, aunque no estaba segura de mis propias palabras.

Asintieron todos y entramos al aula de química, dejando atrás el pasillo y sus murmullos.Empieza a escribir aquí...