Café nocturno

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Summary

Un hombre abatido por la rutina decide ceder a caprichos de amor.

Genre
Romance/Humor
Author
Senesc
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Ya era el ocaso en la ciudad, el día sereno y rutinario que ya acababa de transcurrir se transformaba con el paisaje, pasando de una mezcla de ocres y naranjas a violetas y grises fundidos por las sombras. Luces parpadeantes emergían de los semáforos y alumbrados en las aceras en una nueva policromía, los pájaros que antes ondeaban los cielos estaban ya acurrucados en sus nidos. La vida nocturna empezaba.

Y allí me hallaba, tarde para el autobús, pero temprano para estar en casa:

Invitarla a un café.

-Dicen que es malo para la salud beber café de noche, ritmo circadiano y todo eso. Ni siquiera bebo en las mañanas…

Invítala a un café.

-Es sumamente hermosa, no creo haber visto a alguien igual, en tantos años ¡Pero ni siquiera la conozco!

¿Pues invítala a un café, qué tanto?

-¡No, no es práctico! Tengo que ahorrar para ese libro, y ya vienen los regalos de navidad. Además, trabajo con ella, imagina que se torne incómodo.

Y así, treinta minutos de rumiación pasaron mientras el sol se escondía completamente del hemisferio, ahora protagonizado por la luna creciente. Las tiendas se tiñeron de dorados y blancos que luchaban contra la sombra del crepúsculo.

- He vivido toda mi vida de forma tan lógica, cuidadosa y estructurada, sintiendo que un paso en falso puede significar diez pasos hacia atrás en lo que he ido logrando…

Estás bien pendejo si crees que seguir en esto es sostenible.

Si… es hora de volver a casa.

Y así tomé mis cosas, un boceto que llevaba, mi botella de agua y me torné hacia la parada de autobuses.

Ah, e invítala a un café.

- Sí, lo mejor que puedo hacer es volver, ya está demasiado tarde y luego tendré que gastar más en volver, gastar… tiempo… gastar…

Parecía un adolescente en plena pubertad, cargado de emoción y energía reprimida por las cargas de la adultez. Un rostro sombrío y agotado reflejaba en los vidrios de los coches y tiendas, era el mío. ¿Qué sentido tiene nuestra vida? Los hámsteres van en una ruedita para entretenerse, pero ¿Por qué si somos humanos vivimos esclavos de la rueda?

Vi los edificios en mi recorrido, pensando en los grandes hombres y mujeres de la historia, en cómo llegamos a lo que hoy somos, en co-

- ¡Au! – tropecé con alguien justo antes de tomar el autobús - ¡Cuidado por donde vas!

- Tú estabas viendo al cielo, no sé como no te atropellaron – rio una voz femenina

Era ella, por supuesto quedé más tieso que un mendrugo viejo, pero logrando respirar, mis músculos cedieron a articular palabra y media sin enredarse.

El último autobús para mi casa estaba por irse.

-Disculpa, estaba pensando en algo, pero ya ni me acuerdo qué.

- ¡Andén 3 saliendo!

- Ten cuidado a la próxima, pensador – dijo riendo - ¿Saliendo del trabajo?

- Sí, ya voy a…- Me interrumpí

- ¿Si?

- Sabes, me pareces simplemente hermosa, en serio, y quería s-saber si querías beber algo, un café claro – logré decir

- Claro, tengo tiempo, pero ¿No estás cansado?

- Por eso pediré café – dije riendo.

Y así, luego de un paso y otro, topamos a esa cafetería que pasaba siempre de largo los últimos dos años, sin saber donde estaba en tiempo y espacio. El autobús partió, y sí, tardé más en comprar ese libro que realmente no necesitaba y el regreso estuvo más complicado, pero que noche más encantadora fue.

Y qué seríamos sin nuestra interna voluntad de escoger lo que no tiene un sentido aparente, que va más allá de todas las ecuaciones que podamos resolver. A veces las mejores experiencias pueden estar detrás de un espontáneo y "poco saludable" café nocturno.