El diario de James

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Summary

James Scott es una joven de familia que vive en un pueblo muy humilde, ahí la vida es muy difícil pero con la ayuda de eryon puede que las cosas cambien.

Genre
Romance/Drama
Author
Kris
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
4.0 1 review
Age Rating
16+

Día 1

Desde que tengo memoria, recuerdo a Eryon trabajando. No era un hombre de grandes palabras ni de gestos grandiosos, sino de aquellos que, en su silencio, logran más que muchos con su ruido. Nació en una humilde casa de barro, en la frontera del pueblo, donde el viento silbaba con fuerza y la tierra era dura. Su madre era una mujer de corazón bondadoso, pero de manos cansadas, y  la vida se forja con esfuerzo


-Hola, como estas- le pregunto a lo bajo.


**Eryon**: *(mira con suavidad, pausando su trabajo con las manos cubiertas de tierra)* Buen día, amiga. Estoy bien, más ocupado que nunca, pero nunca tan bien como cuando el sol me acaricia la piel y la tierra responde a mis esfuerzos. ¿Y tú, cómo te encuentras?


**Yo**: *(lo observa con cierto cariño, sabiendo que pocas veces se detiene en su trabajo)* Estoy... cansada, como siempre. La vida no se detiene, y las manos, aunque no lo desee, siguen pidiendo trabajo. Pero siempre es un alivio ver que aún el día puede ofrecernos algo de paz, aunque sea por un momento.


**Eryon**: *(sonríe de manera leve, pero sus ojos mantienen la seriedad de quien sabe lo que cuesta cada día)* La paz... A veces parece tan lejana, como un sueño que se disuelve en el amanecer. Pero cuando uno trabaja como lo hacemos, al menos algo de ella llega, en el sudor de la frente, en la fatiga que se convierte en satisfacción. La paz es un pequeño refugio en el esfuerzo constante.


**Yo**: *(baja la mirada, recordando los tiempos difíciles que ambos han atravesado)* Es cierto, Eryon. La vida nos enseñó a no esperar milagros, pero sí a encontrar consuelo en lo sencillo. Aunque, debo confesarte, a veces me pregunto si vale la pena seguir luchando tanto por algo tan fugaz.


**Eryon**: *(deteniéndose un momento en su labor, como si la pregunta lo tocara profundamente)* ¿Fugaz? Quizá lo que buscas no esté en la permanencia de las cosas, sino en el significado de cada paso que damos. No todo en la vida debe ser eterno. Lo importante es que, en nuestra lucha diaria, cada acción, por pequeña que sea, tenga un propósito.


**Yo**: *(sonríe con una mezcla de tristeza y admiración por su perspectiva)* Eres un hombre sabio, Eryon. A veces, entre tanto ruido, olvido que hay belleza en las pequeñas cosas, en los momentos silenciosos. Tu trabajo me recuerda eso, el valor del esfuerzo sin necesidad de aplausos.


**Eryon**: *(mira el horizonte, pensativo)* La verdadera recompensa está en la labor misma, en ver cómo lo que hicimos con nuestras manos se convierte en algo más grande que nosotros. El pueblo puede que nunca sepa de lo que construimos aquí, pero eso no lo hace menos importante.


**Yo**: *(se acerca un poco más, con una mirada llena de comprensión)* No, no lo hace menos importante. Quizá, solo quienes sabemos lo que cuesta este trabajo, comprendemos su verdadero valor. Y yo, en mi corazón, siempre agradeceré lo que haces, aunque no lo diga en voz alta.


**Eryon**: *(asiente con la cabeza, sin necesidad de decir más, pues ambos entienden que las palabras a veces son innecesarias)* El silencio a veces dice más que mil palabras, y en este momento, tu mirada ya lo dijo todo.


**Mujer**: *(sonríe suavemente, contenta por haber compartido ese instante de comprensión)* A veces, Eryon, las palabras sobran entre nosotros- le digo y me retiro.

A veces siento que Eryon piensa de una manera tan madura como si fuera alguien muy mayor o no lo se tal vez la que piensa como una niña soy yo, hay será que el piensa que me comporto como niña, huy espero que no.


Horas después, el sol ya comenzaba a ocultarse tras las colinas, tiñendo el cielo de tonos dorados y naranjas. Eryon, a pesar de su costumbre de estar siempre en movimiento, había quedado pensando en las palabras de la james, en su mirada llena de una mezcla de esperanza y duda. No podía dejar pasar el día sin hacer algo más que simplemente trabajar. Sentía la necesidad de compartir con ella un momento, de ir más allá de las palabras, quizás en el silencio de un paseo a caballo, donde ambos pudieran reflexionar juntos sin la presión de los deberes cotidianos.


Con paso decidido, Eryon se acercó a la casa donde ella se encontraba, viendo cómo las sombras del atardecer se alargaban. Golpeó la puerta suavemente, y cuando ella apareció, su presencia parecía ser un respiro en medio de la calma del día.


**Eryon**: *(sonriendo ligeramente, con la mirada tranquila)* Buenas tardes. ¿Te importa si te acompaño un rato? Estaba pensando que, tal vez, un paseo a caballo nos vendría bien a ambos. El viento de la tarde puede ayudarnos a ver las cosas con más claridad.


**Yo**: *(levanto la mirada, sorprendida, pero algo en su invitación me hace sentir un alivio inmediato)* ¿Cabalgar? No es algo que haga con frecuencia, pero… ¿por qué no? Quizá el aire fresco me ayude a pensar en algo más que en lo que nos espera mañana.


**Eryon**: *(asintiendo con calma)* A veces, alejarse del peso del día, aunque sea por un momento, es lo que necesitamos para ver las cosas desde otra perspectiva. No será un largo recorrido, solo hasta el río que está cerca. Un pequeño respiro, sin más.


**Yo**: *(sonrío, sintiendo una extraña paz al saber que no tendrá que hablar más de lo que ella desee)* Está bien, Eryon. Vamos, entonces. Quizá en el silencio de esa caminata podamos encontrar lo que buscamos, sin tener que explicarlo.


Eryon le ofrece la mano para ayudarla a montar, y ambos, sin prisas, se dirigen hacia los caballos. El sonido de los cascos sobre la tierra, el cielo cambiando de color, y el suave murmullo del viento les acompañan mientras avanzan, compartiendo un momento de tranquilidad sin necesidad de palabras.


**Eryon**: *(mientras cabalgan, su voz queda en el aire como un susurro)* No necesitamos explicarlo todo, ¿verdad? A veces, los caminos que tomamos son más claros cuando no nos apresuramos a llenarlos de ruido.


**Yo**: *(mirando el horizonte, disfrutando del sonido de la naturaleza que los rodea)* Tienes razón. Quizá a veces solo necesitamos caminar, sin preocuparnos por adónde vamos. Solo disfrutar del camino.


Y así, el día se desvaneció lentamente, dejando atrás un silencio compartido que ambos sabían que decía más que cualquier conversación que pudieran haber tenido.