Destinados en las Sombras.

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Summary

En un mundo donde la magia y lo ordinario se entrelazan, tres hermanos, Lázaro, Jack y Fabián, se ven obligados a sobrevivir como leñadores tras la trágica muerte de sus padres. Viven en una vieja cabaña alquilada a las afueras de su aldea, y su vida es dura pero sencilla, hasta que un día, el dueño de la cabaña les reclama el pago del alquiler. Desesperados, deciden adentrarse más allá de los límites del bosque que siempre han conocido, en busca de madera mas valiosa. Sin saberlo, cruzan al territorio de los fae, un lugar prohibido para los humanos. Este acto desencadena una serie de eventos que cambiarán sus vidas para siempre. Ahora, deben navegar en un mundo lleno de criaturas mágicas y peligros desconocidos, mientras intentan encontrar su lugar en este nuevo mundo y, quizás descubrir verdades ocultas sobre su propia existencia.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: El crudo invierno.

La vida era dura e injusta, eso era lo que tres hermanos aprendieron a la edad de catorce años tras el fallecimientos de sus padres, para los tres fue duro, pero mas para el mayor de ellos, Lázaro. Aun recordaba la muerte de su madre y su padre, una por una enfermedad, el otro por la tristeza de ver a su amada partir, y aunque su padre trato de estar bien por el y sus hermanos, no lo logro, en cierta forma Lázaro le guardaba algo de rencor a su padre, pero no podía culparlo, el igual se habría deprimido por una perdida así, y aun estaba algo triste por la perdido de sus padres, pero sabia que debía ser fuerte por sus hermanos.

En ese momento, estaban yendo a vender la madera que habían podido recolectar para los habitantes de la aldea, estaban a nada de que llegara el invierno y sabia que tendrían mucho trabajo, ya que la gente prefería que tres jóvenes huérfanos arriesgaran su cuello a ir ellos por su propia leña.

—Ya casi terminamos esta jornada de trabajo, solo faltan tres casas mas y de regreso a nuestra casa —dijo sonriendo Jack, había veces en que Lázaro envidiaba su buen humor.

—Si, ya estoy un poco cansado de tanto caminar —dijo Fabian el menor de los tres, estirándose un poco, a pesar de estar en otoño y el clima estaba algo frio, el sudor en su rostro y cuerpo visible.

—Te dije que te quedaras en casa, Jack y yo podíamos ir por leña y venderla —dijo Lázaro suspirando un poco, por mas que le dijera a Fabian que el y Jack se harían cargo del trabajo, Fabian insistía en ayudarlos.

—Cierto, además de que cuando llegamos a casa insistes en hacer la cena y no es justo para ti hermanito —Jack abrazo por los hombros a Fabian—. Esta noche nos toca a nosotros hacer la cena.

—Y con eso quieres decir a que YO terminare haciendo la cena Jack —Lázaro sonrió cuando escucho a Jack quejarse por su broma.

Ya habían ido a las tres casas que les faltaban, pero había una a la que odiaban ir, y esa era la casa del jefe de la aldea, el hombre que prácticamente era dueño de todo, y que además era quien por "caridad" les había rentado la vieja cabaña a las afueras de la aldea en la que vivían, pero tenían que llevar la leña a todos en la aldea, era parte del trato que hicieron para que se pudieran quedar viviendo en el lugar, ya que tras la muerte de su padre ya no tenían leñador y ellos al ser sus hijos tenían un "deber" con el pueblo.

—Odio a ese viejo avaro —se quejo Jack de mal humor, solo ese terrateniente podía ponerlo de malas.

—Solo trata de no insultarlo Jack, recuerda que debemos mantenerlo contento —dijo Fabian un poco resignado mientras se acercaban a la casa.

—Oh vamos Fabian, no conforme con sacarnos de la casa de nuestros padres y dejarnos prácticamente en la calle, tenernos trabajando como esclavos para el y para un pueblo que ni las gracias le daba a nuestro padre y mucho menos a nosotros, y además tenernos viviendo en una miserable choza a las afueras de este lugar ¿debemos tenerlo contento?

—Jack, solo guarda silencio, esto no me agrada tanto como a ti, pero que mas nos queda, yo hablare ¿de acuerdo?

Una vez llegaron Lázaro toco la puerta, sus hermanos estaban detrás de el con la carreta, cuando la puerta se abrió vieron que los recibió Lyssander, el hijo del dueño, un joven un poco mayor que ellos, de cabello rubio y ojos castaños, un gran atractivo pero un patán en toda la extensión de la palabra, que sonrió al ver a Lázaro en la puerta.

—Hola Lázaro, ¿vienes por tu paga? —dijo sonriendo el joven mientras acariciaba el rostro de Lázaro.

—No estoy aquí para eso Lyssander— dijo mientras quitaba la mano ajena de su rostro y tratando de parecer tranquilo y serio, señalo la carreta donde estaban sus hermanos—. Vengo a hacer la entrega que tu padre me pidió.

—Oh ya veo, dile a tus hermanos que la lleven al cobertizo, en un momento te pago —y con un guiño y sonrisa burlona regreso dentro de la casa.

Mientras estaban descargando lo que quedaba de leña y la metían al cobertizo jack se acerco a Lázaro.

—¿Que quiso decir ese patán cuando dijo "por tu paga"?

—No es nada Jack, solo quiere molestar.

—A mi me pareció otra cosa Lázaro, no me gusto como te lo dijo —dijo ahora Fabian cruzado de brazos.

—Solo terminemos esto y vámonos de aquí —dijo Lázaro ahora irritado, le molestaba que sus hermanos se preocuparan y mas si el motivo de su preocupación era Lyssander—. Yo sabré lidiar con Lyssander ¿bien?

Jack y Fabian ya no dijeron nada, sabían lo necio que su hermano mayor podía llega a ser con respecto a sus problemas y mejor no molestarlo, aunque esa afirmación solo hacia que se preocuparan mas.

Cuando terminaron, regresaron al frente de la casa por su pago, Lázaro como siempre al frente de los tres.

—Ya terminamos, ¿Dónde esta el dinero Lyssander? —Lázaro frunció el ceño cuando vio al otro chico en la puerta sonriendo con superioridad.

—Ven conmigo, te lo daré en privado —le dijo con un tono que le provoco un escalofrió a Lázaro mientras lo tomaba de la muñeca.

—No, preferiría que me lo des aquí y ahora, gracias —dijo el pelinegro tratando de soltarse de la mano que lo sujetaba.

—Lázaro, así no era nuestro acuerdo ¿lo recuerdas? —al decir eso ultimo Lyssander apretó su agarre en la muñeca de Lázaro—. Recuerda que mi padre quiere que nos mantengan contestos, y si hay una sola queja, los echara a la calle.

Lázaro miro a sus hermanos que miraban todo y ya se acercaban para intervenir, no podía arriesgarse a que algo malo les pasara.

—Esta bien —dijo a regañadientes, odiaba tener que complacer los caprichos de este idiota—. Solo déjame decirles una ultima cosa a mis hermanos.

—Bien, ve —lo dejo ir de muy mala gana, y Lázaro corrió donde sus hermanos.

—Escuchen, regresen a casa y en el camino compren algo para cenar, yo los alcanzo después —dijo en voz baja mientras les daba el dinero del día para que compraran algo de comer.

—¿Que? ¿por que? —pregunto preocupado Fabian.

—Ese idiota te dijo algo ¿verdad? —Jack miro por sobre el hombro de su hermano a Lyssander que solo sonrió con arrogancia.

—No, solo... —Lázaro solo pudo suspirar cansado —solo háganme caso, voy a estar bien.

—No me convences —Jack no dejaba de mirar a Lyssander con odio, sabia que su hermano tenia serios problemas con ese tipo.

Antes de que Lázaro pudiera decir otra cosa, Lyssander lo llamo.

—¡Lázaro! ¡rápido no tengo todo tu tiempo!

—¡Ya voy! —el mayor de los hermanos solo pudo apretar los puños con frustración —. Solo háganlo, no pasara nada, todo va a estar bien.

Y sin mas Lázaro los abrazo antes de ir donde Lyssander que lo hizo pasar a la casa y antes de cerrar la puerta miro a Jack y a Fabian. Ambos hermanos no querían dejar a Lázaro con ese idiota, pero nada podían hacer, su hermano les había dado una orden, una orden que odiaban obedecer, pero igual lo hicieron con mucho dolor y frustración, ya que sabían de lo que su hermano era victima... O se daban una idea.


Ya era tarde, la noche caía en esa aldea, pero Lázaro aun no aparecía, Jack y Fabian estaban ya muy preocupados, a parte ya era de noche y el frio era inclemente, Jack intentaba mantener el fuego de la chimenea, mientras que Fabian no paraba de ver a la puerta esperando a que su hermano aparezca.

—Juro que si Lázaro no llega, iré a la casa de ese viejo verde y su estúpido hijo a tirar la puerta y sacare a Lázaro de ahí a como fuese —Jack echaba un poco mas de leña al fuego.

—No digas eso, estoy seguro de que no a de tardar, además de que si haces eso nos meteremos en problemas —dijo Fabian un poco mas preocupado.

Antes de que cualquiera de los dos pudiera decir algo mas, la puerta de la cabaña se abrió dejando ver a Lázaro, que estaba con su ropa desarreglada y con una bolsa de dinero en una de sus manos, ambos, Jack y Fabian, rápidamente se acercaron a su hermano para ayudarlo. Cuando lo sentaron en la mesa, Jack corrió por algo de comer para su hermano mayor, mientras que Fabian le quitaba la bolsa de dinero y la dejaba sobre la mesa.

—Con ese dinero, podremos pasar el invierno —fue lo primero que dijo Lázaro.

—¡No me importa el dinero! ¡mira como estas! —Jack estaba mas que preocupado por su hermano, este tenia su cabello negro desordenado y enredado, su ropa además de estar desordenada estaba rota en algunas partes y dejaba ver partes de su cuerpo, donde tenia marcas de mordidas y moretones que ya se estaban formando.

—Estoy bien.

—¿Cómo puedes decir que estas bien? ¡solo mírate! —ahora fue el turno de Fabian de molestarse con su hermano por negar lo mal que estaba—. Esto no puede seguir así, se que lo haces por nosotros, pero no tienes que recurrir a este tipo de "practicas".

Lázaro ya no dijo nada, solo se limito a agachar la cabeza y a apretar los puños, como odiaba que sus hermanos se preocuparan.

—Mira, se que estas con Lyssander -dijo Jack con una mueca de disgusto—. Pero tienes que entender que esa relación no te dejara nada bueno.

—No solo es por eso, saben que necesitamos dinero para sobrevivir y mas en los inviernos.

—Lo sabemos —dijo Fabian con un suspiro—. Pero no a costa de tu bienestar Lázaro, ambos sabemos que no eres feliz estando con Lyssander.

Fue ahí donde el mayor de los hermanos se permitió a si mismo desahogar todo lo que llevaba dentro y es que era verdad, él no era feliz con Lyssander, todo lo contrario, desde hace un tiempo las cosas se habían tornado más carnales y la situación escalo al chantaje cuando en un momento de debilidad, Lázaro se sincero sobre sus preocupaciones respecto a sus hermanos, recurriendo a amenazas para que esté aceptará estar con él y complacerlo.

—Lo odio —dijo en un susurro que sus hermanos lograron escuchar.

Fabian abrazo a Lázaro para intentar confortarlo, de los tres era el más sensible y amable, el siempre intentaba ayudar a los demás, Jack por su parte apretó los puños con furia, a ese estúpido no le bastaba con tenerlos de sirvientes de todo el pueblo, si no que también tenían a su hermano mayor de su... Prefería no pensarlo, miro la bolsa de dinero en la mesa, y solo sintió aun más enojo, ¿De verdad la dignidad y la virtud de su hermano mayor valían esas monedas de oro?

Sin duda esa gente le daba asco.