Atrapados En El Calor - ONE SHOT OMEGAVERSE - Taekook story - KookV FanFiction

Summary

En medio de una tormenta implacable, Taehyung y Jungkook quedan atrapados en una cabaña, enfrentando no solo el aislamiento, sino un deseo que han reprimido por años. El Omega ha luchado contra su naturaleza, mientras el Alfa ha intentado resistir un vínculo que siempre supo inquebrantable. Pero cuando el calor de Taehyung emerge con una fuerza que no puede controlar, ambos se ven arrastrados a una pasión arrolladora. En un espacio donde el aire está cargado de tensión y el pasado los persigue, la pregunta no es si cederán al calor... sino cuán lejos están dispuestos a llegar para reclamar lo que siempre fue suyo. - One Shot - De mi Autoria. - NO se permite ninguna copia o adaptación. - Historia Taekook [KookV] - Contenido +18 - Los personajes de los que se toman los nombres no tienen que ver, bajo ninguna circunstancia, con la realidad. Todo lo descrito y expresado en esta historia es pura ficción y tienen la única intención de entretener.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

1


El cielo se desgarraba con cada relámpago, iluminando brevemente el bosque empapado por la tormenta. Taehyung maldijo por lo bajo mientras tropezaba sobre el suelo embarrado, sus piernas temblando por el frío y el cansancio.


Había contado con llegar a la ciudad antes de que la tormenta lo alcanzara, pero ahora estaba perdido, empapado y completamente frustrado. Cuando finalmente divisó una cabaña a través de los árboles, su alivio fue tan grande que casi se olvidó de su orgullo.

Casi.

Con cada paso hacia la puerta, se recordó a sí mismo que no estaba acostumbrado a pedir ayuda, y mucho menos a necesitarla.


Pero esa noche no tenía opción. Al abrir la puerta, fue recibido por el calor del fuego y un aroma a madera y cítricos que le recordó lo mucho que odiaba su situación actual.


La noche era oscura y fría, con la lluvia azotando el techo de la cabaña como si quisiera arrancarlo. Taehyung se estremeció ligeramente mientras cerraba la puerta detrás de él, dejando que la humedad de la tormenta se quedara fuera.


Estaba agotado, frustrado y, lo peor de todo, atrapado. Lo que no esperaba era encontrarlo a él.


—¿Qué haces aquí? —preguntó una voz grave desde la esquina de la habitación. Taehyung giró la cabeza rápidamente, sus ojos encontrándose con la figura de Jungkook, El Alfa al que no había visto desde hacía años. El sentimiento que le llegó lo tomó desprevenido.


Estaba sentado junto al fuego, con una manta ligera cubriendo sus hombros, con las piernas abiertas. Su cabello oscuro caía sobre su frente y hombros, y sus ojos brillaban a la luz de las llamas.


—¿Qué hago aquí? —repitió Taehyung, en estado de shock y luego se obligó a no mostrar ningún sentimiento, dejando caer su mochila al suelo con un golpe sordo—. La tormenta me dejó sin opciones, Me estaba ahogando ahí afuera. ¿okey? No sabía que esta cabaña estaba ocupada. Ahora la pregunta que haces tu aquí?


Jungkook lo observó en silencio mientras Taehyung se quitaba la chaqueta empapada, dejando al descubierto una camiseta blanca que se pegaba a su piel como una segunda capa. Sus pantalones ajustados estaban en un estado lamentable, y su cabello platinado goteaba agua en mechones desordenados.


—Sigues siendo tan dramático como siempre, ¿no? —comentó Jungkook, levantándose lentamente. Taehyung lo fulminó con la mirada, pero su cerebro tardó un segundo más en procesar lo que veía.


Jungkook había cambiado....


Sus hombros eran más anchos, cintura angosta y su postura más segura y dominante ...los tatuajes que serpenteaban por sus brazos añadían un aire peligroso que no recordaba.


A pesar de la expresión relajada, sus ojos oscuros seguían igual: intensos, como si pudieran atravesar cualquier defensa.


—¿Y tú sigues siendo igual de insoportable? —replicó Taehyung, intentando no demostrar cómo su presencia lo desestabilizaba.


Jungkook soltó una risa baja y seca, cruzando los brazos sobre su pecho.


Jungkook no respondió de inmediato. Su mirada se desvió hacia el cuello de Taehyung, donde la piel desnuda parecía brillar bajo el resplandor del fuego. Había algo diferente en el aire, algo que lo hacía sentir... inquieto.


—¿Por qué estás aquí, Taehyung? —preguntó finalmente, su voz baja pero cargada de un matiz que no era fácil de ignorar. Taehyung levantó una ceja, exasperado. —Ya te lo dije, la tormenta. Estaba de camino a la ciudad cuando la tormenta me atrapó. Esta cabaña era mi única opción. Fin de la historia. No tengo tiempo para tus actitudes de "Alfa controlador".


—¿Y tú? —preguntó, sin mirarlo, mientras jugaba con una ramita que había encontrado junto a la chimenea—. ¿No me respondiste qué haces aquí? ¿Te cansaste de la civilización y decidiste unirte a los castores? ¿O estás practicando para tu debut en un reality show de leñadores solitarios? Porque si es lo segundo, déjame decirte, el look de "me escapé de la sociedad" te queda de maravilla. ya casi te veo haciendo tutoriales de cómo hablar con árboles.


Jungkook se rió, acomodándose junto al fuego con una expresión de falsa inocencia.


—Estoy aquí por trabajo, pero gracias por tu preocupación, Sherlock. No todos podemos vivir de ser un drama ambulante como tú. Y, por cierto, si alguien está invadiendo aquí, eres tú. Aunque claro, con esa entrada de "¡Ayuda, me tragué toda la tormenta!", cualquiera pensaría que venías a protagonizar una telenovela de bajo presupuesto.


—Oh, lo siento mucho, Gran Alfa Protector del Bosque. —Taehyung se dejó caer en una silla cercana, rodando los ojos de forma exagerada—. Prometo no mear en las esquinas ni escarbar el suelo. ¿Algo más que deba evitar para no ofender tu santuario?


Jungkook rió suavemente, observándolo con detenimiento. Taehyung siempre había tenido ese efecto en él: una mezcla de irritación y fascinación...y algo más que no podía controlar.


Sus rasgos eran delicados pero fuertes al mismo tiempo, con esos labios llenos y rojos que parecían hechos para tentar. El cabello platinado enmarcaba un rostro que podía parecer frío y distante, pero sus ojos lo traicionaban, siempre llenos de emociones que intentaba ocultar.



—Sigues igual de testarudo —murmuró Jungkook, sus labios curvándose en una sonrisa lenta mientras lo miraba fijamente. La luz del fuego bailaba sobre su mandíbula perfectamente esculpida, como si hubiera sido cincelada por dioses aburridos que decidieron crear al Alfa más molesto del universo.


Taehyung levantó la vista, tratando de no notar lo atractivo que se veía... y fallando miserablemente.


—Y tú sigues igual de .....insoportable —replicó, aunque su voz flaqueó justo al final.


Jungkook arqueó una ceja, claramente disfrutando del efecto que tenía en él.

—¿Insoportable? —Se inclinó un poco más cerca, con una sonrisa que era puro desafío—. Admitelo, Taehyung, te molesto tanto porque no puedes dejar de mirarme.


Taehyung resopló, su rostro enrojeciendo al nivel de un tomate maduro.

—Por favor. Si miro tanto es porque estoy buscando que es lo que crees que tienes . Aún no lo encuentro, pero estoy seguro de que lo tienes... por algún lado.


Jungkook se rió, sus ojos brillando con diversión.

—Sigue buscando, Omega. Aunque te advierto, lo único que encontrarás será la razón por la que estás temblando.


Taehyung bufó, cruzándose de brazos mientras intentaba ignorar el calor que subía por su cuello.

—Temblando porque hace frío, genio. No todo gira en torno a ti.


Jungkook tuvo una carcajada, su voz suave resonando como un eco en la pequeña cabaña.

—Claro, Taehyung. Y yo soy un Alfa modesto que no disfruta ver cómo me sigues con los ojos. Sigue mintiéndote si te hace sentir mejor.


Taehyung resoplo molesto y sonrojado.


Jungkook tarareo sonriente, casi como si lo divirtiera la reacción de Taehyung.


La tensión en el aire era casi tangible, y ambos lo sabían. Habían compartido un pasado que ninguno quería recordar por completo, pero el presente estaba haciendo un excelente trabajo recordándoselo.


—¿Por qué estás aquí, Taehyung? —preguntó finalmente.


Taehyung levantó una ceja

—Ya te lo dije, ¿Eres sordo? o estas retardado?


Jungkook sonrió.


—No es eso. —Sus ojos volvieron a fijarse en él, más intensos esta vez

—. Hay algo más... lo siento en el aire.

Taehyung se tensó, desviando la mirada hacia el fuego.


Sabía exactamente a qué se refería Jungkook, pero no estaba dispuesto a admitirlo. Durante años, había utilizado supresores para mantener sus ciclos bajo control, para evitar convertirse en el típico Omega que los Alfas buscaban reclamar.


Pero algo estaba mal. Su piel estaba más sensible, su cuerpo más caliente, y el aroma en el aire comenzaba a cambiar de manera que incluso él podía notarlo.

—Estás imaginando cosas —murmuró Taehyung, sin mirarlo.

—No lo creo. —Jungkook se levantó, acercándose a él con pasos lentos y medidos. Cada movimiento parecía llenarlo de una autoridad natural que hacía que el corazón de Taehyung latiera más rápido.


Cuando Jungkook se detuvo frente a él, el espacio entre ellos era peligrosamente estrecho. El Alfa se inclinó ligeramente, su nariz casi rozando el cabello de Taehyung.


—¿Qué es eso? —preguntó de repente, su tono más bajo.

Taehyung se tensó, su cuerpo poniéndose rígido mientras intentaba aparentar normalidad.

—¿Qué es qué?

—Ese olor. —Jungkook se inclinó ligeramente hacia él, su mirada fija y penetrante—. Eres tú.


—¿Por qué hueles así? —preguntó Jungkook en un susurro, su voz grave enviando un escalofrío por la columna de Taehyung. Taehyung se levantó de golpe, creando distancia entre ellos.

—No sé de qué hablas —dijo, aunque su voz tembló ligeramente.


Jungkook lo miró fijamente, su mandíbula apretándose mientras trataba de controlar el instinto que comenzaba a despertar en él. No había sentido esto en años.


—Sí lo sabes. —Jungkook siseo, su presencia llenando el espacio con una autoridad.


Desde aquella vez en la que perdió el control y juró que nunca volvería a suceder.


—Taehyung... —dijo, su voz más suave y gutural esta vez—. ¿Estás en tu ciclo de calor?


El Omega se giró hacia él, sus ojos oscuros brillando con una mezcla de frustración y algo más que no podía ocultar del todo.

—No. No lo estoy.

—¿Entonces por qué hueles así? —preguntó Jungkook, su voz suave pero cargada de una intensidad que hizo que Taehyung sintiera cosas que no había sentido en mucho tiempo.


Taehyung lo miró fijamente, sus ojos brillando con desafío.

—Déjame en paz, Jungkook. Solo quiero pasar la noche sin morir congelado.


Jungkook inclinó la cabeza, una sonrisa lenta y peligrosa apareciendo en sus labios.

—¿Seguro? —preguntó Jungkook, dando un paso hacia él.


Su presencia llenaba el espacio de una manera que hacía que Taehyung quisiera retroceder y acercarse al mismo tiempo.


La tensión entre ellos era palpable, el aire pesado con algo que ninguno de los dos quería nombrar todavía.


La tormenta seguía rugiendo afuera, pero dentro de la cabaña, otro tipo de tormenta comenzaba a formarse.


Taehyung se cruzó de brazos, levantando una ceja con toda la actitud del mundo.

—Mira, solo estoy aquí por la noche. No necesito tus shows de "Alfa protector en apuros". Así que quédate en tu lado de la cabaña, ponte cómodo, y trata de no ser molesto.


Jungkook le salió una risa burlona , dejando caer su peso en la silla junto al fuego con una elegancia provocadora. Inclinó la cabeza, dejando que una sonrisa peligrosa curvara sus labios mientras sus ojos oscuros se clavaban en los de Taehyung.


—Oh, claro, como tú digas, princesa. —Su voz era tan suave, que hizo que la piel de Taehyung se erizara—. Pero te advierto, si ese olor tuyo sigue subiendo de nivel, no me hago responsable de lo que pueda pasar.


Se recostó aún más en la silla, apoyando las manos detrás de la cabeza con una mirada descaradamente seductora y abriendo sus piernas.


—No prometo nada, Taehyung. Después de todo, soy solo un Alfa débil frente a... bueno, esto. —Hizo un gesto vago en dirección a Taehyung, que sintió cómo sus mejillas se encendían de indignación y algo más que no quería admitir.


El Omega lo fulminó con la mirada, aunque su corazón latía con fuerza , con la mirada antes de volverse hacia el fuego, pero el calor en su piel no tenía nada que ver con las llamas.


Sabía que esta noche iba a ser mucho más larga de lo que esperaba.