Kitty - 💚 Dekukatsu 🧡

Summary

¿Que serías capaz de dar con tal de proteger a la persona que amas?, ¿qué ofrecerías con tal de salvar su vida? Izuku Midoriya atraviesa por una situación difícil, la vida de su adorado pelicenizo está por extinguirse y jugando su última carta para salvarlo recurriría a la deidad que todo lo pude, a la deidad que no conoce de límites, al único y esplendoroso Kitty. --¿Qué me ofreces a cambio de salvarle la vida? --Lo que tú quieras, te ofrezco lo que tú desees a cambio de que salves la vida de Kacchan...

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El inicio de un amargo de dolor


IZUKU

Las cosas entre Kacchan y yo marchaban a la perfección. Llevábamos una hermosa relación de 8 años; creí que todo sería así, creí que nada nos faltaría y el amor jamás se apagaría, hasta que de un momento a otro los problemas comenzaron a surgir entre los dos...




Todos nuestros amigos habían formado una familia feliz, teniendo como fruto de su amor a sus primogénitos. Esto era lo que más le dolía a Kacchan, porque (aunque el no me lo dijera) anhelaba tener un bebé. Era muy sensible con estos temas y varias veces se perdía en el silencio sepulcral de la terraza, mirando fijamente hacia el horizonte.

Verlo tan perdido me destrozaba el corazón y aunque muchas veces intentamos buscar a una persona con la habilidad de embarazarlo, no funcionaba.

Día y noche las discusiones estaban presentes en nuestro hogar, parecíamos enemigos en un ring de boxeo compitiendo para ver quien decía las palabras más hirientes. Esto ya no era sano, era un tormento, uno muy doloroso, y más lo fue cuando Kacchan tuvo un embarazo psicológico, aquello fue la gota que derramó el vaso y tomando la mejor decisión (para la salud mental de cada uno) nos separamos, finalizando con nuestra relación para siempre.

Las primeras semanas fueron las más dolorosas, no lo podía asimilar y todo el tiempo me la pasaba deprimido. Muchas veces mi subconsciente me atacaba con las dudas, cuestionándome si lo que había decidido fue lo mejor.

La mayoría del tiempo lloraba al sentirme el hombre más cañaya del mundo, lloraba por haberlo abandonado así de fácil dejándolo a su suerte. El insomnio me pasó la factura y en el lapso de 1 mes esa fue mi condena, mis pensamientos me carcomían haciéndome sentir en un infierno viviente.

"Aún te amo". -pensé abrazando mi cuerpo, este era mi castigo y estaba condenado a vivir así por el resto de mi vida.




Mi rutina cómo héroe marchaba a la perfección, no había ninguna anomalía por el área que estaba examinando, y enfocándome en mi trabajo, me tope nuevamente con él. Desde nuestra ruptura no me había vuelto a dirigir ni una sola palabra y viéndome con indiferencia, se marchó junto a Kirishima, Denki y Sero.

Cada que hacia eso sentía como me clavaba una estaca en el corazón, su indiferencia despedazaba a mi ser y tratando de no lucir débil, continúe con mi trabajo, ya no éramos y nunca volveríamos hacer una pareja, no importaba lo que me doliera o cuánto lo amaba, ya no iba a funcionar esto por todos los problemas y la falta de comunicación que se creó entre los dos.

--¡Midoriya-San! ¡Responda Midoriya-San! -la voz de Sayami me saco de mis pensamientos y girando para encararlo, comenzó a informarme sobre el inconveniente que había surgido--. ¡Debemos de ir al norte de la ciudad!

--¿Por qué? ¿Qué está pasando? --le pregunté esperando pacientemente su respuesta. En su mirada había una aflicción muy grande que estaba tratando de descifrar.

--Unos villanos están atacando a los civiles, debemos detenerlos cuanto antes --me explicó, alterado por la situación, aún era un novato y entendía su aflicción, y sin perder el tiempo nos marchamos a la zona donde los malos estaban haciendo sus fechorías.

Cuando llegamos, los sometí cuánto antes con mis látigos, ya tenía práctica al usar mis dones y sin mucho esfuerzo los capture, o eso creí, ya que (por alguna extraña razón) mi sensor reaccionó un poco tarde.

Todo se me había juntado, un edificio colapsando, civiles sujetos con mis látigos intentando proteger y el ataque de un villano que de repente había aparecido entre una misteriosa neblina. Su mano se había deformado y tenia la intención de clavármela en el abdomen, me había resignado a lo que ocurriría, pero paso lo que jamás imaginé, algo que no estaba en mis planes y jure que nunca volvería a suceder; delante de mi estaba Kacchan y le había conectado una explosión al villano para protegerme.

La lucha entre ellos era muy pareja y en un microsegundo (que se giro para ver cómo me encontraba) aquel maldito lo atravesó, provocándole una herida en el costado izquierdo.

Un frio recorrió mi ser, la llama de mi inestabilidad se había encendido y capturando aquel infeliz, lo aturdí para contenerlo, estaba sesando por la adrenalina y llegando hasta Kacchan, note el estado en el que se encontraban, había perdido mucha sangre y aferrándome a su cuerpo, las lagrimas no tardaron en aparecer. No quería perderlo, no quería una vida sin él, trataba de llamarlo una y otra vez para que no cerrará sus ojos y de esa manera permaneci hasta que la ambulancia lo traslado a un hospital.




--El paciente está muy mal... --fueron las palabras que el Doctor me había dicho.

--S-¿Sucede algo malo Doctor? --pregunté con un temor evidente en mi voz.

--Katsuki fue atacado con un don letal y se estima que en dos meses morirá --declaró sin la más mínima pizca de sensibilidad. Todo mi mundo estaba colapsando y el amor de mi vida estaba sentenciado a morir en solo dos meses.

--E-Esto... ¿Esto tiene cura? --inquirí, rogando por una respuesta positiva, pero lamentablemente mis ilusiones se fueron a la basura, ya que me había dicho que no tenía solución.

--No, No hay una cura para salvarlo... Lo lamento mucho señor Midoriya, los oficiales ya hicieron el interrogatorio previo con el agresor y les confesó que su don otorga la muerte inevitable en sus víctimas.

--Como... --susurré escuchando al doctor.

--Al parecer las víctimas que son atravesadas con la aguja que crea al deformar su mano son condenadas rotundamente a la muerte, el mismo lo dijo y en un lapso de dos meses pierden la vida.

--P-Pero si él provoca esto, ¿no hay alguna manera de que pueda revertirlo?

--No, No la hay, su don solo provoca muerte y una vez hecho este contacto, todos son condenados a la muerte --finalizó el doctor con su explicación, aún no podía procesar todo lo que me había dicho, e informándome de que ya habían sanado (cerrado) sus heridas externas, lo dieron de alta para que regresara a su hogar.

Necesitaba de reposos y cuidados y sintiéndome culpable por lo que ocasione, decidí hacerme cargo de Kacchan.

--Tsk, no necesito de tus malditos cuidados Deku --manifestó en el asiento del copiloto, desde que lo había recogido estaba inconforme y era de imaginarse porque no quería verme ni en pintura.

--Kacchan... Déjame hacerlo, quiero cuidar de ti --dije aguantándome las ganas de llorar, no podía imaginarme una vida sin él por qué era mi razón de ser.




Aparcando el carro (en el estacionamiento del edificio donde vivía) baje del vehículo para ayudarlo, era muy terco y testarudo y notando lo mucho que estaba batallando para hacerlo por su cuenta, lo cargué entre mis brazos llevándolo hasta su hogar.

--Y-Yo puedo caminar solo --se quejó para que lo bajara.

--No, no puedes, yo te llevaré --lo contradije para llevarlo hasta su departamento, el departamento donde habíamos sido muy felices.




--Bien... -susurré sentándolo con delicadeza en el sillón de la sala. Sin perder el tiempo fui por una manta, y cubriéndolo por completo, me dirigí a la cocina para prepararle algo de comer.

Aún me sentía mal, no quería que mi razón de ser falleciera, lo amaba profundamente, era mi todo, mi luz, mi cielo, mi alegría y mi esperanza, todo él era mi mundo y mi universo; no estaba dispuesto a soltarlo y de alguna manera encontraría una solución para su mal.

Cuando acabo de cenar, nuevamente lo cargue, esta vez no había dicho nada y tomando rumbo hacia la habitación principal, lo coloque en la cama para que estuviera más cómodo.

--Descansa, yo estaré en la sala --dije con la intención de marcharme para no molestarlo, pero me detuvo sujetando la manga de mi gabardina.

--No te vayas... No me dejes solo --susurro en la oscuridad de aquella habitación.

Estaba siendo testigo de las lágrimas que fluían de sus orbes, nunca antes lo había visto tan vulnerable y sin resistirme, lo estreche entre mis brazos.

Acostándome a su lado, lo atraje más hacia mi cuerpo y aceptando mi contacto, permanecimos en silencio sin separarnos para nada. Estaba acariciando con delicadeza su cabellera, deleitándome con los besos que estaba depositando en su frente, estaba muy cariñoso con él y entre muestras de afecto sinceras, le pedí perdón por todo lo que había pasado entre los dos.

--Perdóname Kacchan, nunca... Nunca quise esto, eres mi mundo, eres mi todo y sin ti no soy nada, sin ti mi mundo no tiene color y lo supe desde qué nos separamos --confesé llorando en silencio-, todas las noches son una tortura para mí, fue el peor de los castigos, no ver tu mirada, no sentir el calor de tu cuerpo, no contemplar la belleza de tu rostro, fue horrible Kacchan y yo... solo quiero estar toda la vida junto a ti.

Todo mi sentir lo había expresado, no había filtros, no había excusas y declamando las palabras que dictaba mi corazón, seguí abrazando con más fuerza su anatomía.

Mi llanto era incontrolable y sintiendo sus manos en mi rostro me depositó un dulce beso en los labios para tranquilizarme.

--Estúpido Nerd de mierda... Eres un tonto --mascullo bajando la mirada--. Yo también te amo Deku y no te he olvidado... --confesó hundiendo su cara entre mi pecho.

--Kacchan --musité frotando su espalda con suavidad, los dos nos necesitábamos, aún nos amábamos y dándonos una nueva oportunidad, haríamos bien las cosas.

Un rato después, el agotamiento lo derrumbó por completo, cayendo rendido en un profundo sueño. No dejaba de abrazarlo, por inercia volví a besar su frente; de algún modo yo lo salvaría, porque no estaba dispuesto a perderlo por otra tontería.

Lo había recuperado, lo tenía otra vez entre mis brazos y sin perder las esperanzas, no pararía hasta hallar una cura para su mal.

"Yo te salvaré, mi adorado Kacchan..." --pensé internamente cerrando mis ojos para dormir un rato, mi búsqueda no pararía y antes de los dos meses le salvaría la vida.


Continuará...